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INTERVENCIÓN DEL EMBAJADOR ORLANDO REQUEIJO GUAL,
REPRESENTANTE DE LA MISIÓN PERMANENTE DE CUBA
ANTE LAS NACIONES UNIDAS,
EN LA 28 SESIÓN DEL COMITÉ DE INFORMACIÓN
25 DE ABRIL DE 2006


Señor Presidente:

Permítame expresarle nuestro aprecio por su eficiente conducción de nuestro Comité.

Quisiéramos también expresar nuestra satisfacción al darle la bienvenida a Austria como nuevo miembro.

Aprovecho además la oportunidad para trasladar nuestro agradecimiento al Sr. Shashi Tharoor, Secretario General Adjunto para las comunicaciones y la información pública, por el detallado y amplio informe que nos presentara sobre la labor desarrollada.

Señor Presidente:

Mi delegación se une a las declaraciones del distinguido representante de Sudáfrica en nombre del Grupo de los 77 y China.

La brecha entre los países desarrollados y los países en vías de desarrolló en materia de comunicación e información, se hace lamentablemente cada día mayor, a pesar de los esfuerzos que se realizan por llevar los adelantos científicos-técnicos en materia de información a las distintas partes del planeta.

Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, lejos de convertirse en un instrumento para avanzar hacia un mundo justo y un desarrollo más armónico y equitativo, han contribuido a profundizar las desigualdades e injusticias y constituyen un obstáculo adicional para el progreso de los países pobres.

Mientras en el mundo desarrollado presenciamos el auge de la Internet y la aplicación de nuevas tecnologías, en los países en desarrollo este avance es lento y difícil pues en el Sur persisten la pobreza, las enfermedades, el hambre, los conflictos y las guerras.

El injusto orden económico internacional que impera y el carácter neoliberal del actual proceso de globalización han convertido en privilegio de unos pocos países, extraordinarias conquistas de la inteligencia humana. Mi delegación tiene a bien citar apenas algunos ejemplos que confirman estas realidades:

El desequilibrio a que hacemos referencia entre el mundo desarrollado y en desarrollo también está presente en la esfera de la diseminación de la información. Sería extensa la lista de ejemplos de cómo la información que se disemina desde el mundo desarrollado, distorsiona, falsea, tergiversa o ignora noticias y acontecimientos que se producen en nuestro mundo, o incluso crea noticias para distraer la atención de la comunidad internacional. Por ello cada día se hace más necesaria la creación de un Nuevo Orden Mundial de la Información.

Se requieren soluciones prácticas, duraderas y sostenibles, así como fuentes de recursos financieros estables y previsibles que faciliten la inserción de los países en desarrollo en la sociedad de la información.

Por otra parte, debemos reforzar las posibilidades que nos brinda nuestra organización. En tal sentido está claro que los Centros de Información de las Naciones Unidas deberán jugar cada día un papel más importante en la difusión de la información justa y equilibrada que el mundo necesita.

Mi delegación considera que en la orientación del trabajo del Departamento de Información Pública es vital el uso del multilingüismo en la información, así como la atención a temas de especial interés para los países en desarrollo.

Señor Presidente:

Una vez más mi delegación se ve obligada a denunciar en este Comité, la agresión radial y televisiva que Cuba recibe diariamente desde el territorio de los Estados Unidos de América. Estas transmisiones ilegales de radio y televisión buscan, mediante falsas alegaciones, noticias tergiversadas y propaganda dolosa, promover el cuestionamiento del pueblo cubano a la Revolución, el desacato al orden constitucional del país, la emigración ilegal de los cubanos poniendo en riesgo sus vidas, en resumen, fomentar una crisis artificial que sirva de pretexto a una eventual intervención militar contra Cuba.

Hacia Cuba se dirigen semanalmente, procedentes de los Estados Unidos 2 107 horas de trasmisiones de radio y televisión por 24 frecuencias diferentes de onda media, corta, FM y TV. Esta programación lejos de basarse en información equilibrada y objetiva se fundamenta en la desinformación y la falsificación. De las 18 emisoras que transmiten programación subversiva contra la Revolución cubana, 12 dirigen sus señales directamente a Cuba. Tres de ellas son propiedad del Gobierno de los Estados Unidos: el programa Ventana a Cuba de la Voz de las Américas y las mal llamadas Radio y Televisión Martí.

Por si fuera poco varias de estas emisoras pertenecen o prestan sus servicios a organizaciones vinculadas con conocidos elementos terroristas que residen y actúan contra Cuba en territorio norteamericano, con pleno consentimiento de las autoridades de la Administración Federal de los Estados Unidos.

El gobierno de los Estados Unidos destinó más de 37 millones de dólares a las transmisiones de Radio y TV Martí, sólo para el año fiscal 2006. Cabe destacar que esta cifra significa un incremento de alrededor de 10 millones de dólares, en comparación con lo aprobado en la misma partida de 2004.

Como hemos afirmado en otras ocasiones, dichas trasmisiones constituyen flagrantes violaciones de las regulaciones establecidas por la Junta Internacional de Registros de Frecuencias de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Son violaciones flagrantes del Derecho Internacional Público y atentan contra nuestra soberanía.

A pesar de nuestras reiteradas denuncias, los Estados Unidos continúan su guerra radio electrónica contra nuestro país, como parte esencial de su enfermiza política de destruir la Revolución Cubana. En este empeño, han reforzado las potencias de transmisión, han mejorado las antenas, han invadido bandas de transmisión, han adquirido aeróstatos, y desde hace dos años utilizan un avión militar C-130 para como plataforma aérea para enviar las señales de su mal llamada Tele Martí .

Como es conocido todas estas acciones han fracasado gracias a la pericia y habilidad de los especialistas y técnicos cubanos que han logrado interferir las trasmisiones televisivas y una buena parte de las trasmisiones radiales. Pero sobre todo, han chocado con la decisión y convicción de todo el pueblo cubano que repudia este tipo de agresión.

Señor Presidente:

Cuba reafirma su condena a esta agresión y rechaza totalmente la pretensión del gobierno de Estados Unidos de mantener e incrementar las trasmisiones de radio y televisión hacia nuestro territorio. La decisión del tipo de información que desea recibir el pueblo de Cuba le corresponde de manera soberana a nuestro país y no a una Administración de los Estados Unidos que malgasta los aportes de los contribuyentes y conspiran con connotados terroristas en sus planes contra la Revolución Cubana.

Cuba continuará ejerciendo su soberanía e independencia y continuará adoptando cuanta medida esté a nuestro alcance para repeler estas acciones agresivas.

Muchas gracias.

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