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Las Naciones Unidas y la asistencia humanitaria

Los conflictos armados

En la actualidad, los conflictos armados se caracterizan por los ataques deliberados contra civiles, incluidos los trabajadores de la asistencia humanitaria; la transgresión generalizada de los derechos humanos; las violaciones y otros delitos sexuales, utilizados como arma de guerra contra mujeres y niños; así como el desplazamiento forzado de cientos de miles de personas.

El desplazamiento forzado

Civiles sudaneses caminan llevando sus pertenencias sobre la cabeza

Los civiles huyen de los combates en el Sudán. Foto ONU/ Tim McKulka. Mayo de 2008.

Las partes que participan en los conflictos utilizan cada vez más el desplazamiento forzoso de importantes fracciones de la población para cumplir con sus objetivos militares, como la depuración étnica. A escala global, durante un conflicto, hay el doble de desplazados internos (PDI) que de refugiados, mientras que un 90%  del total de refugiados permanecen en su región de origen.

Esta situación se ha traducido recientemente en una nueva intolerancia hacia el flujo de refugiados en ciertos países del sur, lo cual tiene consecuencias muy negativas para la protección de las personas en África.


La violencia sexual: un arma de guerra

Las violaciones cometidas en tiempos de guerra son con frecuencia sistemáticas y tienen como objetivo aterrorizar a la población, destrozar a las familias, destruir las comunidades y, en ocasiones, modificar la composición étnica de la próxima generación. A veces, también se cometen para impedir la procreación de la comunidad atacada.

La violencia sexual contra las mujeres es un delito frecuente. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) una mujer de cada cinco ha sido víctima de alguna forma de violencia sexual.

En las provincias orientales de la República Democrática del Congo (RDC), la violación se ha convertido en un arma de guerra usada por todos los grupos que participan en el conflicto. En el caso de Rwanda, se estima que el número de mujeres violadas durante los tres meses del genocidio de 1994 se sitúa entre 100 000 y 250 000. Los organismos de las Naciones Unidas estiman que los grupos de milicias armadas han violado a más de 60 000 mujeres durante la guerra civil de Sierra Leona y a más de 40 000 durante el conflicto en Liberia. El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) estimó en 60 000 el número de mujeres violadas en la ex-Yugoslavia.

Las víctimas y sus familias se enfrentan a traumas psicológicos de larga duración. Las supervivientes necesitan operaciones para las que se requiere un material costoso y personal cualificado. Asimismo, formar al personal médico y a expertos en apoyo psicológico exige recursos financieros y logísticos.

Restricciones al acceso de la ayuda humanitaria

En 2008, 260 trabajadores de la asistencia humanitaria han perdido la vida, han sido secuestrados o han resultado gravemente heridos en ataques violentos.

Al sufrimiento infligido a los civiles inocentes se añaden las restricciones de acceso a la ayuda humanitaria. Con frecuencia, se restringe o incluso se niega el acceso del personal humanitario a las poblaciones civiles que necesitan la ayuda. Se utiliza como baza en las negociaciones políticas y como medio para aumentar el suplicio de los civiles. Se da una necesidad creciente de examinar de nuevo la cuestión de la seguridad de las operaciones humanitarias, dado que el entorno cambia constantemente.

El ataque a los trabajadores de asistencia humanitaria, muchas veces deliberado y planificado, restringe el espacio humanitario y compromete los programas de socorro. Los riesgos para los civiles se ven aumentados por la proliferación de armas ligeras y pequeñas que se venden ilegalmente o se difunden entre grupos armados o milicias, a través de los puestos en las fronteras y al amparo de legislaciones poco precisas . Además, las economías de guerra ofrecen el control de valiosos recursos naturales, lo cual es un atractivo para muchos.

Negociación con los grupos armados

Civiles y militares hablan sentados a una mesa

La Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC) negocia el desarme y la integración de una milicia en las fuerzas armadas nacionales (2006). Foto ONU/Martine Perret

La multiplicación de grupos armados no estatales ha alterado la naturaleza de los conflictos. Como consecuencia, a lo largo de la última década se ha manifestado la necesidad de un compromiso estructurado y regido por los principios de los agentes humanitarios ante los grupos armados.En los conflictos actuales, es indispensable establecer un diálogo estructurado con los grupos armados, no solo para promover el respeto del derecho humanitario y de los derechos humanos internacionales, sino también para garantizar la protección y la asistencia humanitaria a las poblaciones vulnerables.

 


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación
de la Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, mayo de 2013.