Timor oriental



5. Inicio de una clase de taekwondo en Dili. Foto: Lynn Lee

NORMAS DE COMUNICACIÓN
Lynn Lee, oficial de información pública de la UNTAET

A la una en punto, entran los estudiantes en tropel. Es un grupo heterogéneo. El más pequeño apenas tiene cinco años, el mayor quizás tenga 13. El maestro es un joven coreano, de cara seria, integrante del batallón de la República de Corea (ROKBATT) destacado en el distrito de Lautem, en Timor Oriental. Varias veces al día, enseña taekwondo, el arte marcial coreano, a todos los que quieran asistir a su clase. Esta tarde, enseña a un grupo de principiantes.

Es extraño cómo los seres humanos pueden comunicarse aun cuando no compartan el mismo idioma.

Los niños, apenas saben una palabra de coreano. El profesor de taekwondo, apenas comprende someramente el tetum y el indonesio bahasa. Sin embargo, ambas partes han sorteado la barrera del idioma.

Al escuchar una orden del profesor, los estudiantes se forman en filas. Otra orden y las filas se mueven al unísono, los niños acompañan sus patadas y puñetazos con gritos y exclamaciones que han venido practicando. A menudo se dice que los niños pueden prestar atención durante poco tiempo. Pero aquí, la concentración es intensa. Se toman la clase en serio.

El instructor camina entre las filas, alienta a los estudiantes, a veces corrige un error. Habla una curiosa mezcla de coreano, tetum e indonesio, agrupando los idiomas en una oración que de algún modo entienden los que lo están escuchando. Nunca faltan los gestos y las muecas, a veces para dar énfasis a un punto, otras para hacer reír a los niños.

Es obvio que el personal de las fuerzas de paz coreanas ha tocado una fibra sensible en la gente de Lautem. Una persona de la comunidad nos dijo, simplemente: "Nos gustan. Son buena gente."

Esta amistad se logró arduamente. El primer contingente del ROKBATT llegó a Lautem el 16 de octubre de 1999, época en que la destrucción se había generalizado y la desconfianza era el único mecanismo de defensa que tenía el pueblo. Algunas semanas antes, luego del voto a favor de la independencia de Timor Oriental, milicianos y soldados indonesios arrasaron con todo, desatando una campaña de terror en la población.

Dos años más tarde, la situación ha mejorado. En Timor Oriental ocho mil personas velan por el mantenimiento de la paz. Es raro ver la milicia. El desafío ahora es reconstruir vidas y ayudar a la gente a volver a la normalidad.

En Lautem, la prioridad es crear una conciencia comunitaria. Los coreanos que trabajan en las operaciones de mantenimiento de la paz rehabilitaron caminos y edificios destruidos. El taekwondo se convirtió en el deporte de última moda y los habitantes del pueblo hablan de los cortes de pelo y de la atención odontológica que los soldados de cara seria ofrecen en forma gratuita. Cuando las fuertes lluvias y las crecientes destruyeron hogares y pusieron vidas en peligro a principios de este año, el ROKBATT estuvo en la vanguardia de las tareas de rescate. El coronel Jeong Ha Lee, que dirige los cuatro contingentes del ROKBATT destacados en Timor Oriental, explica su filosofía de la manera siguiente: "Los habitantes de Timor Oriental son nuestro centro de gravedad."

Volviendo a la clase de taekwondo, el joven coreano está enseñando un nuevo ejercicio, una compleja serie de movimientos que cada niño practica cuando le llega su turno. Poco tiempo después, toda la clase puede ejecutar los movimientos al unísono.

Fuera del salón, un soldado coreano y un joven de Timor mantienen una animada conversación. Utilizan una mezcla familiar de palabras y gestos. De pronto, ambos se echan a reír a carcajadas.

Les preguntamos cómo podían conversar así. Se miran desconcertados. El soldado intenta dar una explicación: "Para hablar con amigos, tal vez no sea necesario usar las mimas palabras."

Es cierto.

 


VETERANOS DE TIMOR SE ASEGURAN UN NUEVO FUTURO
Sam Hendricks, oficial de información pública de la UNTAET

Paulo Araujo atiende su nueva tienda en Dili. Las estanterías están llenas de arroz, azúcar, galletas, jabón, así como caramelos para los niños que pasan por allí todos los días. No hace una semana que ha empezado a vender, pero el negocio marcha bien.

Hace tan sólo un año, este joven de 24 años llevaba una vida muy distinta. "Estuve tres años en las FALINTIL", dice Araujo, refiriéndose a la resistencia armada. "Antes de eso, estaba en el movimiento clandestino." Esperaba ingresar a la nueva fuerza de defensa de Timor Oriental, pero cuando no fue seleccionado, no sabía qué hacer.

Pero Araujo y muchos otros ex combatientes encontraron nuevas oportunidades en el Programa de Asistencia para la Reinserción (FRAP) de las FALINTIL, una iniciativa de la Organización Internacional para las Migraciones. Walter Sánchez, director de proyectos del FRAP, describe el programa como "una campaña de un año de duración para ayudar a los excombatientes a hacer la transición hacia la vida civil."

En febrero, cuando las FALINTIL se disolvieron formalmente, unos 1.300 hombres se inscribieron de inmediato en el programa. "Al comienzo, la atención se concentraba en establecer una red de seguridad para los miembros de las FALINTIL durante la transición", explica Sánchez. Se entregaron tarjetas de identificación y transporte gratuito para que los ex-guerrilleros volvieran a sus casas. Para facilitar la transición hacia la vida comunitaria, también se les entregó el primero de cinco pagos mensuales de apoyo y un lote de alimentos provenientes del Programa Mundial de Alimentos.

Con el apoyo de la comunidad de organizaciones no gubernamentales, se ofreció a los excombatientes apoyo y oportunidades de capacitación profesional y de otros tipos. A cambio, cada uno de ellos debía crear un plan para asegurar su propia autonomía económica. El objetivo era que cada excombatiente tuviera medios claros para mantenerse y mantener a su familia.

El FRAP es un ejemplo de cómo la comunidad internacional se ha unido para ayudar a Timor Oriental. Los fondos provienen de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Banco Mundial y el gobierno del Japón. Pero la participación de las organizaciones no gubernamentales (ONG) es esencial para el éxito del programa. En los proyectos pesqueros, por ejemplo, la Administración de Transición para Timor Oriental suministra equipos donados por China, mientras que los barcos son comprados a un proyecto local de construcción de embarcaciones financiado por Islandia.

En una calurosa tarde de mediados de septiembre, Sánchez y su equipo estudian tres propuestas. Paulo Araujo firma un acuerdo para establecer su tienda. Andre da Costa, de 25 años, recibe un financiamiento inicial para crear un negocio de venta de ropa usada. Paulo Sarmento desea comprar tres búfalos acuáticos. Sánchez le pregunta insistentemente a Sarmento cómo piensa utilizar el ganado, ya que quiere asegurarse de la viabilidad del proyecto. Una vez concertado el acuerdo, Sánchez supervisará los progresos de Sarmento para estar seguro de que las condiciones de su propuesta se respetarán. Si se violan las disposiciones del contrato, se suprimirán todos los beneficios restantes y habrá que devolver todo el dinero.

Ya es tarde. Sánchez y su asistente, Martinho Tilman, hacen subir a todos a su auto y atraviesan deprisa el pueblo. Tienen que comprar ropa, alimentos y un búfalo acuático, todo antes de que se ponga el sol.

Media hora más tarde, Andre da Costa se sienta orgulloso en la parte trasera de su camioneta, sobre de la montaña de ropa que acaba de comprar. Su esposa se acomoda en el asiento delantero, radiante de felicidad, Andre también sonríe. Pronto nacerá su primer hijo y la ropa sobre la que está sentado permitirá que este excombatiente comience una nueva vida como empresario.

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