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Mensaje de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, con motivo del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto

27 de enero de 2013

En este aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminación de Auschwitz-Birkenau, la UNESCO desea reafirmar la urgente necesidad de enseñar la historia del genocidio de los judíos y de los crímenes nazis. La Organización se compromete a hacerlo con la convicción de que el recuerdo de los desaparecidos guía a los vivos por el camino de la paz. Celebramos asimismo a los sobrevivientes, sus esfuerzos por transmitir lo que vivieron y hacer renacer el legado de las comunidades judías después de la Segunda Guerra Mundial. Su testimonio nos recuerda que la humanidad, capaz de lo peor, como ahora sabemos, es también fuerza de vida y solidaridad.

Este año, el Día gira en torno al tema del auxilio. Seamos conscientes de que muchos de quienes sobrevivieron lo lograron porque se los ayudó - se los escondió, se les advirtió de una redada, los protegió una mano tendida o el silencio de quien no los denunció. Los apoyaron grupos organizados, de judíos y no judíos, y personas aisladas. En dos países, Bulgaria y Dinamarca, amplios sectores de la sociedad se movilizaron para impedir las deportaciones. En todos los lugares sobre los que se abatió el mal, hubo "justos" que, poniendo su vida en peligro, se elevaron contra la violencia de los asesinos y la indiferencia de muchos otros.

Estos hombres y mujeres nos dirigen un mensaje esencial: siempre es posible actuar contra el racismo, el antisemitismo y la intolerancia. Su resistencia es una lección de humanidad que debemos transmitir con todo su vigor y complejidad, contra la tentación del olvido y las reducciones engañosas nacidas del paso del tiempo.

Celebrar su valentía es recordar también que, desgraciadamente, tal actitud no fue la norma sino una excepción. Durante el Holocausto se sacrificaron seis millones de personas de todos los orígenes y condiciones porque eran judías. Los nazis y sus colaboradores persiguieron y también mataron a romaníes y sintis, personas con discapacidad, opositores políticos, homosexuales y otras personas, en nombre de una ideología criminal de la desigualdad de los seres humanos.

El alcance de este derrumbe moral es universal. Debemos meditar sobre sus causas y consecuencias para construir, por medio de un mejor conocimiento del pasado, las condiciones de una paz duradera. Este esfuerzo es tanto más urgente cuanto que los últimos testigos directos están desapareciendo. Debe prolongarse en el tiempo, más allá de las conmemoraciones, mediante la educación, la formación de docentes, la difusión de contenidos adaptados a cada soporte y a cada audiencia. La UNESCO apoya esta causa y rinde homenaje a las víctimas para preparar el mañana e impedir los genocidios y las violencias de masas en el futuro. Este es el objetivo de la conferencia que el 28 de enero organiza la UNESCO, en colaboración con la Oficina del Representante Especial de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio.

Ante las violencias extremas que sacuden el mundo, ante el resurgimiento del racismo y el antisemitismo bajo todas sus formas, contra los discursos que apuntan a negar o a relativizar la realidad singular del genocidio del pueblo judío, nuestra determinación es más fuerte que nunca. Valga citar el ejemplo de unos 15 países de África que se han comprometido junto a nosotros a reforzar la enseñanza sobre el Holocausto en sus programas escolares. Es un gesto histórico para la construcción de una memoria común de la humanidad en torno a valores compartidos. Insto a todos los Estados Miembros a redoblar esfuerzos en este sentido, en nombre del respeto y de la dignidad humana.

Irina Bokova