Tierra, recursos naturales y conflictos: Del infortunio a la oportunidadUna Alianza UE-ONU en acción

Bandera de la Unión Europea

Alianza UE-ONU

La gestión de recursos naturales es uno de los principales desafíos a los que se enfrentan hoy en día los países en desarrollo. A menudo, la explotación de recursos naturales no renovables, incluyendo el petróleo, el gas, los minerales y la madera, ha sido identificada como uno de los factores detonantes, impulsores o sustentadores de conflictos violentos en distintos lugares del mundo. Asimismo, la creciente presión y la competición por recursos renovables cada vez más escasos, como la tierra, el agua y la pesca, tendencia que se ve además exacerbada por la degradación, el crecimiento poblacional y el cambio climático, están dando lugar a nuevos conflictos y dificultando los procesos de paz de los ya existentes. Cada vez hay más evidencias de que los desafíos a los que se enfrenta la gestión de recursos naturales se ven acrecentados por los vínculos entre recursos naturales por una parte y, por otra, las dinámicas económicas, políticas, culturales y sociales.

Una mujer llenando un recipiento con aguaFoto: PNUMA

Reconociendo esta preocupación, la UE se alió con el Marco Interinstitucional de las Naciones Unidas de Coordinación de las Medidas de Prevención a finales de 2008. El resultado de esta alianza es un innovador proyecto llamado «Conjunto de herramientas y notas de orientación para la prevención y gestión de conflictos relacionados con la tierra y los recursos naturales», financiado por la Asociación para la Consolidación de la Paz del Instrumento para la Estabilidad de la UE, bajo el auspicio y la coordinación del Equipo Marco y el Servicio de Instrumentos de Política Exterior de la UE

El objetivo de la alianza es construir la capacidad de NU, la UE y sus homólogos en los países para evitar, gestionar y resolver conflictos relacionados con los recursos naturales. Este planteamiento se basa en comprender que los recursos pueden sustentar el desarrollo, la estabilidad y las formas de vida. Sin embargo, si estos recursos naturales son mal gestionados, también pueden tener resultados negativos y derivar en crecimiento débil, corrupción, erosión de la autoridad del Estado y conflictos destructivos. Así, la alianza pretende impulsar las buenas prácticas de gestión de recursos naturales, incluyendo:

Los primeros resultados de este proyecto son un inventario de las herramientas y las capacidades existentes dentro del sistema de NU y un conjunto de Notas de Orientación sobre la gestión de recursos naturales y la prevención de conflictos, acompañados por material formativo y por un módulo de formación interactiva online. Los temas que tratan estas Notas de Orientación son: (i) tierra y conflicto, (ii) industrias extractivas, (iii) recursos renovables y conflicto, (iv) fortalecimiento de capacidades para la gestión de recursos naturales, (v) prevención de conflictos en economías ricas en recursos, (vi) inventario de capacidades para la gestión de recursos naturales Documento PDF en inglés

En base a las Notas de Orientación, el segundo resultado que pretende lograr el proyecto es ofrecer una serie de módulos sobre cursos y talleres para el personal de NU y la UE desplegados sobre el terreno, además de para los socios locales, con la finalidad de mejorar el conocimiento y las habilidades necesarias para comprender, anticipar, evitar y mitigar los conflictos potenciales relacionados con la tierra y los recursos naturales. Los participantes adquirirán las habilidades para formular y operacionalizar medidas preventivas relacionadas con la gestión de recursos naturales y los conflictos.

En aquellos países en los que se identifiquen desafíos relacionados con la gestión de recursos naturales y la posibilidad de que de ello surja un conflicto, el proyecto ayudará a ofrecer asistencia técnica enfocada al desarrollo de estrategias de prevención del conflicto. Las medidas podrían incluir el despliegue de personal y otros expertos para asistir al Equipo de País de Naciones Unidas (UNCT), y al Coordinador Residente o al Asesor sobre Paz y Desarrollo en el análisis de las posibles opciones y el diseño de los programas. Cuando sea necesario, también se implementarán medidas de seguimiento específicas a nivel interagencial, en coordinación con la UE.