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Cumbre de las Naciones Unidas, del 20 al 22 de septiembre de 2010, Nueva York

La anulación de los costos de matrícula impulsa la escolarización africana

Aumentan las inscripciones en la escuela primaria al tiempo que se reducen las tasas de deserción escolar

Un niño en la escuela

Un estudiante en Mozambique, uno de los países donde la matrícula de la escuela primaria ha aumentado significativamente tras la eliminación de las cuotas escolares. Foto ONU / P. Sudhakaran

Cuando el gobierno keniata anunció que dejaría de cobrar las tarifas por matrícula en la educación primaria —solo unos días antes del inicio del año escolar 2003— los maestros, directores de escuela y padres de familia tuvieron que pasar grandes apuros por encontrar pupitres, lápices y libros para más de un millón de estudiantes adicionales.

Pero el giro en las políticas también supuso la entrada en el libro de los récords para Kimani Ng’ang’a Maruge de 84 años, que, según el Guinness Book of World Records (Libro Guinness de Récords Mundiales), se convirtió en la persona más anciana en inscribirse en el nivel Standard 1 (Estándar 1), cuando apareció ante los asombrados maestros y estudiantes en 2004. «Quiero aprender a leer la biblia», una ambición que se había visto frustrada anteriormente por el elevado costo de la escolarización, contó más tarde a la periodista Cathy Majtenyi de Voice of America en 2008. «Los predicadores orientan mal a la gente. Por eso he vuelto a la escuela».

A pesar de las dificultades económicas actuales y la violencia que asoló parte del país después de las elecciones de 2007, UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, informa que la anulación de los costos de matrícula escolares ha tenido el efecto previsto de incrementar en gran medida el acceso a la educación. El número de estudiantes de primaria en Kenia ha crecido en casi 2 millones.

Alentadoramente, la tasa de deserción escolar, un indicador importante de la asequibilidad y la calidad educativa, también ha descendido. El índice de estudiantes que completan la escuela primaria ascendió del 62,8 por ciento en 2002, el último año que se cobraron costos de matrícula, al 76,2 por ciento dos años más tarde, a medida que menos niños pobres eran expulsados por falta de pago.

Estas excelentes cifras han generado que la mayoría de educadores keniatas y sus colegas internacionales concluyan que la anulación de los costos de matrícula escolares y las reformas en las políticas que la han acompañado han sido un éxito, a pesar de que se mantienen preocupaciones sobre la financiación, los tamaños de las clases y la calidad de los maestros.

A lo largo de los últimos 15 años, varios otros países, incluidos Burundi, la República Democrática del Congo, Ghana, Etiopía, Malawi y Mozambique, también han experimentado un crecimiento fulminante en la inscripción en la escuela primaria después de la eliminación de los costos de matrícula. La UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, calcula que entre 2000 y 2007 la inscripción general en la escuela primaria en África subsahariana ascendió un 42 por ciento, lo que constituye el mayor índice de crecimiento mundial. Como resultado, el porcentaje de niños africanos en la escuela primaria aumentó del 58 al 74 por ciento. Unos pocos países africanos, incluidos Botswana, Cabo Verde, Togo y Mauricio, podrían lograr la inscripción primaria universal en 2015, una de las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Pero el aumento de la asistencia escolar es solo un punto de partida. A pesar del aumento en la inscripción, casi la mitad de los 72 millones de niños que no iban a la escuela en todo el mundo en 2007 vivían en África subsahariana. Las tasas de deserción escolar en muchos países africanos siguen siendo elevadas. Los analistas advierten de que la recesión mundial, combinada con otros problemas urgentes, ha supuesto una presión adicional para unos presupuestos ya de por sí exiguos.

Y la anulación de los costos de matrícula formales no elimina todas las cargas de las familias escasas de dinero. «Llamarlo educación gratuita es engañoso», Gerald Mwangi, un padre de tres hijos del centro de Kenia, comentaba a Inter Press Service a principios de 2009. «Por mi hija más pequeña que cursa Standard 4 (Estándar 4), sigo teniendo que pagar la comida, el transporte y el uniforme, lo que suma hasta 5.000 chelines [unos US$ 70] por semestre».

Fuente: Africa Renewal, enero de 2010

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