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Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Internacional
de Conmemoración de las víctimas del Holocausto

Hoy celebramos el tercer Día Internacional de Conmemoración de las víctimas del Holocausto. En esta ocasión solemne, proclamada de forma unánime por la Asamblea General de las Naciones Unidas, nos solidarizamos con los supervivientes del Holocausto y las familias de las víctimas en todo el mundo. A quienes alegan que el Holocausto no existió o que se le ha dado una importancia exagerada, respondemos reiterando nuestra determinación de honrar la memoria de cada hombre, mujer y niño inocentes que murieron asesinados a manos de los nazis y sus cómplices. Nos sumamos al duelo por el genocidio sistemático de un tercio del pueblo judío, así como de miembros de otras minorías, que privó al mundo de incontables aportaciones.

Pero no basta con recordar, honrar y llorar a los que murieron. Al mismo tiempo, tenemos que educar, alimentar y atender a los vivos. Tenemos que fomentar en nuestros hijos un sentido de responsabilidad que les permita construir sociedades en las que se protejan y promuevan los derechos de todos los ciudadanos. Tenemos que infundir en ellos el respeto por la diversidad antes de que la intolerancia tenga ocasión de echar raíces, y transmitirles un sentido de vigilancia por si esa intolerancia amenazara con surgir. Tenemos que darles el coraje y los instrumentos necesarios para elegir bien y para actuar frente al mal.

El presente año nos da una oportunidad especial para lograrlo gracias a la conmemoración del sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. A lo largo de este aniversario, las Naciones Unidas harán todo lo posible por hacer llegar el concepto de “Dignidad y Justicia para Todos” a los pueblos del mundo entero. Esta campaña nos recuerda que, en un mundo aún convulsionado por los horrores del Holocausto, la Declaración Universal fue la primera afirmación global de lo que hoy muchos dan por sentado: la dignidad e igualdad inherentes a todo ser humano.

No demos jamás por sentados los derechos humanos. Debemos mantenerlos, protegerlos, defenderlos y garantizar que sean una realidad viva, que todo el mundo los conozca, los entienda y los ejerza en todas partes. Es frecuente que quienes más necesitan protección para ejercer sus derechos humanos sean también quienes más necesitan ser informados de que la Declaración existe, y de que existe precisamente por ellos.

Hoy recordamos esos derechos a los pueblos de todo el mundo. Recordamos a aquellos cuyos derechos fueron brutalmente profanados en Auschwitz y en otros lugares, y también en los genocidios y atrocidades que se han cometido desde entonces. Prometemos aplicar las lecciones del Holocausto en nuestras vidas y en las de las generaciones que nos sucedan. En este Día Internacional de Conmemoración, volvamos a consagrar nuestra labor a esta misión.