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Observaciones del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la labor hasta la fecha del 63° Período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Sede de las Naciones Unidas, Nueva York

23 de diciembre de 2008

Excelencias,
Distinguidos delegados,
Hermanos y hermanas,

Me complace enormemente cerrar los trabajos de este año con un breve informe sobre la labor realizada hasta la fecha por la Asamblea General en el sexagésimo tercer período de sesiones. Esta es la última sesión plenaria de la parte principal del sexagésimo tercer período de sesiones, y para mí ha sido un honor presidir este ajetreado, dinámico y constructivo período de trabajo.

Al principio del sexagésimo tercer período de sesiones definimos las prioridades para el período, que en el curso de estos tres meses hemos venido cumpliendo.

En efecto, inicialmente y como es lo habitual, durante la segunda quincena de septiembre, se llevó a cabo el debate general, que este año, en relación con los recientes años anteriores, contó con la participación de un mayor número de jefes de Estado y de Gobierno.

La Asamblea General mantuvo también una reunión sobre las necesidades especiales de África, que dio la oportunidad a los países africanos de llamar la atención sobre lo que realmente necesitan y no sobre lo que otros consideran que ellos necesitan. La Asamblea organizó además una reunión de alto nivel dedicada a los Objetivos de Desarrollo del Milenio y al examen de mitad de período del Programa de Acción de Almaty.

Dado que además de las crisis alimentaria y energética, irrumpió la actual grave crisis financiera, la Asamblea General realizó al respecto una Mesa Redonda Interactiva en la que varios destacados expertos intercambiaron puntos de vista con los Estados Miembros.

En el tema de la cultura de paz, la Asamblea General celebró una reunión de alto nivel sobre el diálogo entre religiones, que contó con la participación -entre otros- de varios jefes de Estado y de Gobierno. Este evento puso de relieve la necesidad de contar con unos valores mundiales que fomenten una genuina solidaridad entre los pueblos, más allá de la diversidad de creencias religiosas y tradiciones ético-filosóficas.

En Doha se celebró la Conferencia Internacional de Seguimiento sobre la Financiación para el Desarrollo a fin de examinar la aplicación del Consenso de Monterrey. La Declaración que de ella emanó encomienda al grupo más incluyente: el "G 192", es decir, a la Asamblea General de nuestra Organización, la gobernanza de las finanzas internacionales. Dicha decisión es crucial y corresponde ahora honrarla a este órgano plenario haciéndola suya, particularmente en la actual debacle económico-financiera internacional que acusa el desmoronamiento del sistema de Bretton Woods. Asimismo, en ocasión de dicha Conferencia Internacional, esta Presidencia anunció que se crearía una Comisión de Expertos del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas -compuesta de 18 miembros- sobre la Reforma del Sistema Monetario y Financiero Internacional, cuyo objetivo es revisar el funcionamiento del sistema financiero mundial, incluidos órganos importantes como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y sugerir a los Estados Miembros medidas para establecer un orden económico mundial más justo y sostenible.

La Asamblea General celebró el 60º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, celebración alrededor de la cual se otorgaron premios a destacados luchadores por la promoción y protección de los derechos humanos en las diferentes regiones del mundo; se realizaron dos paneles interactivos en los que participaron personalidades destacadas en el campo de los derechos humanos; y se aprobó, tanto una declaración que reconoce la progresividad de los derechos humanos, como el Protocolo Facultativo sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el cual refuerza el goce de los derechos humanos colectivos.

En otro orden de asuntos, cabe recordar que en el sexagésimo segundo período de sesiones, la Asamblea General no pudo lograr consenso sobre la elección de miembros para integrar la Comisión de Consolidación de la Paz, y por ello, se extendió entonces hasta el 31 de diciembre de 2008 el mandato de los miembros de la Asamblea (Burundi, Chile, Egipto, El Salvador y Fiji) en el Comité de Organización de la Comisión. Ahora, en este sexagésimo tercer período de sesiones, se ha logrado desprender una decisión de consenso entre los cinco grupos regionales respecto a la elección de los países miembros del Comité de Organización de la Comisión de Consolidación de la Paz por la Asamblea General, al propio tiempo que se dejaron establecidas las coordinaciones del caso con los Presidentes del Consejo Económico y Social (Haití) y del Consejo de Seguridad (Croacia), y con los representantes de los países que aportan contingentes. Se acordó, asimismo, que comenzará a partir del próximo mes de enero el mandato de los miembros de la Asamblea General en el Comité de Organización de la Comisión.

En cuanto a las reformas del Consejo de Seguridad, habíamos avanzado sobre la base de la decisión 62/557 de la Asamblea General, la cual, como dije, tengo la intención de aplicar tanto en letra como en espíritu, lo que significa dar al Grupo de Trabajo de composición abierta el tiempo y la libertad que necesita hasta febrero de 2009 para allanar el camino con miras a las negociaciones intergubernamentales. Le estoy agradecido al Excelentísimo Señor Zahir Tanin, Representante Permanente del Afganistán y uno de los Vicepresidentes de la Asamblea General, por el apreciable apoyo que me ha estado dando, llevando en mi nombre las delicadas consultas del caso. Les pido a todos su cooperación y ayuda en esta importante tarea, y recibiré con gran interés los resultados de las consultas.

Al lado de las actividades propias de la Asamblea General, hemos realizado también varios actos paralelos relacionados, básicamente, con efemérides y conmemoraciones en las que nuestra Organización ha comprometido su denodado apoyo.

Con el objeto de coordinar esfuerzos, me he reunido, entre muchos otros, con los Presidentes del Consejo Económico y Social, del Consejo de Seguridad y de las Comisiones Principales, así como con los coordinadores de los diferentes grupos regionales y políticos de los Estados Miembros.

Con el Secretario General comparto decididamente todo cuanto es necesario para realizar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Hemos acordado un proceso preparatorio amplio, e invito también a los Miembros a que establezcan prioridades estratégicas de desarrollo para hacer realizable el alcance de los objetivos propuestos, e incluso, con ambición legítima, ir más allá de ellos.

Dicho esto, aprovecho esta oportunidad para agradecer al Secretario General y a su personal por el apoyo y la cooperación que me han dado. Agradezco igualmente a los responsables de Gestión de Conferencias, que realizan un trabajo en la sombra para asegurar que la Asamblea General pueda desempeñar eficazmente el suyo.

Agradezco de manera muy especial a los facilitadores y copresidentes, quienes con dedicación y buena voluntad han hecho posible los resultados positivos logrados en los asuntos en que han intervenido.

Sirvan estos días festivos para renovarnos y regresar en el año 2009 con nuevos vigores. No por haber finalizado este intenso período debe decaer nuestra actividad. Por el contrario, tenemos una ajetreada agenda por delante y hay muchas cuestiones importantes que requerirán tesón y esmero de todos nosotros.

Les deseo a todos unas muy felices fiestas. Gracias.