Informe Anual 2004 - Operaciones de Paz de las Naciones Unidas
 
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I. Incremento de la labor de mantenimiento de la paz

2004: Año del incremento de la labor de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas

En 2004 se registró un incremento sin precedentes de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, con amplias perspectivas de poner fin a conflictos y mayores esperanzas de paz en países devastados por las guerras. A finales del año, el número y la magnitud de estas operaciones alcanzaron por primera vez a su más alto nivel. Por otra parte, nuevas demandas impusieron una enorme carga sobre los recursos de las Naciones Unidas y obligaron a la Organización a examinar con toda seriedad sus posibilidades de planear y dirigir misiones de mantenimiento de la paz de manera de poder dar una respuesta eficaz en un período tan crítico.

Además de las 14 operaciones que a principios de 2004 estaba dirigiendo sobre el terreno el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) de las Naciones Unidas, durante el año se establecieron tres nuevas misiones y se preveían algunas más. Mientras la Organización seguía desplegando su más grande operación de mantenimiento de la paz en Liberia, se inició en abril la Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (ONUCI) y dos meses más tarde comenzaron la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) y la Operación de las Naciones Unidas en Burundi (ONUB). En la República Democrática del Congo, la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas (MONUC) se reestructuró y amplió en lo fundamental, pasó a sustituir a Liberia como la operación de mantenimiento de la paz más grande, con la inauguración del nuevo cuartel general en la inestable región oriental del país. También se siguió planificando la misión en el Sudán, que se desplegaría tan pronto se firmara el acuerdo de paz. El DOMP también prestó apoyo administrativo y logístico a la misión de las Naciones Unidas en el Iraq (UNAMI).

La logística necesaria para organizar estas misiones es una tarea de grandes proporciones. Los Estados Miembros tienen serias limitaciones para proporcionar fondos, efectivos y equipo. Jean-Marie Guéhenno, Jefe del DOMP, dijo que este incremento ha llevado al sistema de las Naciones Unidas hasta límites que rebasan su capacidad. En el International Herald Tribune escribió: "Por cada persona que trabaje en el Departamento de Mantenimiento de la Paz en la Sede de Nueva York, habrá más de 100 sobre el terreno, atendiendo problemas importantes en materia de planificación, generación de fuerzas, logística, adquisición, mando y control".

El Jefe del DOMP estableció cuatro principios que deberán guiar las decisiones de la comunidad internacional para el éxito del mantenimiento de la paz: evitar la participación de las Naciones Unidas en guerras declaradas; hacer mayor hincapié en las modalidades de asociación; lograr la correspondencia entre los mandatos y los recursos y comprometerse hasta que la labor se haya completado, es decir, hasta que la paz eche raíces. Con miras a prevenir la reaparición de los conflictos, hay que apoyar el mantenimiento de la paz con actividades de consolidación de la paz y desarrollo a largo plazo.

Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas siguen siendo, en su mayor parte, eficaces, pese a los serios reveses sufridos en los años noventa en Rwanda y Bosnia-Herzegovina. Shashi Tharoor, Secretario General Adjunto y Jefe del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas, escribió en la revista Foreign Affairs que desde que los "cascos azules" de las Naciones Unidas recibieron el Premio Nóbel de la Paz en 1988, han llevado la paz y la democracia a Namibia, Camboya, El Salvador, Mozambique y Timor Oriental. También compartieron la responsabilidad por el mantenimiento de la paz tras los violentos acontecimientos y cambios de régimen en Haití en el decenio de 1990 y siguen siendo el principal factor de estabilización en conflictos tan diversos como los de las alturas del Golán, Sierra Leona, Chipre, Georgia, Sahara occidental y Kosovo.

Llegada de 350 cascos azules del contingente paquistaní al aeropuerto de Bujumbura el 14 de septiembre de 2004
Llegada de 350 cascos azules del contingente paquistaní al aeropuerto de Bujumbura el 14 de septiembre de 2004, Foto ONUB por Martine Perret

El mantenimiento de la paz sigue siendo eficaz en función de los costos. Pese a las nuevas demandas de 2004, se proyectaron gastos en operaciones de mantenimiento de la paz por menos de 4 mil millones de dólares. El Secretario General Kofi Annan dijo que los 30 mil millones de dólares empleados en operaciones de mantenimiento de la paz durante la historia de las Naciones Unidas representaban un treintavo del total que, solamente en 2003, se había destinado a gastos militares en todo el mundo. La labor de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas permite compartir tanto la responsabilidad como los riesgos y, en última instancia, resulta mucho menos costosa que la acción unilateral. La universalidad de las Naciones Unidas ofrece a su personal de mantenimiento de la paz una legitimidad excepcional y constituye un sólido mensaje político de que la comunidad internacional está perceptiblemente comprometida a resolver cada crisis.

De los casi 75.000 militares, policías y civiles que prestan servicios en las 17 operaciones actuales, más de las dos terceras partes se encuentra en África. Muchas de estas operaciones multidimensionales tienen mandatos firmes de desarmar, desmovilizar y reintegrar a los ex combatientes en la vida civil; velar por la seguridad de las poblaciones vulnerables; reformar los sectores judicial y de seguridad; supervisar las violaciones de los derechos humanos y reasentar a los refugiados y a los desplazados internos. Estas misiones prestan asistencia en materia de seguridad al tiempo que se ocupan de los programas humanitarios, la asistencia económica y apoyan complicados procesos políticos y, con frecuencia, las elecciones.

Un indicio positivo de este auge del mantenimiento de la paz en África es que posiblemente algunos de los conflictos al parecer insolubles estén llegando a su fin. Los propios africanos están participando más activamente en la búsqueda de soluciones. La Unión Africana tiene personal de mantenimiento de la paz en Burundi y ha enviado observadores militares a la región de Darfur en el Sudán. La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) participó en los esfuerzos de paz en Liberia, Sierra Leona y, en fecha más reciente, en Côte d'Ivoire.

Llegada de una de las aeronaves más grandes del mundo, el Antonov 124-100, que transportaba 4 helicópteros procedentes del Pakistán. Bujumbura (Burundi)
Llegada de una de las aeronaves más grandes del mundo, el Antonov 124-100, que transportaba 4 helicópteros procedentes del Pakistán. Bujumbura (Burundi), 29 de agosto de 2004,
Foto ONUB por Martine Perret

Alentada por la disposición de África a participar activamente, la comunidad internacional ha prestado apoyo proporcionando fondos y equipo logístico. En junio de 2004, el Grupo de los Ocho países industrializados (G8) aprobó el Plan de Acción para África a fin de entrenar y equipar a miles de encargados del mantenimiento de la paz en África y desarrollar la capacidad de las organizaciones africanas para que se encarguen de las operaciones de apoyo a la paz. La Unión Europea estableció también un Fondo de Apoyo a la Paz para África que prestará asistencia en la creación de capacidades autóctonas de mantenimiento de la paz.

La Vicesecretaria General Louise Fréchette, al tiempo que reconoció la importancia de proporcionar asistencia financiera y equipo a las operaciones de mantenimiento de la paz, pidió a los países desarrollados que aportaran contingentes también. Destacó que con los años se había registrado un "cambio notable en la composición de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas: a fines de 2004, los 10 países que aportaron el mayor número de efectivos y policías eran todos del mundo en desarrollo, que aportaron prácticamente las dos terceras partes del personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Los principales contribuyentes, Bangladesh y Pakistán, desplegaron la cuarta parte del total del personal uniformado. Ahora bien, los Estados miembros de la UE, aunque pagan el 40% del presupuesto de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, aportaron menos del 10% del personal de mantenimiento de la paz. Por su parte, los Estados Unidos aportaron el 26% del presupuesto de mantenimiento de la paz. A finales de año tenían 318 efectivos uniformados sobre el terreno. Las Naciones Unidas necesitan, en particular, unidades muy especializadas para algunas funciones específicas de las misiones de mantenimiento de la paz contemporáneas, que se encuentran más fácilmente entre los ejércitos de los Estados desarrollados.

Mientras, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el DOMP ha incrementado su capacidad para planificar, desplegar y mantener misiones complejas de mantenimiento de la paz. El Departamento está próximo a lograr su meta de poder establecer una misión dentro de los 30 a 90 días posteriores a la autorización del Consejo de Seguridad. El DOMP está utilizando nuevas bases de datos para obtener efectivos y ha mejorado la forma de planificar y utilizar los fondos de anticipo para una misión propuesta antes de que el Consejo de Seguridad autorice su creación. La capacitación sobre despliegue rápido, para preparar al personal de las Naciones Unidas a establecer una nueva misión de mantenimiento de la paz con poca antelación, se intensificó en 2004, en que decenas de funcionarios de las oficinas exteriores y la sede adquirieron conocimientos concretos en el establecimiento de misiones que realizaran funciones desde el primer día.

Los medios más rápidos de despliegue del equipo mediante la utilización de las reservas de despliegue estratégico en la base logística de las Naciones Unidas en Brindisi (Italia), funcionaron correctamente cuando se estableció la misión en Liberia, pero tuvo problemas con otras misiones en 2004. El DOMP despliega una febril actividad de ampliación de la reserva de contingentes y policías con países que no han contribuido anteriormente, como China. En el lanzamiento de las recientes operaciones en Liberia, Haití y Burundi, que forman parte de la planificación de la misión prevista en el Sudán se utilizaron medios nuevos e innovadores de planificación y despliegue.

Con todo y pese a estas reformas, las operaciones de mantenimiento de la paz tropiezan con otros problemas. Resulta difícil todavía movilizar suficientes fondos con rapidez para algunas de las funciones básicas de mantenimiento de la paz, como el desarme, la desmovilización y la reintegración de los ex combatientes a la sociedad. Sigue siendo difícil lograr que los Estados Miembros aporten, a su debido tiempo, efectivos bien entrenados y equipados y con el conocimiento técnico y lingüístico correcto. El DOMP carece todavía de capacidades decisivas en equipo de comunicación, medios marítimos, transporte aéreo y Fuerzas Especiales para situaciones de emergencia. En el próximo año será también una prioridad hallar civiles calificados con los conocimientos apropiados para llevar a cabo tareas difíciles en entornos de alto riesgo y con una infraestructura mínima.

En 2004, las Naciones Unidas registraron también un aumento de las denuncias de abuso y explotación sexual cometidos por personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, tanto civil como militar, contra las poblaciones de acogida. Las Naciones Unidas han emprendido intensas investigaciones en relación con esas denuncias y están reforzando los procedimientos existentes para hacer frente a este problema internamente, y al mismo tiempo trabajar junto con los países que aportan contingentes para abordar el problema sistemáticamente.

El incremento constante de las operaciones de mantenimiento de la paz ha obligado a la Secretaría a elaborar nuevas estrategias innovadoras. Es indispensable que los Estados Miembros presten más apoyo político y financiero, para que las Naciones Unidas puedan hacer frente a estas tareas sin precedentes y controlar el nuevo afloramiento de la paz.

En los artículos que siguen se describen varias de las operaciones de paz de las Naciones Unidas en 2004, pero no todas, así como algunas de las tareas prioritarias de las que se ocupan esas misiones.

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