El Secretario General Ban Ki-moon y Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional

El Secretario General Ban Ki-moon toma parte en el relevo de la antorcha olímpica antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 que se celebran en la ciudad rusa de Sochi. También en la foto, Thomas Bach, Presidente del Comité Olímpico Internacional. ONU/P. Filgueiras

«La Tregua Olímpica», la tradición griega de la ekecheiria, comenzó en el siglo VIII antes de Cristo como principio sagrado de los Juegos Olímpicos. En 1992, el Comité Olímpico Internacional resucitó esta tradición exhortando a todas las naciones a observar la tregua olímpica.

La Asamblea General, en su resolución 48/11 Documento PDF, de 25 de octubre de 1993, instó a los Estados Miembros a que observaran la tregua olímpica. Este llamamiento fue reiterado en la Declaración del Milenio.

El movimiento olímpico aspira a contribuir a lograr un futuro de paz para la humanidad mediante los valores educativos del deporte. Para ello congrega a atletas de todo el mundo en el máximo acontecimiento deportivo interna-cional, los Juegos Olímpicos, y promueve la paz mundial, la amistad, la solidaridad y la justicia, principios que también defienden, las Naciones Unidas.

Teniendo en cuenta estos objetivos comunes, en 1998 el Comité Olímpico Internacional decidió enarbolar la bandera de las Naciones Unidas en todos los lugares donde se celebraran competiciones de los Juegos Olímpicos. Por su parte, el sistema de las Naciones Unidas está ampliando su cooperación con el Comité Olímpico Internacional y la familia olímpica en general a través de una serie de acuerdos y alianzas.