La prensa etíope y eritrea se reúne en el puente sobre el río Mereb.
Foto: Michele Zaccheo

Etiopía y Eritrea

IMPRESIONES DEL ENCUENTRO CON EX-ENEMIGOS
Emrakeb Assefa, asistente de información pública de la MINUEE

El jueves 9 de agosto, periodistas, miembros del cuerpo diplomático y personal de información pública de la MINUEE en Addis Ababa, nos encontrábamos en el puente sobre el río Mereb, que une Etiopía con Eritrea, y que se había reabierto un mes antes.

Había mucha expectativa porque se trataba de un viaje cuyos resultados no podíamos prever. Para mí, un etíope que trabaja por la paz en la MINUEE, resultaba estimulante y extraño ver interactuar a la gente de Etiopía con la de Eritrea, dos pueblos que durante mucho tiempo estuvieron en lados opuestos de la disputada frontera. Hace tan sólo un año, ambos países se enfrentaban en una guerra verbal que coincidía con la guerra real que destruyó miles de vidas y propiedades.

Con frecuencia cada vez mayor, la MINUEE hace llamamientos para que se adopten medidas para consolidar la paz y normalizar las relaciones entre los pueblos de esos países. La visita al río Mereb fue la primera de estas iniciativas impulsadas por la MINUEE para poner en contacto a periodistas de ambas partes. Con la reunión se esperaba iniciar un proceso que aliviara las tensiones existentes hasta entonces entre los medios de comunicación de Etiopía y Eritrea. Además, el encuentro permitiría a los periodistas medir, evaluar y analizar sus reacciones frente al otro. Se puede decir que, como mínimo, estábamos bastante tensos y esperábamos una situación difícil.

Sin embargo, nos esperaba una agradable sorpresa. Al llegar al río Mereb, se percibía una atmósfera positiva que hacía prácticamente imposible pensar que tan sólo un año atrás la gente de ambos lados del puente se hubiera enfrentado en combate. Rama es un lugar hermoso, con maizales que se mecen al son de una leve brisa y cubren la tierra como una alfombra verde. Los ex-enemigos viven separados por tan sólo unos metros y los dos pueblos trabajan la tierra que provocó el conflicto fronterizo. El lugar es tranquilo, el río Mereb fluye lento y enlodado. No hay rastros materiales del conflicto, como si la guerra no pudiera volver a estallar aquí nunca más.

Al llegar al lado etíope del puente, nos dijeron que esperáramos, ya que los periodistas necesitaban obtener un pase de prensa para entrar a la Zona Temporaria de Seguridad situada en Eritrea. Esperamos conversando con otros miembros de la MINUEE, mientras los periodistas miraban cautelosamente "hacia el otro lado". Las miradas de algunos se cruzaron con las de los "otros". Algunos se dedicaban a filmarnos. Luego de una espera de 15 minutos, nos dijeron que podíamos entrar al puente. El grupo de Addis se quedó más tranquilo, pensando que se trataba de una buena señal. Caminamos sobre el puente hermosamente decorado y nos encontramos con los periodistas de Eritrea y los colegas de la UNMEE de la oficina de Asmara. Hubo muchas presentaciones y apretones de mano.

 Rápidamente, se generó un clima festivo y amistoso. Cuando caía la tarde y era hora de que el grupo de Etiopía volara de regreso a Addis, tanto los eritreos como los etíopes estaban tranquilos y les costaba tener que separarse. Esas cuatro cortas horas en el puente Mereb, el "puente del pueblo", constituyeron el primer paso, aunque discreto, hacia la reconciliación de los pueblos de ambos países.

 

SI ENVIARAN MUJERES...
extraído de "UNMEE News"

La teniente coronel Georgina Mensah es la única mujer militar que ocupa un cargo de observadora en la MINUEE. No es la primera vez que trabaja en operaciones de mantenimiento de la paz. Mensah fue la primera mujer en la misión de las Naciones Unidas en la FPNUL. Además, fue la primer mujer de Ghana, su país de origen, en trabajar en operaciones de mantenimiento de la paz.

"Cuando me enviaron, lo hicieron como si fuese una especie de prueba", dice riendo. "Después de mí, vinieron más mujeres. No creo que sea algo particularmente valiente ser mujer y trabajar en operaciones de mantenimiento de la paz. Al igual que los hombres, nosotras también somos personal uniformado".

"Si alguien es valiente, es la mujer que decide ingresar al ejército. Las mujeres militares son necesarias para el mantenimiento de la paz, así como son necesarias en sus países de origen", dice Mensah. "Mi papel aquí es el mismo que el que desempeño en mi país, como soldado."

"Si enviaran mujeres, y si enviaran un número considerable de ellas, sería más fácil porque me parece que la gente es reacia a enviar sólo a una a dos mujeres al terreno, sin saber cómo van a asearse o cómo van a convivir con los hombres. "

"Si las mujeres participan en las negociaciones, ¿por qué no habríamos de trabajar en las operaciones de mantenimiento de la paz? Cuando los gobiernos o los militares consideren enviar a mujeres, no deberían tomarlo como si fuera algo extraordinario. No somos extraordinarias, somos personal uniformado y allí donde van los hombres también vamos nosotras."

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