Aumento de actividad después de la Guerra Fría

El contexto estratégico de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas cambió fundamentalmente con el final de la Guerra Fría.

Dos soldados de paz montados en la parte superior de un camión conduciendo por un camino de tierra.

Foto: Naciones Unidas/Ky Chung

Fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONUCI patrullan en Côte d'Ivoire en 2005.

Las Naciones Unidas modificaron y ampliaron sus operaciones sobre el terreno, pasando de las misiones «tradicionales», basadas en tareas generales de observación a cargo del personal militar, a actividades «multidimensionales». Estas nuevas misiones tenían como objeto velar por la aplicación de acuerdos de paz amplios y ayudar a establecer las bases de una paz duradera.

La naturaleza de los conflictos también ha cambiado con los años. Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, que se establecieron inicialmente para actuar en conflictos entre Estados, han debido ocuparse cada vez más de conflictos intraestatales y guerras civiles.

En la actualidad, el personal de las operaciones de mantenimiento de la paz realiza una gran variedad de tareas complejas, desde contribuir a establecer instituciones de gobierno sostenibles hasta vigilar la situación de los derechos humanos, colaborar en la reforma del sector de la seguridad o ayudar en el proceso de desarme, desmovilización y reintegración de ex combatientes.

Si bien el personal militar sigue siendo el elemento fundamental de la mayor parte las operaciones, éstas incluyen ahora a:

  • administradores
  • economistas
  • agentes de policía
  • expertos jurídicos
  • personal de remoción de minas
  • observadores electorales
  • observadores de derechos humanos
  • especialistas en asuntos civiles y de gobernanza
  • trabajadores de asistencia humanitaria
  • expertos en comunicaciones e información pública

1989-1994: aumento rápido del número de misiones

Al terminar la Guerra Fría, hubo un rápido incremento en el número de misiones de mantenimiento de la paz. Con un nuevo consenso y un propósito común, el Consejo de Seguridad autorizó un total de 20 nuevas operaciones entre 1989 y 1994, con lo que el personal de mantenimiento de la paz se incrementó de 11.000 a 75.000 efectivos.

Las operaciones de mantenimiento de la paz establecidas en países como Angola - Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Angola I (UNAVEM I) y Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Angola II (UNAVEM II), Camboya - Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya (APRONUC), El Salvador - Misión de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL), Mozambique - Operación de las Naciones Unidas en Mozambique (ONUMOZ) y Namibia - Grupo de Asistencia de las Naciones Unidas para el Período de Transición (GANUPT), se desplegaron con el objetivo de:

  • ayudar a implementar acuerdos de paz complejos;
  • estabilizar la situación de la seguridad;
  • reorganizar el personal militar y la policía;
  • elegir nuevos gobiernos y construir instituciones democráticas.

Mediados de la década de 1990: un período de revalorización

El éxito general de las misiones anteriores aumentó las expectativas hacia las actividades de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas más allá de su capacidad de respuesta. Esto se puso de manifiesto especialmente a mediados del decenio de 1990, cuando el Consejo de Seguridad no pudo autorizar mandatos lo suficientemente robustos o proporcionar los recursos adecuados.

Se establecieron misiones en situaciones donde todavía restallaban las armas y no había paz que mantener, en zonas como la ex Yugoslavia - Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR), Rwanda - Misión de Asistencia de las Naciones Unidas a Rwanda (UNAMIR) y Somalia - Operación de las Naciones Unidas en Somalia II (ONUSOM II).

Estas tres operaciones de alta visibilidad fueron objeto de críticas cuando el personal de mantenimiento de la paz debió abordar situaciones en que las partes beligerantes no se ajustaron a los acuerdos de paz, o en que el personal de paz no estaba provisto de los recursos o el apoyo político adecuados. Conforme aumentaron las bajas civiles y continuaron las hostilidades, la reputación de las actividades de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se resintió.

Los reveses de principios y mediados del decenio de 1990 llevaron al Consejo de Seguridad a limitar el número de nuevas misiones de paz y a iniciar un proceso de reflexión para evitar que estos fallos se repitieran.

El Secretario General encargó una investigación independiente [S/1999/1257] PDF Document de las acciones de las Naciones Unidas durante el genocidio de Rwanda en 1994 y, a petición de la Asamblea General, presentó una evaluación completa [A/54/549] PDF Document sobre lo sucedido entre 1993 y 1995 en Srebrenica, en la ex Yugoslavia. También se examinaron cuidadosamente las circunstancias que llevaron a la retirada de las Naciones Unidas de Somalia [S/1995/231]PDF Document.

Mientras tanto, las fuerzas de paz de las Naciones Unidas seguían con sus operaciones de largo plazo en el Oriente Medio, Asia y Chipre.

Con la aparición de nuevas crisis en varios países y regiones, la función esencial de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas pronto adquirió un nuevo protagonismo. En la segunda mitad del decenio de 1990, el Consejo autorizó nuevas operaciones en:

Hacia el siglo XXI: nuevas operaciones, nuevos retos

En el alba de un nuevo siglo, las Naciones Unidas llevaron a cabo un importante ejercicio para examinar los retos que se planteaban al mantenimiento de la paz en el decenio de 1990 e introducir reformas. El objetivo era fortalecer nuestra capacidad para gestionar y mantener eficazmente las operaciones sobre el terreno.

Con una mayor comprensión de los límites - y las posibilidades – del mantenimiento de la paz, se pidió a las Naciones Unidas que llevara a cabo tareas aún más complejas. Esto empezó en 1999, cuando la Organización prestó servicios como administradora de los territorios de Kosovo, en la ex Yugoslavia - Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK) Disponible en inglés, y en Timor Oriental (ahora Timor-Leste) - Administración de Transición de las Naciones Unidas para Timor Oriental (UNTAET), que estaba en el proceso de obtener su independencia de Indonesia.

A lo largo del decenio siguiente, el Consejo de Seguridad también estableció operaciones de mantenimiento de la paz amplias y complejas en algunos países africanos:

El personal de mantenimiento de la paz también debió reanudar operaciones vitales de mantenimiento y consolidación de la paz en lugares donde las frágiles condiciones de paz se habían deteriorado, como Haití - Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) y la recién independizada Timor-Leste - Misión Integrada de las Naciones Unidas en Timor-Leste (UNMIT).

Muchas de estas operaciones han finalizado sus mandatos, como la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y el Chad (MINURCAT), la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), la Operación de las Naciones Unidas en Burundi (ONUB), la Misión de las Naciones Unidas en Sierra Leona (UNAMSIL), la Misión de las Naciones Unidas en Etiopía y Eritrea (MINUEE), la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS) y la Misión Integrada de las Naciones Unidas en Timor-Leste (UNMIT).

También hubo una operación de mantenimiento de la paz de poca duración en Siria, la Misión de Supervisión de las Naciones Unidas en Siria (UNSMIS), que tuvo que ser retirada cuatro meses después de su creación en abril de 2012.

En el primer decenio del siglo, las operaciones de mantenimiento de la paz han estado sujetas a una presión sin precedentes, y cada vez se les pide con mayor frecuencia que se desplieguen en entornos operacionales remotos e inseguros y en contextos políticos inestables.

Las fuerzas de mantenimiento de la paz debieron hacer frente a diversos desafíos para cumplir sus misiones de mayores proporciones, más onerosas y cada vez más complejas, dificultades relativas a planear y aplicar estrategias de transición viables para las misiones en que se haya alcanzado un cierto grado de estabilidad, y el reto de prepararse para encarar un futuro y un conjunto de exigencias inciertas.

 
Sección de Paz y Seguridad del Departamento de Información Pública en cooperación con el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz