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El Holocausto y la colección de documentos de debate de las Naciones Unidas

Enseñanza del Holocausto en Sudáfrica

Por Tali Nates, Directora del «Johannesburg Holocaust & Genocide
Centre de la South African Holocaust & Genocide Foundation»

Enseñar sobre el Holocausto en Sudáfrica es una cuestión complicada. ¿Cómo se enseña acerca de las atrocidades y el dolor en un país que lleva su propia carga del inmenso sufrimiento causado por el hombre? El político y escritor alemán Richard von Weizacker escribió:

«No se trata de superar el pasado. Eso no se puede hacer. No se puede modificar a posteriori, ni hacer que no haya ocurrido. Pero el que cierra los ojos al pasado queda ciego para el presente. Quien no quiera acordarse de lo inhumano será propenso a los peligros de un nuevo contagio».

Por supuesto, hablaba de Alemania como nación y de que «sus antepasados les han dejado un pesado legado» (1).

En diciembre de 1948 se produjeron dos acuerdos transcendentales sobre derechos humanos en las Naciones Unidas: la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Con anterioridad ese mismo año se institucionalizó oficialmente en Sudáfrica el apartheid (separatismo en afrikaans). El país también soporta un pesado legado. En 2011 se conmemora los 17 años transcurridos desde el fin del régimen del apartheid y la celebración de la nueva democracia de Sudáfrica. El doloroso pasado del país siempre está bajo la superficie y en gran medida determina el modo de concebir el presente y el futuro. El sufrimiento durante el apartheid no significa necesariamente que los sudafricanos sean ahora inmunes a volverse «propensos a los peligros de un nuevo contagio»; los ataques xenófobos y asesinos de mayo de 2008 son prueba de ello.

En 2007, el Holocausto se incluyó como parte del nuevo plan de estudios de historia nacional de Sudáfrica. Es el único país de África que incluye este módulo en su plan de estudios y la enseñanza del Holocausto puede aportar al país muchas oportunidades. Cuando se tomó la decisión sobre el nuevo plan de estudios, se incluyó el Holocausto en los planes de estudios de ciencias sociales e historia de 9º y 11º grado. El Departamento Nacional de Educación decidió implantar un plan de estudios que hiciera hincapié en el tema de los derechos humanos y estuviera basado en la Constitución y la Declaración de derechos y garantías fundamentales de Sudáfrica. Estos documentos están influenciados directamente por la Declaración Universal de Derechos Humanos, que a su vez fue el resultado de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Mientras formaba parte de la Comisión sudafricana de Derechos Humanos, Andre Keet dijo:

«Está ampliamente aceptado que los sucesos del Holocausto representaron una de las violaciones más extremas de los derechos humanos en la historia de la humanidad. Las lecciones extraídas de este crimen de lesa humanidad desempeñaron un papel esencial en la construcción y el desarrollo de los derechos humanos contemporáneos. Por lo tanto y junto a las muchas atrocidades históricas y del presente cometidas en materia de derechos humanos en todo el mundo y en nuestro continente, la inclusión del Holocausto en el plan de estudios nunca ha sido objeto de debate». (2).

La enseñanza media en Sudáfrica dura 5 años, desde el 8º hasta el 12º grado. Una vez completado el 9º grado, los alumnos están legalmente autorizados a abandonar el sistema educativo, si lo desean. Hasta completar el 9º grado, la enseñanza de historia es obligatoria para todos los alumnos. A partir del 10º grado, se les pide a los alumnos que seleccionen 6 o 7 asignaturas básicas y hay muchos que no eligen Historia. Los que elaboraron el plan de estudios incluyeron deliberadamente el estudio del Holocausto en el 9º grado, porque su objetivo era que todos los alumnos tuviesen la oportunidad de conocer esta parte importante de la historia. Tras la decisión, se pidió a los educadores que enseñasen el Holocausto en todas las escuelas del país. Se recomienda dedicar a la enseñanza del Holocausto de 12 a 15 horas y es la primera parte del módulo «cuestiones de los derechos humanos durante y después de la Segunda Guerra Mundial». En el segundo trimestre, se continúa con el estudio del apartheid. A través del aprendizaje, primero acerca del Holocausto y a continuación acerca del apartheid, los alumnos están mejor preparados para establecer conexiones con cuestiones de nuestra época, como el genocidio de Rwanda y la xenofobia en Sudáfrica (también incluidos en el plan de estudios del grado).

El primer Centro del Holocausto de Sudáfrica se estableció en Ciudad del Cabo en 1999. Su creación se vio impulsada por la exposición «Anne Frank en nuestro mundo» que recorrió Sudáfrica y Namibia durante 18 meses, entre 1993 y 1994. Por primera vez en la historia del país, se establecieron como parte de la exposición una serie de grupos especiales sobre la propia historia de abusos de los derechos humanos de Sudáfrica. A la exposición asistieron miles de sudafricanos de todas las edades, especialmente alumnos de enseñanza media y sus educadores. Esto proporcionó a los educadores la oportunidad de aprender acerca del antisemitismo. Este conocimiento les dio la perspectiva de que el racismo «no solo depende del color de la piel y que incluso personas 'blancas' pueden ser víctimas de estereotipos, discriminación y persecución» (3). La respuesta de los educadores fue extraordinaria. La exposición de Anne Frank demostró el papel que puede desempeñar la enseñanza del Holocausto en la Sudáfrica posterior al apartheid al plantear la cuestión de los prejuicios y el abuso de poder. En el contexto de la dolorosa historia del racismo en Sudáfrica, la toma de conciencia de que las personas clasificadas como «blancas» también pueden sufrir, y nada menos que a manos de otros «blancos», facilitó nuevos procesos de aprendizaje y continúa haciéndolo. Los sudafricanos tienden a contemplar todas las violaciones de derechos humanos a través del prisma de «blanco contra negro». Aprender acerca del Holocausto, donde mediante el mismo enfoque «blancos mataban a blancos», y de Rwanda, donde «negros asesinaban a negros», es extremadamente importante.

En 2008, se establecieron dos nuevos Centros del Holocausto en Sudáfrica: uno en Durban y otro en Johannesburgo (4). El Johannesburg «Holocaust & Genocide Centre» alojará una exposición permanente centrada en el Holocausto y en el genocidio que se produjo en 1994 en Rwanda. También, en 2008, se estableció una organización nacional principal, la «South African Holocaust & Genocide Foundation» (SAHGF), para mejorar la coordinación y la cohesión a escala nacional en la esfera de la enseñanza del Holocausto y el genocidio.

El enfoque de la «South African Holocaust & Genocide Foundation» en relación con la enseñanza del Holocausto y la formación de los educadores se basa en la creencia de que si bien el conocimiento de los contenidos del Holocausto es extremadamente importante, «proporcionar a los educadores y alumnos solo contenidos no es suficiente. En la configuración de los programas escolares y de los educadores subyace la idea de que la historia del Holocausto proporciona un estudio de casos eficaz para examinar los peligros de los prejuicios y la discriminación y el imperativo moral para que los individuos elijan de manera responsable y defiendan los derechos humanos» (5).

Para ayudar a los alumnos a ampliar su «brújula moral», el educador tiene que desarrollar la capacidad de mantenerse neutral en el aula. A través de las respuestas de los educadores se deduce que enseñar la dolorosa historia del apartheid les está resultando una tarea emocionalmente difícil. Muchos educadores no pueden separar su propia historia personal de la que incluye el plan de estudios y les resulta cada vez más difícil enseñar sobre el período del apartheid. Por este motivo, enseñar el Holocausto como un estudio de casos de abusos de los derechos humanos sirve de excelente introducción tanto para los educadores como para los alumnos; esta historia dista de la experiencia local ya que sucedió en otro país y en otro continente hace más de 65 años, y supone una menor carga emocional para los sudafricanos. Por estos motivos tiene el potencial de sacar a la superficie actitudes y prejuicios personales como el racismo y la xenofobia, que de otro modo permanecerían ocultos. Solo cuando se exponen estas cuestiones, pueden comenzar a abordarse. Nuestras conclusiones demuestran que es más fácil aprender valores y lecciones de moral de una historia que dista de nuestra propia experiencia pero que tiene algunos paralelismos con la historia del país. De los comentarios realizados por los educadores, parece que «el aprendizaje acerca del Holocausto creó el espacio emocional para que los educadores hablaran con franqueza sobre sus propias experiencias». Por tanto, al introducirse primero en la lejana historia del Holocausto, tenían una mayor disposición y capacidad para comenzar a examinar su propia y dolorosa historia. (6).

Sudáfrica tiene una gran tradición oral y la utilización de los relatos para adquirir conocimientos y valores éticos y morales se presenta de forma natural. El uso de la historia oral, los testimonios de los supervivientes, perpetradores, observadores, resistentes o salvadores tienen el potencial de hacer que el contenido del Holocausto y sus lecciones cobren vida. En cualquier estudio del Holocausto, es difícil de asimilar la verdadera cifra de víctimas. Compartir con los alumnos los testimonios de los supervivientes puede recordarles que tras esas cifras hay personas como ellos, con padres, hermanos, amigos y abuelos. Escuchar y aprender de los testimonios de los supervivientes ayuda a los alumnos a observar más detenidamente la cuestión de las opciones y a relacionarla con las lecciones que pueden extraer de esta historia. El plan de estudios también requiere el uso de la historia oral en el aula; se anima a los alumnos a entrevistar, por ejemplo, a personas de sus comunidades y a establecer relaciones con sus propias vidas. La historia personal es un instrumento importante para empoderar a los alumnos a fin de que observen su propia vida y extraigan lecciones de sus propias historias. En Sudáfrica hay muy pocos supervivientes o salvadores y los testigos que quedan de esta historia están envejeciendo. Para compensarlo, se pueden utilizar con mucho éxito las películas. La «South African Holocaust & Genocide Foundation» realizó la película Testimony (Testimonio), donde 5 supervivientes del Holocausto que se establecieron en Sudáfrica comparten su testimonio del Holocausto. La película ha demostrado ser un recurso educativo muy eficaz. Otro cortometraje se rodó durante la visita a Sudáfrica de la superviviente Hannah Pick-Goslar que relata el Holocausto a través de las reflexiones sobre su amistad con Anne Frank. También se puede utilizar con éxito la literatura para encontrar las voces de los testigos. Los fragmentos de diarios o memorias como El diario de Ana Frank, las obras de Elie Wiesel (por ejemplo La noche) o Si esto es un hombre de Primo Levi, se pueden utilizar como recursos e instrumentos fundamentales para ampliar las tradiciones de los relatos.

La enseñanza del Holocausto permite que los alumnos establezcan la relación entre el pasado y el presente y la traduzcan en un activismo social. Enseñar la historia del Holocausto ofrece a los alumnos la oportunidad de reflexionar sobre las consecuencias de las opciones a las que se puedan enfrentar en sus vidas cotidianas, examinando las consecuencias de la opción elegida por las personas durante el Holocausto. El estudio de casos del Holocausto ayuda a los jóvenes a responder más eficazmente a sus realidades actuales. La esperanza es que los alumnos sean capaces de avanzar desde el conocimiento de lo que «deben hacer» a hacerlo realmente. Hay muy pocas oportunidades más en el plan de estudios para que los alumnos puedan fortalecer sus convicciones y aprender a actuar mediante la comprensión de los factores que les impiden hacerlo.

Comprender el papel de los observadores y decidirse a actuar es extremadamente importante, especialmente en una joven democracia como Sudáfrica. Jaap van Proosdij, un salvador neerlandés (reconocido por Yad Vashem en Jerusalén entre los «Justos de las Naciones») que salvó las vidas de decenas de judíos en los Países Bajos durante el Holocausto, vivió en Pretoria (Sudáfrica) hasta su muerte en enero de 2011. Cuando le preguntaban: «¿Por qué lo hizo?» Respondía con otra pregunta: «¿Si ve a un hombre ahogándose, no lo salvaría»? (7). Para él era una pregunta retórica. Pero tristemente para muchos la respuesta no es tan clara. La mayoría de las personas no salvarían al hombre que se está ahogando, ya sea porque temen por sus propias vidas o simplemente piensan que algún otro nada mejor que él y, por lo tanto, debería o podría salvarlo. Relatos como el de Jaap van Proosdij animan a los alumnos a utilizar un pensamiento crítico y a desarrollar instrumentos para abordar estos difíciles dilemas. De nuevo, procesar la cuestión de las opciones puede empoderar a los alumnos y se logra a través del aprendizaje acerca del papel de los observadores, los salvadores y los resistentes (upstanders) (8). Es esencial que los alumnos lleguen a comprender que pueden optar por comportarse como observadores o no. Darse cuenta de que existe una opción es vital. Este fue el caso durante el Holocausto y sigue siendo cierto en la actualidad. Primo Levi dijo, «A pesar de las diversas posibilidades de obtener información, la mayoría de los alemanes no se enteró porque no querían saber. Porque de hecho, deseaban no saber» (9). De hecho, los observadores siempre ayudan a los perpetradores simplemente guardando silencio. Una y otra vez los alumnos, al igual que el resto de nosotros, se encuentran en la posición de observadores, están cerca, pero no participan cuando sucede algo, paralizados por el miedo o por una sensación de impotencia. Aprendiendo de los observadores del Holocausto, los alumnos se dan cuenta de que el comportamiento de un observador es una opción que implica no verse involucrado, quedarse a un lado y mirar. Este tipo de comportamiento tiene las mismas consecuencias ya sea en el caso del acoso escolar o de un combate. Los alumnos pueden comenzar a relacionar esta comprensión con una etapa más amplia de la historia del país durante el apartheid. Durante los disturbios relacionados con la xenofobia que se produjeron en mayo de 2008, uno de los educadores que había realizado un curso de capacitación muy completo sobre el Holocausto, al enseñar sobre dicho tema, brindó la oportunidad a los alumnos de hacer carteles y pancartas para manifestarse fuera de la escuela contra estos ataques. Los alumnos tradujeron las lecciones del Holocausto en convertirse ellos mismos de forma activa en upstanders.

Otra oportunidad que ofrece la enseñanza del Holocausto es resaltar los vínculos entre los diferentes casos de genocidio, abusos de los derechos humanos o prejuicios. En abril de 1994, cuando los sudafricanos celebraban su liberación del apartheid y la gente, con orgullo, hacía cola durante horas para votar, solo a tres horas y media de vuelo, en el mismo continente y al mismo tiempo, en Rwanda, cientos de miles de tutsis y algunos hutus políticamente moderados eran asesinados en un período de tres meses. Sin embargo, la mayoría de los educadores y alumnos no toman en consideración estos dos sucesos paralelos ni establecen las relaciones. La introducción del Holocausto y sus lecciones les da la oportunidad de realizar ese salto.

El Arzobispo emérito Desmond Tutu, que es uno de los patrocinadores de la South African Holocaust & Genocide Foundation, resumió las oportunidades que representa la enseñanza del Holocausto en Sudáfrica cuando dijo:

«Aprendemos acerca del Holocausto para que podamos ser más humanos, más amables, más atentos, más compasivos, valorando a cada persona como un ser de un valor infinito, tan preciado que sabemos que tales atrocidades nunca volverán a suceder y que el mundo será un lugar más humano» (10).

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Notas:

(1) Berenbaum Michael, The World Must Know (El mundo debe saber). Nueva York: The Johns Hopkins University Press, 2005, pág. 196.

(2) Freedman Richard, Teaching the Holocaust to Non-Traditional Audiences: The South African Experience (La enseñanza del Holocausto a un público no tradicional: la experiencia sudafricana) (2008).

(3) Ibíd.

(4) El Durban Holocaust Centre se inauguró en marzo de 2008. El Johannesburg Holocaust & Genocide Center se estableció en enero de 2008 y actualmente funciona en una sede temporal. Abrirá oficialmente en 2012, tras completarse las nuevas instalaciones.

(5) Petersen, Tracey. Lessons for Humanity (Lecciones para la humanidad). 2006, pág. 11.

(6) Petersen, Tracey. 2011. Holocaust education in post-Apartheid South Africa - impetus for social activism or a short-lived catharsis? Page 3-4 of paper presented at the FIHRM Inaugural Conference, 15-16 September 2010, Liverpool, England

(7) Una conversación entre Jaap van Proosdij y Tali Nates en 1998

(8) Upstanders es una nueva palabra acuñada por Facing History and Ourselves para describir a aquellas personas que eligen la acción en lugar de la inacción.

(9) Levi, Primo. Survival in Auschwitz and the Reawakening: Two Memoirs (Supervivencia en Auschwitz y El Despertar: dos memorias). Nueva York: Summit Books, 1986, pág. 381.

(10) The Holocaust, Lessons for Humanity (El Holocausto, lecciones para la humanidad), Learner’s Interactive Resource Book. Ciudad del Cabo, 2004, pág. 64.


Preguntas para el debate

  1. ¿Por qué se aprobaron en 1948 la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio?
  2. ¿Qué relaciones pueden establecer los alumnos entre el Holocausto, el genocidio de Rwanda y el apartheid de Sudáfrica?
  3. Debatir por qué el Holocausto se introdujo en el plan de estudios de historia en Sudáfrica. ¿Puede la enseñanza del Holocausto ayudar a enseñar la historia sudafricana? De ser así, ¿de qué manera? (Si no, la primera parte de la pregunta podría ser: ¿Cree que el Holocausto debe formar parte del plan de estudios de historia en Sudáfrica?)
  4. ¿Cómo puede la enseñanza del Holocausto facilitar el fomento de la tolerancia en la sociedad sudafricana contemporánea?
  5. ¿Cree que enseñar historias del Holocausto, especialmente acerca del papel de los salvadores y observadores, puede ayudar a las generaciones más jóvenes a comprender mejor las consecuencias de sus acciones? De ser así, ¿cómo?

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La serie de documentos de debate brinda un foro en el que académicos especializados en el holocausto y la prevención del genocidio generan temas de debate y estudio sobre estas cuestiones. Se les solicitó a estos autores, que provienen de una variedad de culturas y formaciones, elaborar documentos de debate basados en sus propias perspectivas y experiencias en particular. Los puntos de vista expresados por estos autores no necesariamente reflejan la posición de las Naciones Unidas respecto de estos temas.


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