Antecedentes

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su sexagésimo cuarto período de sesiones, declaró el 29 de agosto Día Internacional contra los Ensayos Nucleares mediante la aprobación por unanimidad de la resolución 64/35 Documento PDF el 2 de diciembre de 2009. En el preámbulo de la resolución se hace hincapié en que «debe hacerse todo lo posible para poner fin a los ensayos nucleares con el fin de evitar efectos devastadores y perjudiciales para la vida y la salud de las personas y para el medio ambiente» y en que «la cesación de los ensayos nucleares es uno de los medios fundamentales para lograr el objetivo de un mundo libre de armas nucleares».

El principal mecanismo para la erradicación de los ensayos de armas nucleares es el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares (TPCE) Disponible en inglés, que fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de septiembre de 1996. Hasta la fecha, 183 Estados han firmado el Tratado y 159 lo han ratificado. Para que el tratado entre en vigor debe ser ratificado por varios de los Estados que poseen capacidades nucleares importantes.

Si bien la comunidad internacional está de acuerdo con que los ensayos de armas nucleares ponen en peligro la vida, todavía existe, hasta cierto punto, entre los Estados el deseo de aparentar superioridad ante el resto de los países y recelo frente a la posibilidad de que se realicen ensayos clandestinos. También existe el temor de que, si no se hacen ensayos, las armas nucleares dejen de ser fiables. Sin embargo, a lo largo de los años, la ciencia y la tecnología han avanzado de manera exponencial, aumentando la capacidad de supervisar y verificar los mecanismos de fiscalización, así como de detectar la proliferación de armas nucleares. Estas actividades e instrumentos de vigilancia fueron propuestos y elaborados por la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCE) Disponible en inglés. A pesar del estancamiento del proceso de ratificación, una sensibilización pública cada vez mayor, incluidas las actividades del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, presiona a los Estados para que firmen el Tratado con el fin de erradicar definitivamente estos ensayos.

Ha habido avances visibles en varios frentes por parte de los Estados Miembros —en los planos multilateral, bilateral y unilateral–, los institutos científicos, la sociedad civil y las organizaciones de base. Especialmente, estos dos últimos colectivos presionan a gobiernos propios y ajenos para que reconsideren la posesión de armas nucleares.

El desarme nuclear, que el ex Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon calificó de «bien público mundial de la mayor prioridad», es la clave para la paz y la seguridad. El Día Internacional contra los Ensayos Nucleares plasma esta idea clave. De hecho, la calidad de «bien público mundial» es obvia y refleja el peligro que suponen los ensayos y las armas nucleares, además de la amenaza del terrorismo nuclear en años recientes. Varias comisiones internacionales, así como un sinnúmero de resoluciones de la Asamblea General, han incorporado este punto de vista y han subrayado las terribles consecuencias del uso de estas armas para la humanidad, las economías mundiales y el medio ambiente.

Una de las contribuciones más importantes a la reflexión actual sobre este tema se recoge en el Documento Final de la Conferencia de las Partes encargada del examen del Tratado en 2010, en el que se expresa la profunda preocupación por las consecuencias humanitarias catastróficas de cualquier uso de armas nucleares y reafirma la necesidad de que todos los Estados cumplan en todo momento las disposiciones aplicables del derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario.

La Comisión Preparatoria de la OTPCE Disponible en inglés y los 166 países que han ratificado continúan promoviendo la entrada en vigor del Tratado. El singular sistema de vigilancia de la OTPCE, que ya incluye más del 90% de los países signatarios, garantiza a los Estados que ninguna explosión nuclear pasará indetectada.

Sin embargo, nada contribuiría más a evitar una guerra nuclear o la amenaza del terrorismo nuclear que la eliminación de los ensayos nucleares. La celebración del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares y las iniciativas llevadas a cabo durante todo el año por parte de los gobiernos y la sociedad civil refuerzan el impulso hacia un mundo seguro.