El deporte y la ONU

El deporte ha desempeñado históricamente un papel importante en todas las sociedades, ya sea en forma de competiciones deportivas, de actividades físicas o de juegos. Pero uno puede preguntarse: ¿qué tiene que ver el deporte con las Naciones Unidas? De hecho, el deporte es un socio natural para el sistema de las Naciones Unidas.

El deporte como derecho fundamental

El deporte y el juego son derechos humanos que deben ser respetados y aplicados en todo el mundo; el derecho al acceso y a la participación en los deportes se ha reconocido en numerosas convenciones internacionales. La UNESCO en 1978 reconoció el deporte y la educación física como un «derecho fundamental para todo el mundo». A pesar de todo, a día de hoy este derecho es todavía ignorado o no se respeta.

El deporte como arma poderosa

El poder del deporte para atraer, mobilizar e inspirar es indiscutible. Juega un papel clave a la hora de promover la integración social y el desarrollo económico en diversos contextos geográficos, culturales y políticos. Sirve, además, para estrechar lazos sociales y para promover valores como la paz, la fraternidad, solidaridad, no violencia, tolerancia y justicia. Asimismo, es beneficioso para el desarrollo personal; la salud y la prevención de enfermedades; la igualdad de género; la integración social y el desarrollo de capital social; la resolución de conflictos; el desarrollo econímico; la comunicación y la movilización social, entre otros.

El deporte y la paz

El deporte como lenguaje universal puede servir para promover la paz, la tolerancia y la comprensión más allá de fronteras, culturas y religiones. Todo el mundo entiende los valores intrínsecos del deporte, como el trabajo en equipo, la equidad, la disciplina, el respeto por el oponente y las reglas del juego; valores que pueden llevar a la consecución de la solidaridad, la cohesión social y la coexistencia pacífica.

Los programas deportivos permiten el encuentro en territorios neutrales y en un ambiente donde la agresión puede controlarse y transformarse, con lo que se facilita el acercamiento y la reconciliación entre las partes contrarias.

A pesar de que el deporte no puede por sí mismo resolver conflictos, puede, sin embargo, ser un medio efectivo y renatable para aliviar o facilitar la vuelta a la normalidad tras los conflictos y en las fases de construcción de la paz, así como para la prevención de conflictos.

El deporte y el desarrollo sostenible

En la Declaración de la Agenda 2030 para un Desarrollo Sostenible Documento PDF se reconoce aún más el papel del deporte en el progreso social:

«El deporte es también un facilitador importante del desarrollo sostenible. Reconocemos la creciente contribución del deporte al desarrollo y a la paz en cuánto a su promoción de la tolerancia y el respeto y los que aporta al empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, tanto a nivel individual como comunitario, así como a la salud, la educación y la inclusión social».