Desarme
En 2007, los gastos militares mundiales sumaron un total de aproximadamente 1,34 billones de dólares. Nunca ha habido tanta necesidad de una cultura de paz y de una reducción de armas significativa a nivel mundial. Y esto se aplica a todos los tipos de armas.
Sobre el peligro de las armas nucleares, se dice que Albert Einstein dijo: «No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial, pero en la cuarta lo harán con palos y piedras».
Pero el coste humano y material de las armas convencionales también es extremo. De al menos 640 millones de armas de fuego con licencia en el mundo, aproximadamente dos tercios están en manos de la sociedad civil. El comercio legal de armas pequeñas supera los 4.000 millones de dólares anuales. Se estima que el comercio ilícito se acerca a los 1.000 millones de dólares. Y armas tan convencionales como las minas terrestres se llevan vidas y miembros incluso años después de que los conflictos que las produjeron acabaran.
Y todavía, más allá de los efectos obvios de estas armas hay un coste mayor — un coste creado por prioridades desordenadas y una ausencia de visión.
El antiguo Presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower (1952-1960) y Comandante General de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, así lo dijo. En los comienzos de su mandato como presidente, declaró:
«Cada arma que construimos, cada navío de guerra que lanzamos al mar, cada cohete que disparamos es, en última instancia, un robo a quienes tienen hambre y nada tienen para comer, a quienes tienen frío y nada tienen para cubrirse.
El coste de un bombardero pesado nuevo es el siguiente: un colegio nuevo en más de 30 ciudades».
Desde el nacimiento de las Naciones Unidas, se han considerado esenciales los objetivos de desarme multilateral y limitación de armas para el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. Estos objetivos comprenden desde reducir y finalmente eliminar las armas nucleares, destruir las armas químicas y reforzar la prohibición de armas biológicas, hasta detener la proliferación de minas terrestres, armas pequeñas y ligeras.
Varios instrumentos clave de las Naciones Unidas apoyan estos fines. El Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP), el más universal de todos los tratados multilaterales de desarme, entró en vigor en 1970. La Convención sobre las armas químicas lo hizo en 1997, la Convención sobre las armas biológicas en 1975. El Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares se aprobó en 1996. La Convención sobre la prohibición de minas de 1997 entró en vigor en 1999.
Los tratados regionales apoyados por las Naciones Unidas prohíben las armas nucleares en la Antártida, América Latina y el Caribe, el Pacífico Sur, el Asia Sudoriental, África y Asia Central. Otros instrumentos aprobados por las Naciones Unidas prohíben las armas nucleares en el espacio ultraterrestre y en el fondo marino.
En respuesta al surgimiento del terrorismo internacional, la Asamblea General aprobó la resolución 57/83
dirigida a prevenir que los terroristas adquieran armas de destrucción en masa y evitar su distribución. En 2004, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1540
, prohibiendo apoyo por parte del estado para esos fines. El Convenio Internacional para la represión de los actos de terrorismo nuclear de la Asamblea se abrió a la firma en septiembre de 2005 y entró en vigor en julio de 2007.
La Asamblea General
y el Consejo de Seguridad abordan temas relacionados con el desarme continuamente. La Asamblea también celebró períodos de sesiones especiales sobre desarme en 1978 y 1988. Algunos cuerpos de las Naciones Unidas se dedican exclusivamente al desarme. Entre ellos se encuentra la Conferencia de Desarme. Como único foro de negociación multilateral para acuerdos sobre desarme de la comunidad internacional, la Conferencia negoció con éxito la Convención sobre las armas químicas y el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares.
A nivel local, los efectivos de las Naciones Unidas de mantenimiento de la paz a menudo trabajan para implementar acuerdos de desarme específicos entre las partes beligerantes. Este acercamiento se ha realizado con éxito en el África occidental, por ejemplo, donde la Oficina del Representante Especial
del Secretario General ha organizado encuentros regionales para armonizar programas para el desarme, la desmovilización y la reintegración de los antiguos combatientes. La situación en Liberia es un buen ejemplo de su funcionamiento:
Creada en septiembre de 2003, a la Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL) se le encargó ayudar en el desarme, la desmovilización, la reintegración y la repatriación de todas las partes armadas. El proceso comenzó en diciembre. En 12 meses, cerca de 100.000 liberianos habían entregado artillería, munición, granadas propulsadas por cohetes y otras armas. El 3 de noviembre de 2004, las milicias combatientes de Liberia se disolvieron formalmente en una ceremonia en la sede de UNMIL en Monrovia. Para finales de febrero de 2006, más de 300.000 liberianos desplazados internamente habían regresado a sus aldeas de origen. Después de 15 años de conflicto, la gente acudió en masa a las elecciones asistidas por las Naciones Unidas en 2005, en las que se eligió a Ellen Johnson-Sirleaf como presidenta.
La situación que sucedió a la invasión de Kuwait por parte de Iraq en 1990 y a la conclusión de la primera Guerra del Golfo es un ejemplo único de un acuerdo de cesación del fuego de las Naciones Unidas que requirió desarme forzoso. Cuando acabó la guerra, el Consejo aprobó su resolución 687 del 8 de abril de 1991, donde se definen las condiciones de la cesación del fuego. Entre ellos: la eliminación de las armas de destrucción en masa de Iraq.
Con ese fin, el Consejo creó la Comisión Especial de las Naciones Unidas (UNSCOM
) para el desarme de Iraq, con poder para realizar inspecciones sin previo aviso. Confió al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA
) las tareas de verificación similares en el ámbito nuclear, contando con la ayuda de UNSCOM. Durante los siguientes 12 años, consiguió reducir los arsenales de armas de destrucción en masa de Iraq considerablemente. Desafortunadamente, la incapacidad de certificar que todas esas armas y sistemas habían sido destruidos derivó, en parte, en la segunda guerra de Iraq en 2003.
El Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas también emplea la estrategia del desarme preventivo, que busca reducir el número de armas pequeñas en regiones propensas a conflictos. En El Salvador, Sierra Leona, Liberia y demás, esto ha supuesto desmovilizar fuerzas de combate así como recolectar y destruir sus armas como parte de un acuerdo de paz global.
«Podríamos avanzar de manera significativa hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio si parte de estos recursos [gastados en ejércitos y su armamento] se redirigieran a esfuerzos para el desarrollo económico y social»
«En un momento en el que los precios de la comida y del combustible se disparan y de incertidumbre económica a nivel mundial, el mundo no se puede permitir ignorar el potencial de desarrollo del desarme y la no proliferación»
Secretario General Ban Ki-moon
Observaciones durante la Reunión Extraordinaria del Organismo para la
Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe
Ciudad de México, 4 de agosto de 2008
Como se designó en la Asamblea General, la Semana del Desarme se celebra del 24 al 30 de octubre de cada año a nivel mundial.
El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca.