DECLARACIÓN DEL REPRESENTANTE PERMANENTE ALTERNO
DE LA REPÚBLICA DE CUBA
EMBAJADOR ORLANDO REQUEIJO
EN EL DEBATE GENERAL DEL 25 PERÍODO DE SESIONES
DEL COMITÉ DE INFORMACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS
30 DE ABRIL DE 2003


Señor Presidente:

Permítame expresarle nuestras felicitaciones por su elección como Presidente del Comité, tarea en la cual podrá contar con el pleno apoyo y cooperación de mi delegación. Hago extensivas estas felicitaciones también al resto de los integrantes de la Mesa. Quisiera también expresar nuestro reconocimiento al presidente saliente, el embajador de Venezuela Milos Alcalay, quien supo conducir nuestros trabajos con la profesionalidad y capacidad que le caracteriza. Aprovecho también para trasladar nuestro agradecimiento al Señor Shashi Tahroor, Subsecretario General para las Comunicaciones y la Información Pública, por los comentarios que nos hiciera sobre las labores del Departamento de Información Pública.

La delegación de Cuba acoge con beneplácito el interés en sumarse a este Comité expresado por San Vicente y las Granadinas, Suiza y Suriname, con lo cual la familia de estados deseosos de compartir nuestros esfuerzos sigue en pleno crecimiento.

Mi delegación se asocia plenamente a lo expresado por el Embajador del Reino de Marruecos a nombre del G-77 y China y comparte esas preocupaciones.

Señor Presidente:

A pesar de todos los esfuerzos que se hacen para llevar a los más apartados rincones del planeta los avances de la ciencia y de la tecnología en materia de comunicaciones e información, el desequilibrio existente se agudiza ante nuestros ojos.

Tal parece que estamos ante una contradicción insalvable e intrínseca del proceso de globalización: mientras más desarrollo hay en las técnicas, mayor es la brecha entre los países desarrollados y los subdesarrollados. Por un lado presenciamos el auge de la Internet y la aparición de tecnologías impensables hace sólo unos meses, mientras que por el otro persisten el hambre, la pobreza, las enfermedades, las guerras, los conflictos. Parecería que viviéramos en planetas diferentes.

Este desequilibrio está también presente en la esfera de la diseminación de la información. Cada día que pasa se hace más necesaria la creación de un Nuevo Orden Mundial de la Información y las Comunicaciones.

Esta es una antigua aspiración, que seguiremos defendiendo, aunque los que manipulan la mayor parte de la información a escala mundial sigan intentando convencernos de la imposibilidad de luchar contra lo establecido y de aceptar con sumisa conformidad lo que se nos pretende hacer digerir como espectadores pasivos de los bombardeos de mensajes y estereotipos hechos a la medida de los intereses de dominación política, económica e ideológica.

Por ello debemos hacer énfasis en las posibilidades que nos brinda nuestra organización para desarrollar acciones concertadas y concretas para reclamar el papel activo que nos debiera corresponder en el empleo de los recursos mediáticos.

Señor Presidente:

La delegación de Cuba desea expresar su aprecio por los esfuerzos que desarrolla el Departamento de Información Pública en el perfeccionamiento y reorientación de las actividades de las Naciones Unidas en la esfera de la información pública y las comunicaciones.

Uno de los puntos esenciales ha sido el desarrollo de los sitios web, los cuales no sólo deben mantenerse sino multiplicarse a la par en los diferentes idiomas oficiales de la organización, algo que aún no ha tenido el resultado aspirado.

Se aprecia una creciente calidad en los programas radiales, buscando inmediatez y coordinación con las emisoras nacionales para difundir las labores y los mensajes de paz de las Naciones Unidas, en momentos sumamente complejos. A pesar de estos avances, todavía estamos bien lejos de equilibrar la diferencia entre lo que ocurre en las Naciones Unidas y lo que se informa o se desinforma de ello en los principales medios de difusión internacionales o transnacionales.

El interés por lo que ocurre en nuestra organización sigue latente, tanto en medios académicos como populares. Existe un alto número de estudiantes y profesores que se interesan en consultar los amplios fondos documentales que existen en la Biblioteca Dag Hammarskjöld para buscar las raíces históricas reales de numerosos asuntos de actualidad. Por ello, mi delegación espera que se cumpla lo que se afirma en el párrafo 34 del Informe del Secretario General (A/AC.198/2003/2) y se vuelva a restaurar el acceso del público a la Biblioteca, suspendido desde septiembre del 2001, hecho que lamentablemente no se menciona en el Informe A/AC.198/2003/5.

El Comité Directivo para la modernización y la gestión integrada de las bibliotecas de las Naciones Unidas deberá encontrar una solución adecuada al problema surgido de la aplicación de medidas extraordinarias de seguridad, sin que se perjudiquen los usuarios externos de dichos servicios bibliotecarios.

Señor Presidente:

Uno de los grandes problemas que enfrentan los países en vías de desarrollo es la limitación de recursos para sustentar la existencia de servicios informativos amplios, democráticos y equilibrados.

En el supermercado mediático cotidiano la desinformación ha adquirido la categoría de producto de primera necesidad. La desinformación es terrorismo silencioso y continuado que, aunque no causa la muerte, no deja de ser un genocidio mental al proponerse como primera tarea despojar a las audiencias de ideas y argumentos sobre temas cruciales para su propia existencia como puede ser, por ejemplo, la guerra y sus verdaderas y secretas intenciones.

La desinformación tiene como propósito provocar la alienación con una pretendida causa justa y la identificación de un supuesto culpable y enemigo. Bajo ese engaño llegan a justificarse actos atroces como el exterminio y la tierra arrasada, los intentos de golpes de Estado, la subversión, la injerencia en los asuntos internos de los estados y las guerras colonialistas.

Hemos estado en presencia de varias guerras informativas de gran intensidad, en las cuales se han realizado cuidadosos preparativos durante meses para que el producto final sea asimilado sin dificultades por la muchedumbre convertida en espectadora silenciosa. A la guerra psicológica y las operaciones encubiertas diseñadas por expertos en inteligencia militar, se ha sumado la creación de oficinas de influencia estratégica adosadas a los aparatos militares para sembrar una mezcla de la llamada "propaganda negra" (léase mentiras deliberadas), la desinformación y la llamada "propaganda blanca" (léase información verídica y creíble favorable a sus intereses) en periodistas y medios extranjeros, para influir en la opinión pública internacional y en la de gobiernos, tanto los llamados amigos como enemigos, en el marco de una supuesta guerra contra el terrorismo.

Como tácticas de inteligencia, las técnicas de engaño, las actividades psicológicas, las emisiones radiofónicas, los ataques cibernéticos contra redes de computación, la distorsión de la información y las operaciones clandestinas de "propaganda negra" se han convertido en herramientas militares clásicas. A ellas se han sumado novedosos elementos como el envío de equipos de comunicadores adiestrados y preparados durante meses hacia aquellas áreas donde exista un "alto interés" mundial y que "acaparan la atención de los medios de comunicación" para dar coherencia al mensaje "libertario" y transmitir la "verdad" a todo el que tenga acceso a los medios sin importar donde esté. Todo se pone en función de la difusión de la mentira organizada.

En nuestra intervención del año pasado pusimos de ejemplo la distorsionada cobertura que se le dio al intento de golpe de Estado contra el presidente constitucional de Venezuela, deformidad que se mantiene hasta la actualidad. Hoy denunciamos además la manipulación mediática de una guerra unilateral, desequilibrada, injusta y criminal que se ha perpetrado contra Iraq con pretextos burdos y cambiantes, así como la vasta campaña de prensa desencadenada para distorsionar las realidades cubanas, al mismo tiempo que silencian con inusual sincronización los actos terroristas y provocadores que se organizan contra Cuba, los cuales han sido debida y documentadamente denunciados por Cuba en los órganos internacionales creados precisamente para su evitación, y de los que existe una amplia información en los documentos oficiales de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad.

Señor Presidente:

En su presentación al inaugurar los trabajos de esta sesión, usted, señor presidente, hizo mención a la necesidad de trasladar las experiencias de los estados miembros en cuanto a las "buenas prácticas" en materia de información. Hoy, una vez más mi delegación se ve obligada a denunciar ante este Comité una "mala práctica": la agresión radial y televisiva que contra Cuba se realiza a diario desde territorio de los Estados Unidos de América.

Cada semana se propalan desde los Estados Unidos 2221 horas de transmisiones de radio y televisión mediante 16 emisoras de onda media, corta, Frecuencia Modulada y televisión a través de 24 frecuencias diferentes. En conjunto son 309 horas diarias de emisiones que no tienen nada que ver con la cultura, ni con la información objetiva y equilibrada. De estas 16 emisoras, 14 pertenecen a organizaciones promotoras o vinculadas directamente con elementos terroristas que residen, operan y actúan con total impunidad en territorio norteamericano y cuyas actividades han sido denunciadas en diversos espacios de las Naciones Unidas que tratan el tema del terrorismo.

De las 16 emisoras, hay 10 que transmiten específicamente contra Cuba. Una de ellas es propiedad del gobierno de los Estados Unidos: la tan mencionada Radio y Televisión Martí, auspiciadas, financiadas y controladas por el gobierno de los Estados Unidos, gracias a la asignación que se le hizo en la Ley Omnibus del Presupuesto Fiscal de los Estados Unidos para el año 2003 que tiene prevista la suma de 24 996 000 dólares a la Junta de Transmisiones hacia Cuba a cargo de Radio y TV Martí, lo que representa un incremento de más de dos millones de dólares en relación con el ejercicio presupuestario precedente.

Estas transmisiones, además de atentar contra la soberanía de Cuba, constituyen una flagrante violación del Derecho Internacional y de las regulaciones establecidas por la Junta Internacional de Registro de Frecuencias de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Todos los aquí presentes conocemos que el empleo de la información con el interés expreso de subvertir el orden interno de otros estados, violar su soberanía y realizar actos de injerencia en sus asuntos internos es un acto ilegal que concita el rechazo de la comunidad internacional.

Lamentablemente, el gobierno de los Estados Unidos hace caso omiso del extendido rechazo al mal uso o la explotación de la información con propósitos criminales o terroristas y persiste en su empeño de dirigir, financiar, estimular y facilitar estas transmisiones ilegales hacia Cuba, en las cuales se alienta la emigración ilegal y en condiciones peligrosas, se incita a la violencia y a las acciones terroristas en franco desafío a las leyes y al estado de derecho, se estimula la violencia, el desacato y la indisciplina social y se tergiversa de manera burda la realidad cubana.

En la enfermiza obsesión por tratar de destruir a la Revolución Cubana, los Estados Unidos han empleado cuanto medio técnico posible ha estado a su alcance, entre los cuales se pueden mencionar el reforzamiento de las potencias de transmisión, los cambios de bandas de transmisiones televisivas, la invasión de bandas de transmisión, la ubicación de retransmisores en aeróstatos, etc.

El último invento de este tipo apareció el pasado 24 de febrero de 2003 cuando la agrupación terrorista basificada en Miami "Hermanos al Rescate", con la autorización de la Agencia Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA), comenzó a volar en áreas colindantes al espacio aéreo cubano con el propósito de realizar transmisiones de televisión ilegales de la llamada TV Martí hacia Cuba.

A pesar de las advertencias previas hechas por Cuba, las autoridades norteamericanas no han hecho absolutamente nada para impedir esta actividad violatoria de las normas internacionales que rigen las transmisiones de televisión, mientras sus perpetradores, amparados en la impunidad que se le brinda, ya están anunciando nuevas incursiones de este tipo para los próximos días.

Ante todas estas acciones, los especialistas cubanos han logrado con elevada eficacia interferir todas las transmisiones televisivas y una buena parte de las transmisiones en onda media. Pero sobre todo, han chocado con el repudio de todo un pueblo que no se deja engañar por frases melosas y provocadoras procedentes del vecino del Norte.

Señor Presidente:

Ante este Comité de Información, Cuba reitera su condena y rechazo a esta agresión radioelectrónica y rechaza con total firmeza la pretensión del gobierno de los Estados Unidos de mantener e intensificar este tipo de transmisiones. Cuba es un país soberano e independiente y el pueblo cubano sabe muy bien lo que ha costado alcanzar esa libertad.

Por ello, expresamos nuestro total repudio a los burócratas que estafan a los contribuyentes norteamericanos despilfarrando sus aportes tributarios en acciones infames que en muchos casos están asociadas a elementos terroristas y corruptos de la peor calaña, cuyos sucios manejos salen ocasionalmente a la luz escandalizando a la opinión pública norteamericana.

Cuba continuará repeliendo con todos los medios a su alcance estas acciones agresivas como parte de su batalla cotidiana por la verdad y en contra de la desinformación a escala planetaria.

Muchas gracias.

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