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Antecedentes

Crisis

Azotada por decenios de inestabilidad y lucha, la empobrecida República Centroafricana experimentó una reanudación de la violencia en diciembre de 2012, cuando la coalición de rebeldes Séléka (que significa «alianza» en la lengua local, el sango), principalmente musulmana, lanzó una serie de ataques. Se firmó un acuerdo de paz (Acuerdo de Libreville) en enero de 2013, pero los rebeldes sitiaron la capital, Bangui, en marzo, obligando al Presidente François Bozizé a huir. Se estableció un Gobierno de transición, al que se le encomendó la misión de restablecer la paz. Sin embargo, el conflicto adquirió un tono cada vez más sectario en diciembre, cuando el movimiento «antibalaka» (antimachetes), principalmente cristiano, tomó las armas y volvieron a surgir enfrentamientos dentro de las comunidades en Bangui y sus alrededores.

Con mandato para proteger a los civiles y apoyar el proceso de transición en la República Centroafricana

Meses de violencia causaron destrozos en las instituciones del Estado, dejando a millones de personas al borde de la hambruna y amenazando con abatir a toda la región. Según se informa, miles de personas han sido asesinadas y 2,5 millones, más de la mitad de la población total, necesitan ayuda humanitaria. En septiembre de 2014, más de 174.000 personas se habían desplazado internamente. Más de 414.000 personas han huido también a países vecinos, como el Camerún, el Chad, la República del Congo y la República Democrática del Congo.

Desde el inicio de la crisis, las Naciones Unidas, su Secretario General, así como otros actores regionales e internacionales, como por ejemplo la Comunidad Económica de los Estados de África Central (CEEAC), la Unión Africana (UA), la Unión Europea (UE) y Francia han trabajado sin cesar para encontrar una solución pacífica al conflicto, detener los asesinatos, proteger a los civiles y proporcionar socorro humanitario.

BINUCA

La Oficina Integrada de las Naciones Unidas para la Consolidación de la Paz en la República Centroafricana (BINUCA), desplegada en el país desde enero de 2010 para ayudar en la consolidación de la paz y el fortalecimiento de las instituciones democráticas, tuvo que adaptar sus prioridades, pero siguió estando presente durante la crisis a pesar del pillaje cometido contra sus oficinas y las residencias del personal, así como la restricción de sus operaciones debido a la inseguridad.

En septiembre de 2013, el Secretario General de las Naciones Unidas recomendó Documento PDF una serie de medidas para que la presencia de la BINUCA sobre el terreno fuese más efectiva. Como consecuencia, el Consejo de Seguridad aprobó su resolución 2121 (2013) Documento PDF, que reforzaba y enmendaba el mandato de la BINUCA en cinco ámbitos: apoyo a la aplicación del proceso de transición; apoyo a la prevención de conflictos y la asistencia humanitaria; apoyo a la estabilización de las condiciones de seguridad; promoción y protección de los derechos humanos; y coordinación de los agentes internacionales que participan en la ejecución de las tareas descritas.

La MISCA y la operación Sangaris

Debido a que la situación de la República Centroafricana se había deteriorado gravemente en diciembre de 2013, caracterizada por una nueva dinámica de violencia y represalias que entrañaba el riesgo de producir una escisión religiosa y étnica del país y que podría derivar en una situación incontrolable, el Consejo de Seguridad autorizó, mediante su resolución 2127 (2013) Documento PDF de 5 de diciembre, una Misión Internacional de Apoyo a la República Centroafricana con Liderazgo Africano (MISCA) y una fuerza de mantenimiento de la paz respaldada por Francia (conocida como Operación Sangaris) para reprimir la escalada de violencia. Al mismo tiempo, el Consejo confirió una misión adicional a la BINUCA para brindar apoyo a la operación ampliada de la Unión Africana y pidió al Secretario General que llevara a cabo sin dilación alguna todos los preparativos y actividades de planificación para imprevistos con miras a la posible transformación de la MISCA en una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, destacando que se necesitaría una futura decisión del Consejo para establecer tal misión.

El rápido despliegue de la MISCA y las fuerzas de la Operación Sangaris demostró ser decisivo para salvar las vidas de los civiles y prevenir una tragedia todavía más grave en la República Centroafricana. Sin embargo, teniendo en cuenta las dimensiones y la amplitud geográfica de la crisis, los requisitos de seguridad sobre el terreno excedieron con creces las capacidades y el número de tropas internacionales desplegadas. Siguieron produciéndose actos de violencia y violaciones generalizadas de los derechos humanos en todo el país a pesar de su presencia. También carecían de los componentes civiles para proteger a los civiles de forma adecuada ante una inminente amenaza o para atajar las causas fundamentales del conflicto.

Iniciativa de seis puntos del Secretario General

Dirigiéndose al Consejo de Seguridad el 20 de febrero de 2014, el Secretario General pidió una respuesta exhaustiva e integrada para abordar la compleja crisis de seguridad, de derechos humanos, humanitaria y política de la República Centroafricana. Aunque se esperaba que presentara pronto un informe al Consejo en el que se incluyese un esbozo de la futura operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, el Secretario General indicó que su despliegue podría tardar meses y que las personas de la República Centroafricana no disponían de meses para esperar.

En este sentido, el Secretario General propuso una nueva iniciativa de seis puntos Disponible en inglés diseñada para detener la violencia y los asesinatos, proteger a los civiles, prevenir la división de facto del país, facilitar la asistencia humanitaria y prestar al Gobierno la ayuda que necesitaba con urgencia.

La iniciativa solicitó el rápido refuerzo de las fuerzas francesas y de la Unión Africana sobre el terreno y el despliegue de más personal militar y de policía; que se prestase apoyo logístico y financiero a las fuerzas africanas; que se coordinase el mando de las fuerzas internacionales, que tendrían una misión claramente orientada a evitar matanzas y proteger civiles; que se prestase rápidamente apoyo concreto al Gobierno de la República Centroafricana; que se acelerase un proceso político y de reconciliación para el país; y que se financiasen totalmente y con urgencia las operaciones humanitarias.

El Secretario General instó al Consejo de Seguridad a apoyar estas propuestas, como medida provisional de importancia fundamental, hasta el despliegue de una misión de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

Operación propuesta de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas

En un informe [S/2014/142 Documento PDF] enviado al Consejo de Seguridad el 3 de marzo, el Secretario General recomendó que el Consejo, actuando en virtud del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, autorizase el despliegue de una operación multidimensional de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, cuya máxima prioridad sería la protección de los civiles.

Efectivos

El objetivo consistía en que la mayor parte de la MISCA pasara a ser una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, junto con otros contribuyentes con arreglo a una política de verificación de antecedentes en materia de derechos humanos, a fin de disponer de una dotación autorizada de 10.000 efectivos militares, incluidos 240 observadores militares y 200 oficiales de Estado mayor, y hasta 1.820 agentes de policía civil y 10 unidades de policía constituidas por 1.400 agentes, otros 400 agentes de policía y 20 oficiales de prisiones adscritos. Estos se desplegarían junto con un importante componente civil y el personal de apoyo necesario. Esta dotación se examinaría periódicamente y se formularían las recomendaciones pertinentes al Consejo. Tras el establecimiento de la operación de mantenimiento de la paz, la BINUCA dejaría de existir.

Objetivos y prioridades

Los objetivos y las prioridades de las operaciones de las Naciones Unidas, y por lo tanto, su configuración y actividades, se adaptarían a lo largo del tiempo a las condiciones y necesidades del país y su población. Por lo tanto, los objetivos de la operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas durante la primera etapa de su despliegue se centraron en asegurar un entorno seguro, una condición sine qua non para avanzar en otras esferas, apoyar al Gobierno de Transición, para que ejerza funciones básicas del Estado, apoyar las gestiones de paz y reconciliación, proteger los derechos humanos básicos y facilitar la prestación de asistencia humanitaria.

A medida que las condiciones en el país evolucionan, y en particular, a medida que mejora la situación de seguridad y se desarrolla la capacidad de seguridad nacional, los objetivos de la misión de las Naciones Unidas se modificarían, para centrarse cada vez más en apoyar la ampliación de la autoridad del Estado y la capacidad de este para prestar servicios públicos, consolidar un entorno político estable, reconciliar a las comunidades y asegurar el regreso de las poblaciones a sus hogares, desarrollar instituciones de estado de derecho y promover el respeto por los derechos humanos. La estrategia de salida, que deberá basarse en los avances que se hayan logrado en la consolidación de la capacidad nacional, debería estar determinada desde el inicio.

Si bien sería necesario que se desplegase inicialmente una fuerza militar de gran envergadura para afrontar los problemas de seguridad, se preveía que las fuerzas militares de las Naciones Unidas se redujesen progresivamente tan pronto como las condiciones lo permitieran, lo que posibilitaría que las Naciones Unidas pudieran centrarse en la mayor medida posible en las tareas críticas relacionadas con la población civil y la construcción del Estado.

Mandato

El Secretario General recomendó que el mandato de la misión propuesta de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas incluyera los siguientes aspectos: a) la protección de los civiles; b) la protección del personal, las instalaciones y los equipos de las Naciones Unidas, así como la seguridad y la libertad de circulación del personal de las Naciones Unidas y el personal asociado; c) el apoyo al proceso político y los elementos clave de la transición, incluido el restablecimiento de la autoridad del Estado y su extensión a todo el territorio; d) la creación de condiciones de seguridad propicias para la prestación de asistencia humanitaria basada en principios y el regreso seguro, voluntario y sostenible de los refugiados y los desplazados internos; e) la promoción y la protección de los derechos humanos; f) la promoción de un diálogo, mediación y reconciliación nacionales en todos los niveles; y g) el apoyo al desarme, la desmovilización y la reintegración de antiguos elementos armados, con especial atención a los niños, y la repatriación de elementos extranjeros, así como programas comunitarios para la reducción de la violencia.

Entre las tareas que llevaría a cabo adicionalmente la misión figurarían: a) el apoyo a la organización y la celebración de elecciones; b) el apoyo a la reforma del sector de la seguridad; c) el apoyo a las instituciones policiales, penitenciarias y de justicia a fin de restablecer el sistema de justicia penal; d) las actividades relativas a las minas, la vigilancia del tráfico de armas y municiones y la gestión de las existencias; e) la coordinación de iniciativas internacionales para apoyar una mejora de la gobernanza, por ejemplo, la elaboración de políticas fiscales sólidas y la gestión de los recursos naturales; y f) la creación de instituciones y el establecimiento de las bases para lograr una recuperación socioeconómica a largo plazo.

Transición

Al tiempo que presentaba esta propuesta, el Secretario General indicó que, con base en las experiencias extraídas de anteriores transformaciones de las operaciones regionales en misiones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y tomando en cuenta las dificultades concretas sobre el terreno en la República Centroafricana, a las Naciones Unidas les llevaría aproximadamente seis meses preparar el despliegue de su operación. Para que la misión de las Naciones Unidas estuviera lista y para asegurarse que la transición transcurriese sin sobresaltos, se recomendó que la Secretaría, en coordinación con la Comisión de la Unión Africana, desplegaría inmediatamente en la República Centroafricana un equipo de transición, con participación de la MISCA y la BINUCA.

Con carácter de prioridad inmediata, el equipo elaboraró planes estratégicos, principalmente un concepto de misión y conceptos conexos de planes de operación y apoyo, iniciando al mismo tiempo la construcción de las instalaciones necesarias, incluidos el cuartel general de la misión, campamentos y oficinas sobre el terreno en todo el país. Ello supuso el despliegue inmediato de las capacidades civiles necesarias, incluidos recursos de transporte aéreo e ingenieros. El equipo también prestó asistencia en la contratación temprana de civiles que tengan los conocimientos lingüísticos necesarios.

El 15 de septiembre de 2014, al término del mandato de la MISCA y de conformidad con la resolución 2149 (2014), tuvo lugar el traspaso oficial de la autoridad de la MISCA a la MINUSCA.

Cooperación internacional

El Secretario General creía que no habría solución a la crisis en la República Centroafricana sin la continua participación activa de los vecinos del país y de la región e hizo un llamamiento a ellos y al conjunto de la comunidad internacional para que aumentasen sus esfuerzos en apoyo de dicho país, teniendo en cuenta las ventajas comparativas respectivas y tratando de aprovechar las asociaciones y las iniciativas regionales.

También afirmó que la operación de mantenimiento de la paz propuesta solo tendría éxito si la región seguía desempeñando un papel importante y complementario, por medios como la mediación del presidente Sassou Nguesso, la CEEAC y la Unión Africana. Por lo tanto, la misión cooperó estrechamente con la Unión Africana y con la CEEAC y prestó un apoyo político pleno, así como apoyo operacional limitado en función de sus recursos, capacidad y atribuciones, de modo que pudieran seguir contribuyendo a la estabilización del país.

Compromiso más amplio a largo plazo

Para concluir su informe, el Secretario General reconoció que no habría una solución rápida para la República Centroafricana y que la respuesta a la crisis requeriría tiempo y recursos. Las necesidades del país eran enormes. Los avances que se hagan en un ámbito en particular no serían sostenibles sin una participación significativa y simultánea en otros ámbitos. Seguir postergando una respuesta multidimensional sostenible puede conllevar costos humanos y financieros aún mayores. La posible división del país por razones sectarias y la creación de un terreno fértil para los grupos extremistas eran riesgos verdaderos, con posibles consecuencias de gran alcance para la estabilidad de la región y en otras zonas.

El Secretario General opinaba que muchos de los problemas que afrontaba la República Centroafricana superaban las capacidades de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, teniendo en cuenta las complejidades de la crisis, la ausencia de un aparato de seguridad y la capacidad prácticamente inexistente del Estado. Por lo tanto, el despliegue de una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en la República Centroafricana, decía, debería formar parte de un compromiso a largo plazo más amplio de la comunidad internacional. El éxito de este esfuerzo más amplio para ayudar al Gobierno y a la población de la República Centroafricana a reconstruir un Estado dependería de la contribución y los compromisos de muchos agentes, especialmente los propios habitantes de la República Centroafricana.

Establecimiento de la MINUSCA

El 10 de abril, el Consejo de Seguridad, mediante su resolución 2149 (2104) Documento PDF, establecía la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA) por un período inicial hasta el 30 de abril de 2015 y solicitaba al Secretario General que incorporase la presencia de la BINUCA en la nueva Misión a partir de la fecha de aprobación de la mencionada resolución. Solicitaba asimismo al Secretario General que asegurara una transición fluida de la BINUCA a la MINUSCA.

Decidió que, a partir del 15 de septiembre de 2014, la MINUSCA contará inicialmente con 10.000 efectivos militares, entre los que se incluyen 240 observadores militares y 200 oficiales de Estado mayor, y 1.800 agentes de policía civil y 1.400 unidades de policía constituidas por 400 agentes de policía y 20 oficiales de prisiones adscritos.

Actuando de conformidad con el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad autorizó a la MINUSCA a adoptar todas las medidas necesarias para desempeñar su mandato, en la medida de sus capacidades y dentro de las zonas en que esté desplegada.

Solicitó asimismo al Secretario General que, en estrecha coordinación con la Unión Africana, desplegara un equipo de transición para establecer la MINUSCA y preparara la transición fluida de autoridad de la MISCA a la MINUSCA para el 15 de septiembre de 2014, y que nombrara a un Representante Especial para la República Centroafricana y Jefe de la Misión de la MINUSCA, el cual, a partir de la fecha de su nombramiento, asumiría la autoridad general sobre el terreno en la coordinación de todas las actividades del sistema de las naciones Unidas en la República Centroafricana.

De acuerdo con la decisión del Consejo, el traspaso oficial de autoridad de la MISCA a la MINUSCA tuvo lugar el 15 de septiembre de 2014. En el período que transcurra hasta dicho traspaso de autoridad, la MINUSCA llevó a cabo las tareas encomendadas por conducto de su componente civil, mientras que la MISCA desempeñó sus tareas conforme a lo dispuesto en la resolución 2127 (2013) Documento PDF. La MINUSCA inició la ejecución inmediata, por conducto de sus componentes militar y de policía, el 15 de septiembre [véase el Mandato para conocer los detalles sobre la tareas civiles, miliares y policiales].

Mediante otras disposiciones de la resolución, el Consejo de Seguridad autorizó a las fuerzas francesas a que, en la medida de sus capacidades y dentro de las zonas en que estén desplegadas, desde que comiencen las actividades de la MINUSCA hasta el final del mandato de la Misión, utilizasen todos los medios necesarios para prestar apoyo operacional a los elementos de la MINUSCA a partir de la fecha de aprobación de la presente resolución, a solicitud del Secretario General.

Texto completo de la resolución 2149 (2014) Documento PDF

 

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