EX YUGOSLAVIA --- UNPROFOR

Preparado por el Departamento de Información Pública, Naciones Unidas - septiembre de 1996

Éste no es un documento de las Naciones Unidas.

FUERZA DE PROTECCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS


ANTECEDENTES

Las luchas intensas en Croacia estallaron en junio de 1991, momento en que dicha República y su vecino del norte, Eslovenia, se declararon independientes de Yugoslavia,2/ y los serbios que vivían en Croacia se opusieron a este movimiento, apoyados por el Ejército Popular Yugoslavo (JNA). Los esfuerzos realizados por la Comunidad Europea para cesar las hostilidades a mediados de 1991 y para resolver la crisis en el marco de la Conferencia sobre Yugoslavia resultaron inútiles.

Las Naciones Unidas pasaron a participar activamente en la situación en Yugoslavia el 25 de septiembre de 1991 cuando el Consejo de Seguridad, reunido a nivel ministerial, adoptó de manera unánime su resolución 713 (1991) expresando su profunda preocupación por las luchas en ese país e instando a todos los Estados a aplicar inmediatamente un "embargo general y completo a todas las entregas de armamentos y pertrechos militares a Yugoslavia". El Consejo elogió y expresó su pleno apoyo a los esfuerzos ya emprendidos por la Comunidad Europea y sus Estados Miembros, con el apoyo de los Estados participantes en la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE), para restaurar la paz y el diálogo en Yugoslavia. En virtud de esta resolución, el Consejo invitó al Secretario General a que ofreciera su asistencia en consulta con el Gobierno de Yugoslavia y todas las partes que promoviesen los esfuerzos de paz.
El 8 de octubre de 1991, el entonces Secretario General, Sr. Javier Pérez de Cuellar, designó al Sr. Cyrus Vance, antiguo Secretario de Estado de los Estados Unidos de América, como su Enviado Personal en Yugoslavia. Desde entonces, el Secretario General y su Enviado Personal mantuvieron contacto constante con todas las partes del conflicto, con la Presidencia de la Comunidad Europea, con el Presidente de los Estados participantes en la CSCE, con Lord Carrington, entonces Presidente de la Conferencia sobre Yugoslavia de la Comunidad Europea, y con otras partes interesadas en sus esfuerzos por encontrar una solución para la crisis. Pronto quedó claro que la contribución más valiosa que podían realizar las Naciones Unidas en ese momento consistía en una operación de mantenimiento de la paz a fin de crear las condiciones necesarias para el logro de negociaciones políticas destinadas a un acuerdo pacífico.

Como parte del esfuerzo colectivo por detener la lucha y encontrar una solución pacífica para el conflicto, el Enviado Personal del Secretario General emprendió varias misiones a Yugoslavia y mantuvo conversaciones con todas las partes interesadas sobre, entre otras cosas, la viabilidad de establecer una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. El 23 de noviembre, el Enviado Personal convocó una reunión en Ginebra a la que asistieron los Presidentes de Serbia y de Croacia y el Secretario de Estado de Defensa Nacional de Yugoslavia, así como Lord Carrington. Durante esta reunión, las partes yugoslavas alcanzaron un acuerdo sobre una cesación del fuego inmediata y sobre una serie de otras cuestiones, y expresaron su deseo de presenciar el rápido establecimiento de una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. Sin embargo, aunque se logró progresar en otras cuestiones, la cesación del fuego fracasó casi inmediatamente.

El 27 de noviembre, el Consejo de Seguridad aprobó, en virtud de su resolución 721 (1991), las gestiones del Secretario General y su Enviado Personal e hizo suya la declaración del Enviado Personal a las partes en el sentido de que no se podía prever la realización de una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz sin el cumplimiento total por todas las partes del acuerdo de Ginebra. Durante las subsiguientes semanas de negociaciones intensivas con las partes interesadas, se persiguió la aplicación del acuerdo de Ginebra y se definieron los principios generales para una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. El 15 de diciembre, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 724 (1991), aprobó el informe del Secretario General que contenía un plan para una posible operación para el mantenimiento de la paz. Un pequeño grupo de oficiales militares, policía civil y funcionarios de la Secretaría de las Naciones Unidas viajó a Yugoslavia para preparar la aplicación de dicho plan.

Desde entonces, el Secretario General y su Enviado Personal centraron sus esfuerzos en consolidar la cesación del fuego y en asegurar la aceptación incondicional del plan de las Naciones Unidas por todas las partes del conflicto, incluyendo la garantía de su disposición a cooperar plenamente en su aplicación. En sus informes destinados a mantener informado al Consejo de Seguridad sobre sus esfuerzos y los avances en el país, el Secretario General afirmó en repetidas ocasiones que, a pesar del apoyo generalizado en Yugoslavia a una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, todavía no existían las condiciones necesarias para su creación.

El 2 de enero de 1992, como parte de sus intentos de eliminar los obstáculos restantes, el Enviado Personal convocó en Sarajevo una reunión entre los representantes militares de la República de Croacia y los representantes del JNA, en la que se firmó el Acuerdo de ejecución sobre una cesación del fuego incondicional. El recién elegido secretario General, Sr. Boutros Boutros-Ghali, envió entonces, contando con la aprobación del Consejo de Seguridad, un grupo de 50 oficiales de enlace militar a Yugoslavia, con la tarea de utilizar sus buenos oficios para promover el mantenimiento de la cesación del fuego facilitando la comunicación entre ambos lados y ayudándoles a solventar las dificultadas que pudiesen surgir. Durante este tiempo, el Enviado Personal, el Secretario General Adjunto para las operaciones de mantenimiento de la paz y su equipo continuaron con sus esfuerzos por asegurar la cooperación de todas las partes yugoslavas en la aplicación del plan de las Naciones Unidas para una operación de mantenimiento de la paz.

El 15 de febrero de 1992, a pesar del hecho de que ciertos grupos políticos en Yugoslavia todavía expresaban objeciones contra el plan de las Naciones Unidas, el Secretario General recomendó al Consejo de Seguridad que estableciese la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR). Al hacerlo, puso especial énfasis en que, desde su propio punto de vista, el peligro de que fracasase una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz debido a la falta de cooperación entre las partes era menor que el peligro de que un retraso en su despliegue condujese a una violación de la cesación del fuego y a una nueva conflagración.

El 21 de febrero, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 743 (1992), aprobó el informe y estableció la UNPROFOR por un periodo inicial de 12 meses. El Consejo confirmó que la Fuerza debía ser un mecanismo provisional para crear las condiciones de paz y seguridad necesarias para la negociación de un arreglo global de la crisis yugoslava en el marco de la Conferencia sobre Yugoslavia de la Comunidad Europea. Asimismo, pidió al Secretario General que desplegase inmediatamente aquellos elementos de la UNPROFOR que podrían ayudar a elaborar un plan de aplicación para el pleno despliegue de la Fuerza a la mayor brevedad.

El 7 de abril, tras recibir un informe del Secretario General del 2 de abril en el que expresaba el énfasis realizado por los todos los representantes del Comandante de la Fuerza sobre la necesidad de desplegar lo antes posible la UNPROFOR, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 749 (1992), autorizó el pleno despliegue de la Fuerza.

UNPROFOR: FEBRERO DE 1992-FEBRERO 1993
El mandato operacional de la UNPROFOR se extiende a cinco Repúblicas de la antigua Yugoslavia (Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia,3/ Montenegro y Serbia) y mantiene una presencia de enlace en la sexta (Eslovenia).

CROACIA
ZONAS PROTEGIDAS DE LAS NACIONES UNIDAS
La UNPROFOR está desplegada en ciertas zonas de Croacia, llamadas Zonas Protegidas de las Naciones Unidas (ZNUP), en las que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas juzgó necesario el establecimiento de arreglos especiales provisionales para asegurar una cesación del fuego duradera. Éstas son zonas en las que los serbios constituyen la mayoría o una minoría sustancial de la población, y en las que las tensiones intercomunitarias han conducido a un conflicto armado. Existen tres ZPNU: Eslavonia oriental, Eslavonia occidental y Krajina, que han sido divididas, para los propósitos de las Naciones Unidas, en cuatro sectores: Este, Norte, Oeste y Sur.

El plan original de las Naciones Unidas en Croacia se basa en dos elementos centrales: la retirada del JNA de toda Croacia y la desmilitarización de las Zonas Protegidas de las Naciones Unidas; y el funcionamiento continuado, de manera provisional, de las autoridades locales y la policía existentes, bajo la supervisión de las Naciones Unidas, en espera de conseguir una solución política general para la crisis.

El mandato de la UNPROFOR consiste en asegurarse de que se han desmilitarizado las ZPNU, mediante la retirada o desmovilización de todas las fuerzas armadas que en ellas se encuentran, y de que todas las personas que habitan en ellas están protegidas frente al miedo de un ataque armado. A tal fin, la UNPROFOR está autorizada para controlar el acceso a las ZPNU, asegurar que las ZPNU continúan desmilitarizadas y supervisar el funcionamiento de la policía local del lugar para ayudar a garantizar la no discriminación y la protección de los derechos humanos. Fuera de las ZPNU, los observadores militares de la UNPROFOR deben verificar la retirada de todas las fuerzas del JNA y las fuerzas irregulares de Croacia, aunque no las dispersadas y desmovilizadas allí. Como apoyo al trabajo de los organismos humanitarios, la UNPROFOR también debe facilitar el retorno a sus hogares, en condiciones de seguridad, de los civiles desplazados en las ZPNU.

La UNPROFOR estableció inicialmente su sede central en Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, pero hoy en día se encuentra en Zagreb, capital de Croacia.

AMPLIACIONES DEL MANDATO
Desde el establecimiento de la UNPROFOR, se han realizado varias ampliaciones de su mandato en Croacia. El 30 de junio de 1992, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 762 (1992), autorizó a la UNPROFOR a emprender funciones de supervisión en las "zonas rosa", ciertas zonas de Croacia controladas por el JNA y pobladas en aquel momento por una mayoría serbia, pero que se encontraban fuera de los límites acordados de las ZPNU. Asimismo, recomendó el establecimiento de una Comisión Mixta presidida por la UNPROFOR y formada por representantes del Gobierno de Croacia y de las autoridades locales de la región, con la participación de la Misión de Observación de la Comunidad Europea (ECMM), para supervisar y seguir la restauración de la autoridad por el Gobierno de Croacia en las "zonas rosa".

El 7 de agosto de 1992, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 769 (1992), autorizó el aumento del personal de la UNPROFOR y la ampliación de su mandato a fin de capacitar a la Fuerza para controlar la entrada de civiles en las ZPNU y para realizar funciones de inmigración y aduanas en los límites de las ZPNU en las fronteras internacionales.

La tercera ampliación del mandato de la UNPROFOR en Croacia tuvo lugar el 6 de octubre de 1992, cuando el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 779 (1992), autorizando a la UNPROFOR a asumir la responsabilidad de verificar la desmilitarización de la península de Prevlaka cerca de Dubrovnik. Asimismo, el Consejo aprobó las medidas del Secretario General destinadas a garantizar el control por parte de la UNPROFOR de la sumamente importante represa de Peruca, situada en una de las "zonas rosa" de Croacia.

RENOVACIÓN DE HOSTILIDADES
El 22 de enero de 1993, el ejército croata lanzó una ofensiva en una serie de localizaciones de la parte meridional del Sector Sur de la UNPROFOR y las "zonas rosa" adyacentes. El gobierno croata afirmó que esta acción era consecuencia del lento progreso de las negociaciones respecto a las diversas instalaciones económicas dentro y alrededor de las ZPNU y de las "zonas rosa". El 27 de enero, el ejército croata atacó y capturó la represa de Peruca. Los serbios respondieron a la ofensiva croata entrando en una serie de zonas de almacenamiento, las cuales tenían un sistema de bloqueo doble, así como quitándoles sus armas, incluyendo las pesadas.

La UNPROFOR advirtió tanto al gobierno croata como a las autoridades serbias de que no debían intentar realizar más incursiones en las ZPNU. Asimismo, la Fuerza intentó limitar el daño causado por la lucha, e hizo repetidas presentaciones a las partes implicadas a fin de prevenir el aumento de la violencia y de lograr una cesación del fuego.

El 25 de enero, el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 802 (1993) en la que exigía la inmediata cesación de las actividades hostiles de las fuerzas armadas croatas en las ZPNU y en las zonas adyacentes a éstas y su retirada de estos lugares, así como la devolución de todas las armas pesadas tomadas de las zonas de almacenamiento controladas por la UNPROFOR y el cumplimiento estricto por todas las partes de los términos relativos a los acuerdos de cesación del fuego. Asimismo, exhortaba a todas las partes a que cooperasen plenamente con la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia4/, y a que se abstuviesen de realizar cualquier acción que pudiese socavar los esfuerzos encaminados a lograr un arreglo pacífico.

En lo que respecta a la aplicación de esta resolución, el gobierno croata informó el 26 de enero al Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR de que, bajo la conformidad del lado serbio con las diferentes disposiciones de la resolución, retiraría a su personal militar, aunque no a su policía, de las zonas que habían tomado. Por su parte, la parte serbia afirmó que Croacia debía volver a sus posiciones precedentes al 22 de enero antes de que se pudiera considerar la aplicación del resto de la resolución.

Finalmente, tras varias rondas de conversaciones realizadas bajo los auspicios de los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia, el gobierno de Croacia y las autoridades locales serbias firmaron un acuerdo sobre la aplicación de la resolución 802 (1993).

BOSNIA Y HERZEGOVINA
Aunque el mandato de la UNPROFOR tan solo estaba relacionado en su origen con Croacia, se previó que, tras la desmilitarización de las ZPNU, 100 observadores militares de la UNPROFOR se redesplegasen desde Croacia a ciertas partes de Bosnia y Herzegovina. Sin embargo, a la vista de la situación en deterioro de Bosnia y Herzegovina, el Secretario General decidió acelerar este despliegue mediante el envío de 40 observadores militares a la región de Mostar de dicha República el 30 de abril de 1992. En mayo, a pesar de todos los esfuerzos diplomáticos realizados por la Comunidad Europea, los representantes del Secretario General y la UNPROFOR para negociar una cesación del fuego duradera, se intensificó el conflicto entre los musulmanes bosnios y los croatas de Bosnia por un lado, serbios de Bosnia por el otro. El 14 de mayo, cuando el peligro por la vida de los observadores fue considerable, fueron retirados de la zona y redesplegados en las ZPNU de Croacia. También se retiró de Sarajevo el 16 y 17 de mayo a aproximadamente dos tercios del personal de la sede central de la UNPROFOR, dejando atrás a unos 100 miembros del personar militar y civil, quienes utilizaron sus buenos oficios para promover cesaciones del fuego locales y actividades humanitarias.

En una serie de resoluciones y declaraciones, el Consejo de Seguridad llamó a todas las partes a que estableciesen una cesación del fuego y una solución política negociada. Asimismo solicitó, entre otras cosas, que cesasen inmediatamente todas las formas de injerencia externa en Bosnia y Herzegovina, incluido el JNA, así como por parte del ejército croata, y que se dispersaran y entregaran las armas todas las fuerzas irregulares locales.

El 30 de mayo, actuando con arreglo al Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad, en su resolución 757 (1992), impuso sanciones de amplio alcance sobre la República Federativa de Yugoslavia (en aquel momento formada por Serbia y Montenegro), a fin de ayudar a lograr una solución pacífica para el conflicto. Asimismo, pidió a todas las partes que creasen las condiciones necesarias para la entrega sin trabas de suministros de carácter humanitario a Sarajevo y otros lugares de Bosnia y Herzegovina, incluido el establecimiento de una zona de seguridad que abarcase a Sarajevo y su aeropuerto. El Consejo solicitó al Secretario General que continuase interponiendo sus buenos oficios a fin de lograr este objetivo.

LA SEGURIDAD EN EL AEROPUERTO DE SARAJEVO
De acuerdo con la petición del Consejo, la UNPROFOR continuó las negociaciones con las partes del conflicto destinadas a detener la lucha alrededor del aeropuerto y a volver a abrirlo con fines humanitarios. El 6 de junio de 1992, el Secretario General informó al Consejo de que la UNPROFOR había negociado, el 5 de junio, un acuerdo para entregar el aeropuerto de Sarajevo a la Fuerza. El 8 de junio, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 758 (1992), aprobó la ampliación del mandato de la UNPROFOR y de sus efectivos, y autorizó al Secretario General a que desplegase observadores militares y personal y equipo conexos a fin de supervisar la retirada de armas antiaéreas y la concentración de armas pesadas en los lugares acordados de la ciudad.

Tras un intensivo trabajo de parte de la UNPROFOR para establecer las modalidades de aplicación del acuerdo del 5 de junio, y después de que el presidente de Francia, Sr. François Miterrand, visitase Sarajevo el 28 de junio, el Secretario General informó al Consejo de Seguridad, el 29 de junio, de que las fuerzas serbias de Bosnia se habían estado retirando del aeropuerto de Sarajevo, y ambas partes (las fuerzas presidenciales serbias y bosnias) habían comenzado a concentrar sus armas pesadas en lugares que serían supervisados por la UNPROFOR. Ese mismo día, el Consejo, en virtud de su resolución 761 (1992), autorizó el despliegue de elementos adicionales de la UNPROFOR para velar por la seguridad y el funcionamiento del aeropuerto. El 3 de julio, a pesar de que continuaba la lucha en la zona, los observadores y las tropas de las Naciones Unidas estaban desplegados en el aeropuerto y en otros lugares de Sarajevo, y el aeropuerto fue reabierto para el puente aéreo humanitario.

PROTECCIÓN DE LOS CONVOYES HUMANITARIOS
El 13 de agosto de 1992, el Consejo de Seguridad, profundamente preocupado por la situación imperante en Sarajevo, la cual complicaba enormemente los esfuerzos de la UNPROFOR por velar por la seguridad y el funcionamiento del aeropuerto de Sarajevo y el suministro de asistencia humanitaria, aprobó la resolución 770 (1992). El Consejo, actuando con arreglo al Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, instó a los Estados a que "en el plano nacional o por conducto de organismos o mecanismos regionales" tomasen "todas las medidas necesarias" para facilitar, en coordinación con las Naciones Unidas, el suministro de asistencia humanitaria a Sarajevo y todas las demás partes de Bosnia y Herzegovina en que fuera necesaria.

No obstante, en conversaciones posteriores, se decidió que esta tarea debía ser encomendada a la UNPROFOR. El 10 de septiembre, tras consultas con una serie de gobiernos, el Secretario General presentó un informe al Consejo de Seguridad recomendando la expansión del mandato y de la fuerza de la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina. Propuso que el cometido de la UNPROFOR, con arreglo a su mandato ampliado, consistiese en apoyar los esfuerzos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (OACNUR) para suministrar socorro humanitario en todo el territorio de Bosnia y Herzegovina, y en particular proporcionar protección, a pedido de la OACNUR, dondequiera y cuandoquiera que la OACNUR considerara necesaria dicha protección. Asimismo, se podría utilizar la UNPROFOR para proteger los convoyes de los detenidos civiles liberados si así lo solicitara el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y si el Comandante de la Fuerza conviniera en la factibilidad de dicha petición. La UNPROFOR estaría desplegada en cuatro o cinco zonas nuevas, en cada una de las cuales habría un batallón de infantería, cuyos cuarteles generales contarían con personal civil encargado de las funciones políticas y de información y de servir de enlace con la OACNUR. Los efectivos de la UNPROFOR observarían las normas habituales de mantenimiento de la paz, que les autorizan a utilizar la fuerza en legítima defensa, incluyendo las situaciones en las que personas armadas intentasen impedir por la fuerza que cumplan su mandato
En la resolución 776 (1992), que fue aprobada el 14 de septiembre de 1992 y que no hacía referencia al Capítulo VII de la Carta, el Consejo de Seguridad aprobó el informe del Secretario General y autorizó la ampliación del mandato y el aumento del personal de la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina para tales fines. Se estableció un comando de Bosnia y Herzegovina separado en la UNPROFOR para aplicar la resolución 776 (1992), además del sector de Sarajevo.

"ZONA DE PROHIBICIÓN DE VUELOS"
En una evolución posterior, el Conejo de Seguridad aprobó el 9 de octubre de 1992 su resolución 781 (1992) prohibiendo todos los vuelos militares en el espacio aéreo de Bosnia y Herzegovina, exceptuando los de la UNPROFOR y otros vuelos destinados a apoyar las operaciones de las Naciones Unidas, incluida la asistencia humanitaria. El Consejo pidió a la UNPROFOR que vigilase el cumplimiento de la prohibición y que emplazase observadores, cuando fuese necesario, en campos de aviación de la ex Yugoslavia. Asimismo, solicitó a la Fuerza que emplease "un mecanismo apropiado de autorización e inspección" para garantizar que el propósito de otros vuelos a y desde Bosnia y Herzegovina era compatible con sus resoluciones. También hizo un llamamiento a los Estados para que prestasen asistencia técnica a la UNPROFOR en sus esfuerzos de supervisión. El 10 de noviembre, el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 786 (1992) autorizando la ampliación de la fuerza de la UNPROFOR en 75 observadores militares para permitirle supervisar los campos de aviación en Bosnia y Herzegovina, Croacia y la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro).

CONTROL DE FRONTERAS
El 16 de noviembre de 1992, el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 787 (1992) en la que, entre otras cosas, para facilitar el cumplimiento de las resoluciones pertinentes del Consejo, se debían desplegar observadores en las fronteras de Bosnia y Herzegovina, y solicitaba al Secretario General que presentara sus recomendaciones sobre esta cuestión. Las resoluciones en cuestión eran: la resolución 713 (1991) que, entre otras cosas, establecía un embargo general y completo a todas las entregas de armamentos y pertrechos militares a Yugoslavia; la resolución 752 (1992) que, entre otras cosas, pedía que cesasen inmediatamente todas las formas de injerencia externas en Bosnia y Herzegovina, incluyendo por parte de las unidades del JNA así como de elementos del ejército croata; la resolución 757 (1992) que impuso sanciones económicas generales obligatorias contra la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro); y la resolución 787 (1992) que, entre otras cosas, pedía que cesasen inmediatamente todas las formas de injerencia externa en Bosnia y Herzegovina, incluyendo la infiltración en el país de unidades y personal irregulares. El 21 de diciembre, el Secretario General presentó al Consejo de Seguridad sus recomendaciones. En su informe, indicaba que, para asegurar el cumplimiento de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, sería necesario dar a la UNPROFOR un mandato que incluyera no sólo el derecho de realizar inspecciones, sino también el de obligar a retirarse al personal militar o de confiscar las armas o mercancías objeto de sanción cuya entrada en Bosnia y Herzegovina o su salida de ella fuera contraria a las decisiones del Consejo. Señaló que una presencia simbólica en determinados cruces fronterizos "no sólo no satisfaría las exigencias del Consejo, sino que además socavaría la credibilidad ya comprometida de la Fuerza. Por lo tanto, el Secretario General propuso un aumento de la UNPROFOR con unos 10.000 efectivos adicionales para proporcionar una operación de observación e inspección de 24 horas al día en los 123 cruces de las fronteras de Bosnia y Herzegovina con los países limítrofes.

EX REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA
El 11 de noviembre de 1992, el Presidente de Macedonia presentó una solicitud al Secretario General para el despliegue de observadores de las Naciones Unidas en la ex República Yugoslava de Macedonia en vista de su preocupación por el posible impacto en este lugar de la lucha en otras zonas de la ex Yugoslavia. Este despliegue también fue recomendado por el Sr. Vance y Lord Owen, Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia. Con la aprobación del Consejo de Seguridad, el Secretario General envió a Macedonia desde el 28 de noviembre hasta el 3 de diciembre un grupo de personal militar, policial y civil con el fin de evaluar la situación y preparar un informe respecto a un posible despliegue de la UNPROFOR en esta República.

El 9 de diciembre, el Secretario General presentó al Consejo un informe en el que recomendaba una ampliación del mandato de la UNPROFOR y un aumento de su personal para establecer una presencia de las Naciones unidas en las fronteras de Macedonia con Albania y la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro). Indicó que el mandato de la Fuerza sería esencialmente preventivo para supervisar e informar de cualquier acción en las zonas fronterizas que pudiese menoscabar la confianza y la estabilidad en Macedonia, así como amenazar su territorio. El Secretario General recomendó que la ampliación de la UNPROFOR incluyese un batallón calculado de hasta 700 de todas las categorías, 35 observadores militares, 25 supervisores de policía civil, 10 miembros del personal de Asuntos Civiles y 45 empleados administrativos e intérpretes locales. Este contingente operaría bajo el "comando de Macedonia" de la UNPROFOR con sede central en Skopje, la capital de Macedonia. El Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 795 (1992) del 11 de diciembre, aprobó el informe del Secretario General y autorizó el establecimiento de la presencia de la UNPROFOR en Macedonia.

Posteriormente, el 18 de junio de 1993, el Consejo de Seguridad acogió con agrado la oferta de los Estados Unidos de América de proporcionar alrededor de 300 efectivos para reforzar la presencia de la UNPROFOR en la ex República Yugoslava de Macedonia. Mediante la aprobación de la resolución 842 (1993), el Consejo autorizó el despliegue del personal adicional.

EXAMEN DE LAS ACTIVIDADES DE LA UNPROFOR
Como ya se ha dicho anteriormente, la UNPRFOR fue establecida el 21 de febrero de 1992 en virtud de la resolución 743 (19929 del Consejo de Seguridad por un periodo inicial de 12 meses. El 10 de febrero de 1993, antes de que expirase el mandato de la Fuerza, el Secretario General presentó al Consejo un informe en el que resumía las actividades de la UNPROFOR y presentaba sus recomendaciones sobre su futuro.

CROACIA
En su análisis sobre la situación en Croacia, el Secretario General describió la experiencia de la UNPROFOR como variada. Su mayor éxito había consistido en asegurar la retirada total del JNA del territorio de Croacia, incluida la península de Prevlaka. Hasta la cuarta semana de enero de 1993, la presencia de la UNPROFOR también había ayudado a impedir la reanudación de las hostilidades en las ZPNU y las "zonas rosa". Sin embargo, la falta de cooperación de las autoridades serbias había impedido que la UNPROFOR consiguiera desmilitarizar las ZPNU y desarmar los efectivos de Defensa Territorial Serbia y las fuerzas irregulares en estas zonas y en las "zonas rosa". Como resultado, la UNPROFOR no había sido capaz de establecer las condiciones de paz y seguridad que habrían permitido el regreso voluntario de los refugiados y de las personas desplazadas a sus hogares en estas zonas. Tampoco había podido establecer los controles fronterizos pedidos en la resolución 769 (1992).

Los aspectos civiles de las actividades de la UNPROFOR, en particular los esfuerzos de la policía civil de las Naciones Unidas por impedir la discriminación y la violación de los derechos humanos de los residentes en las ZPNU, no habían tenido resultados completamente satisfactorios a pesar de los esfuerzos insuperables de la UNPROFOR. Reinaba un ambiente de terror e intimidación en muchas partes de los cuatro sectores durante gran parte de los diez primeros meses del periodo del mandato. No obstante, desde noviembre de 1992, la situación había mejorado en casi todas las zonas. Se consiguió afianzar gradualmente el mantenimiento del orden público mediante la reorganización y el redespliegue de la policía local.

Sin embargo, mientras que la falta de cooperación por parte de las autoridades locales serbias había impedido en gran medida la aplicación del plan de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, la ofensiva croata del día 22 de enero de 1993 y posteriores, tratadas con anterioridad, había alterado en gran medida la situación sobre el terreno. El Presidente de Croacia, Sr. Franjo Tudjman, declaró que la voluntad de su Gobierno de dar su acuerdo a una extensión del mandato de la UNPROFOR dependía del progreso realizado en determinadas esferas. Asimismo, instó al Consejo a que garantizase a la UNPROFOR un refuerzo de su mandato. Por su parte, los dirigentes serbios de las ZPNU habían rearmado y removilizado sus fuerzas en respuesta a la ofensiva croata y habían recibido refuerzos importantes de luchadores serbios procedentes de otros lugares de la ex Yugoslavia. Las milicias serbias habían asaltado depósitos de almacenamiento de armas pesadas establecidas allí de conformidad con el plan de mantenimiento de la paz. La parte serbia se ha negado además a entrar en negociaciones con la parte croata, o a devolver las armas pesadas tomadas de los almacenes, a menos que las fuerzas armadas croatas se retirasen a las posiciones que ocupaban antes de la ofensiva. Las autoridades croatas rechazaron categóricamente esta retirada.

Además, continuaba el Secretario General, las circunstancias en que se preparó y acordó el plan de mantenimiento de la paz de finales de 1991 y principios de 1992 habían cambiado en sí mismas. El plan se previó como un arreglo provisional a la espera de una solución política general a la crisis yugoslava. El Gobierno de Croacia alegó que ya no había "solución política general" alguna que negociar. La única cuestión era la restitución de las ZPNU y de las "zonas rosa" al control croata. No obstante, los dirigentes serbios de las ZPNU se negaron a considerar estos territorios como parte de Croacia y rechazaron las conversaciones sobre esta base, recordando que se determinó explícitamente que el plan no debía prejuzgar una solución política a la crisis yugoslava. Además, los serbios alegaron que dos de las partes del plan original, el Presidente de Serbia y las autoridades militares federativas yugoslavas de Belgrado, ya no tenían situación jurídica en las zonas en las que estaba desplegada la UNPROFOR. Por consiguiente, se debía replantear el mandato y el despliegue de la UNPROFOR con los serbios en representación de la así llamada "República de la Krajina Serbia".

En tales circunstancias, el Secretario General veía tres opciones con respecto al mandato de la UNPROFOR en Croacia: (1) renovar el mandato encomendado a la UNPROFOR mediante la resolución 743 (1992), sin cambio alguno; (2) modificar este mandato; y (3) no dar a la UNPROFOR mandato alguno en Croacia y limitar sus operaciones a Bosnia y Herzegovina y a Macedonia.

Con respecto a la primera opción, el Secretario General afirmó que el Gobierno de Croacia explicó claramente que sólo podría aceptar una renovación del mandato de la UNPROFOR de ese momento en caso de que se hubiesen alcanzado ciertos objetivos previamente, incluyendo el desarme completo de todas las fuerzas paramilitares y milicia en las ZPNU y en las "zonas rosa" con la destrucción de sus armas pesadas, el regreso voluntario e incondicional de todos los refugiados y personas desplazadas a sus casas en las ZPNU, el mantenimiento de controles férreos por parte de la Fuerza en las zonas fronterizas en las que los límites de las ZPNU coinciden con las fronteras de Croacia reconocidas internacionalmente, y la restauración de la autoridad croata en las "zonas rosa". La posición del Gobierno, en efecto, requería que la UNPROFOR negociase resultados que, en calidad de fuerza de mantenimiento de la paz dependiente de la cooperación de las partes, no tenía poder para obligar a aceptar a la otra parte, o que se arriesgase a que el Gobierno emprendiera acciones militares unilaterales. Además, la ofensiva croata había tenido un efecto devastador en la colaboración entre la UNPROFOR y las autoridades serbias locales, quienes se sentían "traicionadas" por lo que consideraban la incapacidad de la UNPROFOR para protegerlas, y había puesto en duda la viabilidad de una vuelta al plan original.

En la segunda opción, el Secretario General previno contra cualquier modificación que resultase en medidas coercitivas, diciendo que dichas acciones entrañarían el peligro de situar a la UNPROFOR en conflicto directo con los serbios. Además, las medidas coercitivas requerirían más fuerzas militares y equipo que no se podrían desplegar inmediatamente después de la aprobación de una resolución por parte del Consejo de Seguridad. La simple aprobación de una resolución de refuerzo entrañaba el riesgo de amenazar la seguridad del personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas desplegado en las ZPNU, y algunos de los países que aportaban tropas, quizás la mayoría de ellos, podrían replantearse su participación en la UNPROFOR en tales circunstancias. Las medidas coercitivas, afirmaba el Secretario General, "significarían una contradicción fundamental del carácter y el objetivo del despliegue de la UNPROFOR en Croacia, como fuerza de mantenimiento de la paz a la que se le ha encomendado la aplicación de un plan acordado por todas las partes." En lo que respecta a una modificación alternativa del mandato que transformaría a la UNPROFOR en una fuerza de amortiguación desplegada a lo largo de las líneas del fuego del momento, con el fin impedir la reanudación de las hostilidades, el Secretario General no creía que esta posibilidad recibiese el consentimiento del Gobierno de Croacia.

En cuanta a la tercera opción, el Secretario General creía que la retirada de la UNPROFOR de las ZPNU casi sin duda alguna resultaría en la reanudación de las hostilidades a gran escala en las zonas de su despliegue, llevando al fracaso los esfuerzos políticos y los recursos materiales invertidos para poner fin al conflicto que había comenzado casi un año antes del despliegue de la UNPROFOR.

Según el Secretario General, las dificultades a las que se enfrentaban la UNPROFOR y el Consejo de Seguridad en lo que respecta al mandato de la Fuerza en Croacia podrían atribuirse a dos factores principales: la incapacidad para aplicar el plan de mantenimiento de la paz, y la falta de un acuerdo convenido del conflicto entre la República de Croacia y las poblaciones serbias que viven en las ZPNU y las "zonas rosa". A menos que se abordasen estos dos factores, concluía el Secretario General, no existiría una base sólida para renovar el mandato de la UNPROFOR en Croacia. Se requerían esfuerzos urgentes a fin de resolver los problemas derivados de la ofensiva croata, establecer una base para terminar la aplicación del plan de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, y convenir en un marco para negociar, dentro de los principios de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia, un arreglo de la controversia básica. El Secretario General añadió que había solicitado a los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional que abordasen estas cuestiones con prontitud con vistas a establecer lo antes posible una base en la que formular una recomendación sustantiva para la prórroga del mandato de la UNPROFOR.

Entre tanto, el Secretario General recomendó que el Consejo de Seguridad decidiese prorrogar el mandato actual de la UNPROFOR por un periodo provisional hasta el 31 de marzo de 1993, con objeto de dar a los Copresidentes el tiempo necesario.

BOSNIA Y HERZEGOVINA
Refiriéndose a las actividades de la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina, donde tenía un mandato más limitado, el Secretario General hizo notar en su informe de febrero de 1993 que la Fuerza había conseguido mantener abierto el aeropuerto de Sarajevo, a pesar de las interrupciones causadas por la acción militar hostil contra los aviones que transportaban suministros para fines humanitarios. En el periodo comprendido entre el 3 de julio de 1992 y el 31 de enero de 1993, la operación de transporte aéreo organizada por la OACNUR bajo la protección de la UNPROFOR hizo llegar 2.476 aviones que transportaron 27.470 toneladas de alimentos, medicinas y otros artículos para fines de socorro.

La operación para proteger los convoyes de ayuda humanitaria en toda la República se había visto persistentemente frustrada por obstrucción, minas, fuego hostil y la negativa de las partes sobre el terreno, especialmente, aunque no únicamente, la parte serbio-bosnia, a cooperar con la UNPROFOR. Sin embargo, desde el despliegue de batallones adiciones de la UNPROFOR con este fin en noviembre de 1992 hasta enero de 1993, se había entregado un total de aproximadamente 34.600 toneladas de suministros de socorro a unos 800.000 beneficiarios en 110 lugares de Bosnia y Herzegovina.

Aunque las tres partes han violado la prohibición de vuelos militares en el espacio aéreo de Bosnia y Herzegovina en casi 400 ocasiones desde su imposición, esta medida había conseguido su objetivo principal consistente en prevenir la utilización de fuerzas aéreas en combates militares en la República. Los observadores de la UNPROFOR, mediante el uso de la información de la AWACS proporcionada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), no habían hallado pruebas que indicasen que alguna de las partes había llevado a cabo misiones de combate aéreo o cometido actos hostiles desde el aire, desde el momento en que el Consejo estableció el régimen de prohibición.

Los esfuerzos de la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina, señalaba el Secretario General, se habían caracterizado por una lamentable tendencia por parte del Gobierno receptor a culpar a la Fuerza de una serie de deficiencias, reales o imaginarias. Las críticas a la actuación de la UNPROFOR en la República se habían centrado en gran parte en su incumplimiento de funciones para cuya ejecución la Fuerza no disponía de mandato, autorización, equipo, personal ni fondos. El Gobierno y algunos elementos responsables ante éste habían dirigido una serie de ataques contra la Fuerza, tanto en comunicados públicos como declaraciones y, lo que es más grave, por medios violentos, resultando en varias bajas entre la UNPROFOR.

En lo que respecta al mandato de la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina, el Secretario General afirmó que tal vez tendría que ser modificado de manera significativa cuando se conociesen los resultados de las conversaciones en curso mantenidas por los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia.

EX REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA
El Secretario General consideraba prematuro extraer conclusiones sobre la viabilidad del mandato y la eficacia del comando de Macedonia de la UNPROFOR en la ex República Yugoslava de Macedonia en esta primera operación de despliegue preventivo en la historia del mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.

PRÓRROGA PROVISIONAL DEL MANDATO
El 19 de febrero de 1993, habiendo examinado el informe del Secretario General, el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 807 (1993), mediante la cual prorrogaba el mandato de la UNPROFOR por un periodo provisional hasta el 31 de marzo de 1993. El Consejo solicitaba, entre otras cosas, que las partes y demás interesados acatasen estrictamente el plan de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en Croacia, así como los demás compromisos, y que se abstuviesen de emplazar sus fuerzas cerca de las ZPNU y en las "zonas rosa". Asimismo, invitaba al Secretario General a que adoptase todas las medidas necesarias para aumentar la seguridad de la Fuerza, en especial proporcionándole los medios de defensa necesarios.

El Consejo instó a las partes y demás interesados a que cooperasen plenamente con los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia en las conversaciones que se celebraban bajo sus auspicios a fin de asegurar la aplicación total del mandato de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en Croacia. También exigió el pleno y estricto cumplimiento de todas las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad relativas al mandato y a las operaciones de la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina.

UNPROFOR: MARZO DE 1993 - FEBRERO DE 1994

CROACIA
PRÓRROGA DEL MANDATO
De conformidad con la resolución 807 (1993) del Consejo de Seguridad mencionada anteriormente, los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia celebraron varias series de conversaciones en Nueva York y Ginebra con representantes del Gobierno de Croacia y de las poblaciones serbias establecidas en las ZPNU y en las "zonas rosa". En su informe del 25 de marzo de 1993 para el Consejo de Seguridad, el Secretario General afirmó que, si bien se había realizado un cierto progreso en estas conversaciones, aún persistían diferencias fundamentales entre las dos partes. Tras decir que se necesitaría más tiempo para que las negociaciones llegasen a una conclusión satisfactoria, recomendó que se prorrogase el mandato de la UNPROFOR por otro periodo provisional de tres meses. Instó a las partes a que cooperasen en la aplicación del mandato en curso de la UNPROFOR, y a que resolviesen cualquier diferencia que persistiera en un espíritu de avenencia y cooperación.

El 30 de marzo, el Consejo de Seguridad, mediante la aprobación de su resolución 815 (1993), prorrogó el mandato de la UNPROFOR por un periodo provisional adicional hasta el 30 de junio de 1993. Asimismo, decidió volver a examinar un mes después, o en cualquier momento en que lo solicitase el Secretario General, el mandato de la Fuerza a la luz de las novedades que surgiesen en la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia y la situación sobre el terreno. El Consejo pidió al Secretario General que le presentase un informe sobre cómo se podría ejecutar eficazmente el plan de paz de las Naciones Unidas para Croacia.

El 25 de junio, el Secretario General presentó el subsiguiente informe sobre la situación en Croacia, en el que llamaba la atención sobre el hecho de que las partes no permitían la aplicación del plan de las Naciones Unidas ni cooperaban en el establecimiento de un proceso político destinado a un pronto arreglo. No obstante, destacó que la presencia de la UNPROFOR era indispensable a fin de controlar el conflicto y de fomentar un clima propicio en el que se pudiesen promover las negociaciones entre las partes, impedir la reanudación del conflicto o su escalación, ofrecer un momento de alivio a los continuos esfuerzos de los encargados de establecer la paz y apoyar el suministro de asistencia humanitaria indispensable. También informó al Consejo de que, a juicio de su Representante Especial, la terminación del mandato de la Fuerza en ese momento implicaría el riesgo de que se reanudase un conflicto importante en la región que diese lugar a graves consecuencias adversas para las operaciones de socorro humanitario. El Secretario General recomendó al Consejo de Seguridad que prorrogase el mandato de la Fuerza por otros tres meses, hasta el 30 de septiembre de 1993.

En su resolución 847 (1993) del 30 de junio de 1993, el Consejo de Seguridad decidió prorrogar el mandato de la UNPROFOR por un periodo provisional adicional que terminase el 30 de septiembre de 1993, y solicitó al Secretario General que presentase un informe un mes después sobre los progresos logrados en la aplicación del plan de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas para Croacia y de todas las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad.

El 16 de agosto, el Secretario General informó al Consejo a este respecto. Recomendó que no se tomase ninguna medida en ese momento y dijo que presentaría una nueva recomendación al Consejo en la segunda quincena de septiembre de 1993.

APLICACIÓN DE LA RESOLUCIÓN 802
Tras la reanudación de las hostilidades en Croacia, propiciada por la incursión croata en las ZPNU y "zonas rosa" el 22 de enero de 1993, se realizaron intensos esfuerzos en el marco de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia y por la UNPROFOR a fin de lograr una cesación del fuego y una restauración de la situación precedente de acuerdo con la resolución 802 (1993) del Consejo de Seguridad del 25 de enero de 1993.

El 8 de abril de 1993, el Secretario General informó al Consejo de Seguridad de que los representantes del Gobierno de Croacia y de las autoridades locales serbias habían firmado, el día 6 de abril, un acuerdo relativo a la aplicación de esta resolución.

El acuerdo debía entrar en vigor cuando los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia recibieran de ambas partes seguridades relativas al estacionamiento de fuerzas de policía en las zonas de las que se habían retirado las fuerzas armadas del Gobierno de Croacia, así como su acuerdo en el sentido de que la UNPROFOR asumiría exclusivamente todas las funciones de policía en esas zonas durante un periodo provisional. La parte croata dio dichas seguridades de manera oral en el momento de la firma, mientras que la parte serbia solicitó la aprobación de su Asamblea, la cual no fue recibida, por lo que el acuerdo no entró en vigor.

Las partes también convinieron entablar conversaciones, bajo los auspicios de los Copresidentes del Comité Directivo, a más tardar 15 días después de la aplicación del acuerdo, a fin de salvar los obstáculos que impidiesen la plena aplicación del plan de las Naciones Unidas para Croacia.

El Comandante de la Fuerza UNPROFOR evaluó los recursos adicionales necesarios para la aplicación del acuerdo y recomendó que se añadiesen a la UNPROFOR dos batallones de infantería mecanizados, compuesto cada uno de ellos por 900 hombres de todas las categorías, una compañía de ingenieros de hasta 150 hombres de todas las categorías y 50 observadores militares adicionales. El Secretario General recomendó que, una vez entrara en vigor el acuerdo, el Consejo de Seguridad aprobase las modificaciones recomendadas en la composición y el despliegue de la UNPROFOR.

Sin embargo, el 6 de julio de 1993 surgieron nuevas tensiones a raíz de la decisión adoptada por el Gobierno de Croacia de emprender acciones unilaterales con vistas a reconstruir y reabrir el puente de Maslenica el 18 de julio. A pesar de que, de conformidad con el acuerdo de Erdut/Zagreb del 15/16 de julio de 1993, el cual establecía la retirada de las fuerzas armadas y de la policía de Croacia de la zona del puente de Maslenica a más tardar el 31 de julio de 1993, la UNPROFOR había desplazado 2.000 efectivos a las zonas próximas a las que debían evacuar las fuerzas croatas, no fue posible desplegar estas tropas porque las autoridades militares croatas se negaron a permitir a la UNPROFOR libre acceso a las zonas en cuestión.

El 2 de agosto de 1993, después de que Croacia no se retirase de la zona y de que los serbios la bombardeasen, se hundió uno de los pontones del puente de Maslenica. No obstante, los Copresidentes consideraron que todavía había intereses mutuos suficientes para continuar las negociaciones. Aceptando la invitación de los Copresidentes, las partes iniciaron negociaciones en Ginebra el 12 de agosto de 1993 sobre una cesación del fuego que incluiría los elementos del acuerdo original de Erdut/Zagreb. A pesar de las intensas conversaciones en Ginebra, Zagreb y Knin entre los representantes de los Copresidentes y de todas las partes, no se logró un acuerdo general de cesación del fuego.

El 9 de septiembre, tras varios días de graves incidentes en las ZPNU y en las "zonas rosa", y de una tensión creciente, se intensificaron los bombardeos a ambos lados del frente de combate, y el ejército croata volvió a realizar incursiones militares en la zona de Medak, donde ocupó tres aldeas serbias. Las hostilidades empeoraron el 10 y 11 de septiembre. Tras la intervención del Representante Especial del Secretario General y del Comandante en Jefe de la Fuerza, así como de un llamamiento formulado por el Consejo de Seguridad, las partes convinieron finalmente en una cesación del fuego el 15 de septiembre. La UNPROFOR trasladó unos 500 efectivos a la zona con el fin de remplazar a las fuerzas armadas croatas que finalmente se retiraron a las posiciones ocupadas antes de que comenzasen las incursiones. Cuando la UNPROFOR entró en la zona, descubrió que la mayoría de las casas habían sido deliberadamente destruidas durante la retirada. Se recuperaron dieciocho cuerpos, la mayoría de los cuales estaban cubiertos de heridas de bala o incinerados.

BOSNIA Y HERZEGOVINA
FORTALECIMIENTO DE LA "ZONA DE PROHIBICIÓN DE VUELOS"
El 16 de marzo de 1993, el Secretario General informó de que tres aviones habían bombardeado dos aldeas del este de Srebrenica el 13 de marzo, antes de salir en la dirección de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro). Era la primera vez desde que el Consejo de Seguridad instituyó la "zona de prohibición de vuelos" en Bosnia y Herzegovina en que se utilizaron aviones en la actividad de combate en este país. La UNPROFOR no había podido determinar a quién pertenecían los aparatos.

El 17 de marzo, el Consejo de Seguridad, en una declaración realizada por su Presidente, condenó enérgicamente todas las violaciones de sus resoluciones pertinentes e hizo hincapié en el hecho de que, desde que comenzaron las operaciones de vigilancia a principios de noviembre de 1992, las Naciones Unidas habían comunicado 465 violaciones de la "zona de prohibición de vuelos". El Consejo de Seguridad exigía de los serbios de Bosnia una explicación inmediata de las violaciones y, especialmente, del bombardeo aéreo de las dos aldeas. Asimismo, solicitaba al Secretario General que velase por que se investigasen los informes relativos a la posible utilización del territorio de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) para lanzar ataques aéreos contra Bosnia y Herzegovina. El 27 de abril, el Secretario General informó al Secretario General de que se había solicitado el 24 de marzo a la República Federativa de Yugoslavia que proporcionase cualquier información pertinente sobre los incidentes. Se recibió por única respuesta una nota verbal en la que se transmitía una declaración del Gobierno de este país, en la que afirmaba que "los aviones y helicópteros de las fuerzas aéreas del ejército de Yugoslavia no han violado el espacio aéreo de Bosnia y Herzegovina desde que entró en vigor la zona de prohibición de vuelos".

El 31 de marzo, el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 816 (1993) por la que ampliaba la prohibición de vuelos militares para que se aplicase a los vuelos de todos los aviones y helicópteros en el espacio aéreo de Bosnia y Herzegovina. Actuando de conformidad con el Capítulo VII de la Carta, el Consejo autorizó a los Estados Miembros a que, siete días después de la aprobación de la resolución, ya fuera actuando a nivel nacional o mediante organizaciones o arreglos regionales, tomasen "todas las medidas necesarias" en el espacio aéreo de Bosnia y Herzegovina, bajo la autoridad del Consejo de Seguridad y con sujeción a una estrecha coordinación con el Secretario General y la UNPROFOR, para garantizar el cumplimiento de la prohibición de vuelos, de forma proporcionada a las circunstancias específicas y al carácter de los vuelos. Asimismo, pidió a los Estados Miembros interesados, al Secretario General y a la UNPROFOR que coordinasen estrechamente las medidas y la fecha de comienzo de la aplicación, que no debía superar los 14 días posteriores a la fecha de la resolución, y que comunicasen dicha fecha al Consejo.

El 9 de abril, el Secretario General transmitió al Consejo de Seguridad una carta del Secretario General de la OTAN, Dr. Manfred Wörner, en la que le informaba de que el Consejo del Atlántico Norte había adoptado las "medidas necesarias" para asegurar el cumplimiento de la prohibición de vuelos militares y de que estaba preparado para comenzar la operación a las 12.00 horas (HU) del 12 de abril de 1993. El Dr. Wörner también comunicó que los Estados Unidos de América, Francia, los Países Bajos, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Turquía habían ofrecido proporcionar aviones para la operación. A fin de comenzar el fortalecimiento a tiempo, se desplegaron los aviones de los Estados Unidos de América, Francia y los Países Bajos en la zona, y se establecieron unidades de enlace en la sede central de la UNPROFOR en Zagreb y en Bosnia y Herzegovina (Kiseljak). Además, la UNPROFOR enviaría un equipo de enlace al cuartel general de los países de la OTAN interesados.

Las operaciones autorizadas en virtud de la resolución 816 (1993) comenzaron, como estaba previsto, el 12 de abril a las 12.00 horas (HU). Subsiguientemente, la OTAN informó al Secretario General de que todos los países que habían ofrecido proporcionar aviones para la operación participarían completamente en ella.

Desde el establecimiento de la "zona de prohibición de vuelos" en el espacio aéreo de Bosnia y Herzegovina hasta el 1 de diciembre de 1994, el número total de vuelos contabilizados como violaciones aparentes de la prohibición ascendió a 3.317. El incidente más grave tuvo lugar el 28 de febrero de 1994, cuando los aviones de combate de la OTAN, actuando en conformidad con el procedimiento establecido, derribaron cuatro de seis aviones de caza en el espacio aéreo de Bosnia y Herzegovina que habían desafiado la prohibición internacional de vuelos militares y habían hecho caso omiso de dos advertencias realizadas por los aviones de combate de la OTAN.

"ZONAS SEGURAS"
En marzo de 1993, la lucha se intensificó en el este de Bosnia y Herzegovina, con los ataques de las unidades paramilitares de los serbios de Bosnia sobre varias ciudades de la zona, incluida Srebrenica. Los ataques militares tuvieron como resultado importantes pérdidas humanas entre la población civil, y dificultaron seriamente los esfuerzos de asistencia humanitaria de las Naciones Unidas en la zona. A mediados de marzo, la OACNUR informó de que miles de musulmanes buscaban refugio en Srebrenica procedentes de las zonas vecinas bajo el ataque y la ocupación de las fuerzas serbias, y de que 30 ó 40 personas morían a diario a causa de las acciones militares, la inanición, la exposición al frío o la falta de tratamiento médico. En abril, a pesar de la fuerte presión política procedente de la comunidad internacional y del Consejo de Seguridad, así como de los esfuerzos realizados por la UNPROFOR y la OACNUR en el terreno, la lucha continuaba y la situación humanitaria de la zona seguía deteriorándose.

El 16 de abril, el Consejo de Seguridad, actuando de conformidad con el Capítulo VII de la Carta, aprobó la resolución 819 (1993), en la que exigía que todas las partes considerasen Srebrenica y sus zonas circundantes como una "zona segura" que debería quedar libre de cualquier ataque armado u otro acto hostil. Asimismo, exigía la retirada inmediata de las unidades paramilitares de los serbios de Bosnia de las zonas en torno a Srebrenica y la cesación de los ataques armados contra esta ciudad. El Consejo pedía al Secretario General que tomase medidas para aumentar la presencia de la UNPROFOR en Srebrenica y para garantizar el traslado, en condiciones de seguridad, de los enfermos y heridos, y exigía la entrega sin obstáculos de asistencia humanitaria en toda la zona de Bosnia y Herzegovina, en particular a la población civil de Srebrenica.

Mediante otras disposiciones de la resolución, el Consejo condenaba y rechazaba las acciones deliberadas de los serbios de Bosnia para obligar a la evacuación de la población civil de Srebrenica y otras zonas de Bosnia y Herzegovina, como parte de su campaña de "depuración étnica". También decidió enviar una misión de miembros del Consejo de Seguridad para que evaluasen de primera mano la situación en Bosnia y Herzegovina.

Tras la aprobación de la resolución, el Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR, el Comandante de las fuerzas serbias y el Comandante de las fuerzas musulmanas de Bosnia firmaron, el 17 de abril, un acuerdo para la desmilitarización de Srebrenica. El 21 de abril, el Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR informó de que 170 efectivos de la UNPROFOR, policía civil y observadores militares se habían desplegado en Srebrenica a fin de recoger armas, munición, minas, explosivos y provisiones de combate, y de que habían desmilitarizado con éxito la ciudad antes del mediodía del 21 de abril.

Como se solicitó en la resolución 819 (1993), la misión de investigación del Consejo de Seguridad, compuesta por representantes de Francia, Hungría, Nueva Zelanda, Pakistán, la Federación de Rusia y Venezuela, visitó la región desde el 22 hasta el 27 de abril. Habiendo examinado el informe de la misión y sus recomendaciones, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 824 (1993) del 6 de mayo, en la que declaraba que, además de Srebrenica, Sarajevo y otras zonas amenazadas, en particular las ciudades de Tuzla, Zepa, Gorazde, Bihac y sus alrededores, deberían ser tratadas como zonas seguras por todas las partes interesadas. El Consejo declaraba además que en esas zonas debían cesar los ataques armados, que todas las unidades militares o paramilitares serbias de Bosnia debían retirarse y que todas las partes debían otorgar a la UNPROFOR y a los organismos humanitarios internacionales el acceso libre y sin trabas a todas las zonas seguras. Asimismo, autorizó el fortalecimiento del mandato de la UNPROFOR mediante la adición de 50 observadores militares para supervisar la situación humanitaria en esas zonas.

El 4 de junio, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 836 (1993), actuando de conformidad con el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, volvió a ampliar el mandato de la UNPROFOR con el fin de capacitarla para proteger las zonas seguras, incluyendo para prevenir los ataques contra ellas, vigilar la cesación del fuego, promover la retirada de las unidades militares o paramilitares, salvo las del Gobierno de Bosnia, y ocupar algunos puntos clave sobre el terreno. El Consejo autorizó a la UNPROFOR a, actuando en legítima defensa, adoptar las medidas necesarias, incluido el uso de la fuerza, en respuesta a los bombardeos contra las zonas seguras o a las incursiones armadas en dichas zonas, o en caso de que se produjera cualquier obstrucción deliberada contra la libertad de circulación de la UNPROFOR o de los convoyes humanitarios protegidos. El Consejo también decidió que los Estados Miembros, actuando con carácter nacional o por conducto de organizaciones o acuerdos regionales, podrían adoptar, bajo la autoridad del Consejo, todas las medidas necesarias, mediante el empleo de la fuerza aérea, para proporcionar apoyo a la UNPROFOR en las zonas seguras y alrededor de ellas.

En respuesta a la invitación del Consejo de que informase sobre las modalidades de aplicación de la resolución, el Secretario General, en su informe del 14 de junio, indicó que sería necesario desplegar más efectivos sobre el terreno y proporcionar apoyo aéreo. Aunque el Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR había calculado que se necesitaban unos 34.000 efectivos adicionales para lograr la disuasión mediante la fuerza, el Secretario General afirmó que sería posible comenzar a dar cumplimiento a la resolución en virtud de una "opción ligera", con un refuerzo mínimo de unos 7.600 efectivos. Esta opción representaba un planteamiento inicial y tenía objetivos limitados, y suponía el consentimiento y la cooperación de las partes proporcionando un nivel básico de disuasión.

En lo que respecta al apoyo aéreo, el Secretario General informó de que había iniciado contactos con los Estados Miembros y de que había invitado a la OTAN a que coordinase con él la utilización de la fuerza aérea en apoyo de la UNPROFOR. El Secretario General señaló que sería él quien adoptase la primera decisión de comenzar el empleo de los recursos aéreos en este contexto en consulta con los miembros del Consejo de Seguridad.

Al aprobar su resolución 844 (1993) del 18 de junio, el Consejo de Seguridad autorizó un refuerzo adicional de la UNPROFOR con 7.600 efectivos iniciales y reafirmó el empleo de la fuerza aérea en las zonas seguras y alrededor de ellas en Bosnia y Herzegovina para proporcionar apoyo de la Fuerza.

El 18 de agosto, el Secretario General informó al Consejo de Seguridad de que, tras los ejercicios de entrenamiento necesarios realizados en coordinación con la OTAN, las Naciones Unidas contaban con la capacidad operacional para utilizar la fuerza aérea en apoyo de la UNPROFOR

HOSTILIDADES EN BOSNIA CENTRAL
La situación en Bosnia y Herzegovina se agravó aún más cuando, en mayo de 1993, estallaron intensas luchas en Bosnia y Herzegovina central entre las fuerzas musulmanas y las fuerzas croatas de Bosnia. A pesar de los llamamientos del Consejo de Seguridad, y de los esfuerzos realizados por los Copresidentes del Comité Directivo y por la UNPROFOR, las hostilidades entre los dos antiguos aliados continuaron. Los intermitentes combates cortaban las principales vías de suministro de asistencia humanitaria a Bosnia septentrional, y restringían aún más la libertad de movimiento de la UNPROFOR y la OACNUR en la zona. A este respecto, la UNPROFOR y la OACNUR iniciaron una "operación de supervivencia" humanitaria a fin de mantener abiertas las principales rutas para ayudar a garantizar la supervivencia de hasta 2,7 millones de personas en Bosnia y Herzegovina durante el invierno.

CONTROL DE FRONTERAS
El 10 de junio de 1993, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 838 (1993), pidió al Secretario General que le presentase cuanto antes otro informe sobre opciones para el despliegue de observadores internacionales en las fronteras de Bosnia y Herzegovina, dando prioridad a la frontera con la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), para vigilar la aplicación de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad. El Consejo instaba a que los observadores internacionales proviniesen de las Naciones Unidas y, si correspondiera, de los Estados Miembros.

El Secretario General presentó su informe al Consejo de Seguridad el 1 de julio. En él, exponía dos opciones y sus necesidades respectivas en materia de recursos humanos y de otra índole.

En la opción uno, el Secretario General dijo que no sería realista que el Consejo de Seguridad autorizase que los observadores internacionales estableciesen un control total sobre las fronteras de Bosnia y Herzegovina puesto que los recursos mundiales para efectivos de mantenimiento de la paz adicionales eran cada vez más escasos. El control total de fronteras exigiría la capacidad de denegar el paso y de incautar cuando ya se hubieran cruzado las fronteras. También significaría que la UNPROFOR sustituiría a las autoridades nacionales en lo que respecta a ciertas funciones de control de fronteras.

Otra opción expuesta por el Secretario General fue el control de fronteras. Los observadores tan sólo supervisarían las fronteras de Bosnia y Herzegovina e informarían sobre ello, pero no estarían en condiciones de verificar la naturaleza de los bienes que se introdujesen en la República o se extrajesen de ella. Aún para esta opción más limitada se necesitarían sustanciales recursos adicionales, y afirmó que podría no disponerse del personal y la financiación necesarios.

A continuación, el Secretario General señaló el hecho de que las contribuciones pendientes de pago con destino a las cuentas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas ascendían a mediados de junio de 1993 a 1.260 millones de dólares de los EEUU., mientras que el total de cuotas impagas era de 2.236 millones de dólares. Dijo que era "sumamente probable que en los próximos meses la Organización no pueda cumplir con sus obligaciones cotidianas".

El 7 de julio, el Presidente del Consejo de Seguridad dirigió una carta al Secretario General en la que le informaba de que los miembros del Consejo habían examinado su informe y seguían considerando que deberían desplegarse observadores militares en las fronteras de Bosnia y Herzegovina. Invitaron al Secretario General, teniendo presentes las observaciones hechas en su informe, a ponerse en contacto con los Estados Miembros a fin de determinar si estaban dispuestos, actuando individualmente o por conducto de organizaciones o arreglos regionales, a poner a disposición personal calificado para actuar como observadores en las fronteras de Bosnia y Herzegovina. Asimismo, le invitaron a proseguir con el examen de todas las posibilidades para la aplicación del concepto de controles de frontera.

EX REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA
El 20 de septiembre de 1993, el Secretario General recomendó al Consejo de Seguridad que renovase el mandato de la UNPROFOR por un periodo de seis meses (como es habitual con la mayoría de las operaciones para el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas). En un informe que se centraba principalmente en Croacia, el Secretario General afirmó haber estado "muy tentado" a recomendar el retiro de la Fuerza por completo, debido a las críticas a la UNPROFOR por ambas partes y a los peligros y abusos de los que ha sido objeto su personal, pero esta medida sólo podría dar lugar a nuevos conflictos.

El Secretario General señaló que algunos aspectos clave del plan de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas para Croacia habían sido difíciles de aplicar, si no imposibles, y más aún desde que se habían reanudado las hostilidades a raíz de la incursión croata del 22 de enero de 1993. Asimismo, destacó que la solución fundamental al problema debía buscarse a través de un diálogo político, que eran las propias partes quienes tenían que buscar esta solución y tomar las medidas con miras a una reconciliación. En este proceso, el objetivo principal de la UNPROFOR sólo podía ser el mantenimiento de la paz, lo que permitiría que pudieran celebrarse las negociaciones sobre un arreglo político global. A fin de reforzar la seguridad de la Fuerza, solicitó que se extendiese un estrecho apoyo aéreo al territorio de Croacia.

Al recomendar la extensión del mandato de la UNPROFOR, el Secretario General sugirió que el Consejo pidiese a las partes en Croacia que concertaran una cesación del fuego inmediata y que cooperaran con la UNPROFOR, la cual debía estar en condiciones de cumplir los aspectos de su mandato relativos al mantenimiento de la paz. El Secretario General pretendía informar al Consejo a más tardar el 30 de noviembre de 1993 sobre los progresos realizados por los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia y por la UNPROFOR. Al mismo tiempo, podría elevar nuevas recomendaciones sobre la base de la evolución de la situación durante esos dos meses y del curso tomado por las negociaciones llevadas a cabo entre las partes.

El Secretario General también declaró que, en el caso de ser extendido el mandato de la UNPROFOR, él consideraría "favorablemente" la sugerencia del Presidente de Croacia de dividir la Fuerza en tres partes - UNPROFOR (Croacia), UNPROFOR (Bosnia y Herzegovina) y UNPROFOR (ex República Yugoslava de Macedonia) - aunque manteniendo una estructura militar, logística y administrativa integrada, bajo el mando de un Representante Especial del Secretario General y de un Comandante en Jefe de la Fuerza en el teatro de operaciones.

Entretanto, el 24 de septiembre, el Gobierno Croata informó al Consejo de Seguridad de que si no se modificaba el mandato de la UNPROFOR para promover la aplicación enérgica de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, Croacia se vería forzada a solicitar a la UNPROFOR a más tardar el 30 de noviembre de 1993.

El 4 de octubre de 1993, tras intensas consultas y dos prórrogas provisionales del mandato de la UNPROFOR, una con una duración de 24 horas el 30 de septiembre, y otra durante otros cuatro días el 1 de octubre, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 871 (1993), prorrogó el mandato de la Fuerza por un periodo de seis meses, hasta el 31 de marzo de 1994. El Consejo actuó con arreglo al Capítulo VII de la Carta reiterando su determinación de garantizar la seguridad de la UNPROFOR y su libertad de movimiento.

El Consejo reafirmó la capital importancia de la plena y pronta aplicación del plan de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en Croacia, y exhortó a los signatarios del plan y a todos los otros interesados, en particular a la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), a que cooperasen en su plena aplicación. Declarando que la persistente falta de cooperación en la aplicación de las resoluciones pertinentes del Consejo tendría consecuencias graves, el Consejo afirmó que la completa normalización de la posición de la comunidad internacional respecto de los interesados estaría relacionada con sus acciones en cuanto a la aplicación de dichas resoluciones, incluyendo aquellas relativas al plan de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en Croacia.

El Consejo exhortó a que se conviniese un acuerdo de cesación del fuego inmediata entre el Gobierno Croata y las autoridades locales serbias en las ZPNU, utilizando la mediación bajo los auspicios de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia. Asimismo, instó a todas las partes a que cooperasen con la UNPROFOR para concertar y aplicar un acuerdo sobre medidas encaminadas al aumento de la confianza, incluido el restablecimiento del suministro de electricidad y de agua y de las comunicaciones en todas las regiones de Croacia. Destacando la importancia atribuida al restablecimiento de la autoridad croata en las "zonas rosa", el Consejo instó a que se reactivase la Comisión Mixta establecida bajo la presidencia de la UNPROFOR.

Además, el Consejo tomó nota de la intención del Secretario General de establecer tres mandos subordinados dentro de la UNPROFOR - Croacia, Bosnia y Herzegovina y ex República Yugoslava de Macedonia - aunque manteniendo las disposiciones existentes en todo lo demás respecto de la dirección y la realización de la operación de las Naciones Unidas en el territorio de la ex Yugoslavia.

El Consejo decidió seguir examinando urgentemente el despliegue de un estrecho apoyo aéreo a la UNPROFOR en el territorio de Croacia, como lo había recomendado el Secretario General. Autorizó a la UNPROFOR a que, en el cumplimiento de su mandato en Croacia, actuando en legítima defensa, adoptase las medidas necesarias, entre ellas la utilización de la fuerza, para garantizar su seguridad y su libertad de movimiento.

Asimismo, pidió al Secretario General que informase a los dos meses sobre los progresos realizados en la aplicación del plan de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en Croacia y de todas las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, así como del resultado de las negociaciones celebradas en la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia. A la luz de ese informe, el Consejo volvería a examinar el mandato de la UNPROFOR.

EL MANDATO DE CROACIA NO SUFRE MODIFICACIONES
Tal y como solicitó el Consejo de Seguridad en su resolución 871 (1993), el Secretario General presentó un informe posterior el día 1 de diciembre de 1993. Afirmó que se estaban realizando varias iniciativas, con la colaboración de las dos partes del conflicto de Croacia, que podrían conducir a la aplicación del plan de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en la República. Por consiguiente, no recomendaría que el Consejo examinase nuevamente el mandato de la UNPROFOR en Croacia en aquel momento. Sin embargo, instaba en gran medida a las partes a que intensificaran sus esfuerzos para lograr un acuerdo de cesación del fuego, para adoptar medidas prácticas de cooperación económica y para negociar un acuerdo político duradero. Asimismo, instó a las partes a que cooperasen con la UNPROFOR, que buscaba mejorar las condiciones en las ZPNU.

El Secretario General también informó de que habían proseguido las conversaciones con el objeto de lograr en Croacia la completa cesación del fuego en las ZPNU y en sus alrededores, así como de iniciar negociaciones sobre medidas de fomento de la confianza en el orden económico en el marco de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia.

En una carta del 17 de diciembre de 1993, el Presidente del Consejo de Seguridad informó al Secretario General de que los miembros del Consejo estaban de acuerdo con las observaciones que figuraban en su informe del 1 de diciembre en relación con el mandato de la UNPROFOR en Croacia.

El 17 de diciembre de 1993, representantes croatas y de las autoridades locales serbias en Croacia firmaron un acuerdo de tregua de Navidad, bajo la mediación de la UNPROFOR. Las dos partes se comprometieron a la cesar todas las hostilidades armadas en todas las líneas existentes de confrontación desde la medianoche del 23 de diciembre hasta la medianoche del 15 de enero de 1994. Asimismo, convinieron en aplicar ciertas medidas de fomento de la confianza, así como a entablar negociaciones tan pronto como la tregua entrase en vigor en una cesación del fuego "general y duradera", con la separación de fuerzas en ambos lados. Subsiguientemente, se extendió la tregua más allá del 15 de enero y se ha mantenido generalmente desde entonces.

NO SE RESPETAN LAS CESACIONES DEL FUEGO EN BOSNIA
Entretanto, la situación militar y humanitaria en Bosnia y Herzegovina siguió empeorando. El 9 de noviembre de 1993, el Consejo de Seguridad, en una declaración realizada por su Presidente, expresó su profunda preocupación por los informes sobre el deterioro de la situación en Bosnia y Herzegovina central, donde el aumento de las actividades militares constituía una grave amenaza para la seguridad de la población civil. El Consejo estaba igualmente preocupado por la situación humanitaria general imperante en esta República y reiteró su exigencia de que todas las partes interesadas garantizasen el acceso sin impedimento alguno para prestar asistencia humanitaria.

En una declaración separada publicada ese mismo día, el Consejo condenó todos los ataques y actos hostiles contra la UNPROFOR realizados por todas las partes en Bosnia y Herzegovina, así como en Croacia, "que se han hecho más frecuentes en las últimas semanas", y exigía que "cesen de inmediato."

Aunque las partes en conflicto de Bosnia y Herzegovina firmaron numerosas cesaciones del fuego, prácticamente ninguna de ellas fue aplicada y la situación militar continuó siendo grave. A pesar de las Declaraciones Conjuntas sobre la entrega de asistencia humanitaria, firmadas por las tres partes en Ginebra del 18 al 29 de noviembre de 1993, el nivel de violencia, la imposición de procedimientos burocráticos que dificultaban el transporte de artículos para fines de socorro o la negación de la autorización de paso de los convoyes de la OACNUR redujeron las entregas de asistencia humanitaria a la mitad de la cantidad necesaria. Además, elementos de las tres partes abrieron fuego deliberadamente sobre convoyes de socorro humanitario y sobre personal de las Naciones Unidas.

El 7 de enero de 1994, el Consejo de Seguridad, en una declaración de su Presidente, condenó cualquier tipo de hostilidades en las "zonas seguras" designadas por las Naciones Unidas, especialmente el implacable bombardeo sobre Sarajevo realizado por las fuerzas serbias de Bosnia, y exigió que se pusiese fin inmediatamente a los ataques contra Sarajevo, que habían causado numerosas víctimas entre la población civil, interrumpido la prestación de servicios esenciales y agravado la ya de por sí precaria situación humanitaria. El Consejo reafirmó su compromiso de aplicar plenamente todas sus resoluciones pertinentes, en particular la resolución 836, en la que autorizaba a la UNPROFOR a utilizar la fuerza para proteger Sarajevo y cinco ciudades anteriormente declaradas "zonas seguras" en Bosnia y Herzegovina, y afirmaba estar dispuesto a tomar otras medidas para garantizar que todas las partes en Bosnia y Herzegovina cumplían sus compromisos.

Lamentando profundamente la obstaculización deliberada de los convoyes de socorro humanitario por cualquiera de las partes, el Consejo reiteró su demanda de que se concediese acceso sin trabas a la ayuda de socorro humanitario. Asimismo, lamentó que las partes no hubieran cumplido el acuerdo de cesación del fuego y condenó las patentes violaciones del derecho humanitario internacional que se habían producido, de las que consideró personalmente responsables a sus autores.

EL CONSEJO DE SEGURIDAD CONDENA LA INJERENCIA CROATA EN BOSNIA
El 28 de enero de 1994, en una carta dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad, el Primer Ministro de Bosnia y Herzegovina informó de que formaciones militares de las fuerzas armadas regulares de Croacia, suplementadas por artillería pesada, vehículos blindados y otros materiales de guerra, se encontraban ocupadas en acciones militares en el territorio de su país.

En consultas informales ese mismo día, el Consejo pidió a la UNPROFOR que presentase un informe urgente sobre la carta. El 1 de febrero, el Secretario General informó de que el ejército croata (HV) había estado apoyando directamente al Consejo de Defensa de Croacia (HVO) proporcionándole personal, equipo y armas durante algún tiempo. El número de soldados croatas había aumentado conforme habían tenido éxito las ofensivas de las fuerzas del Gobierno de Bosnia y Herzegovina contra el HVO. Se calculaba que, en total, había aproximadamente entre 3.000 y 5.000 soldados de las fuerzas armadas regulares en Bosnia y Herzegovina. El Secretario General hizo hincapié, no obstante, en que se trataba de un cálculo, ya que los medios de la UNPROFOR no permitían a ésta obtener la información necesaria para proporcionar una relación más exacta. El Secretario General también informó de movimiento de equipo militar a través de las fronteras.

En una declaración de su Presidente publicada el 3 de febrero, el Consejo de Seguridad condenó enérgicamente a Croacia por el despliegue de elementos de su ejército y de equipo militar pesado en las partes central y meridional de Bosnia y Herzegovina, y exigió que fueran retirados. El Consejo afirmó que consideraría adoptar "otras medidas serias" si Croacia no ponía fin de inmediato a "toda forma de injerencia" en esa República. El Consejo pidió al Secretario General que vigilase de cerca la situación y que presentase un informe al Consejo, dentro de las dos semanas siguientes, sobre los progresos logrados en lo que respecta a la retirada plena y completa. El consejo condenó una vez más la adquisición de territorio por la fuerza, así como la "práctica de 'depuración étnica', sea cual fuere la parte responsable", y reafirmó la soberanía, la integridad territorial y la independencia de Bosnia y Herzegovina.

El Secretario General informó al Consejo de Seguridad, en una carta fechada el 18 de febrero de 1994, de que, a pesar de su solicitud de no injerencia en Bosnia y Herzegovina, se creía que continuaban allí unos 5.000 efectivos del ejército croata. Tampoco se habían tomado medidas relativas a la propuesta del establecimiento de un mecanismo de supervisión que permitiera verificar la retirada de efectivos.

El Secretario General también afirmó que, aunque no se había descubierto ningún puesto de mando ni ninguna brigada completa del ejército croata que actuasen como unidades en formación, parecía que sus tropas podrían estar retirando sus insignias al permanecer dentro de Bosnia y Herzegovina. La UNPROFOR creía que las insignias del ejército croata habían sido borradas o cubiertas con pintura en algunos vehículos. El Secretario General dijo que la UNPROFOR seguiría observando los acontecimientos en la medida de lo posible.

SURGE LA CUESTIÓN DE LOS ATAQUES AÉREOS
En una evolución separada, los Jefes de Estado y de Gobierno que participaban en la Cumbre de la OTAN, celebrada en Bruselas los días 10 y 11 de enero de 1994, publicaron una Declaración por la que, entre otras cosas, lamentaban el conflicto continuado en la ex Yugoslavia. Expresaron su creencia persistente de que el conflicto en Bosnia y Herzegovina debía ser resuelto en una mesa de negociaciones y no en el campo de batalla, y apoyaban los esfuerzos de las Naciones Unidas y la Unión Europea para garantizar un acuerdo negociado en dicha República. Estaban decididos a "eliminar los obstáculos para el cumplimiento del mandato de la UNPROFOR" e instaban a que se cumpliesen totalmente las resoluciones del Consejo de Seguridad relativas al refuerzo de la UNPROFOR. Afirmaron una vez más estar dispuestos bajo la autoridad del Consejo de Seguridad a "realizar ataques aéreos a fin de impedir la estrangulación de Sarajevo, las zonas seguras y otras zonas amenazadas de Bosnia y Herzegovina". En este contexto, instaron a la UNPROFOR a que "estableciese urgentemente planes para garantizar que la rotación bloqueada del contingente de la UNPROFOR en Srebrenica pueda tener lugar y para examinar las posibilidades de la apertura del aeropuerto de Tuzla con objetivos de socorro humanitario".5/

El 12 de enero, el Secretario General solicitó a su nuevo Representante Especial para la ex Yugoslavia, el Sr. Yasushi Akashi,6/ a que emprendiese un estudio preparatorio urgente de la propuesta. En su informe del 17 de enero, el Representante Especial afirmó una vez más la necesidad imperiosa de rotar las tropas en Srebrenica. En lo que respecta a Tuzla, se concluía que la apertura del aeropuerto principal en ese lugar mejoraría el flujo de las provisiones humanitarias a la zona segura de Tuzla. En ambos casos, se confirmó que la utilización de la fuerza aérea podría suponer una contribución importante en el caso de que se necesitara una operación militar de la UNPROFOR para tales fines.

El 18 de enero, el Secretario General envió una carta al Presidente del Consejo de Seguridad, en la que transmitía estas conclusiones. Sin embargo, indicó que en ambos casos el empleo de la fuerza aérea para alcanzar los objetivos propuestos requeriría más elementos militares de los que estaban disponibles para la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina. El Secretario General también afirmó que la nueva propuesta de emplear fuerza aérea implicaba que la UNPROFOR podría lanzar una acción ofensiva contra los elementos serbios de Bosnia que obstruían, o amenazaban con hacerlo, sus operaciones. Ya se había permitido anteriormente a la UNPROFOR el uso de apoyo aéreo sólo en defensa del personal de las Naciones Unidas.

El Secretario General solicitó al Sr. Akashi, con la ayuda del Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR, que preparase planes detallados para operaciones militares, incluyendo el empleo de la fuerza aérea cuando fuera necesario, para garantizar la rotación de las tropas en Srebrenica y la apertura del aeropuerto principal en Tuzla, manteniendo una estrecha cooperación con el Comando Sur de la OTAN. El Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, Sr. Marrack Goulding, fue enviado a Bruselas para informar al Secretario General de la OTAN sobre esta cuestión.

El 28 de enero, el Secretario General presentó una carta al Presidente del Consejo de Seguridad con tres hipótesis previstas en los planos preparados por el Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR bajo la dirección del Sr. Akashi. En la primera hipótesis, se podría proceder a la rotación de las tropas en Srebrenica y Zepa, así como abrir el aeropuerto de Tuzla mediante negociaciones y con el consentimiento de las partes. En la segunda, si las partes no dieran su consentimiento pero no se juzgara probable que recurrieran al uso de la fuerza militar, se utilizarían los elementos militares de la UNPROFOR con el apoyo, en caso necesario, de la fuerza aérea de la OTAN. En la tercera hipótesis, si las partes recurrieran a la fuerza militar, la UNPROFOR utilizaría los elementos militares disponibles, reforzados con tropas y equipo adicionales proporcionados por los Estados Miembros de las Naciones Unidas y, en caso necesario, apoyados por la fuerza aérea de la OTAN.

Las dos primeras hipótesis, señalaba el Secretario General, representaban "un enfoque mesurado y por etapas que se ajustaría a la actitud de las partes", mientras que la tercera entrañaría "un nivel diferente de acción militar" y no podría ser aplicada sin la autorización del Consejo de Seguridad y el despliegue de tropas adicionales en la zona.

El Secretario General afirmó que no dudaría en dar inicio al empleo de apoyo aéreo directo si la UNPROFOR fuera atacada al aplicar los planes para rotar al personal de mantenimiento de la paz en Srebrenica y Zepa y para abrir el aeropuerto de Tuzla. Al mismo tiempo, distinguió entre el apoyo aéreo directo, que entraña el uso de poderío aéreo con fines de legítima defensa y que ya había sido autorizado por la OTAN, y los ataques aéreos, que entrañan el uso de poderío aéreo con fines preventivos o punitivos. Las fuerzas de la OTAN no estaban autorizadas a lanzar este último tipo de ataques aéreos sin una decisión del Consejo del Atlántico del Norte (NAC).

El Secretario General dijo que esperaba que se pudiesen rotar las tropas y abrir el aeropuerto de acuerdo con la primera hipótesis, concretamente por mutuo acuerdo. No obstante, señaló que el mandato de la UNPROFOR en lo que respecta a las zonas seguras de Bosnia y Herzegovina había sido aprobado en virtud del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, y la UNPROFOR no estaba obligada a solicitar el consentimiento de las partes para las operaciones comprendidas en su mandato.

El Secretario General advirtió de que "el recurso a la segunda posibilidad y, a fortiori, a la tercera" entrañaría un riesgo considerable para las operaciones de la UNPROFOR y para las tropas implicadas en su aplicación, así como para la operación de asistencia humanitaria en Bosnia y Herzegovina. Sin embargo, dio instrucciones al Representante Especial para que "siga activamente" la aplicación de los dos planes, en contacto directo con el Gobierno de Bosnia y Herzegovina y los dirigentes de los serbios de Bosnia. En las circunstancias concretas de las operaciones relativas a Srebrenica y Tuzla, el Secretario General delegó en su Representante Especial la autoridad de aprobar una solicitud de apoyo aéreo directo por parte del Comandante de la Fuerza.

Al concluir esta carta para el Presidente del Consejo, el Secretario General destacó el hecho de que todas las partes en Bosnia y Herzegovina intentaban conseguir ventajas tácticas de la presencia de la UNPROFOR y ponían cada vez más en duda su imparcialidad. Estaba convencido de que había llegado el momento de reflexionar sobre la función de la UNPROFOR, y llevaría a cabo un estudio amplio de sus funciones y responsabilidades antes de que el Consejo de Seguridad examinase la renovación de su mandato en marzo de 1994.

El 1 de marzo de 1994, los serbios de Bosnia, tras conversaciones con altos funcionarios de la Federación de Rusia en Moscú, convinieron abrir el aeropuerto de Tuzla con fines humanitarios. El despliegue de las tropas de la UNPROFOR alrededor del aeropuerto comenzó a principios de marzo como preparación para un transporte aéreo que se esperaba aportase provisiones de socorro humanitario a cientos de miles de personas en la zona. El primer vuelo de la UNPROFOR aterrizó en Tuzla el 22 de marzo de 1994.

La rotación de tropas en Srebrenica, tras largas negociaciones con la parte de los serbios de Bosnia, se completó el 10 de marzo de 1994, cuando las tropas neerlandesas reemplazaron al contingente canadiense.

SE BUSCA LA AUTORIZACIÓN DE ATAQUES AÉREOS
Entretanto, la lucha en Sarajevo y alrededor de esta ciudad continuó sin disminuir, incluyendo ataques mortales con morteros contra objetivos civiles. El 5 de febrero de 1994, una ráfaga de mortero de 120 mm disparada contra el mercado central causó la muerte a por lo menos 58 civiles y lesiones a otros 142, en el peor incidente de la guerra que ya duraba 22 meses. Esto siguió a un ataque análogo contra un suburbio de Sarajevo el 4 de febrero de 1994 en el que murieron 10 civiles y 18 quedaron heridos.

Estos actos fueron enérgicamente condenados por la comunidad internacional. El Secretario General dio orden inmediatamente a su Representante Especial y al Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR de que se dirigieran a Sarajevo para supervisar la investigación de los incidentes y para evitar atrocidades futuras.

Tras una investigación inicial, la UNPROFOR determinó que la ráfaga del 4 de febrero se disparó desde una posición serbio-bosnia, pero no había sido posible determinar el origen del ataque contra el mercado central del 5 de febrero. 7/En una carta del día 6 de febrero para el Presidente del Consejo de Seguridad, el Secretario General afirmó que estos dos incidentes hacían necesario, de conformidad con la resolución 836 (1993), 8/que se preparase urgentemente el empleo de ataques aéreos para evitar más ataques como aquellos. Asimismo, informó de que había pedido al Secretario General de la OTAN que obtuviese "una decisión del Consejo del Atlántico del Norte de autorizar al Comandante en Jefe del Comando Sur de la OTAN para que efectúe ataques aéreos, a solicitud de las Naciones Unidas, contra posiciones de artillería o morteros en Sarajevo o alrededor de ésta que, según lo determine la UNPROFOR, sean responsables de ataques contra objetivos civiles en esa ciudad".

SE ESTABLECE UNA FECHA LÍMITE DE DIEZ DÍAS
El 9 de febrero, queriendo acabar con la estrangulación de Sarajevo, EL NAC publicó una declaración en la que solicitaba "la retirada, o el reagrupamiento y la sujeción al control de la UNPROFOR, en un plazo de diez días, de las armas pesadas (incluso tanques, piezas de artillería, morteros, lanzacohetes múltiples, y misiles y armamento antiaéreo) de las fuerzas serbias de Bosnia situadas en la zona en un radio de 20 kilómetros (aproximadamente 12'4 millas) alrededor del centro de Sarajevo, sin incluir la zona de 2 kilómetros (aproximadamente 1'2 millas) alrededor del centro de Pale".9/ Asimismo, instó al Gobierno musulmán de Bosnia y Herzegovina a que, en el mismo periodo, "deposita las armas pesadas que se encuentran en su posición en la zona de exclusión de Sarajevo descrita anteriormente bajo el control de la UNPROFOR, y a refrenarse de lanzar ataques desde las líneas de enfrentamiento actuales en la ciudad".

El NAC decidió que, en diez días desde las 24.00 horas (HU) del 10 de febrero 1994, se lanzarían ataques de la OTAN sobre las armas pesadas de cualquiera de las partes que se encontrasen dentro de la zona de exclusión de Sarajevo y que no estuviesen controladas por la UNPROFOR, junto con sus instalaciones de apoyo militar directas y esenciales. Los ataques serían realizados en estrecha coordinación con el Secretario General de las Naciones Unidas. El NAC aceptó la petición del 6 de febrero de 1994 del Secretario General de las Naciones Unidas y autorizó al Comandante en Jefe del Comando Sur de la OTAN para que efectuase ataques aéreos, a solicitud de las Naciones Unidas, contra posiciones de artillería o morteros en Sarajevo o alrededor de ésta, incluida cualquiera fuerza de la zona de exclusión, que, según lo determine la UNPROFOR, sean responsables de ataques contra objetivos civiles en esa ciudad.

En una evolución paralela, unas pocas horas antes del anuncio de la decisión de la OTAN el 9 de febrero, las partes en conflicto en Bosnia y Herzegovina habían alcanzado un acuerdo de cesación del fuego con respecto a la zona en Sarajevo y alrededor de ella. El acuerdo era la continuación de conversaciones intensas a nivel político y militar negociadas por el Representante Especial del Secretario General, el Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR y el comandante de sector de la UNPROFOR para Sarajevo. El acuerdo implicaba el posicionamiento de tropas de la UNPROFOR en zonas de especial riesgo, así como la supervisión y el establecimiento de todas las armas pesadas bajo el control de la UNPROFOR.

PREPARACIONES PARA ATAQUES AÉREOS
Inmediatamente después de la decisión de la OTAN, el Secretario General de las Naciones Unidas dio la orden a su Representante especial para la ex Yugoslavia de finalizar, junto con el Comandante en Jefe del Comando Sur de la OTAN, procedimientos detallados para la iniciación y la realización de ataques aéreos. Delegó en su Representante Especial la autoridad de aprobar una solicitud de apoyo aéreo directo por parte del Comandante de la Fuerza para la defensa del personal de las Naciones Unidas en cualquier lugar de Bosnia y Herzegovina.

Asimismo, el Secretario General pidió a su Representante Especial y a las autoridades militares de la UNPROFOR que negociasen acuerdos según los cuales: (a) una cesación del fuego efectiva entraría en vigor en Sarajevo y alrededor de esta ciudad; (b) se retirarían o reagruparían y pondrían bajo el control de la UNPROFOR las armas pesadas de las fuerzas serbias de Bosnia; y (c) se pondrían bajo el control de la UNPROFOR las armas pesadas del Gobierno de Bosnia y Herzegovina.

EL CONSEJO EXAMINA LA SITUACIÓN EN BOSNIA
El 10 de febrero de 1994, el Ministro de Relaciones Exteriores de la Federación de Rusia afirmó que la petición de la OTAN a todas las partes, tanto serbios como musulmanes, a que pusiesen bajo el control de las Naciones Unidas todas las armas pesadas que se encontrasen en la zona de Sarajevo o que las retiraran de la zona, estaba cerca de la posición rusa. Al mismo tiempo, sin embargo, la Federación de Rusia no podía estar de acuerdo con la posición de una serie de miembros de la OTAN que interpretaban que la decisión de la Organización era un "ultimátum unilateral a los bosnios serbios, a los que se amenaza con bombardeos aéreos". Solicitó que se convocase una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, abierta a todos los países interesados, para considerar vías prácticas de desmilitarización de Sarajevo y de introducción de una administración de las Naciones Unidas en esa ciudad. También fue solicitada una reunión del Consejo de Seguridad para examinar la situación en Bosnia y Herzegovina por el Gobierno de ese país y por el Pakistán.

El Consejo se reunió los días 14 y 15 de febrero de 1994. En el transcurso de cuatro sesiones, el total de oradores fue de 58. Los Estados Miembros dieron en general su acogida a la decisión de la OTAN y a los pasos realizados por el Secretario General para preparar el empleo de la fuerza, añadiendo que estas acciones estaban completamente autorizadas por las resoluciones existentes del Consejo. Hicieron hincapié en el hecho de que la fuerza fue designada para apoyar los esfuerzos realizados por las Naciones Unidas y la Unión Europea a fin de conseguir un arreglo negociado del conflicto, y que los ataques aéreos debían ser llevados a cabo con cuidado y precisión. Aunque el ultimátum de la OTAN era ampliamente respaldado, varios Estados Miembros se opusieron o expresaron su preocupación por la posibilidad de que, como resultado de estos ataques, la UNPROFOR pasare a ser un objetivo de medidas de represalia. No se propuso ninguna resolución o declaración durante las reuniones.

RETIRADA DE LAS ARMAS PESADAS
El 17 de febrero de 1994, tras una reunión con los oficiales rusos en Bosnia, los serbios de Bosnia convinieron en retirar a más tardar en dos días todas sus armas pesadas hasta la distancia establecida por la OTAN. El 18 de febrero, tras conversaciones en Sarajevo con el dirigente de los serbios de Bosnia, Sr. Radovan Krakzic, y el Presidente de Bosnia, Sr. Alija Izetbegovic, y posteriormente en Zagreb con el Comandante en Jefe del Comando Sur de la OTAN, el Representante Especial del Secretario General informó de que se estaban realizando progresos para lograr una cesación del fuego, un desarme y una retirada duraderos, con una función claramente definida para la UNPROFOR.

Se acordó con el dirigente de los serbios de Bosnia que la UNPROFOR patrullase extensivamente y sin trabas dentro de la zona de exclusión de armas que cubría el radio de 20 kilómetros desde el centro de Sarajevo. Las armas pesadas que no habían sido retiradas de la zona de exclusión serían agrupadas y situadas en siete lugares diferentes, bajo el control de elementos armados de la UNPROFOR. También se había llegado a un acuerdo en lo que respecta a las comunicaciones, con la garantía total de se establecerían líneas de comunicación directas entre la UNPROFOR y las parte de serbios de Bosnia y la musulmana.

El 20 de febrero de 1994, el Consejo de Seguridad se reunión en consultas informales a petición de la Federación de Rusia, estando fijada la fecha límite de la OTAN para la retirada de armas pesadas esa misma medianoche. El Consejo fue informado por el Secretario General Adjunto para las operaciones de mantenimiento de la paz, el Sr. Kofi Annan, de que, según el Representante Especial del Secretario General para la ex Yugoslavia, el Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR y la OTAN, los serbios habían actuado de acuerdo con el ultimátum. Ciertas armas de las dos partes, la serbia y la musulmana, que no habían sido retiradas de la zona de exclusión, serían supervisadas en el lugar por la UNPROFOR. Como resultado, el Consejo decidió, en coordinación con la OTAN, no recomendar que se llevasen a cabo los ataques aéreos en ese momento.

El Secretario General Adjunto también instó a los Estados Miembros a que aportasen efectivos adicionales con equipo, a fin de facilitar la supervisión de la retirada de las armas y de la cesación del fuego en Sarajevo y alrededor de esta ciudad. Las tropas de las Naciones Unidas habían sido temporalmente redesplegadas para tal fin desde otras partes de Bosnia y Herzegovina y desde Croacia, pero seguían siendo necesitadas en esas zonas.

ACUERDO SOBRE CESACIÓN DEL FUEGO
En otra evolución positiva, los representantes militares del Gobierno de Bosnia y de los serbios de Bosnia firmaron, el 23 de febrero de 1994, un acuerdo de cesación del fuego. Bajo este acuerdo, alcanzado en una reunión auspiciada por la UNPROFOR en Zagreb, Croacia, las dos partes convinieron una cesación del fuego inmediata y total con efecto desde el mediodía del viernes 25 de febrero de 1994, así como un alto de todas las formas de propaganda con la otra parte y una fijación de líneas de contacto y posiciones en el momento de la cesación del fuego. Las fuerzas de la UNPROFOR debían posicionarse en puntos clave; las armas pesadas debían ser retiradas o puestas bajo el control de la UNPROFOR, y se crearía una Comisión Mixta con representantes de ambas partes y presidida por la UNPROFOR.

UNPROFOR: MARZO DE 1994 - NOVIEMBRE DE 1994

SE REQUIERE UN AUMENTO DE EFECTIVOS
El 4 de Marzo de 1994, el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 900 (1994). El Consejo exhortó a todas las partes de la República de Bosnia y Herzegovina a cooperar con la UNPROFOR en la consolidación de la cesación del fuego en Sarajevo y sus alrededores; a asegurar la plena libertad de circulación de la población civil y de la asistencia humanitaria hacia, desde y en Sarajevo; y a ayudar a restablecer las condiciones de vida normales en la ciudad.

El Consejo solicitó al Secretario General que nombrase a un funcionario civil de alto nivel que hiciese una evaluación y elaborase un plan de acción general para el restablecimiento de los servicios públicos esenciales en las diversas opstinas de Sarajevo, sin incluir la ciudad de Pale; y lo invitó a que estableciese un fondo fiduciario de contribuciones voluntarias con ese propósito.

El Consejo pidió además al Secretario General que presentara un informe sobre la viabilidad y las modalidades de la aplicación a las ciudades de Maglaj, Mostar y Vitez de las medidas de protección previstas en las resoluciones 824 (1993) y 836 (1993), teniendo en cuenta todos los aspectos de la evolución de la situación y de las negociaciones entre las partes.

El Secretario General presentó su informe el 11 de marzo de 1994. Calculaba que la aplicación de la resolución 900 (1994) requeriría un aumento de los efectivos autorizados de la UNPROFOR en un total de 8.250 soldados, 150 observadores militares y 275 supervisores de policía civil adicionales. De esas tropas adicionales, 2.200 se necesitarían para la operación en Sarajevo y sus alrededores y 6.050 para las operaciones en Bosnia central, incluidas Mostar y Vitez. Si el Consejo resolvía ampliar el concepto de zona segura a Maglaj, se precisarían otros 1.500 efectivos.

El Secretario General señaló que la evolución reciente de los acontecimientos en la República de Bosnia y Herzegovina había creado una nueva situación, que "debiera proporcionar numerosas oportunidades para que la UNPROFOR hiciera un progreso considerable" en la aplicación de su mandato. La capacidad de la UNPROFOR para conseguir estos objetivos, sin embargo, estaba sumamente limitada por la falta de recursos militares. Si los Estados Miembros no proporcionaban el personal necesario, su mandato habría de modificarse. "Sería trágico para el pueblo de Bosnia y Herzegovina que esta oportunidad se perdiera por carencia de recursos", concluyó.

En lo que respecta al restablecimiento de los servicios esenciales en Sarajevo, el Secretario General informó de que el 1º de marzo de 1994 la UNPROFOR había establecido un Órgano Provisional de Coordinación para que sirviera de centro de coordinación provisional de las diversas organizaciones que estaban trabajando en esa ciudad. Este Órgano prepararía un amplio informe de situación, que sentaría las bases para el plan que se pedía en la resolución 900 (1994) del Consejo de Seguridad. El Secretario General también declaró que en breve anunciaría el nombramiento de un funcionario civil de alto nivel con el título de Coordinador Especial, que coordinaría los esfuerzos iniciales bajo la autoridad general del Representante Especial del Secretario General. El 21 de marzo de 1994, el Secretario General estableció un fondo fiduciario de contribuciones voluntarias para el restablecimiento de los servicios públicos esenciales en Sarajevo y sus alrededores. El 30 de marzo de 1994, el Secretario General nombró al Sr. William L. Eagleton, nacional de los Estados Unidos de América, como Coordinador Especial para Sarajevo.

SE RECOMIENDA QUE SE PRORROGUE EL MANDATO
En otro informe presentado al Consejo de Seguridad el 16 de marzo de 1994, el Secretario General recomendó que se prorrogase el mandato de la Fuerza durante 12 meses más a partir del 31 de marzo de 1994. El informe incluía el resultado de una minuciosa revisión de la función y el funcionamiento de la Fuerza. El Secretario General declaró que el conflicto continuo en la zona de operaciones de la UNPROFOR desde que su mandato se había renovado por última vez había hecho que se criticase, en forma considerable, pero injustificada, la efectividad de la Fuerza. Este hecho, junto con el aumento de las amenazas a la seguridad del personal de las Naciones Unidas, y la situación en la que los Estados Miembros continuamente dejaban de cumplir sus obligaciones financieras con la UNPROFOR en forma plena y oportuna, habían hecho que considerase seriamente si la continuación de la Fuerza constituía un uso digno de los limitados recursos de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

La diversidad y el alcance de los problemas de la ex Yugoslavia, proseguía el Secretario General, requerían el despliegue de más fuerzas militares de lo que parecían estar dispuestos a contribuir los países en aquel momento. Los alentadores acontecimientos en torno a Sarajevo a finales de febrero de 1994, sin embargo, habían dado razón para esperar que se pudiese estar al alcance de un acuerdo político general. Por cuanto el despliegue de la UNPROFOR constituía la voluntad de la comunidad internacional de ayudar a las partes a lograr un acuerdo de este tipo, decía el Secretario General que "creo que debo recomendar que se renueve". A su vez, añadió, era responsabilidad de las partes aprovechar la oportunidad que brindaba la renovación del mandato de la UNPROFOR para demostrar con su conducta - en el terreno y en la mesa de negociación - que estaban seriamente empeñadas en tratar de lograr la paz. "Si lo están, las Naciones Unidas están dispuestas a ayudarlas, como siempre", afirmaba.

REAPERTURA DEL AEROPUERTO DE TUZLA
En otro informe entregado al Consejo de Seguridad el 24 de marzo de 1994, el Secretario General presentaba sus planes para la reapertura del aeropuerto de Tuzla, bajo la autoridad exclusiva de la UNPROFOR, para la entrega de suministros humanitarios y otros fines conexos. Se estimaba que en la región de Tuzla vivían aproximadamente 800.000 personas, de las que 240.000 eran refugiados o personas desplazadas, y otras 200.000 se consideraban casos en necesidad de asistencia. Por efecto de la guerra en Bosnia central, la región estaba desconectada del tráfico comercial normal desde hacía casi un año, con la consecuencia de que casi la totalidad de la población dependía de la asistencia humanitaria para sobrevivir. El aeropuerto se abriría sólo para uso de la UNPROFOR y con fines humanitarios, y estaría restringido a los aviones de transporte humanitario coordinados por la OACNUR. El Secretario General declaró que, además del batallón nórdico desplegado ya en el aeropuerto, el funcionamiento del aeropuerto requeriría funcionarios de apoyo que realizasen las diversas tareas de comunicaciones, administración, transporte, ingeniería y de apoyo logístico. Aparte de esas funciones, la UNPRFOR había identificado la necesidad de 120 especialistas, 20 observadores militares y 20 monitores de policía civil de las Naciones Unidas.

ACUERDO DE CESACIÓN DEL FUERGO EN CROACIA
El 29 de marzo de 1994, en Zagreb, representantes del Gobierno de Croacia y de las autoridades serbias locales de las zonas protegidas de las Naciones Unidas concertaron un acuerdo de cesación del fuego con el objeto de lograr la cesación duradera de las hostilidades. El acuerdo se concertó en presencia de los representantes de la Federación de Rusia y de los Estados Unidos de América, y fueron testigos los representantes de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia y el Comandante de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas.

En su carta de fecha 30 de marzo de 1994 al Presidente del Consejo de Seguridad, el Secretario General informó de que la aplicación de este acuerdo de cesación del fuego exigiría, entre otras cosas, que se interpusiesen fuerzas de la UNPROFOR en una zona de separación de ancho variable, que se estableciesen puestos de control, puestos de observación y patrullas adicionales, y que se supervisase el retiro de las armas pesadas de manera que la línea de contacto quedase fuera de su alcance. Para capacitar a la UNPROFOR para llevar a cabo las funciones contraídas en virtud del acuerdo, el Secretario General recomendó que el Consejo aumentase los efectivos autorizados de la Fuerza en cuatro compañías de infantería mecanizada (un batallón de infantería mecanizada de 1.000 oficiales y tropas) y cuatro compañías de ingeniería (de 600 oficiales y tropas). Además, se necesitaría un escuadrón de helicópteros de al menos seis helicópteros con 200 oficiales y tropas para vigilar efectivamente la aplicación del acuerdo de cesación del fuego.

SE PRORROGA EL MANDATO DE LA UNPROFOR
El 31 de marzo de 1994, el Consejo de Seguridad, en su resolución 908 (1994), prorrogó el mandato de la UNOPROFOR por un período adicional que terminaría el 30 de septiembre de 1994 y decidió, como medida inicial, aumentar los efectivos de la UNPROFOR en 3.500 soldados. Decidió también tomar medidas el 30 de abril de 1994 a más tardar sobre las otras necesidades de tropas indicadas por el Secretario General en sus informes de fecha 11 y 16 de marzo de 1994 y en su carta de fecha 30 de marzo de 1994.

El Consejo aprobaba los planes de la UNPROFOR para la reapertura del aeropuerto de Tuzla para su utilización con fines humanitarios y autorizó los recursos adicionales solicitados por el Secretario General con esos fines. Pidió a los Estados Miembros que contribuyesen a estas actividades aportando personal, equipo y capacitación.

En otra disposición de la resolución, el Consejo decidió que los Estados Miembros podían adoptar todas las medidas necesarias para aumentar el apoyo aéreo al territorio de la República de Croacia en defensa del personal de la UNPROFOR en cumplimiento de su mandato, bajo la autoridad del Consejo y con sujeción a una coordinación estrecha con el Secretario General y la UNPROFOR. El Consejo autorizó a la UNPROFOR a llevar a cabo tareas relacionadas con la cesación del fuego acordada por el Gobierno de la República de Bosnia y Herzegovina y la parte croata de Bosnia.

El Consejo instó a la República de Croacia y a las autoridades serbias locales de las zonas protegidas de las Naciones Unidas a cumplir el acuerdo de cesación del fuego firmado el 29 de marzo de 1994, y acogió complacido los esfuerzos de la UNPROFOR en pro de la aplicación de ese acuerdo.

El Consejo también acogió con beneplácito el nombramiento del Coordinador Especial para Sarajevo y el establecimiento de un fondo fiduciario de contribuciones voluntarias para el restablecimiento de los servicios públicos esenciales en la ciudad y sus alrededores.

En la misma resolución, el Consejo exigió que la parte serbia de Bosnia pusiera fin a todas las operaciones militares contra la ciudad de Maglaj y pedía al Secretario General que mantuviese la situación en examen e informase al Consejo según procediese.

El 27 de abril de 1994, el Consejo de Seguridad, en su resolución 914 (1994), autorizó, como recomendaba el Secretario General, un aumento de los efectivos de la UNPROFOR de hasta 6.550 soldados adicionales, 150 observadores militares y 275 supervisores de policía civil, además del refuerzo aprobado ya en la resolución 908 (1994).

SITUACIÓN EN GORAZDE
OFENSIVA CONTRA UNA ZONA SEGURA
A finales de marzo de 1994, las fuerzas serbias de Bosnia lanzaron una ofensiva de infantería y artillería contra la zona segura de las Naciones Unidas en Gorazde. El bombardeo indiscriminado de la ciudad y de los pueblos circundantes produjo numerosas víctimas mortales entre la población civil.

El 6 de abril de 1994, el Consejo de Seguridad, en una declaración de su Presidente, condenó enérgicamente el bombardeo y los ataques de infantería y artillería contra la zona segura de Gorazde, y exigió la cesación inmediata de todo nuevo ataque contra la ciudad. El Consejo exhortó a todas las partes involucradas a respetar plenamente las zonas seguras, de conformidad con su resolución 824 (1993). También acogía con satisfacción las medidas adoptadas por la UNPROFOR para reforzar su presencia en Gorazde.

A pesar de la exigencia del Consejo y de los esfuerzos de la UNPROFOR para concertar una cesación del fuego, los ataques contra Gorazde no disminuían. Después de que el bombardeo serbio hubiese puesto en peligro a los observadores militares de las Naciones Unidas que estaban en la ciudad, el Comandante de la UNPROFOR pidió a la OTAN apoyo aéreo para la defensa propia del personal de las Naciones Unidas. En consecuencia, el 10 y el 11 de abril de 1994, aeronaves pertenecientes a la OTAN bombardearon posiciones de los serbios de Bosnia. A pesar de que los serbios de Bosnia se comprometieron en repetidas ocasiones a cesar el fuego, no paró el intenso bombardeo sobre la ciudad. El 18 de abril, al haber alcanzado la situación en Gorazde y sus alrededores límites extremos, el Secretario General pidió a la OTAN que autorizase el recurso a ataques aéreos, a petición de las Naciones Unidas, contra las posiciones de las piezas de artillería, los morteros o los tanques que se consideraban responsables de los ataques contra civiles en Gorazde, así como en otras cuatro zonas seguras, a saber, las ciudades de Tuzla, Zepa, Bihac y Srebrenica. En una carta al Secretario General de la OTAN, señaló que ya se había dado la autorización para tales ataques aéreos en lo que respectaba a Sarajevo y dijo que los trágicos acontecimientos de Gorazde demostraban la necesidad de que el Consejo de la OTAN adoptase decisiones similares en las otras zonas seguras de Bosnia y Herzegovina.

LA OTAN AUTORIZA EL RECURSO A ATAQUES AÉREOS
El 22 de abril de 1994, el Consejo del Atlántico del Norte autorizó el recurso a ataques aéreos contra objetivos militares de los serbios de Bosnia alrededor de Gorazde si éstos no cesaban inmediatamente sus ataques contra la zona segura, retiraban a sus fuerzas a tres kilómetros del centro de la ciudad antes de las 0.01 horas (HU) del 24 de abril de 1994, y permitían la libre circulación en la zona de las fuerzas de las Naciones Unidas y de los convoyes de socorro humanitario. El Consejo del Atlántico del Norte acordó que se estableciese una "zona militar de exclusión" (en el territorio de Bosnia y Herzegovina) en un radio de 20 kilómetros alrededor de Gorazde, y exigió que todas las armas pesadas de los serbios de Bosnia (incluidos carros de combate, piezas de artillería, morteros, lanzacohetes múltiples, misiles y armamento antiaéreo) se retiraran antes de las 0.01 horas (HU) del 27 de abril de 1994. El Consejo del Atlántico del Norte también acordó disposiciones similares para otras zonas seguras si eran atacadas con armas pesadas de cualquier índole o si se daba una concentración o movimiento de este tipo de armas en un radio de 20 kilómetros en torno a esas zonas.

La OTAN reafirmó su disposición a proporcionar apoyo aéreo en el caso de que los serbios de Bosnia atacasen a la UNPROFOR o a otro personal de las Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina, o interfiriesen mediante el uso de la fuerza con la aplicación de su mandato. También instó al Gobierno de Bosnia a no emprender acciones ofensivas desde el interior de Gorazde.

EL CONSEJO DE SEGURIDAD EXIGE EL RETIRO
Ese mismo día, el Consejo de Seguridad, en su resolución 913 (1994), condenó el bombardeo y los ataques por fuerzas serbias de Bosnia contra la zona segura de Gorazde y exigió el retiro de esas fuerzas y sus armas a una distancia desde la cual dejasen de constituir una amenaza para la zona segura. Exigió que se concertase inmediatamente un acuerdo de cesación del fuego en Gorazde y en todo el territorio de la República de Bosnia y Herzegovina, bajo los auspicios de la UNPROFOR. El Consejo también exigió que se pusiera fin a todo acto de provocación en las zonas seguras y sus alrededores, la inmediata puesta en libertad de todo el personal de las Naciones Unidas prisionero de las fuerzas serbias de Bosnia y la libre circulación sin trabas para la UNPROFOR. Subrayando la necesidad urgente de intensificar los esfuerzos en pro de una solución política general, el Consejo pidió que se intensificaran las estrechas consultas entre los representantes de los Estados Unidos de América y la Federación de Rusia y los de las Naciones Unidas y la Unión Europea para unificar las iniciativas diplomáticas.

En otras disposiciones de la resolución, el Consejo invitaba también al Secretario General a que adoptase las medidas necesarias para garantizar que la UNPROFOR podía vigilar la situación en Gorazde y la observancia de cualquier cesación del fuego y separación de las fuerzas militares, incluida toda medida que colocase las armas pesadas bajo control de las Naciones Unidas.

SE RESPETA EL PLAZO
El 23 de abril se alcanzó un acuerdo entre la UNPROFOR y las autoridades serbias de Bosnia civiles y militares. Éste pedía una cesación del fuego inmediata y total en Gorazde y sus alrededores desde las 10.00 horas (HU) del 23 de abril y el despliegue urgente de un batallón de la UNPROFOR en un radio de tres kilómetros desde el centro de la ciudad. También se convino que se retirarían las armas pesadas, antes de las 22.00 horas (HU) del 26 de abril, más allá de un radio de 20 kilómetros desde el centro de Gorazde.

Aunque los serbios de Bosnia no habían cumplido aún plenamente lo acordado cuando expiró el plazo fijado para el 24 de abril, el Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR decidió que no se recurriese inmediatamente a ataques aéreos. Desde la UNPROFOR se tenía la opinión de que se estaban realizando considerables progresos y de que los serbios pronto cumplirían con el ultimátum. Asimismo, era importante que las tropas de las Naciones Unidas y las unidades de servicios médicos entrasen en Gorazde lo antes posible. Los ataques aéreos podrían haber puesto en peligro esa operación.

El 26 de abril de 1994, el Secretario General de las Naciones Unidas anunció que las fuerzas serbias de Bosnia habían cumplido la exigencia de cesar sus ataques contra Gorazde y retirado sus fuerzas y armas pesadas de la zona de exclusión de 20 kilómetros. Señaló que las Naciones Unidas tenían unos 500 miembros de personal en Gorazde, y que estaban evacuando a los heridos más graves y entregando suministros de socorro.

El Secretario General declaró que el Consejo de Seguridad, con el apoyo de la OTAN, había resuelto claramente que no debían producirse más amenazas contra ninguna de las zonas seguras, que los esfuerzos humanitarios de las Naciones Unidas tenían que continuar sin trabas, y que todas las partes tenían que comprometerse a una cesación del fuego significativa y negociar de buena fe una solución política.

El 19 de mayo el Secretario General informó al Consejo de Seguridad de la situación de Gorazde. La situación había estado tensa aunque la cesación del fuego en una zona de exclusión de 3 kilómetros, así como la zona de exclusión de armas pesadas de una zona de 20 kilómetros de radio, se habían respetado en términos generales.

NECESIDAD DE REDEFINIR EL CONCEPTO DE ZONA SEGURA
En su informe de 9 de mayo de 1994 al Consejo de Seguridad, el Secretario General presentó sus opiniones en lo tocante al concepto de zonas seguras de las Naciones Unidas. Tras analizar los resultados logrados y las lecciones aprendidas con el establecimiento de zonas seguras en Srebrenica, Sarajevo, Tuzla, Gorazde y Bihac, sugirió que para llevar a la práctica con buenos resultados ese concepto era necesario aceptar tres principios fundamentales:

(a) Que las zonas seguras obedecen primordialmente al propósito de proteger gente y no de defender territorio y que el hecho de que la UNPROFOR las proteja no obedece al propósito de hacerla parte en el conflicto;

(b) Que la forma en que se desempeñen las funciones relativas a las zonas seguras no debe, en la medida de lo posible, redundar en detrimento, sino en beneficio, de los mandatos originales de la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina, a saber, prestar apoyo en las operaciones de asistencia humanitaria y aportar una contribución al proceso general de paz por conducto del cumplimiento de acuerdos de cesación del fuego y de separación de fuerzas locales;

(c) Que el mandato debe tener en cuenta las limitaciones de recursos de la UNPROFOR y las prioridades contradictorias que inevitablemente surgirán a medida que se desencadenen los acontecimientos.

Según el informe del Secretario General, además de las disposiciones existentes para la protección de las zonas seguras, era preciso: (a) definir claramente la misión de la UNPROFOR en relación con las zonas seguras; (b) delimitar las zonas seguras en la forma propuesta por la UNPROFOR; (c) que fuesen respetadas; (d) que se garantizase una completa libertad de desplazamiento, sobre la base de la "notificación" (y no de la "autorización"), para el suministro de asistencia humanitaria a las zonas seguras, como preludio para una mayor normalización, incluida la reanudación del tráfico comercial.

El Secretario General pensaba que era posible hacer un tanto más eficaces y manejables las zonas seguras. En todo caso, en razón de las dificultades de ejecución y de su efecto limitado, había que reconocer que las zonas seguras no constituían en sí mismas una solución a largo plazo del conflicto fundamental de Bosnia y Herzegovina, cuya solución debía ser política y territorial. El Secretario General por tanto creía que el concepto de zona segura constituía un mecanismo temporal por el cual era posible proteger ciertas poblaciones vulnerables hasta que se llegase a un completo arreglo político negociado. A este respecto, la protección por la UNPROFOR de la población civil de las zonas seguras debía llevarse a cabo de forma que aportase una contribución positiva al proceso de paz, y no que redundase en detrimento de él.

EXPIRA EL ACUERDO DE CESACIÓN DEL FUEGO
El 1 de junio, el Consejo de Seguridad hizo pública una declaración de su Presidente en la que reiteraba la necesidad urgente de una cesación completa de las hostilidades en todo el territorio de Bosnia y Herzegovina, y hacía un llamamiento a las partes para que reanudasen, sin condiciones previas, esfuerzos decididos por llegar a un acuerdo político. A este respecto, apoyaba plenamente los esfuerzos desplegados por el Representante Especial del Secretario General y el Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR para negociar tal cesación de hostilidades. El Consejo acogía con beneplácito la decisión de celebrar una reunión en Ginebra con las delegaciones del Gobierno de Bosnia y Herzegovina y de la parte serbia de Bosnia.

La reunión se celebró del 6 al 8 de junio. El 8 de junio, después de tres rondas de negociaciones celebradas con ambas partes, las partes firmaron un acuerdo de conformidad con el cual no emprenderían ninguna operación militar ofensiva ni acciones de provocación durante un mes. El acuerdo entró en vigor a las 12.00 horas (HU) del 10 de junio de 1994. El acuerdo también preveía la puesta en libertad inmediata, bajo los auspicios del CICR, de prisioneros de guerra y detenidos y el intercambio de información sobre personas en paradero desconocido.

Estando ese acuerdo aún en vigor, fuerzas del Gobierno intentaron tomar terrenos situados en alto y carreteras en las zonas de Ozren y Travnik. Al mismo tiempo, elementos serbios de Bosnia continuaron expulsando a civiles musulmanes de las zonas de Banja Luka y Bijeljina e impusieron nuevas restricciones a la circulación de los convoyes de ACNUR. El acuerdo, que fue renovado por un plazo de un mes más en julio, expiró el 8 de agosto de 1994.

OTRO PLAN DE PAZ RECHAZADO
Se han elaborado con las partes sucesivos planes de paz para Bosnia y Herzegovina que ulteriormente han sido rechazados por una u otra parte: el plan Carrington-Cutiliero, el plan Vance-Owen, el conjunto de propuestas de paz del "HMS Invincible", el Plan de Acción de la Unión Europea. En enero -febrero de 1994, las partes, en conversaciones celebradas bajo los auspicios de los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia, Lord Owen y el Sr. Thorvald Stoltenberg, reiteraron su aceptación de un marco constitucional y de las modalidades de la aplicación y supervisión de una cesación de las hostilidades así como de la mayor parte del mapa para la asignación del territorio. Sin embargo, persistió el desacuerdo, a lo sumo, en torno a un 2 por ciento del territorio.

En un esfuerzo por superar el punto muerto al que se había llegado, se celebraron consultas en las que participaron los Copresidentes del Comité Directivo y los Gobiernos interesados. Tras la adopción de una zona de exclusión de armas pesadas, la intervención de la OTAN y el traslado de un contingente ruso de la UNPROFOR desde el Sector Oriental a Sarajevo, se hizo más necesario que los Gobiernos de Alemania, los Estados Unidos de América, la Federación de Rusia, Francia y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte se implicasen más en el proceso de paz. Los Estados Unidos de América se pusieron a la cabeza del establecimiento de una Federación Bosnio-Croata y una confederación entre Croacia y esa Federación. A la firma de los Acuerdos Marco, que tuvo lugar en Washington el 1º de marzo, le siguió el 10 de mayo la de los acuerdos de Washington, para la creación de la Federación Bosnio-Croata. Entretanto el 25 de abril, se estableció un Grupo de Contacto integrado, a nivel ministerial, por los Ministros de Asuntos Exteriores de Alemania, la Federación de Rusia, Francia, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, el Comisario de Asuntos Exteriores de la Unión Europea y los dos Copresidentes del Comité Directivo.

El Grupo de Contacto elaboró un mapa para la asignación de territorio entre la Federación Bosnio-Croata y la entidad de los serbios de Bosnia (la llamada "República "Srpska") y lo presentó a ambas partes el 6 de julio. El mapa asignaba un 51 por ciento a la Federación Bosnio-Croata y el 49 por ciento a los serbios de Bosnia. El Grupo de Contacto, apoyado por el Consejo de Seguridad y el Consejo de Ministros de la Unión Europea, así como por Gobiernos y organizaciones de todo el mundo, informó a las partes de que el mapa propuesto tendría que ser aceptado tal y como se presentaba, a menos que las partes pudiesen convenir cambios entre ellas.

A finales de julio, la Federación Bosnio-Croata aceptó el mapa. La República de Croacia y la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) también lo aceptaron. Los dirigentes de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) instaron a los dirigentes de los serbios de Bosnia a aceptar el mapa. La parte serbia de Bosnia, sin embargo, lo rechazó.

CIERRE DE LA FRONTERA
A principios de agosto, en un esfuerzo para persuadir a las autoridades serbias de Bosnia para que aceptasen el mapa, las autoridades de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) endurecieron las relaciones económicas y políticas con los dirigentes serbios de Bosnia y adoptaron medidas para cortar las telecomunicaciones entre la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) y el territorio de Bosnia bajo control serbio, para impedir la visita a la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) de funcionarios serbios de Bosnia y para cerrar la frontera de 300 millas al tránsito de toda índole excepto el de alimentos, ropa y asistencia sanitaria.

En septiembre, tras exhaustivas negociaciones con los Copresidentes y el personal de la Conferencia Internacional, las autoridades de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) convinieron que la Conferencia enviaría una misión que controlaría la entrega efectiva de la asistencia humanitaria en los puestos de cruce de la frontera que fueran designados y que tendría libre acceso a otros lugares del país. La Misión informaría a los Copresidentes del Comité Directivo y, a través de éstos, al Secretario General de las Naciones Unidas y a la Presidencia de la Unión Europea, sobre la aplicación del cierre de la frontera. Se trataría de personal civil de contratación internacional que se proporcionaría a la Conferencia Internacional.

El primer destacamento de la Misión llegó a Belgrado el 14 de septiembre, y el 16 de septiembre envió al primer equipo de reconocimiento a que visitara una serie de puestos de cruce de la frontera. A 20 de septiembre, la Misión tenía 52 miembros de personal de contratación internacional. El 19 de septiembre, los Copresidentes informaron al Secretario General de que la Misión había informado de que el Gobierno y las autoridades federales habían cooperado plenamente con la Misión. Las primeras impresiones de la Misión de las zonas fronterizas parecían verificar que el Gobierno Federal estaba emprendiendo "todas las acciones necesarias para cerrar efectivamente la frontera entre la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) y Bosnia y Herzegovina".

El 23 de septiembre, el Consejo de Seguridad, en su resolución 943 (1994), acogió con agrado la decisión de las autoridades de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) de cerrar la frontera internacional con Bosnia y Herzegovina. Decidió suspender varias sanciones económicas contra la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) por un período inicial de 100 días tras la recepción por el Secretario General de una certificación de que las autoridades de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) estaban cumpliendo efectivamente su decisión de cerrar la frontera. Suspendería las restricciones de vuelos que transportasen pasajeros civiles y efectos personales; las restricciones impuestas a navíos, vehículos de mercancías, material rodante y aeronaves; las restricciones impuestas al tráfico marítimo, particularmente el servicio de trasbordador entre Bar (República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro)) y Bari (Italia) que transportasen sólo pasajeros y efectos personales; y las relativas a acontecimientos deportivos e intercambios culturales.

El Consejo también pidió que cada 30 días el Secretario General le presentase un informe en el que se hiciese saber si los Copresidentes certificaban que las autoridades de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) estaban cumpliendo efectivamente su decisión de cerrar la frontera con la República de Bosnia y Herzegovina.

Desde la aprobación de la resolución 943 (1994), los Copresidentes han presentado dos informes, el 3 de octubre y el 2 de noviembre, en los que se certificaba que el Gobierno de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) estaba cumpliendo su compromiso de cerrar la frontera entre ese país y las zonas de Bosnia y Herzegovina bajo control de las fuerzas serbias de Bosnia. A 2 de noviembre de 1994, la Misión de la Conferencia Internacional disponía de 118 miembros de personal de contratación internacional de Alemania, Bélgica, el Canadá, Dinamarca, los Estados Unidos de América, la Federación de Rusia, Finlandia, Francia, Irlanda, Noruega, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Checa, Suecia y la Unión Europea.

SE REFUERZAN LAS SANCIONES
El 23 de septiembre, el Consejo de Seguridad, en su resolución 942 (1994), expresaba su aprobación de la propuesta de arreglo territorial para Bosnia y Herzegovina presentada por el Grupo de Contacto, condenaba enérgicamente a los serbios de Bosnia por negarse a aceptarla, y decidió consolidar las medidas impuestas contra los serbios de Bosnia. Las sanciones, referidas a "todas las actividades de índole económica, incluidas las actividades y transacciones comerciales, financieras e industriales", podrían ser reconsideradas si los serbios de Bosnia aceptaban incondicionalmente el arreglo territorial propuesto.

La resolución, de 22 párrafos, se refería en particular a todas las actividades económicas que denotasen propiedad - fondos, activos financieros, activos tangibles e intangibles, derechos de propiedad, títulos de valores o títulos de deuda que se transasen en el mercado público o privado y cualesquiera otros recursos económicos y financieros.

El Consejo también decidió que los Estados tenían que congelar los activos que perteneciesen a serbios de Bosnia o entidades bajo el control de éstos y que se encontrasen dentro de su territorio, y emprendió medidas para evitar que se desviasen beneficios a las zonas en poder de los serbios de Bosnia. Los Estados también debían evitar toda actividad económica con cualquier entidad que directa o indirectamente estuviese sujeta al control de personas o entidades que se encontrasen o residieran en zonas en poder de los serbios de Bosnia, o con cualquier persona o entidad que actuase en representación de esas personas o entidades.

En la resolución se prohibía que el tráfico fluvial comercial de toda índole entrase en los puertos de las zonas sujetas al control de los serbios de Bosnia.

Las sanciones no afectarían al suministro de alimentos ni de artículos destinados a usos médicos o a subvenir necesidades humanitarias esenciales. Asimismo, los Estados podían autorizar la realización de actividades económicas en su territorio después de cerciorarse de que tales actividades no tenían como consecuencia el traspaso de activos a las zonas sujetas al control de los serbios de Bosnia.

El Consejo decidió que los Estados debían impedir la entrada en su territorio de las autoridades serbias de Bosnia y de aquellos que transgrediesen aquella u otras resoluciones del Consejo en la materia. El Consejo también decidió que se revisarían las sanciones cuando fuese procedente y, en cualquier caso, cada cuatro meses.

OTROS ACONTECIMIENTOS EN LA EX YUGOSLAVIA
A mediados de septiembre de 1994, en vista de que el mandato de la UNPROFOR expiraba a finales de ese mes, el Secretario General presentó al Consejo de Seguridad otro informe en el que se presentaba la evolución de los acontecimientos en la ex Yugoslavia desde marzo de 1994.

CROACIA
Al analizar la situación de Croacia, el Secretario General declaró que las actividades de la UNPROFOR en ese país se estaban centrando en la supervisión del acuerdo general de cesación del fuego firmado en Zagreb el 29 de marzo de 1994, por el Gobierno de Croacia y las autoridades serbias locales en las zonas protegidas de las Naciones Unidas. El acuerdo constituía un logro sumamente importante que había reducido de manera considerable las hostilidades activas entre las partes en conflicto en Croacia. A finales de mayo, la UNPROFOR informó de que la aplicación era casi total, caracterizada por una cesación general de las hostilidades, el retiro de las fuerzas más allá de las líneas de separación fijadas y el emplazamiento de las armas pesadas en los lugares de almacenamiento convenidos. LA UNPROFOR asumió el control exclusivo en la zona de separación, que abarcaba una superficie de más de 1.300 kilómetros cuadrados.

Durante los meses posteriores, la UNPROFOR se centró en reforzar el cumplimiento del acuerdo de cesación del fuego. Estos esfuerzos, sin embargo, sufrieron varios contratiempos a consecuencia de diversas violaciones desde ambas partes del acuerdo de cesación del fuego en las zonas protegidas de las Naciones Unidas.

Asimismo, la Asociación de Personas Desplazadas de Croacia impuso a principios de julio un bloqueo en todos los puntos de cruce con las zonas de protección de las Naciones Unidas o dentro de éstas, a fin de poner de manifiesto su situación y ejercer presión sobre la UNPROFOR para acelerar su retorno a sus hogares en las zonas de protección. Tras una serie de conversaciones de alto nivel entre la UNPROFOR y las autoridades croatas y tras la declaración del Presidente del Consejo de Seguridad de fecha 11 de agosto de 1994, se levantó finalmente el bloqueo el 19 de agosto. Aunque se reabrieron 17 de los 19 puntos de cruce, persistían las tensiones a este respecto.

Pese a estos contratiempos y violaciones, ambas partes seguían expresando su apoyo al acuerdo de cesación del fuego, y la UNPROFOR intensificó sus actividades para reestablecer el pleno cumplimiento de las disposiciones de aquél.

Se esperaba, decía el Secretario General, que tras el acuerdo de cesación del fuego, las partes comenzasen conversaciones completas sobre asuntos de beneficio económico mutuo, seguidas de conversaciones sobre un arreglo político final, bajo los auspicios de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia. Sin embargo, durante los meses de abril y mayo, las autoridades serbias locales de Knin hicieron públicas una serie de declaraciones que parecían dar portazo a la reconciliación política. Anunciaron su intención de proseguir la plena integración con otras zonas serbias en la ex Yugoslavia y pusieron condiciones poco realistas para celebrar las conversaciones. Resultó imposible entablar negociaciones en ese punto.

En agosto, tras reanudar la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia sus esfuerzos de mediación, se consiguió reunir para que celebraran conversaciones en Khin a altos funcionarios del Gobierno croata y a las autoridades serbias locales. Tras comprometerse a seguir con el proceso de negociación, convinieron en establecer ocho grupos de expertos para preparar futuras negociaciones sobre áreas económicas específicas.

El Secretario General también recordó que en virtud de su resolución 908 (1994), el Consejo de Seguridad había autorizado que se proporcionara apoyo aéreo al territorio de Croacia. Proseguían las conversaciones entre la OTAN y la UNPROFOR sobre los aspectos técnicos de esta cuestión.

BOSNIA Y HERZEGOVINA
Al describir la situación en Bosnia y Herzegovina, el Secretario General señaló que tras la firma el 23 de febrero de 1994 de un acuerdo de cesación del fuego entre el ejército del Gobierno bosnio y las fuerzas croatas de Bosnia, así como el acuerdo posteriormente alcanzado en Washington el 10 de mayo de 1994 sobre la creación de una Federación Bosnio-Croata, la UNPROFOR estaba colaborando estrechamente en la aplicación de todos sus aspectos militares, proporcionando un considerable grado de estabilidad y paz a Bosnia central y Herzegovina Oriental. La UNPROFOR contribuyó al logro de que se celebrara un acuerdo sobre la libertad de movimiento en la zona de Mostar, que entró en vigor el 23 de mayo, y redundó en una rápida mejora de la calidad de vida de los residentes de la ribera oriental del río Neretva. La UNPROFOR también desempeñó un importante papel en la supervisión de la desmilitarización de Mostar, condición indispensable para el establecimiento de la administración de la Unión Europea en esa ciudad el 23 de julio de 1994. En Bosnia central, la UNPROFOR también estaba participando en las negociaciones sobre la libertad de circulación tanto de la población como del tráfico comercial. Si bien la libertad de movimiento no era plena, algunos convoyes comerciales, gracias a la seguridad que brinda la presencia de la UNPROFOR, podían transitar desde la costa hasta las zonas meridional, central y septentrional de Bosnia.

Otro aspecto positivo referido por el Secretario General era el establecimiento de una cesación del fuego en Gorazde en abril de 1994, que estaba siendo respetada ampliamente desde entonces, y de la zona de exclusión alrededor de esa ciudad. También, a últimos de abril, se intensificaron las tensiones en el estratégico corredor de Posavina y en sus alrededores, con frecuentes intercambios de artillería, morteros y cohetes que afectaron a las zonas de Brcko, Tuzla y Orasje. Ante esta situación, la UNPROFOR actuó como mediador entre las partes y finalmente desplegó observadores militares de las Naciones Unidas en Brcko y sus alrededores. Ese despliegue contribuyó en forma significativa a reducir las tensiones y a hacer menos probable una ofensiva por cualquiera de las partes.

El Secretario General se refirió también a la firma el 17 de marzo de 1994 de un acuerdo entre el Gobierno y la parte serbia de Bosnia sobre la libertad de movimiento en la zona de Sarajevo, a un acuerdo negociado por la UNPROFOR sobre la cesación de la actividad de los francotiradores en Sarajevo el 14 de agosto, a un acuerdo similar contra francotiradores cerrado en Gorazde el 28 de agosto, así como a la labor del Coordinador Especial para Sarajevo.

Al mismo tiempo, el Secretario General declaró que pese a los progresos realizados en muchas zonas de Bosnia y Herzegovina, habían estallado las hostilidades en muchos puntos de la línea de enfrentamiento entre el Gobierno y las fuerzas serbias de Bosnia tras un período inicial de calma después de la crisis de Gorazde.

En Bosnia occidental, las fuerzas del Gobierno lanzaron una ofensiva y derrotaron a las fuerzas de la autodesignada "Provincia Autónoma de Bosnia Occidental" [con su plaza fuerte en Velika Kladusa y encabezadas por el líder musulmán disidente el Sr. Fikret Abdic] en la zona de Bihac, lo que ha dado lugar a un éxodo de unos 35.000 refugiados en su mayoría musulmanes a la zona protegida por las Naciones Unidas del sector septentrional de Croacia. Entretanto, las fuerzas del Gobierno también reanudaron las operaciones en las zonas de Ozren y Travnik y avanzaron hacia el sur desde las zonas de Breza y Dastansko. Todas estas actividades habían sido objeto de fuertes bombardeos y de contraataques locales en muchos puntos de la línea de enfrentamiento. La UNPROFOR hizo varios esfuerzos infructuosos por persuadir a ambas partes de que buscaran una solución negociada y no militar.

El Secretario General también informó de que habían seguido cometiéndose graves violaciones de los derechos humanos. La UNPROFOR no había dejado de señalar y condenar enérgicamente los casos de tortura, asesinatos y expulsiones de minorías dentro de la República de Bosnia y Herzegovina. La UNPROFOR persistía en su empeño de visitar y establecer su presencia en las zonas controladas por los serbios de Bosnia, especialmente en Banja Luka y Bijeljina, donde seguía realizándose la "depuración étnica".

LA EX REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA
El Secretario General informó de que aunque la situación militar en la ex República Yugoslava de Macedonia permanecía relativamente calma y estable, desde abril había venido aumentando la frecuencia de los encuentros entre las patrullas de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) y la ex República Yugoslava de Macedonia a lo largo de su frontera común. La UNPROFOR había actuado con éxito como mediador en varios encuentros fronterizos tensos y había conseguido que se retirasen los soldados de ambos lados. En esas actividades, la UNPROFOR mantenía una estrecha colaboración con otros órganos internacionales, incluidos la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia y la CSCE.

El Secretario General señaló asimismo que las dificultades más graves por las que atravesaba la ex República Yugoslava de Macedonia eran de tipo económico. La estabilidad social se veía amenazada por un desempleo creciente y una economía en declive de resultas, entre otras cosas, de los efectos del bloqueo económico impuesto por Grecia el 17 de febrero de 1994 y de las sanciones de las Naciones Unidas contra la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), anteriormente los principales socios comerciales del país. La tirantez política interna entre los macedonios y los habitantes de etnia albanesa también había aumentado. Habida cuenta de la compleja relación existente entre los factores externos e internos que contribuyen a la incertidumbre política y económica, y del aumento de las tensiones sociales, el Consejo de Seguridad, en su resolución 908 (1994) de fecha 31 de marzo de 1994, alentó al Representante Especial del Secretario General a que, en cooperación con las autoridades de la ex República Yugoslava de Macedonia interpusiese sus buenos oficios según procediese para contribuir al mantenimiento de la paz y la estabilidad en esa República.

EL MANDATO DE LA UNPROFOR ES PRORROGADO DE NUEVO
También en su informe de fecha 17 de septiembre, el Secretario General señaló que los conflictos que tenían lugar en la ex Yugoslavia estaban estrechamente relacionados ente sí y tenían efectos directos en las operaciones de la UNPROFOR en Croacia, Bosnia y Herzegovina y la ex República Yugoslava de Macedonia. En ese contexto, la labor del Grupo de Contacto, formado en abril de 1994 e integrado por cinco Potencias principales que trabajaban con los Copresidentes del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia, podría ser de gran importancia para el futuro de la UNPROFOR.

Con respecto a Croacia, el Secretario General esbozó cuatro esferas de problemas en el mandato de la UNPROFOR en esa República: la desmilitarización de las zonas protegidas; el reestablecimiento de la autoridad Croata en las "zonas rosas"; el establecimiento de controles fronterizos y la asistencia para el retorno de refugiados y personas desplazadas a sus hogares. Las cuatro requerían o bien medidas de coerción o bien el consentimiento de ambas partes a su aplicación. La UNPROFOR no tenía ni los medios ni el mandato necesarios para aplicar medidas de coerción de esa naturaleza, y la cooperación de las partes había sido difícil de obtener.

A pesar de que la UNPROFOR no pudo cumplir con ciertas partes importantes de su mandato en Croacia, el Secretario General proseguía, el éxito alcanzado en la aplicación del acuerdo de cesación del fuego había abierto ciertas probabilidades de progreso. Había reducido considerablemente el número de bajas de guerra y permitido una normalización cada vez mayor de la vida en la zona, incluido un mejoramiento de las perspectivas económicas, sobre todo en materia de turismo. Sin embargo, a pesar de estos logros, el Gobierno y los medios de comunicación de Croacia seguían criticando a la UNPROFOR su incapacidad para cumplir la totalidad de su mandato. También se le seguían imponiendo plazos poco realistas para cumplir tareas que, si no se cuenta con la voluntad política de ambas partes, no podían contribuir a la estabilidad política a largo plazo. Aunque tal vez las recriminaciones de que era objeto la UNPROFOR guardasen relación en parte con el proceso político croata, también reflejaban ciertas incompatibilidades del mandato de la Fuerza que hicieron imposible que ésta cumpliera una serie de tareas en un marco cronológico limitado. La diferencia resultante entre las expectativas croatas y lo que podía obtenerse con la presencia de las Naciones Unidas, y lo que la UNPROFOR podía conseguir en las circunstancias reinantes, se hacía cada vez más difícil de reducir.

Al considerar las diversas opciones que tenía la presencia de la UNPROFOR en Croacia, el Secretario General declaró que continuaba manteniéndose alerta ante la posibilidad de que la situación en el terreno quedase en un punto muerto en el que la continuación de la presencia de la UNPROFOR no hiciera sino contribuir al mantenimiento de un statu quo insatisfactorio. Sin embargo, en las circunstancias presentes, era de suma importancia lograr que se respetase el acuerdo de cesación del fuego. Al mismo tiempo, debían desplegarse nuevos esfuerzos para crear una base de entendimiento que permitiese reanudar las negociaciones. Eran éstas tareas que exigían la continuación de la presencia de la UNPROFOR en Croacia.

En lo tocante a Bosnia y Herzegovina, el Secretario General señaló que la posibilidad de que el conflicto se exacerbase o intensificase aún más había puesto de relieve las limitaciones de la UNPROFOR y atraído la atención sobre una serie de esferas que causaban preocupación. En primer lugar, las significativas limitaciones impuestas a la capacidad de la UNPROFOR para cumplir sus responsabilidades en las zonas seguras, expuestas en el informe del Secretario General de fecha 9 de mayo de 1994, subsistían sin grandes cambios. En segundo lugar, las zonas de exclusión alrededor de Sarajevo y Gorazde, a pesar de ser sumamente eficaces para proteger a la población civil del fuego de morteros, artillería y tanques, eran caras en lo que a personal se refería, era difícil garantizar que se respetasen y no podían mantenerse indefinidamente a menos que se lograse una cesación global de las hostilidades o, por lo menos, que se desmilitarizasen esas zonas. Cualquiera de las partes podía esconder sus armas, por lo que el personal de la UNPROFOR, muy diseminado en los puntos de recogida de armas, era vulnerable a cualquier esfuerzo decidido de retirar armas o tomar rehenes. En tercer lugar, la tarea de supervisar y hacer respetar las zonas de exclusión de armas imponía dificultades adicionales a la UNPROFOR en su calidad de fuerza imparcial. Todas estas dificultades eran inherentes a la índole de la labor de la UNPROFOR como fuerza de mantenimiento de la paz muy diseminada sobre el terreno y dotada de armas ligeras que no tenía el mandato, el equipo, el adiestramiento ni el despliegue necesarios para actuar como combatiente.

Además, señalaba el Secretario General, la UNPROFOR había seguido sufriendo restricciones importantes de su libertad de circulación impuestas por todas las partes, sobre todo los serbios de Bosnia. De especial gravedad eran las acciones emprendidas por ambas partes, que se habían traducido en repetidos cierres del aeropuerto de Sarajevo. Si no mejoraban las relaciones entre el Gobierno y la parte serbia de Bosnia, estas dificultades continuarían y posiblemente se intensificarían.

El Secretario General era consciente de que en estas circunstancias, quizás algunos Estados Miembros hubiesen llegado a pensar que la estrategia aplicada hasta entonces por la comunidad internacional, que entrañaba el despliegue de una fuerza de mantenimiento de la paz que dependía de la cooperación activa de las partes, ya no era adecuada para alcanzar los objetivos proclamados en las resoluciones del Consejo de Seguridad. Sin embargo, el uso de "desincentivos" como una imposición general y una aplicación más estricta de las zonas de exclusión alrededor de las zonas seguras a fin de ejercer influencia en el resultado del conflicto, o el levantamiento del embargo de armas a favor del Gobierno de Bosnia y Herzegovina, modificaría la índole de la presencia de las Naciones Unidas en la zona y entrañaría riesgos inaceptables para la UNPROFOR. Lo primero pondría inequívocamente a la UNPROFOR en uno de los lados de un conflicto activo. Lo segundo equivaldría a avivar las llamas que el despliegue de las Naciones Unidas tenía objeto de apagar. En ambos casos el resultado sería una modificación fundamental de la lógica de mantenimiento de la paz a la lógica de guerra y exigiría el retiro de la UNPROFOR de Bosnia y Herzegovina.

El Secretario General también señaló que las decisiones de los Estados Miembros de proporcionar tropas a la UNPROFOR estaban basadas en las resoluciones vigentes del Consejo de Seguridad y en el supuesto de que el mandato de la Fuerza se ejecutaría como una operación de mantenimiento de la paz. Todo intento por modificar radicalmente las condiciones en que se ejecutaba el mandato de la UNPROFOR y que pudiera tener repercusiones para la seguridad de su personal podía llevar a que los Estados que aportaban contingentes ejerciesen su derecho soberano a poner fin a su aportación a la Fuerza.

El Secretario General, por tanto, daba instrucciones a la UNPROFOR de que se elaborasen planes para un retiro con poco aviso previo. Se estimaba que si este retiro era necesario, se efectuaría en condiciones muy difíciles y, en consecuencia, tal vez requiriese una rápida decisión del Consejo de Seguridad. Se necesitaría como mínimo un período de preparación de 60 días para que se hiciesen los arreglos necesarios para que las tropas al retirarse recibiesen protección adecuada. En varias circunstancias previsibles, esto sólo se podía lograr mediante la introducción temporal de un número importante de fuerzas terrestres con gran capacidad de combate aportadas por los Estados Miembros fuera del marco de las Naciones Unidas. Toda decisión que requiriese el retiro de la UNPROFOR tendría repercusiones inmediatas en la capacidad de la Fuerza para ejecutar sus mandatos presentes. El Secretario General sugirió, sin embargo, que todo examen de posibles decisiones que llevasen al retiro de la UNPROFOR tendría que tener en cuenta las tareas que la UNPROFOR estaba realizando con éxito. Sin un arreglo político global aceptable para todas las partes, la presencia y las actividades de la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina seguían siendo invalorables. La Fuerza seguía desempeñando una función indispensable y eficaz como fuerza imparcial, y representaba, en una sociedad que se enfrentaba a los problemas de la reconciliación y el restablecimiento, los principios y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas. Su utilidad a la hora de apoyar las actividades humanitarias, de facilitar las cesaciones del fuego y las separaciones de fuerza locales y de promover la reconciliación y la cooperación entre las comunidades hacía recomendable una nueva prórroga del mandato. Por lo tanto, el Secretario General no recomendaba que se retirase la Fuerza en la etapa actual.

En lo que respecta a las actividades humanitarias, el Secretario General señaló que aunque era cada vez más segura la circulación de convoyes de socorro humanitario en todo el territorio controlado por la Federación Bosnio-Croata, persistían los problemas de seguridad en relación con el acceso por tierra a Sarajevo y a otras zonas seguras, y que la asistencia de la UNPROFOR era indispensable para la entrega de asistencia humanitaria en esos enclaves. Si los serbios de Bosnia y Krajina impedían el acceso por tierra a las zonas seguras, se podía seguir proporcionando algo de asistencia mediante lanzamientos desde el aire. Sin embargo, esto no sería adecuado para Sarajevo, donde bastaba un proyectil o incluso una sola persona armada para detener efectivamente el transporte aéreo. En lo tocante a la situación de los derechos humanos en Bosnia y Herzegovina, el Secretario General declaró que el hostigamiento ininterrumpido a las minorías, particularmente por los serbios de Bosnia, había puesto de relieve la necesidad de otorgar a la policía civil de las Naciones Unidas un mandato más amplio. En aquel momento, la policía civil tenía un mandato limitado para realizar operaciones en Srebrenica, Tuzla y Mostar y existía un acuerdo oficioso para que llevase a cabo operaciones en Sarajevo y Gorazde. No tenía mandato oficial para realizar actividades en otras zonas, incluida Velika Kladusa. El Secretario General recomendaba que el Consejo de Seguridad examinase la posibilidad de otorgar a la UNPROFOR un mandato uniforme para la policía civil que abarcase toda la zona de la misión, análogo al mandato otorgado respecto de Croacia en la resolución 743 (1992) de fecha 21 de febrero de 1992. Esperaba que la UNPROFOR pudiese promover la protección de los derechos humanos en el difícil período que se avecinaba, en particular en la etapa de transición hacia la consolidación de la Federación de Bosnia y Herzegovina.

En la ex República Yugoslava de Macedonia, el Secretario General proseguía, la presencia de la UNPROFOR había demostrado la utilidad del despliegue preventivo. Pero la misión sólo podía considerarse eficaz si terminaba con éxito. Este éxito, sin embargo, dependería de acontecimientos externos. En este contexto, el Secretario General aludió a las controversias no resueltas entre Grecia y la ex República Yugoslava de Macedonia respecto del nombre, los símbolos del Estado y la constitución; y las amenazas externas a su estabilidad económica dada la persistencia del bloqueo económico impuesto por Grecia y el no reconocimiento por la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) de las fronteras internacionales de la ex República Yugoslava de Macedonia. El Secretario General instaba a los Gobiernos de Grecia y la ex República Yugoslava de Macedonia a reanudar urgentemente sus negociaciones bajo los auspicios de su Representante Especial, el Sr. Cyrus Vance, para llegar a un acuerdo sobre los asuntos en disputa.

Al término de su informe, el Secretario General recomendó al Consejo de Seguridad que prorrogase el mandato de la UNPROFOR por un período de seis meses, y se proponía informar al Consejo, según fuese necesario, del avance de la ejecución del mandato, a la luz de la evolución de los acontecimientos en el terreno y de otras circunstancias que afectasen al mandato de la UNPROFOR. El Secretario General también recomendaba una serie de actividades específicas en las esferas de la remoción de minas y la información pública, incluida la creación de una emisora de radio independiente de la UNPROFOR.

El 30 de septiembre de 1994, el Consejo de Seguridad, en su resolución 947 (1994), prorrogó el mandato de la UNPROFOR por un período adicional que finalizaría el 31 de marzo de 1995, y aprobó las propuestas del Secretario General relacionadas con la policía civil, la remoción de minas y la información pública. Apelaba a todas las partes y a todos los interesados a cumplir plenamente todas las resoluciones del Consejo de Seguridad relativas a la situación en la ex Yugoslavia, y relativas en particular a que la UNPROFOR de Croacia crease las condiciones que facilitaran la plena ejecución de su mandato.

EMPEORAMIENTO DE LA SITUACIÓN DE SEGURIDAD
En agosto y septiembre de 1994, empeoró la situación de seguridad de Bosnia y Herzegovina. Persistía el conflicto en varias regiones de la República.

En la zona segura de Sarajevo, los ataques, en particular los de los francotiradores (pese al acuerdo para evitar la actividad de los francotiradores), aumentaron con respecto a la frecuencia y al número de víctimas mortales ocasionado. También aumentó el alcance de los ataques con armas pesadas. Los ataques se producían tanto en el centro de la ciudad como en los barrios y en muchas ocasiones se dirigían a viviendas, peatones y vehículos que circulaban, como tranvías repletos de viajeros. El personal de las Naciones Unidas también fue objetivo de los ataques y sufrió bajas. Por dos veces, en agosto y septiembre, la UNPROFOR pidió que aviones de combate de la OTAN realizasen ataques contra las armas pesadas de los Serbios que estaban violando la zona de exclusión en torno a Sarajevo.

Se produjeron numerosas interferencias con la ayuda humanitaria. Una ruta humanitaria clave de Sarajevo fue cortada por fuerzas serbias de Bosnia, lo que impidió la entrega de ayuda no sólo a la ciudad, sino también a muchos puntos de Bosnia septentrional y oriental. Los ataques perpetrados por los serbios de Bosnia y por las fuerzas del Gobierno contra el aeropuerto de Sarajevo provocaron repetidos cierres de éste. También hubo noticias de ataques e interferencias con la ayuda humanitaria en otras zonas de Bosnia y Herzegovina, incluidas las ciudades de Gorazde, Maglaj, Travnik, Bugojno, Srebrenica y Tuzla. En otros lugares, la situación seguía siendo tensa, y persistían las violaciones generalizadas de los derechos humanos en el territorio de Bosnia y Herzegovina.

En una declaración presidencial, hecha pública el 30 de septiembre de 1994, el Consejo expresaba su seria preocupación por el empeoramiento de la situación de seguridad en la zona segura de Sarajevo y en otras partes de Bosnia y Herzegovina, donde habían aumentado la violencia armada y los ataques deliberados contra las tropas de la UNPROFOR y contra los vuelos humanitarios, se habían restringido severamente los servicios públicos, y se había seguido limitando el funcionamiento de los transportes y las comunicaciones. El Consejo señalaba que no se habían restablecido plenamente las condiciones de vida normales en Sarajevo, de conformidad con lo solicitado en la resolución 900 (1994). El Consejo alentaba al Representante Especial del Secretario General y a la UNPROFOR a que considerasen en forma prioritaria las propuestas encaminadas a la desmilitarización de Sarajevo.

En la resolución 941 (1994), aprobada el 23 de septiembre, el Consejo exigía que las autoridades serbias de Bosnia pusieran fin de inmediato a su campaña de "depuración étnica" en la República de Bosnia y Herzegovina y que permitiesen el acceso inmediato y sin trabas de los representantes de las Naciones Unidas y del CICR a Banja Luka, Bijeljina y otras zonas que suscitaban preocupación.

El Consejo también pedía al Secretario General que tomase disposiciones para el despliegue de tropas de la UNPROFOR y de supervisores de las Naciones Unidas en esas zonas. El Consejo condenaba enérgicamente las violaciones del derecho humanitario internacional, especialmente la depuración étnica. Reafirmó que quienes hubiesen cometido tales actos u ordenado su comisión serían considerados personalmente responsables de ellos; también reafirmó que las partes en conflicto tenían que cumplir el derecho humanitario internacional, especialmente los Convenios de Ginebra de fecha 12 de agosto de 1949.

ESTALLA EL ENFRENTAMIENTO EN EL ENCLAVE DE BIHAC
En octubre, después de derrotar a las fuerzas del Sr. Fikret Abdic en Bosnia occidental durante el verano, el ejército del Gobierno de Bosnia, en colaboración con unidades croatas de Bosnia, lanzó una gran ofensiva, en principio con éxito, contra las fuerzas serbias de Bosnia en el enclave de Bihac y sus alrededores.

A principios de noviembre, sin embargo, después de reorganizarse, las fuerzas serbias de Bosnia lanzaron una considerable contraofensiva. Tenían el apoyo de las llamadas fuerzas serbias de Krajina, que actuaban desde el otro lado de la frontera con Croacia, y de las fuerzas musulmanas leales al Sr. Fikret Abdic. A mediados de noviembre, los serbios de Bosnia habían recuperado la mayor parte del territorio perdido durante la anterior ofensiva del Gobierno bosnio y habían avanzado hacia la zona segura de las Naciones Unidas de Bihac.

Tanto la ofensiva del ejército del Gobierno bosnio como la contraofensiva de los serbios de Bosnia se tradujeron en bajas en la población civil y en una nueva corriente de refugiados y personas desplazadas en la región.

El 13 de noviembre, el Consejo de Seguridad declaraba que contemplaba con alarma la escalada registrada en la lucha en la zona de Bihac e instaba a las partes y a los demás interesados a abstenerse de todo acto hostil y a dar muestras de la mayor moderación. Condenaba toda violación de la frontera internacional entre Croacia y Bosnia y Herzegovina, y pedía a todas las partes y a los demás interesados, en particular a las llamadas fuerzas serbias de Krajina, que respetasen plenamente esa frontera y se abstuviesen de actos hostiles a través de ella.

El Consejo puso de relieve la importancia de sus resoluciones sobre las zonas seguras y pidió a todos los interesados que facilitasen la ejecución de tales resoluciones. También pidió a las partes que garantizasen, en colaboración con la UNPROFOR, el acceso sin obstáculos a los suministros humanitarios, expresó su pleno apoyo a los esfuerzos de la UNPROFOR y pidió a las partes que respetasen la seguridad de la UNPROFOR, su acceso sin obstáculos a los suministros y su libertad de movimiento. 10/.

ATAQUE CONTRA LA ZONA SEGURA DE BIHAC
Todos los esfuerzos diplomáticos y las actividades de la UNPROFOR en el terreno, sin embargo, no sirvieron para frenar el ataque contra Bihac, Velika Kladusa y otras zonas del enclave. Asimismo, el 18 de noviembre, en una clara violación del estatuto de Bihac como zona segura, aeronaves pertenecientes a las llamadas fuerzas serbias de Krajina procedentes del aeródromo de Udbina en el Sector Meridional de la zona protegida de las Naciones Unidas en Croacia atravesaron la frontera con Bosnia y Herzegovina y arrojaron bombas de fragmentación y napalm sobre la zona sudoccidental de Bihac. Estos ataques pusieron en peligro a la población civil y al personal de la UNPROFOR. El 19 de noviembre, aeronaves pertenecientes a las llamadas fuerzas serbias de Krajina bombardearon la ciudad de Cazin, unas diez millas al norte de Bihac. Una de las aeronaves se estrelló contra un bloque de viviendas que albergaba a personas desplazadas que habían huido de la guerra en otras partes de Bosnia y Herzegovina. Varias personas resultaron muertas o heridas en el incidente.

El 18 de noviembre, el Consejo de Seguridad, en una declaración de su Presidenta, condenó enérgicamente el ataque contra la zona segura de Bihac por aeronaves pertenecientes a las llamadas fuerzas serbias de Krajina. Exigió que todas las partes, especialmente las llamadas fuerzas serbias de Krajina, cesasen inmediatamente todo acto hostil a través de la frontera internacional entre Croacia y Bosnia y Herzegovina.

El 19 de noviembre, el Consejo de Seguridad, en su resolución 958 (1994), decidió que la autorización dada a los Estados Miembros en la resolución 836 (1993) - para que adoptasen, bajo la autoridad del Consejo y en estrecha coordinación con el Secretario General y la UNPROFOR, todas las medidas necesarias, mediante el empleo de la fuerza aérea, en las zonas seguras de Bosnia Y Herzegovina y alrededor de ellas, para apoyar a la UNPROFOR en el cumplimiento de su mandato - también se aplicaría en las medidas que se adoptasen en la República de Croacia.

Ese mismo día, el Consejo aprobó la resolución 959 (1994), en la que condenaba las violaciones de la frontera internacional entre Croacia y Bosnia y Herzegovina, y exigía a todas las partes, en particular a las llamadas fuerzas serbias de Krajina, que respetasen plenamente la frontera y se abstuvieran de todo acto hostil a través de ésta. El Consejo expresó su pleno apoyo a los esfuerzos de la UNPROFOR encaminados a garantizar la ejecución de sus resoluciones en las zonas seguras y exigió que todas las partes terminasen las acciones hostiles en esas zonas y sus alrededores. También en esta resolución, se pidió al Secretario General que actualizase sus recomendaciones sobre las modalidades de la aplicación del concepto de zonas seguras y que alentase a la UNPROFOR a lograr un acuerdo sobre el fortalecimiento de estas zonas seguras.

El 21 de noviembre, de conformidad con la resolución 958 (1994), la OTAN lanzó un ataque aéreo contra el aeródromo de Udbina, situado en el Sector Meridional de la zona protegida de las Naciones Unidas en Croacia. El ataque se produjo después de que aeronaves de las llamadas fuerzas serbias de Krajina atacaran objetivos en el enclave de Bihac el 18 y el 19 de noviembre. Un total de 39 aviones de combate de Francia, los Países Bajos, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América tomaron parte en el ataque contra el campo de aviación de Udbina en estrecha colaboración con la UNPROFOR.

El Representante Especial del Secretario General describió la acción como una respuesta precisa y proporcionada al uso continuado del aeródromo para ataques aéreos contra la zona segura de Bihac. Señaló que la OTAN había tomado como objetivo el aeródromo de Udbina, y no los aviones que salían de éste, para limitar los daños colaterales y las bajas. Exhortó a las autoridades serbias locales de Croacia a respetar la soberanía de Bosnia y Herzegovina y a permitir el paso sin trabas de los convoyes de ayuda humanitaria a Bihac.

El 23 de noviembre, después de que las fuerzas serbias de Bosnia dispararan misiles a dos aviones Harrier británicos que patrullaban la zona de Bihac y siguieran mediante rádar a aeronaves de reconocimiento de la OTAN, la OTAN realizó ataques aéreos contra posiciones de misiles tierra-aire en la zona.

El 25 de noviembre, después de que las fuerzas serbias de Bosnia comenzasen a bombardear la ciudad de Bihac, la UNPROFOR pidió de nuevo que aeronaves de la OTAN protegiesen a las tropas de las Naciones Unidas. Las aeronaves volaron durante 60 minutos, pero no pudieron emprender ningún ataque que no pusiera en peligro a las tropas de la UNPROFOR o a la población civil.

A pesar de todos los esfuerzos y advertencias, los serbios de Bosnia prosiguieron su ataque y finalmente tomaron terrenos situados en alto del interior de la zona segura de Bihac, pero no entraron en la propia ciudad de Bihac. Asimismo, en una aparente represalia por los ataques aéreos de la OTAN, en todo el territorio de Bosnia y Herzegovina, los serbios de Bosnia detuvieron a varios miembros del personal de las Naciones Unidas, restringieron su circulación, sometieron a algunos a vejaciones y pararon la mayor parte de los convoyes humanitarios y de abastecimiento en los territorios sujetos a su control.

El 26 de noviembre, el Consejo de Seguridad, en una declaración de su Presidente, exigió el retiro de todas las fuerzas serbias de Bosnia de la zona segura de Bihac y condenó en los términos más enérgicos posibles todas las violaciones, en particular, la entrada "flagrante y manifiesta" de las fuerzas serbias de Bosnia en la zona segura. Exigió que todas las partes acordasen inmediata e incondicionalmente una cesación del fuego en la región de Bihac, especialmente en la zona segura y alrededor de ella.

El Consejo también exigió que cesasen inmediatamente todos los actos hostiles a través de la frontera entre Croacia y Bosnia y Herzegovina y que las llamadas fuerzas serbias de Krajina se retirasen inmediatamente del territorio de Bosnia y Herzegovina. Exhortó a la cesación de las hostilidades en todo el territorio de Bosnia y Herzegovina con el fin de realizar la distribución territorial propuesta por el Grupo de Contacto, reiteró su pleno apoyo a esta distribución y exigió que la parte serbia de Bosnia la aceptase cabal e incondicionalmente.

Por último, el Consejo expresó su pleno apoyo a la UNPROFOR en la ejecución de su mandato de desalentar los ataques contra las zonas seguras. El Consejo exhortó a las partes a que garantizasen la libertad de movimiento de la UNPROFOR y el ACNUR, y de los suministros necesarios para la UNPROFOR y para la población civil de todo el territorio de Bosnia y Herzegovina y Croacia.

LA PROPUESTA DE CESACIÓN DEL FUEGO NO ES ACEPTADA
Entretanto, la UNPROFOR prosiguió sus esfuerzos para negociar y usar todo medio que estuviese a su disposición con objeto de alcanzar una cesación del fuego. Propuso un plan de tres puntos para una cesación del fuego inmediata e incondicionada en la zona segura de Bihac, que entrañaba la desmilitarización de la zona segura, su cesión a la UNPROFOR y la interposición de personal de mantenimiento de la paz en las zonas sensibles. La propuesta, formulada a ambas partes el 27 de noviembre, fue aceptada en principio por el Gobierno bosnio. La parte serbia de Bosnia señaló que necesitaba más tiempo para revisarla.

Los esfuerzos de la UNPROFOR recibieron el apoyo activo del Grupo de Contacto y el Secretario General. El Secretario General tuvo exhaustivas conversaciones telefónicas con varios dirigentes sobre los acontecimientos acaecidos en Bosnia y Herzegovina. Habló en varias ocasiones con el nuevo Secretario General de la OTAN, el Sr. Willy Claes, y con dirigentes bosnios, incluidos el Presidente, el Sr. Alija Izetbegovic, y el Vicepresidente de la Federación de Bosnia y Herzegovina, el Sr. Ejup Ganic. También anunció su decisión de viajar a Sarajevo para mantener conversaciones con el Presidente Izetbegovic y con el dirigente serbio de Bosnia Radovan Karadzic.

El 29 de noviembre, el Consejo de Seguridad, reiteró su preocupación por la continuación del conflicto en Bosnia y Herzegovina, incluida la región de Bihac y en particular en la zona segura de Bihac y sus alrededores. Expresó su pleno apoyo a los esfuerzos de los funcionarios de las Naciones Unidas para estabilizar la situación en Bihac y sus alrededores, y a la propuesta de cesación del fuego en la región de Bihac seguida de una cesación del fuego en todo el territorio de Bosnia y Herzegovina. El Consejo acogió con beneplácito que el Gobierno bosnio aceptase esta propuesta y apeló a la parte serbia de Bosnia a aceptarla también. El Consejo también acogió complacido la inminente visita del Secretario General a Bosnia y Herzegovina y exigió que todas las partes colaborasen plenamente con sus esfuerzos. El Secretario General visitó Sarajevo el 30 de noviembre. En primer lugar, se reunió con el Presidente Izetbegovic para tratar sobre la eficacia de las operaciones de las Naciones Unidas y las acciones concretas para alcanzar un acuerdo sobre medidas inmediatas para poner bajo control la situación militar y crear condiciones en las que las negociaciones para un arreglo político pudieran llegar a buen término.

Tras la reunión con el Presidente, el Secretario General invitó al Dr. Karadzic a reunirse con él en el aeropuerto de Sarajevo para mantener una conversación similar. Pero el Dr. Karadzic declinó la invitación.

En una declaración hecha pública ese mismo día, el Secretario General expresó su decepción y su sorpresa por el hecho de que el Dr. Karadzic hubiese declinado su invitación. Declaró que el objeto de su visita a Sarajevo era el de transmitir un simple mensaje a ambas partes. Si querían seguir recibiendo la asistencia y el apoyo de las Naciones Unidas para poner fin a la guerra, tenían primero que mostrar su disposición a negociar y trabajar de buena fe para encontrar posturas comunes. En segundo lugar, tenían que colaborar con la UNPROFOR y el ACNUR. El Secretario General advirtió de que, de no ser así, le sería imposible persuadir al Consejo de Seguridad de mantener a la UNPROFOR en Bosnia y Herzegovina.

Al no reunirse con él el Dr. Karadzic, el Secretario General dijo que no había podido presionar al dirigente serbio de Bosnia a levantar las "restricciones inaceptables" impuestas a la circulación del personal y de los convoyes de las Naciones Unidas, incluido el reabastecimiento del batallón de Bangladesh de Bihac. Otra preocupación era el despliegue por los serbios de Bosnia de dispositivos antiaéreos que estaban afectando al transporte aéreo humanitario. Señaló que su Representante Especial, el Sr. Akashi, trataría de esos asuntos con el Dr. Karadzic.

Al concluir su declaración, el Secretario General exhortó a los dirigente bosnios a cumplir sus responsabilidades y a hacer posible que la comunidad internacional les ayudase a llevar la paz a sus pueblos.

SOCORRO HUMANITARIO
Las Naciones Unidas han estado proporcionando socorro humanitario a los refugiados y a las personas desplazadas desde el comienzo del conflicto en la ex Yugoslavia. El esfuerzo de socorro de las Naciones Unidas es coordinado por el ACNUR, que al comienzo de la operación de emergencia fue designado como organismo humanitario principal para la ex Yugoslavia. En diciembre de 1991, se calculaba que había unos 500.000 refugiados, personas desplazadas y otras víctimas del conflicto que precisaban asistencia y protección. A medida que el conflicto se fue intensificando y extendiendo a Bosnia y Herzegovina, los problemas de índole humanitaria se incrementaron espectacularmente. Creció el número de refugiados y personas desplazadas y se generalizaron las violaciones de los derechos humanos fundamentales y el derecho humanitario internacional. En circunstancias tan difíciles, el ACNUR, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), otros organismos de las Naciones Unidas concernidos, el CICR así como muchas organizaciones no gubernamentales (ONG) continúan haciendo todo lo posible para satisfacer las necesidades humanitarias de la población afectada por el conflicto. La comunidad internacional respondió con generosidad a los llamamientos lanzados en diciembre de 1991 y mayo de 1992 por el ACNUR y en nombre del UNICEF y de la OMS. Sin embargo, a la vista del deterioro continuo y alarmante de la situación humanitaria, particularmente en Bosnia y Herzegovina, se vio claro que se precisaba más asistencia. En consecuencia, la reunión internacional sobre ayuda humanitaria a las víctimas del conflicto de la ex Yugoslavia, celebrada el 29 de julio de 1992 en Ginebra, aprobó un plan de respuesta humanitaria de siete puntos propuesto por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Sra. Sadako Ogata. Los elementos del plan eran: respeto a los derechos humanos y al derecho humanitario, protección preventiva, acceso de los necesitados a la ayuda humanitaria, medidas para satisfacer necesidades humanitarias especiales, medidas temporales de protección, asistencia material, y retorno y rehabilitación.

Tras la reunión internacional y un encuentro ulterior relacionado del Comité Permanente entre Organismos, una misión interinstitucional de evaluación, coordinada por el ACNUR con la asistencia del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, visitó las Repúblicas de la ex Yugoslavia del 9 al 16 de agosto de 1992, para evaluar de nuevo cuáles eran las necesidades humanitarias urgentes. Conforme a las observaciones de la Misión, más de 2,7 millones de personas estaban directamente afectadas por la crisis y necesitaban asistencia humanitaria de emergencia - particularmente en cuestiones de alimentos, alojamiento y asistencia sanitaria. Sobre la base de esas observaciones, el Departamento de Asuntos Humanitarios, en estrecha colaboración con el ACNUR, otros organismos de las Naciones Unidas concernidos y diversas ONG, formuló un Programa de Acción y un Llamamiento interinstitucionales unificados para el período de septiembre de 1992 a marzo de 1993. Las necesidades generales identificadas por la Misión de Evaluación superaban los 1.000 millones de dólares de los EEUU. En consecuencia, se estableció que se precisarían 434 millones de dólares para abordar las necesidades prioritarias, en cuanto que había vidas en peligro. Se canalizarían a través del sistema de las Naciones Unidas. Las esferas que habrían de recibir socorro inmediatamente eran la de alimentos, asistencia sanitaria y alojamiento.

El Secretario General lanzó el llamamiento el 4 de septiembre de 1992, simultáneamente, a través del entonces Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios, el Sr. Jan Eliasson, en Nueva York, y de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Sra. Ogata, en Ginebra. El Secretario General dijo en el llamamiento que un aspecto del conflicto de la ex Yugoslavia "especialmente inadmisible" era el intento deliberado por impedir que una asistencia de socorro que era muy necesitada llegase a la población afectada.

Tras formularse el Programa de Acción y el Llamamiento, el número de personas afectadas que necesitaban asistencia humanitaria aumentó considerablemente. El 11 de marzo de 1993, la Sra. Ogata informó al Consejo de Seguridad de que 3,8 millones de personas estaban recibiendo asistencia en toda la ex Yugoslavia. Sólo en Bosnia y Herzegovina, unos 2,28 millones de personas, esto es, la mitad de la población inicial, se estaban beneficiando de la asistencia humanitaria del ACNUR, y la situación estaba empeorando todavía. La Sra. Ogata manifestó a los miembros del Consejo que la principal preocupación del ACNUR seguía siendo la de conseguir que las víctimas tuvieran acceso a la ayuda humanitaria, especialmente aquellos que se encontraban en los enclaves de Bosnia y Herzegovina oriental controlados por el Gobierno, donde se había negado este acceso en numerosas ocasiones. Dijo que el enorme sufrimiento y devastación de la ex Yugoslavia ponían de manifiesto la vital importancia de una cesación inmediata de las hostilidades.

El 17 de marzo de 1993, las Naciones Unidas hicieron público un llamamiento interinstitucional unificado revisado para el período del 1º de abril al 31 de diciembre de 1993. El llamamiento pedía unos 840 millones de dólares en concepto de nuevas necesidades de financiación además de los casi 496 millones de dólares que ya siete organismos de las Naciones Unidas y organismos asociados se habían gastado o habían destinado a la ex Yugoslavia desde el comienzo de la operación de emergencia en noviembre de 1991.

El 25 de marzo de 1993, la Sra. Ogata, como Presidenta del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Humanitarios de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia, acordó una reunión intergubernamental de alto nivel en Ginebra para debatir las necesidades de esta región devastada por la guerra. Más de 55 naciones y organizaciones internacionales participaron en la reunión.

La aplicación del programa internacional de asistencia humanitaria se revisó de nuevo en una reunión del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Humanitarios celebrada en Ginebra el 16 de julio de 1993. En una reunión similar que tuvo lugar el 8 de octubre de 1993, se hizo un nuevo llamamiento unificado, que pedía unos 696,5 millones de dólares de los EEUU para satisfacer las urgentes necesidades humanitarias de los casi 4,26 millones de personas afectadas. Esta cantidad incluía la revisión de las necesidades para el invierno, para el período de octubre a diciembre de 1993, que ascendían a 173,9 millones de dólares por encima de la cantidad previamente presupuestada en el llamamiento del 17 de marzo de 1993 referido al período de abril a diciembre de 1993, y nuevas necesidades que ascendían a 522,6 millones de dólares para programas humanitarios entre enero y junio de 1994. Varios Estados anunciaron nuevas contribuciones, en un momento en el que el esfuerzo de socorro internacional se estaba viendo amenazado por una financiación insuficiente. La población beneficiaria de la ex Yugoslavia prevista en el llamamiento de un total de 4.259.000 personas incluía unas 2,74 millones de personas en Bosnia y Herzegovina, 800.000 en Croacia, 647.000 en Serbia y Montenegro, 27.000 en la ex República Yugoslava de Macedonia y 45.000 en Eslovenia.

Las operaciones humanitarias realizadas en Bosnia y Herzegovina siguieron viéndose gravemente obstaculizadas. Sobre todo los serbios de Bosnia y los croatas de Bosnia negaron o sabotearon repetidamente el acceso a la población necesitada con fines políticos o militares. Además, las tres partes a menudo amenazaron la seguridad del personal de la UNPROFOR, el ACNUR y otras organizaciones. En consecuencia, el transporte aéreo internacional a Sarajevo tuvo que ser interrumpido en varias ocasiones por motivos de seguridad. Las operaciones de los convoyes también se suspendieron varias veces.

A la vista del deterioro de la situación en el terreno, y de la perspectiva de una catástrofe humanitaria aún mayor, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados se reunió con los dirigentes políticos de las partes de Bosnia el 18 de noviembre de 1993 en Ginebra. Esta reunión se celebró porque el 25 de octubre de 1993, tras el asesinato de un conductor danés del ACNUR, el Secretario General decidió suspender todos los convoyes humanitarios en Bosnia central. En una Declaración Conjunta las partes acordaban suspender el enfrentamiento en las principales rutas de abastecimiento para permitir el paso de los convoyes humanitarios internacionales, con objeto de garantizar una libertad de circulación plena y efectiva a las Naciones Unidas y las organizaciones humanitarias internacionales; para impedir el desvío de la asistencia humanitaria al ejército; y para poner en libertad a todos los civiles detenidos de conformidad con los principios de las disposiciones del CICR. Las partes también se comprometieron a permitir que el ACNUR y el CICR determinasen la naturaleza de la asistencia humanitaria, incluidas las necesidades prioritarias para el invierno y todos los materiales, suministros, gas y otros combustibles necesarios para la supervivencia de la población civil.

El 19 de noviembre de 1993, el Grupo de Trabajo sobre Asuntos Humanitarios celebró una reunión en Ginebra con la comunidad donante y otros Estados interesados, el ACNUR, el PMA, la OMS, la Organización Internacional para la Migración (OIM) y el CICR para revisar el estado de los preparativos del esfuerzo de socorro durante el período invernal. El 29 de noviembre, la Sra. Ogata, en calidad de Presidenta del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Humanitarios, se dirigió a una reunión convocada por la Unión Europea en Ginebra, y a la que asistieron las partes de Bosnia, al final de la cual los dirigentes militares de esas partes firmaron una Declaración en la que se reiteraban los compromisos del 18 de noviembre de 1993.

A pesar de algunos informes, posteriores a las Declaraciones Conjuntas de noviembre, acerca de una cierta mejoría inicial en la distribución de la ayuda de socorro en algunas zonas, persistían graves problemas de acceso: sólo estaba llegando el 50% de la asistencia humanitaria.

El 19 de enero de 1994, la Alta Comisionada para los Refugiados expresó sus temores por el futuro de miles de civiles en Bosnia y Herzegovina carentes de asistencia humanitaria básica, a pesar de que todas las partes de Bosnia habían asegurado en repetidas ocasiones que permitirían el paso de la ayuda. Al expresar su preocupación a los representantes de las partes beligerantes que asistían a las conversaciones de paz de Ginebra, hizo una mención especial a la población civil de Maglaj, Tesanj, Mostar oriental, Gorazde y partes de Bosnia central.

En lo que respecta a la ayuda alimentaria, el PMA informó el 3 de febrero de 1994 de que, aunque estaban cubiertas las necesidades para el invierno de los refugiados de la ex Yugoslavia, habría carencias en la primavera, ya que se había subvenido sólo el 67% de las necesidades alimentarias a finales de junio de 1994, con lo que faltaban 145.000 toneladas, valoradas en 86 millones de dólares de los EEUU. Para todo 1994, se precisaban en la ex Yugoslavia casi 750.000 toneladas métricas de ayuda alimentaria, valoradas en alrededor de 500 millones de dólares.

En lo que se refiere a Bosnia y Herzegovina, el PMA informó de que a pesar de que las entregas a Bosnia central a finales de 1993 habían estado en niveles bastante bajos, el promedio de entregas mensuales a esa República había aumentado realmente durante los seis últimos meses de 1993, lo que reflejaba la resolución de la comunidad internacional a hacer llegar la ayuda, a pesar de los obstáculos, así como el aumento de la ayuda en alimentos disponible en la última parte de 1993, y el aumento de las cantidades que llegaban por transporte aéreo a través del aeropuerto de Sarajevo. El transporte aéreo, comenzado el 3 de julio de 1992, había estado satisfaciendo la mayor parte de las necesidades de alimentos de Sarajevo, y prestado asistencia a las poblaciones sitiadas de Maglaj, Tesanj y Mostar. A finales de diciembre de 1994, las cantidades que llegaban a Sarajevo mediante el transporte aéreo habían sobrepasado las 140.000 toneladas métricas.

Desde febrero de 1993, el socorro humanitario a ciertas zonas inaccesibles de Bosnia y Herzegovina también se había proporcionado mediante lanzamientos desde el aire - una operación iniciada por los Estados Unidos de América en colaboración con otros varios países. La capacidad de esta operación emprendida por una serie de países ha aumentado sustancialmente con la adición de doce aeronaves de los Estados Unidos de América, tres de Alemania y una de Francia.

En febrero y marzo de 1994, las disposiciones de cesación del fuego en Sarajevo, en Bosnia central y en los alrededores de Mostar paliaron el sufrimiento y las carencias y supusieron un alivio considerable para las poblaciones de estas zonas. Asimismo, acontecimientos políticos conducentes a acuerdos sobre las nuevas disposiciones constitucionales para las comunidades de los musulmanes de Bosnia y de los croatas de Bosnia así como un acuerdo sobre una propuesta de confederación entre Bosnia y Herzegovina y Croacia dieron un nuevo impulso al proceso de paz y facilitaron el acceso de los convoyes humanitarios a rutas hasta el momento cerradas o poco practicables.

Una misión interinstitucional de evaluación integrada por representantes de los organismos humanitarios participantes en la operación de socorro en la ex Yugoslavia visitó la zona entre el 18 y el 25 de marzo de 1994. Conforme a las observaciones de la misión, el Departamento de Asuntos Humanitarios y el ACNUR lanzaron conjuntamente el 11 de mayo de 1994 un llamamiento interinstitucional unificado y revisado de las Naciones Unidas.

El llamamiento revisado - el octavo llamamiento de las Naciones Unidas desde el comienzo de la crisis en la ex Yugoslavia - subvenía las necesidades humanitarias correspondientes al período desde el 1º de julio hasta el 31 de diciembre de 1994. El llamamiento tenía como destino las necesidades urgentes de una población beneficiaria revisada de 4.121.500 personas con programas que ascendían a 532.070.211 dólares de los EEUU.

Desde entonces, los acontecimientos de la ex Yugoslavia continuaron produciéndose a una velocidad vertiginosa; a menudo cambiaban las necesidades humanitarias y la respuesta requerida. En Bosnia y Herzegovina, y particularmente en la zona de la Federación, la situación se estabilizó un tanto y se reanudaron las actividades comerciales y agrarias. Sin embargo, una proporción considerable de la población carecía aún de recursos o estaba viviendo en zonas donde su seguridad corría un grave peligro. Las violaciones de las disposiciones de cesación del fuego eran frecuentes; en zonas de enfrentamiento la libre circulación se estaba viendo de nuevo mermada; el enfrentamiento militar aumentó; y la actividad de los francotiradores y los bombardeos provocaron víctimas mortales en Sarajevo. También se suspendió a menudo el transporte aéreo, y hubo serias demoras y obstaculización de los convoyes humanitarios.

Por otro lado, en otras repúblicas de la ex Yugoslavia, la situación se estabilizó hasta un cierto punto y se produjo un notable descenso en el número de beneficiarios, particularmente en la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) y en Croacia.

En consecuencia, el 1º de septiembre de 1994, el Departamento de Asuntos Humanitarios del ACNUR lanzó un llamamiento actualizado. El llamamiento actualizado incluía cambios, calculados para una población meta revisada de 2.274.500 para el resto de 1994. Esa reducción trajo como resultado la revisión de los presupuestos para 1994, especialmente los del ACNUR, el PMA, la OIM y los VNU, pero no de otros organismos de las Naciones Unidas cuyos programas no estuviesen directamente ligados a un número concreto de beneficiarios. El total para 1994 del presupuesto financiero interinstitucional revisado que figuraba en el llamamiento actualizado de septiembre era de 721.169.025 dólares de los EEUU (en el llamamiento de mayo, el presupuesto total para 1994 había sido de 974.014.176 dólares).

El llamamiento interinstitucional se revisó de nuevo el 9 de noviembre de 1994. Las Naciones Unidas pidieron a los donantes que proporcionasen fondos para la asistencia humanitaria, cuyo coste en los seis primeros meses de 1995 era de 241.731.697 dólares de los EEUU. Se señalaba que el número de beneficiarios había descendido sólo ligeramente desde el llamamiento revisado de septiembre, de 2.274.500 a 2.244.400 personas. La diferencia residía en la cifra correspondiente a la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), donde los refugiados habían retornado a Bosnia y Herzegovina o partido hacia otros destinos.

En el llamamiento se declaraba además que "ya que no se ha alcanzado ningún acuerdo general de paz en Bosnia y Herzegovina, ni en las zonas protegidas de las Naciones Unidas de Croacia, por el momento no se puede poner en práctica una operación de repatriación". Añadía que la constante inquietud y el conflicto étnico del enclave de Bihac y sus alrededores en el noroeste de Bosnia y Herzegovina habían tenido como resultado más salidas de refugiados y que la situación problemática de Bosnia oriental podría dar lugar a una planificación para una eventual emergencia en 1995 en el caso de producirse un éxodo de esa región.

ESTRUCTURA Y COMPOSICIÓN DE LA UNPROFOR
La UNPROFOR está encabezada por el Representante Especial del Secretario General para la ex Yugoslavia y tiene componentes militares, de asuntos civiles (incluida la policía civil), de información pública y administrativos. Tiene su sede general en Zagreb (Croacia). A 30 de noviembre de 1994, los efectivos militares desplegados realmente en el teatro de operaciones, dirigidos por el Comandante de la Fuerza, ascendían a 38.810, incluidos 680 observadores militares de las Naciones Unidas. También había 727 miembros de policía civil, 1.870 funcionarios civiles internacionales (entre ellos 1.353 que no son miembros de la administración pública internacional y que prestan sus servicios por contrata) y 2.188 trabajadores locales. La UNPROFOR es por tanto la mayor operación de mantenimiento de la paz de la historia de las Naciones Unidas.

Cuatro oficiales militares han desempeñado la función de Comandante de la Fuerza de la UNPROFOR: el Teniente General Satish Nambiar (la India), desde marzo de 1992 a marzo de 1993; el Teniente General Lars-Eric Wahlgren (Suecia), desde marzo de 1993 a junio de 1993; el Teniente General Jean Cot (Francia), desde junio de 1993 a marzo de 1994; y, actualmente, el General Bertrand de Sauville de La Presle (Francia), que asumió sus funciones a mediados de marzo de 1994.

Tras ser aprobada la resolución 871 (1993) del Consejo de Seguridad, la estructura militar de la UNPROFOR se ha reorganizado en tres mandos subordinados: UNPROFOR (Croacia), dirigido por el General de División A. Tayyeb (Jordania), con sede en Zagreb; UNPROFOR (Bosnia y Herzegovina), dirigido por el Teniente General Sir Michael Rose (el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte), con sede en Kiseljak; y UNPROFOR (ex República Yugoslava de Macedonia), dirigido por el General de Brigada Tryggve Tellefsen (Noruega), con sede en Skopje. Los tres comandantes informan al Comandante de la Fuerza, quien, conjuntamente con los componentes civiles, logísticos y administrativos, actúa bajo la dirección general del Representante Especial del Secretario General.

A 30 de noviembre de 1994, el personal militar y civil de la UNPROFOR lo proporcionaban los siguientes países:

PAÍS, MIEMBROS DE POLICÍA, CONTINGENTES, OBSERVADORES
Argentina, 23, 854, 5
Bangladesh, 40, 1.235, 43
Bélgica, 0, 1.038, 6
Brasil, 6, 0, 34
Canadá, 45, 2,091, 15
Colombia, 12, 0, 0
Dinamarca, 45, 1.230, 14
Egipto, 0, 427, 27
Eslovaquia, 0, 582, 0
España, 0, 1.267, 19
Estados Unidos de América, 0, 748, 0
Federación de Rusia, 36, 1.464, 22
Federación Suiza, 6, 0, 6
Finlandia, 10, 463, 12
Francia, 41, 4.493, 11
Ghana, 0, 0, 32
Indonesia, 15, 220, 29
Irlanda, 20, 0, 9
Jordania, 71, 3.367, 48
Kenya, 50, 967, 47
Lituania, 0, 32, 0
Malasia, 26, 1.550, 27
Nepal, 49, 899, 5
Nigeria, 48, 0, 10
Noruega, 31, 826, 39
Nueva Zelandia, 0, 249, 9
Países Bajos, 10, 1.803, 48
Pakistán, 19, 3.017, 34
Polonia, 29, 1.109, 30
Portugal, 39, 0, 12
Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, 0, 3.405, 19
República Checa, 0, 971, 37
Suecia, 35, 1.212, 19
Túnez, 12, 0, 0
Turquía, 0, 1.464, 0
Ucrania, 9, 1.147, 10
Venezuela, 0, 0, 2
TOTAL: 727, 38.130, 680

Las cifras pueden variar de un mes a otro debido a la rotación. El término "contingentes" se refiere a unidades de infantería, logística, ingeniería, asistencia médica, control de tráfico, personal, etc.

ASPECTOS FINANCIEROS DE LA UNPROFOR
El coste aproximado de la UNPROFOR para las Naciones Unidas en 1994 fue de alrededor de 1.600 millones de dólares de los EEUU. Los costes se sufragan mediante cuotas de los Estados Miembros. A 30 de noviembre de 1994, las contribuciones pendientes a la Cuenta Especial de la UNPROFOR para el período desde el comienzo de la operación hasta el 30 de noviembre de 1994 ascendían a unos 698 millones de dólares de los EEUU.

NOTAS
1/Para más información sobre otros aspectos de la participación de las Naciones Unidas, por favor véase el documento de consulta del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas "The United Nations and the Situation in the Former Yugoslavia", DPI/1312/Rev.2 (Reprint) and Add.1 [Las Naciones Unidas y la situación de la ex Yugoslavia]- enero de 1995.

2/Un término que, en este documento, se usa para referir la antigua República Federativa Socialista de Yugoslavia y sus Repúblicas.

3/ Un término que, en este documento, se refiere a la ex República Yugoslava de Macedonia.

4/Desde agosto de 1992, la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia ha proporcionado un foro permanente de negociación para la búsqueda de una solución política a todos los problemas de la ex Yugoslavia. La Conferencia tiene un Comité Directivo, ahora copresidido por Lord Owen, en representación de la Unión Europea, y el Sr. Thorvald Stoltenberg, quien en mayo de 1993 sustituyó al Enviado Personal del Secretario General, el Sr. Cyrus Vance, y que también desempeñó las funciones, hasta diciembre de 1993, de Representante Especial del Secretario General para la ex Yugoslavia.

5/Desde principios de diciembre de 1993, la UNPROFOR se había topado con la oposición de los serbios de Bosnia al reemplazo de las tropas canadienses de Srebrenica y de las tropas ucranianas de Zepa por los integrantes del batallón de los Países Bajos, que venían a reemplazarlas. En lo que respecta a la ciudad de Tuzla, la UNPROFOR había emprendido esfuerzos para abrir el aeropuerto para la entrega de asistencia humanitaria en la zona segura de Tuzla.

6/El Sr. Yasushi Akashi (el Japón), que había sido Representante Especial del Secretario General para Camboya, sucedió el 3 de enero de 1994 al Sr. Thorvald Stoltenberg (Noruega) como Representante Especial del Secretario General para la ex Yugoslavia y Jefe de Misión de la UNPROFOR. El Sr. Stoltenberg sigue desempeñando sus funciones como Copresidente del Comité Directivo de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia.

7/Tras la investigación inicial del incidente, la UNPROFOR creó un equipo para que realizase una investigación completa con el correspondiente seguimiento. El equipo también informó de la falta de pruebas físicas para determinar qué parte - si las fuerzas del Gobierno de Bosnia o los serbios de Bosnia - había hecho estallar la bomba de mortero el 5 de febrero de 1993.

8/En el párrafo 9 de la resolución 836 (1993), el Consejo de Seguridad autorizó a la UNPROFOR a que "... actuando en legítima defensa, adopte todas las medidas necesarias, incluido el uso de la fuerza, en respuesta a los bombardeos contra las zonas seguras efectuados por cualquiera de las partes ...". En el párrafo 10 de esa misma resolución, el Consejo decidió que "... los Estados Miembros, actuando con carácter nacional o por conducto de organizaciones o acuerdos regionales, bajo la autoridad del Consejo de Seguridad y en estrecha coordinación con el Secretario General y la UNPROFOR, podrán adoptar todas las medidas necesarias, mediante el empleo de la fuerza aérea, en las zonas seguras de la República de Bosnia y Herzegovina y alrededor de ellas, para proporcionar apoyo a la UNPROFOR en el cumplimiento de su mandato ...".

9/La ciudad de Pale, al este de Sarajevo, es el cuartel general de los serbios de Bosnia.

10/El ACNUR informó de que desde mayo de 1994 sólo 12 convoyes de ayuda que transportaban menos de 2.000 toneladas métricas de alimentos habían llegado a las 400.000 personas sitiadas en el enclave de Bihac. Se había negado el acceso a otros 131 convoyes del ACNUR cargados de ayuda humanitaria, a pesar de que los serbios de Croacia habían prometido en repetidas ocasiones que les permitirían el paso. Tampoco se había permitido el paso a los convoyes de reabastecimiento que se dirigían al batallón de Bangladesh de la UNPROFOR situado en Bihac.


Preparado y mantenido en español por la Sección del Sitio Internet de la ONU de la División de Noticias y Medios de Información del Departamento de Información Pública,
en colaboración con el Departamento de Operaciones de Paz.
El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca. © Las Naciones Unidas 2003.

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