Burundi - ONUB - Antecedentes
   Operación de las Naciones Unidas en Burundi
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(* inglés)

 

El 21 de mayo de 2004, el Consejo de Seguridad, actuando de conformidad con el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, decidió autorizar el despliegue de la Operación de las Naciones Unidas en Burundi (ONUB) por un período inicial de seis meses.

De conformidad con la resolución, la Operación debería desplegarse a partir del 1º de junio de 2004 a fin de apoyar y acompañar las medidas que tomaran los burundianos para restablecer una paz duradera y lograr la reconciliación nacional, como se prevé en el Acuerdo de Paz y Reconciliación en Burundi, firmado en Arusha el 28 de agosto de 2000.

En su resolución 1545 (2004), aprobada por unanimidad, el Consejo también decidió que la ONUB estaría dirigida por el Representante Especial del Secretario General, que presidía el Comité de Supervisión de la Aplicación del Acuerdo de Arusha, y que estaría constituida en un principio por las fuerzas existentes de la Misión Africana en Burundi. El Consejo pidió al Secretario General que, actuando en forma coordinada con la Unión Africana, traspasara a su Representante Especial la autoridad sobre la Misión Africana en Burundi.

El Consejo decidió además que la ONUB constara, además del personal civil correspondiente, de un máximo de 5.650 militares, entre ellos 200 observadores y 125 oficiales de estado mayor, y de hasta 120 policías. Autorizó a la ONUB a utilizar todos los medios necesarios para hacer respetar los acuerdos de cesación del fuego vigilando su cumplimiento e investigando sus infracciones; llevar a cabo los elementos del programa nacional de desarme, desmovilización y reinserción de los combatientes; y vigilar el transporte ilícito de armas a través de las fronteras nacionales.

El mandato de la Operación también incluye contribuir a crear las condiciones de seguridad necesarias para el suministro de la asistencia humanitaria y facilitar el regreso voluntario de los refugiados y de los desplazados dentro del país, así como contribuir a llevar a buen término el proceso electoral previsto en el Acuerdo de Arusha estableciendo un entorno de seguridad para que se celebren elecciones limpias, transparentes y pacíficas.

Expresando su profunda preocupación por la corriente ilícita de armas a grupos y movimientos armados, en particular a los que no son partes en el proceso de paz, el Consejo instó a todos los Estados a ponerle fin, sin que ello redundara en perjuicio del ejército nacional y las fuerzas de policía de Burundi cuya integración estaba en curso. El Consejo también pidió al Secretario General que concertara acuerdos con los Estados vecinos de Burundi para autorizar a las fuerzas de la ONUB a cruzar sus respectivas fronteras para perseguir a combatientes armados, si fuera necesario y en el ejercicio de su mandato.

Además, el Consejo pidió al Secretario General que se asegurara de que sus Representantes Especiales para Burundi y la República Democrática del Congo coordinaran las actividades de sus misiones respectivas, compartieran la información militar de que dispusieran, especialmente respecto de los movimientos transfronterizos de elementos armados y el tráfico de armas, y compartieran sus recursos logísticos y administrativos con miras a maximizar la eficiencia y reducir los costos.

El Consejo subrayó la importancia de poner en táctica íntegramente y sin condiciones las medidas previstas en el Acuerdo de Arusha y exigió que todas las partes cumplieran las obligaciones que les incumbían en virtud de ese Acuerdo de manera que el proceso electoral, en particular las elecciones legislativas, pudiera tener lugar antes del 31 de octubre de 2004.

El Consejo reafirmó también la continua necesidad de promover la paz y la reconciliación nacional, así como la rendición de cuentas y respecto de los derechos humanos, y exhortó al Gobierno de Burundi, los organismos especializados, otras organizaciones multilaterales, la sociedad civil y los Estados Miembros a redoblar sus esfuerzos por establecer la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, como se prevé en el Acuerdo de Arusha.

En una declaración dada a conocer por su portavoz, el Secretario General de las Naciones Unidas acogió con agrado la decisión adoptada por el Consejo de establecer la ONUB y afirmó que esta decisión abría un nuevo capítulo en el proceso de paz de Burundi. El Secretario General encomió al pueblo de Burundi por realizar esfuerzos decisivos para hacer avanzar el proceso de paz de Arusha, y exhortó al pueblo y a sus líderes a que aprovecharan esta oportunidad excepcional para seguir fomentando la reconciliación nacional y facilitar la preparación de elecciones nacionales.

Los interesados en obtener más información sobre los acontecimientos que precedieron el establecimiento de la ONUB y sobre el papel de las Naciones Unidas en el proceso de paz pueden consultar el informe del Secretario General al Consejo de Seguridad de fecha 16 de marzo de 2004 (S/2004/210). Para obtener la información más reciente pueden consultar el último informe del Secretario General de fecha 19 de mayo de 2005 (S/2005/328).

 

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