Líbano

LOS HUÉRFANOS EXTRAÑARÁN
EL ENCANTO DE LOS IRLANDESES

Basado en un artículo de Lara Sukhtian, The Daily Star Adaptado y publicado con permiso de la autora


En un muro a la entrada de un orfanato ubicado en el pueblo sureño de Tibnin, un duende pintado sonríe a los visitantes. Es un orfanato libanés para niños libaneses, pero fue adoptado por el batallón irlandés de la FPNUL.

"Los irlandeses han prestado un apoyo muy importante a los habitantes del sur, tanto económica como emocionalmente, entre otras cosas", dijo Mohammed Fawwaz, director del orfanato.

El mantenimiento de la paz es una parte importante de la descripción de tareas de las fuerzas de la FPNUL en el sur del Líbano. Las tropas patrullan la frontera y mantienen la paz cuando pueden. Pero la prestación de ayuda humanitaria también forma parte de su labor y en esa esfera los irlandeses han ido más allá del deber y se han compenetrado con las vidas de la gente de Tibnin, lugar donde tiene su base el batallón irlandés.

Construido inicialmente por el batallón holandés de la FPNUL en 1979, el orfanato de Tibnin, hogar de 82 niños desamparados de edades comprendidas entre los 4 y 15 años, cerró sus puertas a principios del decenio de 1980 cuando la guerra se intensificó. Pero en 1990, gracias al apoyo denodado del batallón irlandés, el orfanato abrió nuevamente sus puertas.

"Si no hubiera sido por los irlandeses, hoy no tendríamos este orfanato", declaró Fawwaz. "Siempre estaremos en deuda con ellos."

A una corta distancia del campamento irlandés se alza el humilde orfanato de cuatro pisos, equipado y mantenido por subvenciones del gobierno irlandés y donaciones personales de los soldados irlandeses. Desde la electricidad, el agua, el combustible y los salarios, hasta la comida, la ropa, las camas y los electrodomésticos, las necesidades de los niños son atendidas gracias a las donaciones irlandesas. El batallón irlandés también compró dos autobuses para el orfanato, costeó la construcción de una cocina nueva muy amplia y totalmente equipada y construyó un patio de recreo.

Pero la asistencia no termina ahí. Cuando Israel bombardeó el sur del Líbano en 1993 y en 1996, lo que obligó a muchos habitantes de Tibnin a abandonar sus casas, los soldados irlandeses se mudaron al orfanato con los niños hasta que la situación se calmó. Cabe destacar también, haciendo referencia a cosas menos graves, que los soldados irlandeses utilizaron su tiempo libre para pintar los corredores del orfanato a fin de añadir algo de color a las paredes grises.

"Es lo menos que podemos hacer por ellos", dijo el Comandante Ger Aherne, oficial de información militar del batallón en su tercera rotación en el Líbano. "La gente del sur necesita toda la asistencia que se les pueda dar."

"Compartimos el sentir y la vida de esas personas, en las buenas y en las malas", dijo Aherne. "Para nosotros, son como nuestra familia." Los irlandeses de Tibnin no se han limitado a cumplir sus obligaciones en la esfera del mantenimiento de la paz, sino que se han convertido en parte de la población local, viven y trabajan con los habitantes del pueblo, los educan y protegen durante los tempos difíciles de la guerra.

"Somos una familia", dijo Fawwaz, haciéndose eco de los sentimientos de Aherne. "Somos una familia con un sólo hogar. Cuando se vayan, los vamos a extrañar sinceramente."

Y no hay quien lo dude. Aunque todos los años el Ministerio de Asuntos Sociales presta asistencia financiera al orfanato, ésta no es suficiente. ¿Qué pasará con los niños cuando los irlandeses se vayan definitivamente en noviembre? Ésta es una pregunta que causa gran preocupación en Tibnin. "Realmente, no lo sabemos todavía", dijo Fawwaz, "pero será un gran problema".

"Si para entonces ya se ha abierto la (nueva) escuela, me imagino que muchos de nuestros niños van a ser transferidos allí", dijo Aherne. "Pero no hay nada seguro. Aún se desconoce cuál será el destino de esos niños."

Los huérfanos no serán los únicos que lamentarán la partida del batallón irlandés. Cada semana, los soldados de la FPNUL van a las escuelas y centros comunitarios para instruir a la gente acerca de los peligros de manipular restos de material de guerra. "Les mostramos fotos de proyectiles sin explotar y les explicamos qué deben hacer cuando encuentran uno", dijo el Comandante Lawrence Devaney, que está en su segunda misión en la FPNUL.

Aherne nos dice: "Sé que nuestro trabajo aquí ha terminado, pero para nosotros va a ser muy difícil irnos".

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