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Mensaje en vídeo con motivo de observarse por segunda vez el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto

Nueva York, 29 de enero de 2007

Queridos amigos:

El Holocausto fue una tragedia única e innegable.

Después de transcurridos varios decenios, la matanza sistemática de millones de judíos y de otras personas sigue provocando consternación. La capacidad de los nazis para captar adeptos, a pesar de su total depravación, sigue infundiendo temor. Y, sobre todo, subsiste el dolor: en los sobrevivientes ancianos y en todos nosotros, miembros de la familia humana que presenció la caída en la barbarie.

La recordación constituye un homenaje a quienes perecieron, aunque también cumple una función esencial en nuestros esfuerzos por contener la oleada de crueldad humana. Nos mantiene vigilantes ante nuevos brotes de antisemitismo y otras formas de intolerancia. Es también una respuesta imprescindible ante quienes equivocadamente sostienen que el Holocausto nunca ocurrió o que se lo ha exagerado.

El Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto es, por tanto, el día en que debemos reafirmar nuestra adhesión a los derechos humanos, cuya causa fue mancillada brutalmente en Auschwitz, así como por los genocidios y atrocidades cometidos desde entonces. Debemos aplicar al mundo actual lo que hemos aprendido del Holocausto y expreso mi firme compromiso con esa misión.

Doy las gracias a todos los que han acudido a la Sede de las Naciones Unidas para asistir a esta ceremonia. La presencia de personas con discapacidad y de las comunidades romaní y sinti, que también fueron víctimas de los nazis, muestra que, incluso ahora, el hecho de rendir testimonio puede aportar nuevas perspectivas sobre el Holocausto. Además, la participación de jóvenes subraya el valor de hacer algo más que recordar y de velar por que las nuevas generaciones conozcan esa parte de la historia.

Mientras ustedes se reúnen en Nueva York, yo estoy de camino hacia Addis Abeba para asistir a una Cumbre de la Unión Africana. Entre los numerosos temas que tendré que abordar está poner fin a la violencia en Darfur. Todos los pueblos deben gozar de la protección y de los derechos por los cuales luchan las Naciones Unidas. Espero con interés colaborar estrechamente con ustedes en nuestra búsqueda común de la dignidad humana. Les ruego que acepten mis mejores deseos para que esta conmemoración sea memorable.

Gracias.