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El Holocausto y la colección de documentos de debate de las Naciones Unidas

Prólogo
por Kiyo Akasaka, Secretario General Adjunto de
las Naciones Unidas para Comunicaciones e Información Pública

Aunque el siglo XX dio lugar a grandes logros, también fue testigo de actos terribles de inhumanidad y destrucción. Por un lado se alcanzaron impresionantes descubrimientos científicos y avances tecnológicos, gracias al entorno que propiciaron algunos de los intelectuales más brillantes y las personas con más talento de la historia. Paradójicamente, el ser humano durante este período también fue testigo de guerras mundiales, destrucción, hambre y atrocidades masivas, entre ellas el Holocausto que, en gran medida, motivó la creación de las Naciones Unidas.

Nos corresponde a nosotros preguntar cómo pudieron llegar a suceder estos actos de brutalidad en sociedades modernas, cultas y avanzadas. ¿Qué es lo que motiva este tipo de agresión y cómo puede detenerse? ¿Cómo podemos asegurarnos de que las personas de cualquier lugar del mundo disfruten de las ventajas y las libertades fundamentales existentes en las sociedades democráticas, que permiten la resolución no violenta de conflictos dentro de los Estados y entre ellos? ¿Qué podemos aprender de la naturaleza humana al examinar estas tragedias pasadas para asegurarnos de que no vuelvan a ocurrir en este siglo XXI?

En reconocimiento de la necesidad de hallar respuestas a estas cuestiones vitales, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 60/7 del 1º de noviembre de 2005, instó a la creación de un programa de divulgación sobre "El Holocausto y las Naciones Unidas" para fomentar el estudio de las lecciones del Holocausto con objeto de evitar futuros actos de genocidio. El Departamento de Información Pública del Programa de divulgación sobre el Holocausto y las Naciones Unidas, creado en enero de 2006, honra la memoria de las víctimas al tiempo que contribuye a movilizar a la sociedad civil para la enseñanza y la recordación del Holocausto.

Como parte de este mandato, el programa ha invitado a académicos de todo el mundo a explorar las causas subyacentes del genocidio —el odio, la intolerancia, el racismo y el prejuicio— y a elaborar documentos que contribuyan al debate sobre las formas de prevenir y detener la violencia. Este libro incluye nueve artículos de debate, redactados por autores de Alemania, Australia, China, los Estados Unidos de América, Francia, Ghana, Hungría, Israel y el Sudán. Nos honra especialmente que Francis Deng, el Asesor Especial del Secretario General para la Prevención del Genocidio haya contribuido a esta serie. Los animo a que lean y compartan esta publicación. Aunque es posible que todas las opiniones expresadas por los distintos académicos no reflejen necesariamente las de las Naciones Unidas, los escritores exponen ideas que ayudan a aumentar el nivel de diálogo, así como a definir posibles formas de controlar las infracciones de los derechos humanos y la violencia masiva.

Aunque las Naciones Unidas han logrado progresos importantes con la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en 1948, junto con la creación de numerosas cortes de justicia y tribunales para juzgar a los autores de este tipo de delitos, el asesinato y la mutilación de grupos vulnerables todavía persiste hoy en día.

El concepto de la "responsabilidad de proteger", adoptado por la Cumbre Mundial de 2005 —la mayor reunión de Jefes de Estado y Gobierno que el mundo ha presenciado—, ofrece una nueva promesa de medidas concretas por parte de los Estados Miembros. Este concepto resume la obligación inherente que tiene todo Estado de proteger a sus poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Asimismo, impone la responsabilidad de la comunidad internacional de adoptar medidas colectivas a través de las Naciones Unidas, a fin de proteger a las poblaciones de este tipo de delitos e infracciones graves cuando los Estados claramente no lo hacen. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, está comprometido con este concepto y ha dicho que "trabajando juntos, podemos cumplir la promesa de la responsabilidad de proteger. Y podemos transformar esta idea de obligación abstracta en lo que realmente es: una de las más elevadas vocaciones de la humanidad".

Espero que esta publicación nos ayude a orientarnos en nuestras interacciones con los demás en el tema del genocidio y ofrezca una visión muy reveladora de las cuestiones filosóficas, morales y prácticas que deben formar parte de cualquier solución que se proponga para ayudar a preservar la dignidad humana y detener, además de prevenir, atrocidades masivas.

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