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  Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Georgia
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( * inglés )

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1. Hostilidades de 1992

El conflicto en Abjasia, situada estratégicamente en la costa del Mar Negro en la región noroeste de la República de Georgia, comenzó con una turbulencia social y con los intentos de las autoridades locales de separarse de la República. Esto dio lugar a una serie de enfrentamientos armados en el verano de 1992, cuando el Gobierno de Georgia desplegó 2.000 soldados georgianos en Abjasia. Los intensos combates causaron unos 200 muertos y cientos de heridos. Los dirigentes abjasios abandonaron la capital abjasia de Sujumi y se retiraron a la ciudad de Gudauta.

El 3 de septiembre de 1992 se alcanzó en Moscú un acuerdo de cesación del fuego a cargo de la República de Georgia, los dirigentes abjasios y la Federación de Rusia. El acuerdo disponía que "se debe garantizar la integridad territorial de la República de Georgia" . También exponía, como base para el acuerdo de paz, una cesación del fuego que debe surtir efecto desde el 5 de septiembre de 1992 y otros asuntos, entre otros, el desarme de formaciones armadas ilícitas, la reducción de las fuerzas armadas y el intercambio de prisioneros.

Sin embargo, el acuerdo nunca se aplicó plenamente. La situación continuó siendo muy tensa, pues cada parte acusaba a la otra de violaciones de la cesación del fuego. El 1 de octubre de 1992, la cesación del fuego se derrumbó y se reanudaron los combates. Las fuerzas abjasias, apoyadas por combatientes de la región del norte del Cáucaso, capturaron las principales ciudades con rapidez y amenazaban con controlar casi el 80 por ciento de Abjasia, incluida Sujumi, su capital. Los intensos combates obligaron a unos 30.000 civiles a huir cruzando la frontera hacia la Federación de Rusia. Las partes en el conflicto se acusaron mutuamente de violaciones de los derechos humanos cometidas contra la población civil. En noviembre de 1992, el estallido de conflictos interétnicos en la región del norte del Cáucaso de la Federación de Rusia añadió otra dimensión a la ya tensa situación de la zona.

2. Establecimiento de la UNOMIG

Las Naciones Unidas trataron de resucitar el proceso de paz por medios diplomáticos, celebrando consultas con la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE) [ahora llamada la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)] para velar por una coordinación eficaz de las actividades. En noviembre de 1992, se abrió una oficina de las Naciones Unidas en la capital georgiana de Tbilisi para proporcionar un enfoque integrado de las Naciones Unidas en la región y para prestar asistencia a las iniciativas de establecimiento de la paz del Secretario General.

En mayo de 1993, el Secretario General nombró a un Enviado Especial para Georgia. Su primera misión en la región reafirmó que todas las partes apoyaban un papel activo de las Naciones Unidas para alcanzar una solución pacífica al conflicto. El 27 de julio de 1993, se concertó un acuerdo entre el Gobierno de Georgia y las autoridades abjasias en Gudauta, el cual restableció una cesación del fuego a partir del 28 de julio. El acuerdo estipulaba el comienzo inmediato de la desmilitarización gradual de la zona de conflicto. Para supervisar este proceso, se asignaron observadores internacionales en un plazo de 10 a 15 días después de la fecha de cesación del fuego.

El 4 de agosto, el Secretario General propuso el despliegue de un equipo de avanzada de hasta 10 observadores militares de las Naciones Unidas para que ayudasen a verificar el cumplimiento de la cesación del fuego. El equipo de avanzada entonces formaría parte del grupo de observadores, si el Consejo de Seguridad decidiera establecer uno. El Consejo dio su acuerdo a esta propuesta. El equipo de avanzada llegó a Abjasia el 8 de agosto de 1993 y estableció su cuartel general en Sujumi. El equipo comenzó a efectuar regularmente patrullas por carretera con el fin de vigilar el cumplimiento del acuerdo. Los informes iniciales recibidos del equipo confirmaron que la cesación del fuego se mantenía. El 24 de agosto de 1993, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 858 (1993), decidió establecer la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Georgia (UNOMIG), que estaría integrada por 88 observadores militares, además del número mínimo de personal civil de apoyo, para verificar el cumplimiento del acuerdo de cesación del fuego.

3. Reanudación de los enfrentamientos

Sin embargo, la cesación del fuego se volvió a desmoronar el 16 de septiembre de 1993. Las fuerzas abjasias, que contaban con apoyo armado de fuera de Abjasia, lanzaron ataques sobre Sujumi y Ochamchira. Pese al llamamiento del Consejo de Seguridad para el cese inmediato de las hostilidades y su condena de la violación de la cesación del fuego por parte de Abjasia, los combates continuaron. En los pocos días siguientes, la situación militar evolucionó rápidamente. El 27 de septiembre, la parte abjasia ocupó Sujumi y pocos días más tarde, todo Abjasia. A consecuencia de los combates, cientos de miles de civiles, la mayoría georgianos, fueron desplazados.

Después de que se desmoronara la cesación del fuego, quedó suspendido continuar el despliegue de la UNOMIG. Los efectivos de la Misión se limitaron a cuatro observadores militares y a cuatro civiles en Sujumi, un observador en Tbilisi, y siete observadores en Sochi, una ciudad situada en el territorio de la Federación Rusa, donde estaban cuando se reanudaron las hostilidades.

El conflicto causó una destrucción casi completa de vastas zonas del país y el desplazamiento masivo de la población. Hubo informes de que en Abjasia se cometieron numerosas violaciones graves de los derechos humanos. Una misión de investigación de los hechos de las Naciones Unidas, enviada por el Secretario General en octubre de 1993, informó de que fuerzas del Gobierno de Georgia y abjasias, así como fuerzas irregulares y civiles que cooperaban con ellos, eran responsables de esas violaciones.

4. El mandato de la UNOMIG se prorroga

Después de que el mandato que se le confió inicialmente a la UNOMIG quedara invalidado por la reanudación de los combates en Abjasia en septiembre de 1993, se le asignó a la Misión un mandato provisional, en virtud de la resolución 881 (1993) del Consejo de Seguridad de 4 de noviembre de 1993, para mantener contactos con ambas partes del conflicto y con el contingente militar ruso, y para supervisar e informar de la situación, en especial de los hechos pertinentes relacionados con las iniciativas de las Naciones Unidas de promover una solución política global.

El 14 de mayo de 1994, después de varias rondas de negociaciones difíciles bajo la presidencia del Enviado Especial del Secretario General, las partes georgiana y abjasia firmaron en Moscú el Acuerdo de cesación del fuego y separación de las fuerzas. Las partes estaban de acuerdo con el despliegue de fuerzas de mantenimiento de la paz pertenecientes a la Comunidad de Estados Independientes (CEI) para que supervisaran el cumplimiento del Acuerdo, y con que la UNOMIG supervisara la aplicación del acuerdo y observara la operación de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI.

El 27 de julio de 1994, siguiendo la recomendación del Secretario General, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la UNOMIG consiguientemente y aumentó sus efectivos hasta 136 observadores militares. A la Misión se le encomendaron las siguientes tareas: supervisar y verificar el cumplimiento por las partes del Acuerdo de cesación del fuego y separación de las fuerzas; observar las operaciones de la fuerza de mantenimiento de la paz de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) en el marco de la aplicación del Acuerdo; verificar, mediante observadores y patrullas, que no queden ni vuelvan a ingresar tropas de las partes en la zona de seguridad ni quede o vuelva a ingresar equipo militar pesado en la zona de seguridad ni en la zona de restricción de armas; vigilar, en cooperación con la fuerza de mantenimiento de la paz de la Comunidad de Estados Independientes, cuando proceda, las zonas de depósito del equipo militar pesado retirado de la zona de seguridad o de la zona de restricción de armas; vigilar la retirada de tropas de la República de Georgia del valle de Kodori a lugares situados fuera de las fronteras de Abjasia (República de Georgia); patrullar periódicamente el valle de Kodori; investigar los informes o denuncias de transgresiones del Acuerdo y tratar de resolver los incidentes de esa índole o de contribuir a su solución; presentar periódicamente al Secretario General informes sobre las cuestiones comprendidas en su mandato, especialmente sobre la aplicación del Acuerdo, las transgresiones de éste y la investigación de esas transgresiones por la UNOMIG, así como sobre otros hechos pertinentes; mantenerse en estrecho contacto con las dos partes en el conflicto, cooperar con la fuerza de mantenimiento de la paz de la Comunidad de Estados Independientes y, mediante su presencia en la región, contribuir al establecimiento de condiciones propicias para el regreso ordenado y en condiciones de seguridad de los refugiados y las personas desplazadas.

La UNOMIG también incluye la Oficina de los Derechos Humanos establecida en diciembre de 1996 conforme a la resolución 1077 (1996) del Consejo de Seguridad. El personal de la oficina está integrado, conjuntamente, por la OSCE y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH). La Oficina forma parte de la UNOMIG e informa al Alto Comisionado para los Derechos Humanos a través del Jefe de Misión de la UNOMIG.

5. Situación actual

Proceso de paz

A lo largo de los años, el Secretario General y sus sucesivos Representantes Especiales, con apoyo de los representantes de la Federación de Rusia, como mediador, de la OSCE y del Grupo de Amigos del Secretario General, han continuado con las iniciativas para promover la estabilización de la situación y lograr un arreglo político general que comprenda un acuerdo sobre el futuro estatuto político de Abjasia dentro del Estado de Georgia y el regreso de los refugiados y de las personas desplazadas. No obstante, a pesar de esas iniciativas se han logrado pocos resultados sustanciales en las cuestiones clave de las negociaciones, y el proceso de paz georgiano-abjasio ha permanecido estancado.

Actividades de la UNOMIG

Con el estancamiento del proceso de paz, la situación sobre el terreno se mantuvo inestable. En cumplimiento de su mandato, la Misión siguió realizando patrullas terrestres diarias desde su cuartel general, situado en Sujumi, y los dos cuarteles generales de sector, situados en Gali y Zugdidi, así como patrullas periódicas en helicóptero. Gracias a ello, la UNOMIG logró abarcar toda su zona de responsabilidad, a excepción de la parte superior del valle de Kodori, donde siguen suspendidas las patrullas por razones de seguridad.

El Jefe de los Observadores Militares de la Misión presidió las reuniones del Grupo Mixto de Investigación establecido el 19 de enero de 2000, que incluía representantes de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI, así como de las partes georgiana y abjasia. El programa de ingeniería y construcción de la UNOMIG en apoyo de las necesidades operacionales de la Misión también seguía en marcha. La Misión también siguió dando asesoramiento, interponiendo sus buenos oficios y prestando asistencia logística en relación con los proyectos de creación de confianza entre las partes georgiana y abjasia. La cooperación entre la UNOMIG y la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI continuó siendo muy estrecha.

Situación sobre el terreno

La situación general en la zona del conflicto permaneció mayormente tranquila pero muy inestable. La delincuencia y el desorden siguieron constituyendo un importante factor de inestabilidad, que puso en peligro la situación general en materia de seguridad. La población local de ambos sectores se quejó repetidas veces de las actividades que realizaban los grupos armados para intimidar y aterrorizar. Continuaron las repetidas violaciones del Acuerdo sobre la cesación del fuego y la separación de las fuerzas de 14 de mayo de 1994 y las restricciones a la libertad de circulación de la UNOMIG.

Situación de la seguridad

La seguridad del personal de la UNOMIG continuó siendo una cuestión de alta prioridad para la Misión. Aunque las actividades de grupos partisanos siguieron siendo preocupantes, la principal amenaza para la seguridad y protección del personal de la UNOMIG fue la gran intensidad de la actividad delictiva en la zona del conflicto y la incapacidad de los organismos policiales locales de encarar el problema con eficacia. Las deficiencias del régimen policial abjasio quedaron particularmente de manifiesto en la zona de seguridad del bajo Gali, mientras que, al parecer, las autoridades de Georgia no ejercieron pleno control sobre la parte alta del valle de Kodori.

Algunos de los incidentes que afectaron directamente a las operaciones y al personal de la UNOMIG incluyen el bloqueo de una de las principales carreteras a comienzos de julio de 1999, que obstaculizó la libertad de circulación de la Misión; el 9 julio se produjo una explosión en la verja de la sede en Sujumi; el 27 de septiembre se lanzó una granada por encima de la verja de la oficina de Zugdidi, recién abierta; y el 13 de octubre se secuestró a siete miembros de la UNOMIG y todos ellos fueron liberados el 15 de octubre. Además, el 17 de enero de 2000 dos observadores militares de la UNOMIG estuvieron secuestrados durante dos horas; en marzo y abril varios funcionarios de contratación internacional y local sufrieron atracos a mano armada, así como robos en sus hogares; el 1 de junio dos observadores militares, un intérprete y dos funcionarios no gubernamentales fueron tomados como rehenes en el valle de Kodori y se les retuvo durante varios días; y el 15 de junio se disparó contra un vehículo patrulla de la UNOMIG en Gali. El 10 de diciembre de 2000 ocurrió un incidente de seguridad muy grave en el valle de Kodori: unos individuos armados no identificados secuestraron a dos observadores militares y los mantuvieron cautivos durante tres días. Quedaron en libertad el 13 de diciembre. Después de este incidente, se suspendieron las patrullas en el valle de Kodori por motivos de seguridad.

Además, la amenaza de las minas continuó siendo un motivo de gran preocupación. La UNOMIG recibió asistencia de HALO Trust para la remoción de minas. En violación del Acuerdo de Moscú, las dos partes demostraron una inquietante tendencia a limitar la circulación del personal de la UNOMIG, lo que redujo la capacidad de la Misión para desempeñar su mandato.

Situación humanitaria y derechos humanos

La situación humanitaria imperante en Abjasia (Georgia) siguió siendo grave. Los organismos humanitarios internacionales y las organizaciones no gubernamentales continuaron atendiendo las graves necesidades de alimentos y asistencia médica de los sectores vulnerables de la población y realizando actividades de remoción de minas y de rehabilitación en pequeña escala. No se observó mejoría alguna en la esfera de los derechos humanos. Los principales motivos de preocupación para la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Abkhazia, Georgia, siguen siendo las violaciones del derecho a la vida, el derecho a la integridad física y el derecho a la libertad y la seguridad de las personas. La situación de los derechos humanos siguió siendo muy precaria en la región de Gali.

El Secretario General revisa la situación

En el informe al Consejo de Seguridad el 18 de enero de 2001, el Secretario General afirmó que la continua falta de avances en relación con las cuestiones fundamentales de la futura situación política de Abjasia dentro del Estado de Georgia era lamentable y en el futuro podría poner en peligro todo el proceso de paz. Ambas partes, dijo, deben demostrar una mayor voluntad política para superar el estancamiento actual. Hizo un llamamiento en particular a la parte de Abjasia para que mostrara más flexibilidad y voluntad de encarar las cuestiones políticas básicas del conflicto.

La situación de los refugiados y de los desplazados internos suponía otro asunto de gran inquietud, escribió el Secretario General en su informe. Como primer paso importante para solucionar dicho problema, ambas partes deberían realizar actividades significativas a fin de permitir el regreso al distrito de Gali en condiciones de dignidad y seguridad. A este respecto, el Secretario General acogió complacido la cooperación otorgada por ambas partes para facilitar la misión de evaluación conjunta encabezada por el Jefe de la Oficina de Derechos Humanos y realizada en el distrito de Gali en noviembre de 2000. La ausencia de las actividades de cumplimiento de la ley y la continua y grave situación económica en la zona de operaciones de la UNOMIG contribuyeron a la volatilidad general de la situación.

El Secretario General esperaba que la tercera reunión de medidas de fomento de la confianza, prevista para marzo de 2001 en Yalta, facilitara el tan necesario proceso de reconciliación y reforzara la actual tendencia positiva en pro del establecimiento y la elaboración de contactos mutuos a distintos niveles entre ambas partes, con lo que se contribuiría a la comprensión y confianza mutuas.

[La tercera reunión de las partes georgiana y abjasia sobre medidas de fomento de la confianza se celebró en Yalta los días 15 y 16 de marzo por invitación del Gobierno de Ucrania. Llamando a aquella reunión "un elemento indispensable del proceso de paz," el Secretario General instó a las dos partes a que cumplieran de buena fe las obligaciones que asumieron en los documentos finales de la reunión. Para más detalles por favor véase el informe del Secretario General de 24 de abril de 2000 -- S/2001/401].

En un informe ulterior para el Consejo de Seguridad el 19 de julio de 2001, el Secretario General destacó el hecho de que las verdaderas negociaciones sobre la futura condición política de Abjasia dentro del Estado de Georgia no habían comenzado. En ausencia de esas negociaciones, todo el proceso de paz seguía estando en peligro. También dijo que aún no se había cumplido la promesa que hicieron las dos partes de facilitar el regreso de manera segura y digna de todos los refugiados y desplazados internos a sus lugares de residencia permanente, como se estableció en el Acuerdo cuatripartito sobre el regreso voluntario de refugiados y desplazados de 4 de abril de 1994.

Después de observar que las medidas de fomento de la confianza constituían una parte indispensable del proceso de paz y deberían adoptarse sin condicionarlas a otros asuntos que se estén negociando, el Secretario General invitó a las partes a que hicieran un seguimiento de su Programa de Acción, convenido en la reunión de Yalta de marzo de 2001, y a que cumplieran sus propuestas con determinación y espíritu de cooperación.

El Secretario General señaló que el Acuerdo de Moscú seguía siendo la piedra angular del esfuerzo de paz de las Naciones Unidas. El número creciente de violaciones de este Acuerdo constituía un motivo de grave preocupación. Lo mismo se aplicaba a las restricciones de la libertad de circulación impuestas a la UNOMIG, que impidieron a la Misión desempeñar plenamente su mandato. Hizo un llamamiento a las dos partes para que volvieran a cumplir plenamente todas las disposiciones del Acuerdo de Moscú de inmediato. En cuanto a la seguridad del personal de la UNOMIG, era responsabilidad de ambas partes proporcionar condiciones adecuadas de seguridad para el desempeño de la labor de la Misión en todo momento.

Al finalizar el informe, el Secretario General subrayó que, como habían demostrado los acontecimientos sobre el terreno, la UNOMIG siguió desempeñando un papel fundamental en la estabilización de la zona del conflicto. Sus esfuerzos para que avanzara el proceso de negociación constituyeron un elemento central en la búsqueda de un arreglo pacífico. Por consiguiente, recomendó que su mandato se prorrogara por otro período de seis meses, hasta el 31 de enero de 2002.

El 31 de Julio, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la UNOMIG otros seis meses, hasta el 31 de enero de 2002. De manera unánime, el Consejo adoptó la resolución 1364 (2001) que achacaba el empeoramiento de la situación en la zona de conflicto en Abjasia "a la permanente violencia, los incidentes de toma de rehenes, el aumento de delincuencia y las actividades de los grupos armados ilícitos en la zona de conflicto, que constituye una permanente amenaza al proceso de paz."

El Consejo expresó su intención de examinar exhaustivamente la operación cuando finalice la prórroga, "a la luz de las medidas que hayan adoptado las partes para lograr un arreglo general." El Consejo expresó su apoyo a las iniciativas del Secretario General y de su Representante Especial, con la asistencia de la Federación de Rusia, para estabilizar la situación y lograr un arreglo político general que comprenda un acuerdo sobre el estatuto político de Abjasia dentro de Georgia.

El Consejo también recordó la intención del Representante Especial de presentar el proyecto de documento sobre la cuestión de la distribución de las competencias constitucionales entre Tbilisi y Sujumi "como base para celebrar unas negociaciones fructíferas, y no como un intento de imponer o dictar una solución específica a las partes." La resolución destacó la necesidad de acelerar la labor relativa al proyecto de protocolo sobre el regreso de los refugiados a la región de Gali y las medidas de rehabilitación económica, así como la relativa al proyecto de acuerdo sobre la paz y las garantías para prevenir y evitar que se reanuden las hostilidades.

Se exhortó a las partes, en particular a la abjasia, a que tomaran medidas de inmediato para romper el estancamiento y entablar negociaciones sobre las cuestiones políticas esenciales del conflicto y todas las demás cuestiones pendientes del proceso de paz puesto en marcha por las Naciones Unidas. El Consejo también instó a las partes a que trabajasen de manera conjunta a fin de aclarar los cercanos incidentes con secuestros, lograr la liberación del resto de los rehenes y hacer comparecer a los responsables ante la justicia.

El Consejo expresó su preocupación por la "inquietante tendencia" de las partes a restringir la libertad de movimientos de la UNOMIG, y pidió a ambas partes que garantizaran la seguridad y la libertad de movimientos del personal de las Naciones Unidas y demás personal internacional.

Derribo de un helicóptero de la ONU

De agosto a octubre de 2001, la situación sobre el terreno se deterioró seriamente con la reanudación de los combates en la zona de conflicto entre fuerzas abjasias y grupos armados irregulares. Durante ese período, la UNOMIG siguió patrullando toda la zona de la Misión, salvo la parte superior del valle de Kodori. Las patrullas se enviaban desde el cuartel general de la UNOMIG, situado en Sujumi, y los cuarteles generales de sector situados en Gali y Zugdidi. Los sectores realizaron también patrullas en helicóptero sobre sus zonas de responsabilidad, prestando especial atención a las zonas inaccesibles y a las zonas de seguridad situadas a lo largo de la línea de cesación del fuego.

El 8 de octubre, basándose en las garantías de seguridad proporcionadas por Georgia y tras haber obtenido de las autoridades abjasias autorización para el vuelo, así como la seguridad de que se había obligado a los irregulares a retirarse hacia el norte, se inició una patrulla rutinaria de la UNOMIG en helicóptero al valle de Kodori. Poco después del despegue, el helicóptero fue derribado cerca de la entrada del valle a 20 kilómetros al este de Sujumi. Murieron las nueve personas que iban abordo y no portaban armas, a saber, cuatro observadores militares de las Naciones Unidas, dos funcionarios de contratación local de las Naciones Unidas y los tres miembros de la tripulación del helicóptero contratado. Se trata del incidente de seguridad más grave en la historia de la UNOMIG.

El mismo día, una patrulla de búsqueda y rescate de la UNOMIG, con escolta armada de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI, recuperó cinco cadáveres. Sin embargo, la constante lucha en las cercanías del lugar en que fue derribado el helicóptero hizo que los cuatro cadáveres restantes sólo pudiesen ser recuperados dos días después por los militares abjasios. Inmediatamente se envió a Sujumi a un equipo de la Sede de las Naciones Unidas para que ayudase en la investigación técnica del derribamiento y prestase apoyo administrativo a la UNOMIG. Se estableció un comité técnico de investigación presidido por Ucrania (país de matrícula del helicóptero), con la participación de las Naciones Unidas y en cooperación con autoridades georgianas y abjasias. En dos ocasiones se proporcionó al Consejo información acerca del incidente.

Desde el 9 de octubre, debido a las precarias condiciones de seguridad sobre el terreno, estuvieron en estado de alerta el cuartel general de la UNOMIG en Sujumi y el sector de Gali. Se suspendieron las patrullas operacionales desde esos sectores y sólo se reanudaron el 18 de octubre de 2001, cuando cesó la lucha.

En su informe de 24 de octubre al Consejo de Seguridad, el Secretario General dijo que los combates en el valle de Kodori y zonas circundantes en Abjasia (Georgia), así como el derribo de un helicóptero de la UNOMIG, representaban un deterioro serio de la situación y un paso atrás en los esfuerzos por lograr una solución política. Dijo que ambas partes debían respetar la cesación del fuego de forma inequívoca, renovar su compromiso de buscar una solución del conflicto por medios pacíficos, dejar de alentar las acciones militares y retornar al proceso de paz sin reservas ni maniobras dilatorias.

Según el informe, esos acontecimientos eran una demostración dolorosa de que, en ausencia de unas negociaciones verdaderas sobre la futura condición política de Abjasia dentro del Estado de Georgia, todo el proceso de paz podía estar en peligro. El Secretario General exhortó una vez más al Grupo de Amigos a que acelerasen, en estrecha cooperación con su Representante Especial, el proceso de finalizar el proyecto de documento sobre la distribución de competencias entre Tbilisi y Sujumi y llevarlo a una conclusión fructífera.

El Secretario General describió el derribo del helicóptero de la ONU como "un escándalo" y recordó a ambas partes su obligación de garantizar la seguridad del personal de las Naciones Unidas. Los autores de los actos criminales dirigidos contra la UNOMIG deben ser juzgados, afirmó.

Algunos avances políticos logrados

En los tres meses siguientes se lograron algunos avances en el proceso político. Se dio un paso político importante a mediados de diciembre cuando el Enviado Especial del Secretario General, junto con el Grupo de Amigos del Secretario General, pudieron concluir tras dos años de debates, el documento titulado "Principios básicos para la distribución de competencias entre Tbilisi y Sujumi". El documento se redactó con la intención de servir como base para la celebración de negociaciones fructíferas sobre la futura condición de Abjasia en el Estado de Georgia.

Mientras tanto, volvió una calma relativa a la zona de operaciones de la UNOMIG tras las hostilidades de fines del verano y comienzos del otoño. No obstante, se mantuvo el estado de alta tensión provocado por la retórica militante y la incertidumbre acerca del mandato de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI. Otro factor importante fue el hecho de que las tropas de Georgia siguieran estando presentes en el valle de Kodori, lo que suponía una violación del Acuerdo de Moscú de 1994. Estas tropas se desplegaron en octubre de 2001 a raíz de los combates y bombardeos registrados en la zona.

Los días 15 y 17 de enero de 2002, el Representante Especial del Secretario General reunió a ambas partes para celebrar conversaciones directas sobre la situación en el valle de Kodori. Acordaron un protocolo donde se establecía que la UNOMIG reanudaría sus patrullas el 1 de febrero de 2002, teniendo en cuenta ciertos arreglos de seguridad que se prepararían en consulta con las dos partes, y confirmaría la inexistencia de armas pesadas en la parte inferior del valle de Kodori y la zona de Tqvarcheli; que, simultáneamente, Georgia empezaría a retirar sus tropas; y que los abjasios no tratarían de desplegar fuerzas en la parte superior del valle ni emprender acciones militares contra la población civil.

El 18 de enero de 2002, el Secretario General presentó un informe al Consejo de Seguridad sobre la situación en la región. Señaló que el documento sobre la distribución de las competencias entre Tbilisi y Sujumi gozaba del apoyo de todos los miembros del Grupo de Amigos, pero seguía habiendo continuas objeciones, especialmente de la parte abjasia. Sin embargo, el Secretario General destacó que no era "más que un medio de abrir el camino" para la celebración de negociaciones sustantivas, en la que las partes mismas llegarían a un acuerdo. Dijo que ambas partes deberían "aprovechar la oportunidad" de avanzar en la vía hacia una solución pacífica del conflicto. Instó en particular a la parte abjasia a que revisase su posición.

El Secretario General acogió con beneplácito el acuerdo alcanzado el 17 de enero sobre la retirada de las tropas georgianas y expresó la esperanza de que se llegara a un acuerdo sobre la prórroga del mandato de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI. Además, dijo que el regreso de los refugiados y las personas desplazadas seguía siendo de importancia primordial y que la parte abjasia tenía una responsabilidad especial en lo que respecta a proteger a las personas que regresan al distrito de Gali y a facilitar el regreso del resto de la población desplazada.

Asegurar la seguridad del personal de la UNOMIG también constituía un motivo de preocupación. El Secretario General dijo que era deplorable que ni aquellos que derribaron el helicóptero de la UNOMIG el 8 de octubre de 2001 ni aquellos que tomaron como rehenes a funcionarios de la UNOMIG en varias ocasiones entre 1997 y 2000 no hubieran sido identificados ni llevados ante la justicia.

Para concluir el informe, el Secretario General manifestó que la UNOMIG seguía desempeñando una importante función en la estabilización de la zona de conflicto y en la búsqueda de un arreglo político. En consecuencia, recomendó que se prorrogara su mandato por otros seis meses, hasta el 31 de julio de 2002.

Se amplía la prórroga del mandato

El 31 de enero, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 1393 (2002) prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 31 de julio de 2002. También decidió revisar el mandato si no se prorrogaba la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI el 15 de febrero de 2002, se observa que las autoridades georgianas acordaron el 31 de enero de 2002 prorrogar el mandato hasta finales de junio de 2002.

El Consejo pidió a las partes que hicieran todo lo posible por superar su actual desconfianza mutua y condenó las violaciones de lo dispuesto en el Acuerdo de Cesación del Fuego y Separación de Fuerzas firmado en Moscú el 14 de mayo de 1994. Solicitó a los dirigentes políticos de Tbilisi y Sujumi que se desvincularan públicamente de la retórica partidista, de las demostraciones de apoyo a las opciones militares y a las actividades de los grupos armados ilegales.

Instó a las partes, en especial a la abjasia, a que examinaran en su integridad el documento "Principios básicos para la distribución de competencias entre Tbilisi y Sujumi" y su carta de envío, y a que negociaran inmediatamente después tomando como punto de partida sus contenidos.

El Consejo apoyó firmemente el protocolo relativo al valle de Kodori firmado por las partes el 17 de enero de 2002, pidió su aplicación rápida e instó a la parte abjasia a que no tomara ventaja del retiro de tropas georgianas.

Entre otras cosas, el Consejo pidió a las partes que identificaran a los responsables del derribo de un helicóptero de la UNOMIG el 8 de octubre de 2001 y hacerlos comparecer ante la justicia. Expresó su preocupación por la inquietante tendencia de las partes a restringir la libertad de movimientos de la UNOMIG, subrayando que ambas partes deben proporcionar seguridad y garantizar la libertad de circulación del personal internacional.

El Consejo expresó su consternación por la falta de avances en el ámbito de los refugiados y de los desplazados internos, subrayando que los cambios demográficos debidos al conflicto eran inaceptables. Pide a la parte abjasia que mejore el cumplimiento de la ley para la población local, así como que el idioma de la enseñanza de la etnia georgiana sea su lengua materna.

El 29 de julio de 2002, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 1427 (2002) prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 31 de enero de 2003. El Consejo actuó según el informe del Secretario General de 10 de julio (S/2002/742), en el que destacaba una lamentable falta de progreso en las negociaciones entre las partes georgiana y abjasia sobre la condición de Abjasia en el futuro. Aunque la tirantez en el Valle del Kodori había disminuido, seguía existiendo la posibilidad de que se reanudaran las hostilidades. El informe instaba a las dos partes a no escatimar esfuerzos para llegar a un acuerdo mutuamente aceptable para velar por la seguridad de la población, de manera que no se hiciera el juego a quienes intentaban frenar el proceso político.

En su siguiente informe (S/2002/1141 de 14 de octubre de 2002), el Secretario General observó que la situación en la zona del conflicto georgiano-abjasio no había mejorado. A fin de aliviar esas tensiones, dijo, la parte abjasia debía reconsiderar su rechazo hasta discutir el documento "Principios básicos para la distribución de competencias entre Tbilisi y Sujumi”. La parte georgiana, por su parte, debía esforzarse más en promover la confianza en la parte abjasia. El Secretario General destacó que su Representante Especial seguiría procurando con el apoyo del Grupo de Amigos, hacer avanzar el proceso político, pero que la responsabilidad básica incumbía a las partes.

Comentando la situación en el Valle del Kodori, el Secretario General dijo que había sido una fuente de tensión durante más de un año. Los observadores militares de la UNOMIG continuaron las tareas que se les habían encomendado en su mandato realizando diariamente patrullas en los sectores de Gali y Zugdidi, así como patrullas de dos o tres días de duración en el Valle del Kodori, éstas últimas conjuntamente con la fuerza de mantenimiento de la paz de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). En tres ocasiones hubieron de cancelarse por la falta de garantías en materia de seguridad. Continuaron suspendidas las patrullas en helicóptero. El Secretario General dijo que la UNOMIG proseguiría sus esfuerzos encaminados a mitigar las tensiones existentes en la zona y reunir a las partes para que abordaran los problemas básicos. Sin embargo, también incumbía a las partes esforzarse para evitar la desestabilización y crear condiciones de seguridad en las que la UNOMIG pudiera funcionar.

Motivos para el optimismo

En su informe de 13 de enero de 2003 (S/2003/39) dirigido al Consejo de Seguridad, el Secretario General afirmaba que cuando informó al Consejo el anterior mes de enero existían motivos para ser optimista. Sin embargo, tras un año de intensas actividades de la Representante Especial y del Grupo de Amigos, las dos partes apenas habían realizado avances para iniciar las posibles negociaciones, continuaba el informe. Su tono se había enfurecido, existía una profunda desconfianza entre ellas y mostraban pocas señales de estar dispuestas a hacer las concesiones sustantivas necesarias para entablar un verdadero proceso de paz. El lado abjasio en particular se negaba incluso a debatir los principios sobre los que deberían basarse las negociaciones. Con el fin de superar el estancamiento en ese momento, el Secretario General había previsto invitar a los representantes de alto nivel del Grupo de Amigos a una reunión de intercambio de ideas sobre el camino que quedaba por recorrer.

El Secretario General creía que era esencial que se reanudaran las reuniones del Consejo de Coordinación para poder realizar progresos en el proceso de paz entre Georgia y Abjasia y en particular para que las recomendaciones de los grupos de trabajo se convirtieran en compromisos firmes. La pronta celebración del próximo período de sesiones del Consejo – que se había reunido por última vez en enero de 2001 – también permitiría adoptar una decisión oportuna acerca de la celebración de una cuarta conferencia sobre medidas de fomento de la confianza y comenzar los preparativos.

El regreso de los desplazados internos a sus hogares en condiciones de seguridad siguió siendo una cuestión candente, afirmó el Secretario General. No se habían hecho progresos en la aplicación del Acuerdo cuatripartito sobre el regreso voluntario de los refugiados y las personas desplazadas de 1994. Se realizó una misión de evaluación relacionada con el fortalecimiento de las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley y el Secretario General celebró la cooperación de ambas partes como signo positivo de su disposición a mejorar la situación de los repatriados y desplazados internos.

El Secretario General recalcó una vez más que las partes georgianas y abjasias eran responsables de la seguridad del personal civil y militar de la UNOMIG y de salvaguardar su libertad de circulación en todo momento. También debían llevar ante la justicia a los que cometieran delitos contra el personal de las Naciones Unidas.

Ya que la presencia de la UNOMIG seguía siendo esencial para mantener la estabilidad en la zona de conflicto y para encauzar el proceso hacia un arreglo político del conflicto, el Secretario General recomendó que se volviera a prorrogar el mandato de la Misión por seis meses, hasta el 31 de julio.

El Consejo de Seguridad, al adoptar unánimemente la resolución 1462 (2003) el 30 de enero de 2003, prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 31 de julio. Además apoyó firmemente las continuas gestiones para logar un arreglo político general que comprendiera un arreglo sobre el estatuto político de Abjasia dentro del Estado de Georgia.

El Consejo reiteró que apoyaba el documento “Principios básicos de la distribución de competencias entre Tblisi y Sujumi”.Al mismo tiempo, deploró que no se hubiera avanzado en la iniciación de las negociaciones sobre el estatuto político y deploró profundamente la negativa reiterada de los abjasios a discutir el fondo del documento. De nuevo instó encarecidamente a los abjasios a acusar recibo del documento y de su carta de envío e instó a ambas partes a que los examinaran con detenimiento y apertura de miras.

Destacando que era inaceptable que se siguiera sin avanzar en cuestiones fundamentales para alcanzar un arreglo general del conflicto, el Consejo instó encarecidamente a las partes a que procedieran a la necesaria reactivación del proceso de paz en todos sus aspectos principales, incluyendo la posibilidad de celebrar una cuarta conferencia sobre medidas de fomento de la confianza.

Además, el Consejo observó complacido que se habían instituido salvaguardias adicionales para los vuelos en helicóptero en atención al derribo de un helicóptero de la UNOMIG el 8 de octubre de 2001 y pidió una vez más a las partes que tomaran todas las medidas necesarias para identificar a los responsables de aquel acto y someterlos a la acción de la justicia.

Nuevo impulso a los esfuerzos por alcanzar la paz a pesar de la falta de progreso

Las nuevas propuestas, así como los acuerdos bilaterales habían dado un nuevo impulso a los reesfuerzos encaminados a reactivar el proceso de paz georgiano-abjasio pese a que no se había logrado adelanto alguno respecto de la cuestión política principal del futuro estatuto de Abjasia dentro del Estado de Georgia, dijo el Secretario General en su informe al Consejo de Seguridad con fecha de 9 de abril de 2003.

El Secretario General indicó que, por primera vez en aproximadamente cuatro años, las autoridades de facto de Abjasia habían recibido a nivel de embajadores al Grupo de Amigos en Sujumi. El Grupo, que incluye a Francia, Alemania, la Federación de Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos, transmitió las recomendaciones resultantes de una sesión informal que se celebró en febrero en Ginebra por invitación del Secretario General.

“La parte abjasia planteó algunas objeciones a las recomendaciones, en particular a la inclusión del aspecto político en el tercer equipo de tareas,” dijo el Secretario General. “La parte abjasia siguió negándose a examinar la cuestión del estatuto y rechazó el documento sobre competencias como base para las negociaciones sustantivas ya que, a su juicio, el estatuto de Abjasia quedó establecido ya hacía tiempo." Por otro lado, el Secretario General dijo que la parte georgiana había adoptado "una actitud de prudencia positiva respecto de las propuestas", y había declarado estar dispuesta a poner empeño en que se aplicaran.

“Quisiera recordar a las partes, en particular a la parte abjasia, que la cuestión del estatuto abarca todos los aspectos de un arreglo pacífico definitivo. Si no se resuelve satisfactoriamente, es improbable que se pueda lograr un arreglo sostenible,” advirtió el Secretario General.

Incidente con rehenes

El 5 de junio, dos observadores militares de la UNOMIG, un oficial médico de la UNOMIG y su intérprete georgiano fueron secuestrados por un grupo armado no identificado durante una patrulla de rutina en la parte alta del valle del Kodori controlada por Georgia. Los cuatro militares de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI que participaban en la patrulla fueron desarmados y puestos inmediatamente en libertad. La Representante Especial del Secretario General y el Jefe de los Observadores Militares trabajaron estrechamente con las autoridades georgianas, a quienes incumbía en última instancia la seguridad del personal de la UNOMIG, para lograr que los detenidos fueran liberados ilesos. Los cuatro rehenes fueron liberados sanos y salvos el 11 de junio, tras negociaciones entre las autoridades georgianas y los secuestradores. Las autoridades georgianas confirmaron que, de conformidad con la política de las Naciones Unidas, no se había pagado ningún rescate ni se había hecho uso de la fuerza.

Se añade componente de policía a la UNOMIG

El 21 de julio de 2003, el Secretario General informó de que su Representante Especial, junto con el apoyo del Grupo de Amigos del Secretario General, seguía desplegando esfuerzos para aprovechar el impulso positivo de la sesión de análisis celebrada en Ginebra en febrero y que continuó en Sochi (Federación de Rusia) con los acuerdos entre el Presidente ruso Vladimir Putin y el Presidente georgiano Edoard Shevardnadze en marzo. Se identificaron tres series de cuestiones como elementos fundamentales para avanzar en el proceso de paz: cooperación económica, regreso de los desplazados internos y los refugiados, y cuestiones políticas y de seguridad.

Sin embargo, el Secretario General dijo que aunque las partes habían avanzado en lo tocante a la cooperación económica y al retorno de los refugiados, no había habido mayores progresos en las cuestiones de seguridad y política, incluidos el futuro estatuto de Abajasia en del Estado de Georgia. La parte abjasia siguió expresando reservas sobre la inclusión del aspecto político en las negociaciones, sobre la base de su “declaración de independencia” unilateral de 1999. También siguieron negándose a acusar recibo del documento sobre la distribución de competencias y de su carta de envío por los mismos motivos.

El Secretario General condenó enérgicamente el incidente de la toma de rehenes del 5 de junio. Destacó que era el sexto incidente de este tipo desde el establecimiento de la Misión en 1993 y que ninguno de los autores de actos delictivos contra el personal de la UNOMIG habían sido identificados ni llevados ante la justicia. Se debía poner fin a esta impunidad, declaró.

De conformidad con las recomendaciones para mejorar la seguridad en el distrito de Gali formuladas por una misión de evaluación de la seguridad llevada a cabo a finales de 2002, el Secretario General recomendó que se añadiera un componente de policía de 20 oficiales a la UNOMIG para contribuir a la creación de condiciones propicias al regreso de los desplazados internos y los refugiados con dignidad y en condiciones de seguridad. Además recomendó prorrogar el mandato de la Misión por otros seis meses.

En consecuencia, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 1494 (2003) de 30 de julio, prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 31 de julio de 2004 e hizo suyas las recomendaciones formuladas por el Secretario General de que se añadiera un componente de policía de 20 oficiales a la Misión.

El Consejo reiteró de nuevo su firme apoyo al documento titulado “Principios básicos de la distribución de competencias entre Tbilisi y Sujumi" y a su carta de envío y, a su vez, deploró profundamente contenidota negativa reiterada de los abjasios a discutir el fondo del documento. Instó encarecidamente a los abjasios a acusar recibo del documento y su carta de envío.

Además, el Consejo deploró que no se hubiera avanzado en la iniciación de negociaciones sobre el estatuto político y pidió además a las partes que revitalizaran en la forma necesaria el proceso de paz en todos sus aspectos principales.

El Consejo también condenó enérgicamente el secuestro de cuatro miembros de la UNOMIG el 5 de junio y deploró profundamente que no se hubiera identificado o hecho comparecer ante la justicia a ninguno de los perpetradores.

La UNOMIG en 2004

En su informe con fecha de 14 de enero de 2004, el Secretario General celebró el impulso que había cobrado a lo largo de 2003 el proceso de paz dirigido por las Naciones Unidas, así como el aumento de la participación del Grupo de Amigos y la voluntad renovada de las partes de examinar constructivamente cuestiones prácticas en las esferas de interés principal, como la cooperación económica, el regreso de los refugiados y desplazados internos y los asuntos políticos y de seguridad.

Sin embargo, dijo que los progresos alcanzados habían seguido siendo lamentablemente lentos y había sido necesario que la UNOMIG, apoyada por el Grupo de Amigos, desplegara esfuerzos sostenidos para lograr que las partes siguieran interesadas en nuevos adelantos. Entre tanto, la situación política cada vez más compleja en ambas partes de la línea de cesación del fuego y los acontecimientos que condujeron a la dimisión del Presidente Shevardnadze en noviembre habían detenido el proceso de paz temporalmente.

Añadió que dos años después de concluido el documento sobre diversas competencias, no habían comenzado aún las negociaciones sobre el estatuto político futuro de Abjasia dentro del Estado de Georgia. Por consiguiente, una vez más hizo un llamamiento a la parte abjasia para que abandonara su posición negativa y aprovechara el cambio de gobierno en Tbilisi para negociar un arreglo duradero y aceptable para las partes.

Siguiendo sus recomendaciones, el Consejo de Seguridad, en virtud de su resolución 1524 (2004) de 30 de enero, prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 31 de julio de 2004.

En un ulterior informe con fecha de 14 de julio de 2004 y que cubría el periodo a partir del 20 de abril de 2004 (obsérvese que el Secretario General también presentó un informe al Consejo de Seguridad el 20 de abril de 2004, S/2004/315), el Secretario General destacó que, en el frente político, si bien las partes georgiana y abjasia continuaron realizando actividades de cooperación práctica, en particular en el ámbito de la seguridad, aún no se había entablado un diálogo sustantivo sobre los aspectos principales del conflicto. “La opinión general es que la compleja situación política imperante en Abjasia (Georgia) en vísperas de las `elecciones presidenciales´ previstas para octubre constituye uno de los principales factores que afectan negativamente a las posiciones de la parte abjasia en el proceso de paz entre Georgia y Abjasia y disminuyen el ritmo del proceso de paz en general.” Afirmó que abrigaba la ferviente esperanza de que con el tiempo los dirigentes de Sujumi reconsideraran su posición y responderían constructivamente al ofrecimiento de los nuevos dirigentes georgianos a fin de reanudar un diálogo directo y sustantivo sobre todos los aspectos fundamentales del conflicto.

Al mismo tiempo, el Secretario General dijo que la UNOMIG continuaba realizando esfuerzos en tareas relacionadas con las tres esferas consideradas prioritarias para el avance del proceso de paz (los asuntos políticos y de seguridad, el regreso de los refugiados y desplazados internos y cooperación económica). El Grupo de Amigos del Secretario General seguía ofreciendo un valioso apoyo a todos esos esfuerzos. Sin embargo, era evidente que sin un arreglo amplio del conflicto no habría ni seguridad duradera ni prosperidad económica.

El Secretario General acogió con satisfacción las conversaciones celebradas por las partes sobre garantías de seguridad y el regreso de los refugiados. Destacó que el pronto logro de un acuerdo y la aplicación de medidas en estas esferas fundamentales aumentarían la confianza entre las partes y mejorarían el clima general en la zona de conflicto. Exhortó a las partes a que aplicaran de manera más activa las recomendaciones pospertinentes de la misión conjunta de evaluación de 2000 y la misión de evaluación de la seguridad de 2002 y nuevamente instó a la parte abjasia a que facilitase, conforme a lo convenido, el despliegue de la policía de la UNOMIG en su lado de la línea de cesación del fuego.

En relación a la seguridad del personal de la UNOMIG, el Secretario General afirmó que a la disposición mostrada por ambas partes a brindar garantías con ese fin debían seguir medidas resueltas para identificar y reenjuiciar a las personas que habían cometido actos delictivos contra el personal de la Misión. Esto incluía a los responsables de la emboscada de un autobús de la UNOMIG en Sujumi en septiembre de 1998, del derribamiento de un helicóptero de la UNOMIG en el Valle del Kodori en octubre de 2001 y los responsables de los incidentes de toma de rehenes.

En ausencia de un arreglo político, el Secretario General dijo que la situación en la zona de conflicto seguiría siendo inestable y propensa a la desestabilización. El papel que cumplía la UNOMIG en la prevención de la reanudación de las hostilidades y la búsqueda de una solución duradera del conflicto seguía siendo pertinente e importante, concluyó.

Siguiendo la recomendación del Secretario General, el Consejo de Seguridad, en virtud de la resolución 1554 con fecha de 29 de julio de 2004, prorrogó el mandato de la UNOMIG por un período de otros seis meses, hasta el 31 de enero de 2005. Al mismo tiempo que reafirmó la independencia e integridad territorial de Georgia y la necesidad de definir el estatuto de Abjasia dentro del Estado de Georgia, el Consejo de Seguridad deploró profundamente la negativa reiterada de la parte abjasia a debatir el fondo del documento "Principios básicos para la distribución de competencias entre Tbilisi y Sujumi”. El Consejo exhortó a las partes a que no escatimaran esfuerzos para superar la desconfianza mutua existente y subrayó que las negociaciones para lograr un arreglo político duradero aceptable para ambas partes requerirían concesiones de las dos partes. Además, el Consejo hizo un llamamiento a la parte georgiana para que diera garantías de seguridad amplias para la observación independiente y periódica de la situación en el valle del alto Kodori por las patrullas conjuntas de la UNOMIG y de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI.

Al informar al Consejo de Seguridad el 18 de octubre de 2004, el Secretario General dijo que el proceso de paz entre Georgia y Abjasia se acercaba peligrosamente a una situación de estancamiento. Si bien su Representante Especial seguía manteniendo contactos estrechos y frecuentes con ambas partes, éstas no se habían reunido a nivel político desde julio, y se habían suspendido incluso los contactos ordinarios de trabajo de las reuniones cuatripartitas semanales y los grupos mixtos de investigación. El Secretario General añadió que seguía “totalmente convencido de que sólo será posible avanzar en el proceso de paz si ambas partes participan sinceramente en unas negociaciones que en definitiva deberían abordar el núcleo del conflicto, que es el estatuto político de Abjasia en el Estado de Georgia."

En su informe de fecha 17 de enero de 2005 transmitido al Consejo de Seguridad, el Secretario General declaró que en 2004, en particular la segunda mitad del año, no fue precisamente fácil para el proceso de paz georgiano-abjasio. Aunque las partes abordaron de forma conjunta algunas cuestiones importantes a lo largo del año, los esfuerzos por lograr un diálogo tuvieron que afrontar problemas serios. Nuevas tensiones en la zona de conflicto derivaron en una cadena de eventos que pararon todas las conversaciones políticas entre ambas partes a mitad de año, y a lo largo de los últimos cinco meses, los principales esfuerzos de la Misión se centraron en encontrar una manera para restablecer el diálogo y evitar un retroceso en el proceso de paz.

El informe afirmaba que la incertidumbre política en Sujumi también limitó en gran medida la posibilidad de mantener un diálogo permanente. Sin embargo, las reuniones de alto nivel del Grupo de Amigos, celebradas el 13 y el 14 de diciembre de 2004 en Ginebra, fueron una oportunidad apropiada para centrarse en el estado general del proceso de paz y para debatir sobre la mejor manera de abordar los problemas con miras a encontrar una solución global y duradera a este conflicto. El apoyo prestado por el Grupo de Amigos seguía contribuyendo de forma inestimable a los esfuerzos del Secretario General y de su representante Especial.

Convencido de que la UNOMIG seguía desempeñando un papel clave en la prevención de la inestabilidad sobre el terreno y en la promoción de una solución política para el conflicto, el Secretario General recomendó que se prorrogara el mandato de la Misión por un nuevo período de seis meses, hasta el 31 de julio de 2005.

El mandato de la UNOMIG se prorrogó de conformidad con la resolución 1582 (2005) de 28 de enero del Consejo de Seguridad.

Situación en la zona, de enero a julio de 2005

El Secretario General informó además al Consejo de Seguridad sobre la situación en Georgia en abril y julio de 2005. En su informe de julio, el Secretario General recomendó que se prorrogara el mandato de la Misión por un nuevo período de seis meses, hasta el 31 de enero de 2006.

El Secretario General declaró que fue un avance positivo el hecho de que tanto la parte de Georgia como la parte de Abjasia volvieran a formar parte de las reuniones del Grupo de Amigos presididas por las Naciones Unidas y celebradas en Ginebra, así como de las reuniones que abordan diversos aspectos prácticos del proceso de paz tras un largo período en el que se suspendieron las conversaciones políticas directas. El Secretario General hizo un llamamiento a ambas partes para que aprovecharan las nuevas oportunidades para llevar a cabo un diálogo y el entorno regional en continua mejora con miras a lograr un progreso concreto en esferas prioritarias y medidas conexas que fomenten la confianza. El Secretario General instó a la parte de Georgia a demostrar su buena voluntad de satisfacer las inquietudes de la parte de Abjasia relativas a la seguridad, e instó a la parte de Abjasia a atender eficazmente a las inquietudes prácticas y de seguridad de la población local y de los que regresan, y a cumplir con sus compromisos previamente contraídos de aceptar el despliegue de los agentes de policía civil de la UNOMIG en el distrito de Gali. También instó a la parte de Abjasia a que permitiera que se estableciera allí una suboficina de derechos humanos y autorizar que se enseñara a los jóvenes de la localidad en su lengua materna, el georgiano. En estos momentos, la adopción de medidas concretas podría contribuir en gran medida a restablecer la confianza entre las partes y a propiciar las negociaciones sobre los aspectos prioritarios.

El Secretario General declaró que debía respetarse la libertad de circulación irrestricta del personal de la UNOMIG. Instó a las dos partes a que hicieran un mayor esfuerzo “concertado y decidido” para identificar y someter a la justicia a los perpetradores de actos criminales como la emboscada de un autobús de la UNOMIG en Sujumi en septiembre de 1998, el derribo de un helicóptero de la UNOMIG en el valle del Kodori en octubre de 2001 y los incidentes de toma de rehenes. Las patrullas regulares en el valle del Kodori seguían siendo una parte integrante del mandato de la UNOMIG y por tanto instó a las dos partes a prestar su cooperación en las cuestiones y las medidas de seguridad que son indispensables para su reanudación.

El Secretario General observó además que, con la próxima finalización del acuerdo con la Comisión Europea, se intensificarían las actividades de los proyectos en la zona de conflicto. Destacó a ese respecto la necesidad de que tanto la parte de Georgia como la de Abjasia apoyasen decididamente esas actividades, sobre todo garantizando la seguridad y protección del personal que participaría en la ejecución de los proyectos, incluido el personal de la UNOMIG, el PNUD, la Comisión Europea y otras entidades. Insistió también en la importancia de garantizar la seguridad y protección del personal del ACNUR que se ocupa del proceso de registro y conteo en la zona de conflicto.

El 29 de Julio, el Secretario General prorrogó por un nuevo período de seis meses el mandato de la UNOMIG, el cual finalizaba el 31 de Julio, hasta el 31 de enero de 2006. En la resolución 1615 (2005), aprobada por unanimidad, el Consejo, aunque reafirmaba la independencia y la integridad territorial de Georgia y la necesidad de definir el estatuto de Abjasia dentro del Estado de Georgia, deploró profundamente la negativa reiterada de la parte de Abjasia a discutir el fondo del documento titulado “Principios básicos de la distribución de competencias entre Tbilisi y Sujumi”, e instó encarecidamente una vez más a la parte de Abjasia a acusar el recibo del documento y su carta de envío. Deploró también que no se avanzara en la iniciación de negociaciones sobre el estatuto político.

El Consejo exhortó a ambas partes a no escatimar esfuerzos para superar la desconfianza mutual existente y subrayó que el proceso de negociación para lograr un arreglo político duradero aceptable para las dos partes requeriría concesiones de ambas. Pidió también a ambas partes que siguieran desvinculándose públicamente de toda retórica partidista y de manifestaciones de apoyo a las opciones militares y que tomaran medidas concretas para revitalizar el proceso de paz en todos sus aspectos principales.

El Consejo instó además a que la carta de intención sobre los que regresan (de refugiados y personas desplazadas dentro del país), propuesta por la Representante Especial del Secretario General, fuera ultimada y firmada cuanto antes, recordando que la parte de Abjasia tiene la responsabilidad particular de proteger a los que han regresado.

Reiterando su preocupación porque, pese a que hubiera comenzado el despliegue de un componente de policía civil como parte de la UNOMIG, todavía estaba pendiente el despliegue de los efectivos restantes en el sector de Gali, el Consejo exhortó a la parte de Abjasia que permitiera el rápido despliegue del componente de policía en esa región. Instó en particular a la parte de Abjasia a que las fuerzas del orden protegieran mejor a la población local y resolvieran el problema que plantea el hecho de que aún no se hubiera impartido enseñanza en su idioma materno a la población de origen georgiano.

El Consejo reiteró su llamamiento a la parte de Georgia para que diese garantías de seguridad amplias a fin de que las patrullas conjuntas de la UNOMIG y de la fuerza de mantenimiento de la paz de la CEI observasen en forma independiente y periódica la situación en el valle del alto Kodori.

El Consejo deploró la cancelación de la reunión sobre las garantías de seguridad prevista para Julio, aunque acogió con beneplácito la firma, que tuvo lugar el 12 de mayo, de un Protocolo en el que figuraban medidas para reforzar la aplicación del Acuerdo de Moscú sobre la cesación del fuego y la separación de las fuerzas de 1994, así como todos los avances logrados hacia la reapertura del ferrocarril entre Sochi y Tbilisi y hacia el regreso de los refugiados y las personas desplazadas dentro del país.

Situación en la zona, de julio de 2005 a enero de 2006.

Durante este período, el Secretario General presentó dos informes periódicos al Consejo de Seguridad (en octubre de 2005 y enero de 2006) sobre los desarrollos logrados en Abjasia, Georgia.

En su informe de enero de 2006, el Secretario General, destacando que las Naciones Unidas seguían decididas a prestar asistencia a las partes georgiana y abjasia en su búsqueda de una solución pacífica y amplia del conflicto, observó que resultaba alentador que las partes georgiana y abjasia, con la mediación de su Representante Especial, hubieran entablado un diálogo constructivo sobre los proyectos de documentos conjuntos relativos a la no reanudación de las hostilidades y el regreso digno y en condiciones de seguridad de los refugiados y las personas desplazadas dentro del país.

Pidió a las dos partes que se abstuvieran de realizar acciones o declaraciones que pudiesen resultar perjudiciales para las oportunidades de avanzar en el proceso de paz que se presentasen. Instó una vez más a la parte georgiana a que tuviera debidamente en cuenta las cuestiones de seguridad que preocupaban a los abjasios, y a la parte abjasia a que atendiera eficazmente a las cuestiones de seguridad y derechos humanos que preocupan a la población local y a los repatriados del distrito de Gali.

Destacando que la libertad de circulación de la UNOMIG, en cumplimiento de las tareas que le han sido encomendadas, seguía siendo un motivo de preocupación, el Secretario General instó a las dos partes a que garantizaran la seguridad del personal de la UNOMIG en todo momento. Las instó una vez más a que identificaran y sometieran a juicio a los perpetradores de actos criminales en contra del personal de la UNOMIG, incluso la emboscada tendida a un autobús de la UNOMIG en Sujumi en septiembre de 1998, el derribamiento a tiros de un helicóptero de la UNOMIG en el valle de Kodori en octubre de 2001, y los diversos incidentes de toma de rehenes. El patrullaje periódico en el Valle de Kodori seguía siendo parte esencial del mandato de la UNOMIG, y la cooperación en cuestiones relacionadas con la seguridad y el suministro de garantías de seguridad eficaces eran indispensables para su reanudación.

Expresando su convicción de que la presencia de la UNOMIG era fundamental para mantener la estabilidad sobre el terreno, hacer avanzar el proceso de paz hacia los aspectos prioritarios y, en último término, promover un arreglo pacífico y amplio del conflicto, el Secretario General recomendó que se prorrogara el mandato de la UNOMIG por un nuevo período de seis meses, hasta el 31 de julio de 2006.

Además de las observaciones y recomendaciones del Secretario General, el informe cubría también el proceso político, las actividades operacionales, los servicios de policía, la cooperación con la fuerzas del mantenimiento de la paz de la CEI, los derechos humanos y la situación humanitaria, así como cuestiones de apoyo y aspectos económicos. El 31 de enero de 2006, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 31 de marzo de 2006 a través de la aprobación de su resolución 1656 (2006).

Situación en la zona, de enero a marzo de 2006

En su informe de fecha 17 de marzo de 2006, el Secretario General hizo pública una puesta al día sobre los desarrollos conseguidos desde su informe de 13 de enero. Informó que el 2 y 3 de febrero tuvo lugar una reunión en Ginebra de los altos funcionarios del Grupo de Amigos, la cual fue presidida por el Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz. El Grupo de Amigos subrayó la necesidad de lograr una solución pacífica del conflicto en el marco de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, y reafirmó su determinación de preservar la soberanía, independencia e integridad territorial de Georgia dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas. Mostraron su acuerdo sobre la necesidad de abordar la parte más importante de las cuestiones políticas del conflicto, además de continuar trabajando en las medidas para fomentar la confianza.

El informe declaró que era fundamental que las partes de Georgia y de Abjasia siguieran de forma activa los acuerdos logrados en la reunión del Grupo de Amigos celebrada en Ginebra. En particular, la rápida ultimación de los documentos que trataban sobre el no recurrir al uso de la fuerza y sobre el regreso de las personas desplazadas dentro del país podría constituir una nueva muestra de su compromiso con miras a conseguir progresos tangibles en el proceso de paz. Además, una reunión substantiva entre los mayores líderes constituiría una medida para fomentar la confianza y un paso adelante que se acogería con beneplácito en el proceso de paz.

El 31 de marzo de 2006, a través de su resolución 1666, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 15 de octubre de 2006. Reafirmando la determinación de todos los Estados Miembros de preservar la soberanía, independencia e integridad territorial de Georgia dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas, el Consejo expresó su apoyo a todos los esfuerzos realizados por las Naciones Unidas y el Grupo de Amigos del Secretario General guiados por su determinación de promover una solución del conflicto entre Georgia y Abjasia por medios exclusivamente pacíficos y en el marco de las resoluciones del Consejo de Seguridad para promover una solución para el conflicto georgiano-abjasio.

Situación en la zona, de marzo a septiembre de 2006

En su informe presentado al Consejo de Seguridad el 28 de septiembre de 2006, el Secretario General debatió las nuevas tensiones prolongadas en las disputas entre el Gobierno de Georgia y las autoridades de facto de Abjasia. El Secretario General afirmó que las nuevas tensiones surgieron en parte por una operación de las fuerzas especiales de Georgia que tuvo lugar el 25 de julio en el Valle de Kondori, tras la cual la parte de Abjasia cuestionó la utilidad de intentar alcanzar otros acuerdos en el marco del proceso de paz.

El informe apuntó que el Gobierno de Georgia dio a conocer que consideraba poco efectivo el actual proceso de paz y pidió de forma inminente que tuviera lugar su reestructuración en torno a dos principios fundamentales, a saber, el diálogo directo entre las dos partes y una mayor colaboración internacional.

En el informe, el Secretario General instó a que hubiera un diálogo entre las dos partes, añadiendo que la reanudación de la violencia sería el peor resultado. También instó a ambas partes a que se rigieran de forma estricta por el Acuerdo de Moscú, el cual ponía fin a los conflictos, particularmente las disposiciones sobre la transparencia en los desplazamientos de las fuerzas armadas, el mantenimiento de los conductos de comunicación y la vigilancia del Valle de Kodori.

Citando el aumento de las tensiones en la región, el Secretario General recomendó que el mandato de la UNOMIG, el cual debía finalizar el 15 de octubre, se prorrogara por un nuevo período de seis meses. El 13 de octubre, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1716, a través de la cual prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 15 de abril de 2007.

Reconociendo que habían surgido nuevas tensiones entre las partes georgiana y abjasia, concretamente como resultado de la operación especial realizada por Georgia en el valle del alto Kodori, el Consejo instó a la parte georgiana a que garantizara que no estuvieran presentes tropas no autorizadas por la cesación del fuego que establece el Acuerdo de Moscú.

Instó a los dirigentes abjasios a que facilitaran un regreso digno y seguro a los desplazados internos y los refugiados y a que garantizaran a la población local del distrito de Gali que se respetarían sus derechos de residencia y su identidad.

Pidiendo a ambas partes que prosiguieran esas iniciativas de diálogo, el Consejo de Seguridad las instó a que cumplieran plenamente con todos los acuerdos previos relativos a la no violencia y al fomento de la confianza, en particular aquéllos concernientes a la separación de fuerzas.

Relativo al controvertido papel de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la CEI, el Consejo reconoció el importante papel que desempeñaban las fuerzas de mantenimiento de la paz de la CEI y la UNOMIG en la zona del conflicto entre Georgia y Abjasia, destacó la importancia de que exista una cooperación estrecha y eficaz entre la UNOMIG y las fuerzas de mantenimiento de la paz de la CEI, y esperó que todas las partes siguieran brindándoles la necesaria cooperación.

El Consejo observó también con satisfacción la reanudación de las patrullas conjuntas de la UNOMIG y las fuerzas de mantenimiento de la paz de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y reafirmó que dichas patrullas conjuntas debían realizarse periódicamente.

Situación en la zona, de septiembre de 2006 a marzo de 2007

Durante el período comprendido entre septiembre de 2006 y marzo de 2007, el Secretario General presentó al Consejo de Seguridad dos informes periódicos sobre la situación en Georgia (en enero y en abril de 2007), los cuales cubrían el proceso político; los desarrollos en la zona que estaba a cargo de la UNOMIG; la cooperación con las Fuerzas Colectivas de Mantenimiento de la Paz de la Comunidad de Estados Independientes (Fuerzas de Mantenimiento de la Paz de la CEI); las cuestiones relativas a los derechos humanos; actividades humanitarias y de derechos humanos; cuestiones de apoyo y aspectos económicos.

En su informe de fecha 3 de abril de 2007, expresando que seguía confiando en que la presencia de la Misión contribuyera a conseguir una mayor seguridad en la zona de conflicto y mayores esfuerzos internacionales para promover el diálogo político entre las partes georgiana y abjasia, el Secretario General acogió con beneplácito el progreso logrado en el empeño de la aplicación de la resolución 1716 (2006) del Consejo de Seguridad. Observó con satisfacción que no se hubiera detectado ningún arma pesada en el Valle de Kodori (patrullado conjuntamente por la UNOMIG y las fuerzas para el mantenimiento de la paz de la CEI) y que la cifra de personal armado hubiera descendido en comparación con la situación que había tenido lugar en octubre de 2006.

El Secretario General acogió también con beneplácito la ampliación de la asistencia de la UNOMIG en el distrito de Gali, en cuanto a las actividades de los asesores de policía de las Naciones Unidas y a la presencia de la Oficina de Derechos Humanos a tiempo completo en Abjasia (Georgia).

Sin embargo, el informe declaró que los eventos del 11 de marzo de 2007 sucedidos en el Valle del alto Kodori constituían un gran retroceso. Aunque no se registraron víctimas mortales, el incidente reavivaba tanto la gran cantidad de riesgos que seguía presentando el conflicto como el impulso que recibían las tensiones ya existentes para tomar un rumbo hacia la violencia. Tras el incidente de octubre de 2006, en el que cayó un misil de superficie a superficie en el Valle del alto Kodori, se enfatizó la necesidad de las partes y de la comunidad internacional de abordar la situación en el Valle de Kodori también en lo relativo a la prevención de incidentes.

Aunque el Valle de Kodori había sido el escenario de los sucesos más dramáticos durante el período que cubría el informe, el Secretario General observó con pesar que la situación a lo largo de la línea de la cesación del fuego había seguido tensa desde el informe de enero de 2007 del Consejo de Seguridad. La cooperación entre las dos partes en cuestiones de seguridad y en la lucha contra el crimen eran casi inexistentes, al contrario que la situación en el mismo período un año antes. En una reunión celebrada en Ginebra el 13 y 14 de febrero de 2007, ambas partes reconocieron el deterioro de la situación a lo largo de la línea de la cesación del fuego y expresaron su disposición para abordarla.

Recordando que ambas partes reafirmaron en Ginebra su apoyo al proceso de diálogo, apoyado incluso por los altos cargos, el Secretario General señaló que las disposiciones de la resolución 1716 (2006) seguían sin aplicarse en esta zona. El Secretario General declaró que el diálogo directo entre las partes era indispensable a la hora de abordar las cuestiones de seguridad, la rehabilitación y la cooperación económica, así como las cuestiones más importantes relativas al logro de una solución política para el conflicto.

El 13 de abril, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la UNOMIG hasta el 15 de octubre de 2007 a través de la aprobación de la resolución 1752. El Consejo, acogiendo con satisfacción el progreso logrado por las dos partes hacia la aplicación de la resolución 1716 (2006), exhortó a la parte georgiana a que asegurara que la situación en el Valle del alto Kodori se ajustara a lo dispuesto en el Acuerdo de Moscú de 14 de mayo de 1994, y exhortó a la parte abjasia a que actuara con moderación en lo relativo a los compromisos contraídos por Georgia respecto del Valle del Kodori.

El Consejo condenó el ataque a las aldeas del Valle del alto Kodori llevado a cabo la noche del 11 al 12 de marzo e instó a todas las partes a que prestasen pleno apoyo a la investigación que realiza actualmente el Grupo Mixto de Investigación bajo la dirección de la UNOMIG.

Destacando que debía mejorarse la situación sobre el terreno en las esferas de la seguridad, el retorno de los desplazados internos y la rehabilitación y el desarrollo, exhortó a las dos partes a que reanudasen el diálogo sin condiciones previas en esas esferas. Instó a las partes a que tuvieran en cuenta seriamente las legítimas preocupaciones de las demás en materia de seguridad, se abstuvieran de toda medida que pudiera obstaculizar el proceso de paz y extendieran la cooperación necesaria a la UNOMIG y a las fuerzas de mantenimiento de la paz de la CEI.

 

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