Mujeres invisibles, problemas invisibles

Aunque se dispone de poca información precisa, se calcula que existen unos 258 millones de viudas en todo el mundo, y aproximadamente una de cada diez vive en la pobreza extrema. Con frecuencia, los datos sobre la situación de las mujeres no se desglosan por estado civil, por lo que las viudas son invisibles en todos los niveles de las estadísticas de género, desde las nacionales hasta las mundiales. No obstante, sabemos que muchas viudas de edad se enfrentan a múltiples formas interrelacionadas de discriminación por razones de género, edad, ubicación en zona rural o discapacidad. Otras mujeres son jóvenes todavía cuando pierden a sus maridos, quizás como resultado de un conflicto o porque se casaron con hombres mucho más mayores cuando aún eran niñas.

En muchos países, a las mujeres que enviudan se les niegan sus derechos de herencia y a la tierra y se les somete a degradantes rituales de sepultura y duelo, y a otras formas de abuso.

A menudo, son los propios miembros de su familia los que desalojan a las viudas de sus hogares y abusan de ellas físicamente; a algunas hasta las asesinan. En gran cantidad de países, la condición social de la mujer está inextricablemente vinculada a la de su esposo, de modo que cuando él muere, la mujer ya no tiene lugar en la sociedad. Para recuperar su condición social, se espera de ellas que se casen con uno de los parientes de su esposo, muchas veces en contra de su voluntad. Para muchas, la pérdida de pareja es solo el primer hecho traumático de una terrible experiencia a largo plazo.

En muchos países, además, se estigmatiza la viudez y a menudo es causa de vergüenza. En algunas culturas, se cree que las viudas están malditas e incluso se las asocia con la brujería, lo que provoca que sean víctimas del aislamiento, el abuso o situaciones peores.

Los hijos de las viudas, muchas veces, se ven también afectados por esta situación, emocional y económicamente. Las madres viudas tienen que mantener solas a sus familias y muchas veces tienen que retirar a sus hijos de la escuela y pasan a depender del trabajo de estos. Además, las hijas de las viudas pueden sufrir gran cantidad de privaciones, lo que las hace más vulnerables a ser víctimas de abuso.

Tales crueldades con frecuencia se justificadan en términos de la práctica cultural o religiosa. La impunidad por los abusos de los derechos de las viudas es algo extendido y son pocos los autores a los que se los lleva ante la justicia. Incluso en países donde la protección legal es más inclusiva, las viudas pueden sufrir marginalización social.

En pos del progreso para las viudas

El Día Internacional de las Viudas es una oportunidad para pasar a la acción y conseguir así lograr sus plenos derechos y el reconocimiento para las viudas.

La escasez de datos fidedignos sigue siendo uno de los más importantes obstáculos para el desarrollo de políticas y programas. Asimismo, los gobiernos deben tomar medidas para mantener sus compromisos para garantizar los derechos de las viudas tal como los consagra el derecho internacional, lo que incluye la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención de los derechos del niño. Incluso cuando existen leyes que protegen los derechos de las viudas, la debilidad de los sistemas judiciales de gran cantidad de estados compromete la forma en la que se defienden los sus derechos en la práctica. La falta de concienciación y la discriminación por parte de los funcionarios judiciales puede provocar que las viudas eviten acudir al sistema judicial para reclamar la restitución de sus derechos.

En definitiva, deben emprenderse programas y políticas para terminar con la violencia contra las viudas y sus hijos, mitigar su pobreza, ofrecerles educación y otras formas de ayuda. Estos programas deben incluirse en el contexto de los planes de acción para acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En situaciones posteriores a un conflicto, se debe convocar a las viudas para que participen plenamente de los procesos de reconciliación y consolidación de la paz con el fin de garantizar que contribuyan a la paz y seguridad sostenibles.

Empoderar a las viudas mediante el acceso a la atención médica adecuada, educación, empleo decente, plena participación en el proceso de toma de decisiones y en la vida pública, así como llevar una vida sin violencia, les daría la oportunidad de seguir con su vida de manera segura después del duelo, para ella y para sus hijos.