Las Naciones Unidas
Panorama General
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  El Secretario General
Mensaje con ocasión del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA
1º de diciembre de 2002

    

La epidemia mundial del SIDA se ha convertido en una terrible carga para millones de personas, familias y comunidades de todo el mundo. Para aliviarla es necesario mejorar la atención de la salud, facilitar el acceso al tratamiento, adoptar medidas de prevención más enérgicas, promover la eficacia de los servicios sociales y apoyar a los más vulnerables, especialmente a los huérfanos.

Pero hay otra carga terrible que impone el SIDA y que cada uno de nosotros puede contribuir a aliviar: la carga del estigma que lleva consigo la infección con el VIH.

El estigma puede ser tan dañino como el propio virus. La soledad y el desamparo que genera son causa de profundo dolor para quienes padecen sus efectos. También a todos debería dolernos, porque constituye una afrenta a nuestra condición humana común.

Hay personas a las que, por tener el SIDA, se les niegan derechos básicos como la alimentación o la vivienda, o que son despedidas de un empleo que están en perfectas condiciones de ejercer. A veces son rechazadas por su comunidad o, en los casos más trágicos, por su propia familia.

El temor al estigma lleva a guardar silencio: un silencio que en la lucha contra el SIDA equivale a la muerte. Ese temor cohíbe el debate público sobre el SIDA y desalienta a las personas a averiguar si están infectadas. Puede, incluso, llevar a algunas personas -una madre que amamanta a su hijo, o una persona que mantiene relaciones sexuales sin informar a su pareja de que puede estar infectada- a correr el riesgo de transmitir el virus con tal de que no se sospeche que existe la posibilidad de que hayan contraído la infección.

Pero el muro de estigma y silencio empieza a resquebrajarse. Hay indicios de progreso en todos los continentes. Los dirigentes al más alto nivel hablan públicamente sobre el tema. En los tribunales se defienden los derechos de las personas que viven con el VIH/SIDA. En los lugares de trabajo se establecen principios al respecto. Las escuelas, los medios de difusión y los programas de educación de jóvenes contribuyen a que las nuevas generaciones estén mejor preparadas para vivir en el mundo del SIDA. El año pasado, en un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron por unanimidad una declaración de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA que sirvió para transmitir un mensaje claro en todo el mundo. Los Estados se comprometieron a promulgar leyes para prohibir la discriminación contra quienes viven con el VIH y contra los miembros de los grupos vulnerables, y a hacerlas cumplir.

Sin embargo, por más leyes y reglamentos que se adopten, no hay arma más potente contra el estigma y el silencio que la voz de la población mundial que habla abiertamente sobre el SIDA. Con el lema "Vive y deja vivir", la campaña mundial contra el SIDA de este año nos exhorta a hacer todo lo posible para que todas las personas, tengan o no el VIH, puedan ejercer sus derechos y vivir con dignidad. En este Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, propongámonos sustituir el estigma por el apoyo, el miedo por la esperanza, el silencio por la solidaridad. Actuemos con la conciencia de que esa tarea comienza con cada uno de nosotros.

Kofi A. Annan