Bosnia y Herzegovina


LAS NACIONES UNIDAS DICEN "BASTA"
AL COMERCIO SEXUAL

Preparado por la Oficina de Relaciones con el Público de la UNMIBH

Recientemente, la policía local e internacional allanó un bar en la zona central de Bosnia y encontró a cuatro niñas extranjeras que dijeron ser víctimas de la trata de blancas. Todas habían sido obligadas a trabajar como prostitutas. Una unidad especial de la Naciones Unidas las trasladó a un refugio donde "Irena", de 16 años de edad, relató su historia, una pesadilla de terror y malos tratos.

Raptada en Rumania cuando volvía de la escuela a su casa, "Irena" había sido introducida ilegalmente en Bosnia y Herzegovina, vendida a un sórdido club nocturno de Zvornik y violada. En el club se había encontrado con niñas de Rumania, Moldavia y Ucrania, algunas de las cuales habían sido engañadas con promesas de trabajo como meseras o bailarinas de cabaret.

Las niñas eran golpeadas e intimidadas y se les había confiscado los pasaportes. Para devolver a los dueños del bar el dinero que habían pagado por ellas, eran obligadas a prestar servicios sexuales a hasta diez hombres por noche. Las niñas estaban traumatizadas y se les había dicho que si llamaban a la policía iban a ser vendidas una y otra vez.

Hasta hace poco tiempo, la laxitud de la policía, el hecho de que los culpables no fuesen enjuiciados y las fallas de los procedimientos de inmigración hicieron florecer los establecimientos sexuales no sólo en Bosnia y Herzegovina, sino en toda la región. Sólo en Bosnia y Herzegovina, se sospecha que existen por lo menos 200 burdeles.

Pero ahora las cosas están empezando a cambiar. En junio de 2001, la Misión de las Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina (UNMIBH) y la policía local dijeron "basta". Para ello pusieron en práctica el programa STOP, una sigla que en inglés significa:"Special Trafficking Operations Programme" (Programa Especial de Operaciones contra la Trata de Blancas).

"Decidimos que ya era suficiente. Estamos atacando todos y cada uno de los aspectos del comercio sexual", dice Celhia De Lavarene, Asesora Especial de las Naciones en Cuestiones de Género en Bosnia y Herzegovina.

El programa STOP está dando resultados. Se han realizado más de 200 allanamientos. Aunque muchas chicas dicen que trabajan por voluntad propia, una minoría importante ha buscado refugio en los albergues instalados por la Organización Internacional para las Migraciones. Unas 350 chicas como "Irena", diez por ciento de las cuales son menores, fueron repatriadas con la ayuda de las embajadas de sus países.

Pero el programa tiene una dura lucha por delante. Es frecuente que los propietarios de los bares sepan con antelación, a veces advertidos por la propia policía local, que habrá un allanamiento. Las chicas deben ser muy valientes para declarar en los tribunales. Por eso, los funcionarios de las Naciones Unidas que se ocupan de derechos humanos insisten en estar presente en los juicios para que los arrogantes propietarios de los bares no amenacen a las testigos.

Tampoco es fácil obligar a las autoridades locales a que interpongan acciones judiciales contra los delincuentes ni a los jueces a que los condenen. Los burdeles son muy rentables y los sobornos de los oficiales no son casos raros. A pesar de esto, el número de juicios que terminan en sentencias de cárcel y multas elevadas está en aumento.

A medida que el programa STOP progresa, se establecen equipos especiales en todas las regiones de Bosnia y Herzegovina. Los especialistas capacitan a la policía local. La UNMIBH, que supervisa la reforma y reconstrucción de la fuerza policial en Bosnia y Herzegovina, también promueve la cooperación dentro de la región para luchar contra la trata de blancas. El programa STOP es ya el proyecto contra la trata de blancas más ambicioso de Europa Occidental y los Balcanes.

"Tenemos un mensaje para los delincuentes que trafican en el comercio sexual", dice De Lavarene. "Sabemos quiénes son. Y vamos a atraparlos."

Para "Irena", por lo menos, hay un final feliz. En medio de llantos, abraza al coordinador del programa antes de abordar un avión que la llevará de regreso a Rumania y, es de esperar, a una vida normal.

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