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Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura
26 de junio

Mensaje del Secretario General para 2011

La tortura es un intento brutal de destruir el sentido de la dignidad y el valor del ser humano. Funciona como un arma de guerra y no solo aterroriza a sus víctimas directas sino que trasciende a las comunidades y sociedades. En el Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, rendimos homenaje a los hombres y mujeres que han sufrido y resistido el suplicio con coraje y fortaleza interior. Lamentamos también la pérdida de los que no sobrevivieron.

Los Estados deben adoptar medidas eficaces de tipo legislativo, administrativo, judicial o de otra índole para impedir que se cometan actos de tortura en todo territorio que esté bajo su jurisdicción. No podrán invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública o situación de seguridad nacional. Entre las obligaciones de los Estados también se incluye el deber de proporcionar a todas las víctimas de la tortura los medios de obtener reparación de manera efectiva y rápida, y de recibir indemnización y rehabilitación.

Reintegrarse a la vida cotidiana después de sufrir torturas es difícil. El Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura proporciona asistencia a personas y organizaciones de todo el mundo para mitigar el dolor físico y psicológico, reconstruir vidas destrozadas y apoyar el derecho a la verdad y la justicia mediante la asistencia jurídica. Agradezco a los gobiernos y a otros contribuyentes que han hecho posible brindar esa asistencia, y exhorto a todos los miembros de la comunidad internacional a que presten apoyo al Fondo. Encomio a las numerosas personas y organizaciones que prestan asistencia médica, psicológica, jurídica y social a las víctimas de la tortura y a sus familias.

La reciente entrada en vigor de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas añade un valioso elemento al conjunto de normas internacionales de derechos humanos, puesto que las desapariciones forzadas son otra manifestación de la tortura. Hago un llamamiento a todos los Estados Miembros para que den al Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la cuestión de la tortura acceso pleno y sin trabas a los lugares en sus países respectivos donde se encuentren personas privadas de libertad. Exhorto también a todos los Estados que aún no lo hayan hecho a que ratifiquen la Convención contra la Tortura y a que permitan a las víctimas presentar denuncias individuales conforme a sus instrumentos.

En momentos en que las aspiraciones legítimas de las personas de muchas regiones del mundo a una mayor libertad y dignidad y a una vida mejor se ven a menudo frustradas por la violencia y la represión, insto a los Estados a que respeten los derechos fundamentales de todas las personas. La tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, en cualquier lugar o circunstancia en que se produzcan, nunca podrán estar justificados.

Ban Ki-moon

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