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Día Mundial del Agua
22 de marzo

Declaración sobre la Calidad del Agua de «UN Water»

Declaración en inglés Documento PDF en inglés

El agua dulce limpia, segura y de calidad es esencial para la supervivencia de todos los organismos vivos y el funcionamiento de los ecosistemas, las comunidades y las economías. Pero la calidad del agua en el mundo está cada vez más amenazada por el aumento de la población humana, la expansión de las actividades industrial y agrícola y el peligro de que el cambio climático altere el ciclo hidrológico mundial. Existe una necesidad urgente de que la comunidad mundial (tanto el sector público como el privado) se una para asumir el reto de proteger y mejorar la calidad del agua de nuestros ríos, lagos, acuíferos y del agua corriente. Para ello, debemos comprometernos a prevenir la futura contaminación de las aguas, a tratar las aguas que ya están contaminadas (incluyendo la depuración para el consumo humano) y a devolverles la calidad y la higiene a los ríos, lagos acuíferos y ecosistemas acuáticos. Se podrá apreciar esta labor en el recorrido del agua desde las cabeceras de nuestros cauces hasta los océanos, en la pesca y en los medios marinos que juntos ayudan a preservar la vida humana.

El problema

La calidad del agua se ha convertido en un asunto mundial. Cada día, se vierten millones de toneladas de aguas residuales tratadas de forma inadecuada y desechos industriales y agrícolas a las aguas de todo el mundo. Cada año, lagos, ríos y deltas reciben una cantidad de contaminación equivalente al peso de toda la población mundial (de cerca de 7.000 millones de personas). Cada año, muere más gente a causa del agua no apta para el consumo que a causa de todo tipo de violencia, incluidas las guerras, y el mayor impacto se da en los niños menores de cinco años. Las pérdidas económicas por falta de agua y saneamiento solo en África se estiman en 28.400 millones de dólares de los EE. UU. o alrededor del 5 por ciento del PIB. La contaminación del agua debilita o destruye los ecosistemas naturales que sustentan la salud humana, la producción de alimentos y la biodiversidad. Diversos estudios han calculado que el valor de las funciones que desempeñan los ecosistemas es dos veces mayor que el Producto Interior Bruto de la economía mundial, y se ha estimado que el papel que cumplen los ecosistemas de agua dulce en depurar el agua y asimilar residuos supera los 400.000 millones de dólares de los EE. UU. La mayor parte del agua dulce contaminada acaba en los océanos, causando daños en las zonas costeras y en las pesquerías.

La buena noticia: disponemos de soluciones eficaces

Se están aplicando en numerosos lugares soluciones eficaces para el desafío que plantea la calidad del agua; es el momento de un enfoque mundial. Hay tres soluciones fundamentales para los problemas de la calidad del agua: (1) la prevención de la contaminación; (2) el tratamiento; y (3) la recuperación de los ecosistemas.

Prevenir la contaminación de los recursos hídricos a través de la reducción o la eliminación de contaminantes en el nacimiento de los ríos es casi siempre la manera más barata, fácil y eficaz de conservar la calidad del agua. La prevención implica reducir o eliminar el uso de sustancias nocivas y agentes contaminantes; modificar el equipamiento y la tecnología empleada para generar menos desechos; reducir los escapes y emisiones fugitivas; y reducir el consumo de energía y de agua. La prevención de la contaminación permite a las comunidades gastar menos dinero en la gestión, el almacenamiento, el tratamiento, la reparación y la supervisión reglamentada de los residuos. La prevención de la contaminación debería ser una prioridad en cada uno de los retos pendientes a los que se enfrenta el mundo: la mejora de la calidad del agua, el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio sobre agua y sanidad y la lucha contra el cambio climático.

Muchas fuentes de agua y cauces ya son de poca calidad, pero existen múltiples tecnologías y propuestas eficaces para mejorar su calidad y para tratar las aguas residuales; desde proyectos de alta tecnología a otros más austeros, con poco consumo energético y ecológicos. Necesitamos más esfuerzo para difundir su utilización, lo cual implica una inversión mayor en los actuales sistemas de calidad de agua y en investigación para mejorar el tratamiento de nuevos contaminantes, reducir el coste de los tratamientos e incrementar la fiabilidad de los métodos existentes. Además, para atender nuestros problemas de calidad del agua, es esencial recuperar y proteger los ecosistemas naturales, estableciendo y aportando sus necesidades básicas de calidad y cantidad de agua. La protección y recuperación de los ecosistemas se debe ver como un elemento clave en la lucha por conseguir una calidad del agua duradera.

Un paso adelante

Se puede hacer mucho más para encontrar y poner en marcha soluciones como las siguientes: Mejorar el conocimiento sobre la calidad del agua: la supervisión actual y unos datos apropiados son la pieza clave para mejorar la calidad del agua. Abordar los desafíos de la calidad del agua implica fortalecer la competencia y la habilidad en los países en desarrollo, además de utilizar, en tiempo real, herramientas fiables, económicas y rápidas de muestreo sobre el terreno, tecnología e instituciones de intercambio de datos y administración.

Fomentar la comunicación y la educación: es necesaria una educación mundial coordinada y una campaña de sensibilización sobre el problema de la calidad del agua, que incluyan campañas regionales y nacionales con fines específicos y que relacionen la calidad del agua con asuntos de repercusión cultural, social o histórica.

Mejorar los planteamientos económicos y financieros: se necesitan un acceso adecuado a la financiación y programas apropiados de subvenciones y fijación de precios. Comprender el valor económico de mantener los servicios de los ecosistemas y las infraestructuras del agua ayudará a proteger la calidad del agua, a permitir una recuperación suficiente de los gastos, a asegurar inversiones convenientes y a apoyar operaciones sostenibles a largo plazo y mantenimiento.

Extender el uso de tecnologías eficaces: se requiere una capacidad de apoyo logístico, gestión y formación técnica para la utilización productiva, el mantenimiento y el funcionamiento de sistemas con el fin de recoger, transportar y tratar residuos humanos, agua usada, agua de lluvia, desechos industriales y escorrentía agrícola. Es necesario centrarse en desarrollar la capacidad de las comunidades, los gobiernos y las empresas para usar tecnologías y propuestas respetuosas con la calidad del agua y desarrollar nuevas tecnologías cuando sea necesario.

Utilizar instrumentos legales, institucionales y reguladores adecuados: se deberían aprobar y cumplir convenientemente leyes para proteger y mejorar la calidad del agua, desde el ámbito internacional hasta el ámbito local y de las cuencas hidrográficas. Además, se deberían difundir políticas ejemplares de prevención de la contaminación y establecer pautas para obtener la calidad del agua en los ecosistemas. Es indispensable que se desarrollen, a nivel mundial, métodos estándar que analicen la calidad del agua en los caudales, que se dispongan directrices internacionales para conseguir la calidad del agua en los ecosistemas y que se definan cuáles son las áreas prioritarias para la reparación.

Agua limpia para hoy y para el futuro

Como comunidad mundial, debemos redirigir nuestra atención a mejorar y preservar la calidad de nuestra agua, un reto que exige avanzar con decisión a nivel internacional, nacional y local. Asumir las prioridades mundiales, la financiación y las políticas para mejorar la calidad del agua puede garantizar que nuestros recursos hídricos vuelvan a convertirse en fuentes de vida. Ya disponemos del conocimiento y las capacidades para proteger la calidad de nuestra agua, solo nos falta la voluntad. La vida y la prosperidad humanas dependen de nuestras acciones, de que seamos los guardianes y no los que contaminemos nuestro recurso más valioso. El agua limpia es vida.

Sección de Servicios de Internet, Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas