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Consejo de Seguridad 2009: Recapitulación

El Oriente Medio

La cuestión de Palestina

Las repercusiones humanitarias y políticas del conflicto de Gaza marcaron el rumbo del compromiso del Consejo en referencia a la cuestión de Palestina. El año se caracterizó por esfuerzos frustrados por reconstruir los enclaves devastados en medio de persistentes cierres graves y por asegurar un acceso humanitario sin impedimentos; conseguir la reconciliación intrapalestina; prevenir el tráfico de armas; completar las obligaciones de la Hoja de Ruta, especialmente aquellas referentes a los acuerdos; y retomar las conversaciones, además de estar verdaderamente dispuestos a negociar temas fundamentales, como Jerusalén, fronteras y refugiados.

A principios de enero estalló un trágico conflicto de 13 días de duración entre las Fuerzas de Defensa de Israel y militantes armados de Hamas. El sexto día, el Consejo escuchó al Secretario General y al Presidente de la autoridad Nacional Palestina. Aquel día tres escuelas del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS) habían sido dañadas por los ataques aéreos israelís. Murieron decenas de civiles y el Secretario General lo calificó de «totalmente inaceptable».

Añadió que igual de inaceptables fueron los actos que realizaron los militantes de Hamas que pusieron en peligro a civiles palestinos. «Debemos pasar del debate a la acción, y debemos hacerlo de forma inmediata», urgió el señor Ban. Pidió, además, una cesación del fuego inmediato y duradero, que debía ser respetada por ambas partes, y condenó de nuevo los ataques indiscriminados de Hamas y el uso excesivo de la fuerza por parte de Israel.

Instando al Consejo a que «salve a mi pueblo», el Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas presionó para conseguir un cese completo e inmediato de las agresiones israelís. La elección del Consejo fue clara: se debía demostrar que las Naciones Unidas no ignorarían la tragedia del pueblo palestino, ni permitirán que el Oriente Medio continúe siendo una «vorágine de destrucción durante esta nueva ola de violencia y odio». La representante de Israel afirmó que los ciudadanos de su país habían sufrido durante ocho años el trauma que suponían los ataques misiles diarios de Gaza. «Ningún Estado permitiría que sus ciudadanos sufrieran tales ataques. Ni debería hacerlo», declaró en un debate al que asistieron 14 ministros extranjeros. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9563.)

El 7 de enero, gran parte de los miembros de las Naciones Unidas se vio envuelto en un debate crítico. Numerosos delegados destacaron que no existía ninguna solución militar posible. Pidieron que se intensificaran los esfuerzos diplomáticos, y advirtieron de que la violencia amenazaba las esperanzas de una futura paz entre Israel y Palestina y empeoraba la ya funesta situación en el territorio densamente poblado. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9565.)

El 8 de enero, como resultado de intensos días de negociaciones ministeriales en la sede de las Naciones Unidas, el Consejo adoptó la resolución 1860 (2009), con 14 votos a favor y una abstención (Estados Unidos). Constituyó un llamamiento para una «cesación del fuego inmediata, duradera y respetable que comience con la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza». (Véase el Comunicado de Prensa SC/9567.)

El 21 de enero (el día que las tropas israelíes se retiraron de Gaza) B. Lynn Pascoe, el Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, informó al Consejo sobre el viaje del Secretario General a la región. En un comunicado, el señor Ban declaró que la situación era todavía delicada y que todavía quedaba mucho por hacer tanto en el ámbito humanitario como en el diplomático. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9578.)

Algunos miembros superiores de las Naciones Unidas informaron al Consejo el 27 de enero. Entre ellos se encontraba John Holmes, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia, que anunció sus planes de realizar un llamamiento de ayuda de emergencia el 2 de febrero. Durante su reciente visita a Gaza, dijo que le había impactado la magnitud de la destrucción y del sufrimiento. Karen AbuZayd, Comisionado General del OOPS en ese momento, expresó su profunda tristeza por lo que parecía haber sido una destrucción sistemática de colegios, hogares, fábricas, tiendas y granjas. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9585.)

A pesar de los retos abrumadores, la paz podría y debía prevalecer, tal y como comunicó al Consejo Robert Serry, Coordinador Especial para el Proceso de Paz en el Oriente Medio y Representante Personal del Secretario General ante la Organización de Liberación de Palestina y la Autoridad Palestina, el 18 de febrero en la primera sesión formal desde la intensa actividad diplomática de enero. Citó las graves repercusiones de la crisis de Gaza: la continua división entre los palestinos; la nueva situación política de Israel; los resultados no concluyentes de las negociaciones entre Israel y Palestina en 2008; obligaciones de la Hoja de Ruta incumplidas, especialmente las referentes a acuerdos; y el estancamiento de las conversaciones entre Israel y Siria. Subrayó que durante el próximo año, la comunidad internacional debía mostrarse unida y segura al mismo tiempo que aumentaba sus esfuerzos. Añadió que el Secretario General había tomado muy en serio el compromiso activo del Consejo y agradeció los acuerdos claros y el rápido compromiso que realizó la nueva Administración de los Estados Unidos. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9597.)

El 25 de marzo, el señor Pascoe informó de que, dos meses después de la retirada de Israel y de las promesas internacionales de ayuda humanitaria valorada en millones de dólares para el territorio palestino devastado, se había progresado poco en la cesación del fuego, la apertura de los cruces fronterizos del enclave, la garantía del acceso humanitario, la prevención del tráfico de armas o la reconciliación intrapalestina. En lugar de todo ello, una preocupante incertidumbre surgía de la situación intolerable de los cruces de Gaza. Como resultado, había una prohibición casi total de los materiales de construcción, no se formaba un nuevo Gobierno israelí y no se realizaban los avances adecuados en el fin de la ocupación y había decenas de nuevas demoliciones y desahucios. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9626.)

El 20 de abril, el Secretario General Adjunto Pascoe destacó el compromiso de la comunidad internacional a una solución biestatal y elogió el enlace de la actividad democrática reciente y venidera. No obstante, en una reunión el 11 de mayo, en la que participaron siete ministros extranjeros, el Secretario General Ban señaló que, tras los resultados inconcluyentes de las negociaciones de 2008 y el baño de sangre de Gaza, apenas se había progresado en dos recientes resoluciones fundamentales del Consejo, la 1850 (2008) y 1860 (2009). El comunicado presidencial que siguió a la reunión de mayo manifestaba la urgente necesidad de vigorosa acción diplomática para alcanzar los objetivos deseados y consolidar los acuerdos previos. (Ver comunicado de prensa SC/9638 y SC/9655).

El 23 de junio, el señor Serry comunicó al Consejo que los esfuerzos para revigorizar el proceso de paz habían continuado, y que las reuniones recientes (incluyendo una del Cuarteto el 19 de junio) habían sido celebradas con la intención de aumentar los esfuerzos para lograr una solución biestatal. El 14 de junio, el Primer Ministro israelí Netanyahu declaró que el Gobierno israelí aceptaría un Estado palestino, pero con determinadas condiciones relacionadas con el territorio, la seguridad, los refugiados, Jerusalén y el caracter del Estado de Israel. Recordó las afirmaciones que el Secretario General realizó en mayo, en las que señaló que «las acciones sobre el terreno, junto a una verdadera disposición a negociar temas fundamentales, como Jerusalén, fronteras y refugiados, basados en los compromisos ya existentes de Israel, serán la verdadera evaluación del compromiso de Israel a la solución biestatal». (Véase el Comunicado de Prensa SC/9691.)

Durante un debate sobre la situación del Oriente Medio que se celebró el 27 de julio, se citaron varios «desarrollos positivos». Algunos de ellos fueron las iniciativas propuestas por Egipto y la Liga de Estados Árabes para promover la reconciliación intrapalestina, y el hecho de que el Presidente Obama se dirigiera en junio al mundo musulmán en El Cairo. Los portavoces destacaron la importancia de la responsabilidad compartida de Israel, el pueblo palestino y la comunidad árabe de cumplir los términos ya acordados en la Hoja de Ruta para la paz. Sin embargo, se expresó gran preocupación por la ausencia de progreso desde que el Consejo adoptó la resolución 1860 (2009), más de seis meses antes, que había constituido un llamamiento para que el Consejo realizara más acciones decisivas. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9717.)

El 19 de agosto, Oscar Fernandez-Taranco, Subsecretario General para Asuntos Políticos, pudo informar de varios desarrollos importantes sobre el terreno y de los continuados esfuerzos internacionales para crear las condiciones adecuadas para que «pronto se retomen y se finalicen las negociaciones entre Israel y Palestina». En la Ribera Occidental, la Autoridad Palestina ha continuado imponiendo ley y orden, y desde mediados de junio ha habido un descenso considerable en el número de palestinos heridos como resultado de actividades militares, aunque los ataques de los invasores israelíes no han cesado. Como resultado de que Israel disminuyera algunas restricciones de movimiento, Nablus ha visto un aumento de la actividad comercial, lento pero significativo. No obstante, la continua actividad de acuerdos en Jerusalén Oriental y la Ribera Occidental continuaba siendo «muy preocupante». (Véase el Comunicado de Prensa SC/9732.)

Las previsiones eran algo más esperanzadoras el 17 de septiembre, cuando el señor Serry manifestó que consideraba que la próxima reunión del Cuarteto del 24 de septiembre (dentro del debate general de la Asamblea General) sería una importante oportunidad para sentar las bases del progreso. Era el momento de fomentar de nuevo las negociaciones y de pensar en una solución biestatal. «Hoy, contamos con una Autoridad Palestina que es más que un colaborador para la paz (está preparado para asumir responsabilidades, dispuesto a insistir en sus derechos y extremadamente necesitado de apoyo y posibilidades) para Israel, para la región, para el mundo», afirmó. El Gobierno palestino estaba decidido a completar la preparación para la categoría de estado en menos de dos años, y el señor Serry se mostraba convencido de que podría lograrlo, «si es que no lo ha hecho ya». El 25 de agosto, la Autoridad Palestina anunció su programa para completar en los próximos dos años la creación de instituciones de Estado. Según informó Serry, había continuado asegurando la ley y el orden en las ciudades y pueblos de la Ribera Occidental. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9743.)

Un mes después, el 14 de octubre, el Informe de la Misión de Búsqueda de Datos sobre el Conflicto de Gaza, liderado por el juez Richard Goldstone, fue una parte importante del informe del señor Pascoe. (Se presentaría al día siguiente en el Consejo de Derechos Humanos). El Secretario General Adjunto apuntó que la Misión había expresado varias recomendaciones para asegurar que los autores de los crímenes asumieran sus responsabilidades y las víctimas fueran recompensadas. Realizó un llamamiento al Gobierno de Israel para que llevara a cabo investigaciones independientes sobre las muchas alegaciones de graves violaciones de la ley de los derechos humanitarios internacionales y de los derechos humanos durante el conflicto de Gaza. El informe también exigía a Hamas, «la autoridad competente de Gaza», que iniciara procesos legales válidos y eficaces por las muchas alegaciones de las mencionadas violaciones.

Tras una serie de actividades diplomáticas, se llegó a un frustrante punto muerto sobre el terreno, y el señor Pascoe declaró que durante el mes anterior no había habido ningún progreso significativo en los esfuerzos políticos para resolver el conflicto. «Si no avanzamos con decisión hacia la solución biestatal, tal vez retornemos a una situación de más violencia, sufrimiento y pérdida de esperanza", advirtió. "Si se pierde la esperanza, recobrarla será muy difícil". (Véase el Comunicado de Prensa SC/9767.)

Haile Menkerios, Subsecretario General para Asuntos Políticos describió el punto muerto del pasado noviembre como «grave y preocupante». Además, informó de que los colaboradores internacionales estaban buscando una solución, en la búsqueda política de la paz. Recordando las advertencias de que la violencia y el extremismo amenazaban con llenar el vacío que dejó la ausencia de progreso político, declaró: «Ahora nos enfrentamos al peligro real que supone ese vacío, sin negociaciones en curso entre Israel y Palentina, sin términos de referencia acordados para tales negociaciones y sin un marco de acción que asegure la implementación de las oblicagiones de la Hoja de Ruta». El Secretario General había lamentado la actividad de acuerdos israelí, que fue ilegal, y manifestó su consternación por la continuación de las demoliciones y los desahucios de Jerusalén. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9796.)

«Estamos luchando contra el tiempo para superar las contradicciones sobre el terreno y la crisis de confianza entre las partes y avanzamos de forma decisiva hacia el fin del juego político», afirmó el señor Serry el 17 de diciembre, durante la última sesión programada que el Consejo realizó en 2009 sobre la situación en el Oriente Medio. Explicó que ambas partes necesitan hacer más. Señaló que, entre otras cosas, Israel debe cumplir sus compromisos, entre ellos la detención de los acuerdos, dentro del plan internacional de una solución biestatal; los palestinos, por su parte, deben reanudar las negociaciones como garantía y avance de la construcción de su Estado. «Si no avanzamos hacia un acuerdo de estatutos definitivo, nos arriesgamos a retroceder y tanto la Autoridad Palestina como la propia solución biestatal estarán en peligro», aseguró. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9826.)

Líbano

El Consejo consideró la situación del Líbano principalmente dentro del contexto de la situación de la región. Escuchaba las novedades durante las sesiones mensuales y también en una del Enviado Especial del Secretario General para la implementación de la resolución 1559 (2004) del Consejo de Seguridad, en mayo. Prolongó un año más el mandato de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL). El 27 de agosto, se adoptó de forma unánime la resolución 1884 (2009). (Véase el Comunicado de Prensa SC/9737.)

El 7 de mayo, el Enviado Especial Terje Roed-Larsen informó al Consejo de que había pasado exactamente un año desde que el Líbano había dejado de estar «al borde de la guerra civil». No obstante, gracias a un acuerdo entre los líderes políticos libaneses que negoció el Emir de Qatar, la situación doméstica, política y de seguridad «ha mejorado notablemente». La violencia que había estallado el 7 de mayo de 2008 había sido una de las «mayores amenazas para el establecimiento del Estado libanés». Afortunadamente, los compromisos adoptados en los Acuerdos de Doha del 21 de mayo de 2008 ya se habían puesto en marcha u obedecido de forma significativa. Las elecciones parlamentarias programadas para el 7 de junio de 2009 constituirían un punto de inflexión en la transición trascendental del Líbano. En avances posteriores, Siria y el Líbano habían completado prácticamente el proceso que llevaba a completar las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Afirmó también que, sin embargo, no se había realizado un progreso tangible en la disolución y el desarme de las milicias libanesas y no libanesas, y había informes alarmantes sobre el elevado número de armas en el país. El liderazgo de Hizbullah había continuado aseverando que había adquirido tecnología militar más sofisticada. Las Naciones Unidas carecían de medios independientes para verificar dichos informes, pero continuaba preocupada por la frontera del Líbano con Siria y por las continuas violaciones del embargo de armas. El Gobierno de Siria había negado su involucración en el traslado ilegal de armas a través de su frontera con el Líbano. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9653.)

Durante el año, el Secretario General envió al Consejo sus informes semestrales noveno y décimo sobre la puesta en marcha de la resolución 1559 (documentos S/2009/218 y S/2009/542, respectivamente). En el primero, con fecha del 24 de abril, manifestó su alivio por el hecho de que la situación política y de seguridad en el Líbano hubiera mejorado considerablemente a lo largo del año. No obstante, continuaba siendo plenamente consciente de que la desconfianza entre los partidos, la competición política en el contexto de las elecciones parlamentarias y la continua presencia de milicias levantarían tensiones y crearía posible inseguridad e inestabilidad en el Líbano.

El 21 de octubre, en el segundo informe, citó las elecciones parlamentarias de junio como otro punto de inflexión en la transición desde la adopción de la resolución 1559 (2004) y un avance importante hacia la revitalización de las instituciones políticas. Se mostró satisfecho de que el Líbano y Siria hubieran establecido relaciones diplomáticas completas, convencido de que la reanudación de los esfuerzos por trazar su frontera común beneficiaba a ambos Estados. Al mismo tiempo, era consciente de que las armas de Hizbullah continuaban siendo un tema central del debate político en el Líbano y del proceso de reconciliación tras la guerra civil.

Israel y Siria

El Consejo renovó dos veces de forma unánime el mandato de la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (UNDOF), primero el 23 de junio y después el 16 de diciembre. Las resoluciones que prolongaban el mandato estaban acompañadas de comunicados presidenciales en los que el Consejo se mostraba de acuerdo con la opinión del Secretario General: «(...) la situación es muy tensa y aparentemente continuará siéndolo, a no ser que se alcance un acuerdo completo que englobe todos los problemas del Oriente Medio». (Véase el Comunicado de Prensa SC/9817.

Iraq

La situación se caracterizaba por una combinación poderosa y aparentemente disonante de violencia grave y democracia que comenzaba a florecer. Ad Melket, Representante Especial del Secretario General y Responsable de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para el Iraq (UNAMI), resumió la situación en noviembre: «Aunque todavía existen en la vida diaria frecuentes muestras de el lado feo de la muerte y la amenaza, el alma de la gran mayoría de los iraquís vibra con la perspectiva de una sociedad justa y segura». Afirmó que esto debe motivar a las Naciones Unidas para mostrar todo tipo de apoyo para el progreso. Explicó los logros conseguidos durante el primer mandato del Parlamento iraquí y las esperanzas depositadas en el siguiente, que se formaría tras las elecciones de enero de 2010.

Después de esa reunión del 16 de noviembre, la última del año, el Consejo respaldó la asistencia de la UNAMI en las elecciones y agradeció el acuerdo parlamentario que permitiría que se celebraran en enero de 2010. Al mismo tiempo, condenó severamente los últimos ataques terroristas que tuvieron lugar en Baghadad el 19 de agosto y el 25 de octubre. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9789.)

El 4 de agosto, en su primera sesión como responsable de la Misión, el señor Melkert explicó al Consejo que con la retirada de las fuerzas estadounidenses de las ciudades iraquís el 30 de junio se había llegado a «un momento que suponía una oportunidad sin precedentes». Afirmó que con una «nueva sensación de optimismo y de energía extendiéndose» entre los iraquís, puesto que el nivel general de violencia del país comenzaba a disminuir y se estaban realizando «avances prometedores» hacia la reconciliación política, la Misión debería empezar a centrarse en la recuperación económica, el desarrollo social y la estabilidad política. Al mismo tiempo, admitió los «intentos deliberados por quitar al Iraq del medio» con los siempre imprevisibles y despiadados ataques. Además, el Gobierno iraquí tenía la gran tarea de asegurar una vez más a los habitantes que podría protegerlos, y que la vuelta a la normalidad que anhelaban estaba en camino. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9723.)

El Consejo celebró un debate el 18 de junio, en el que Staffan de Mistura, el Representante Especial saliente, declaró que, durante los dos años más críticos y formativos para el Iraq, la Misión había elegido puntos de entrada conflictivos desde mucho tiempo antes en áreas en las que las Naciones Unidas podrían marcar la diferencia y actuar como un mediador honesto. Poco a poco, los iraquís dejaron de lado las divisiones sectarias y han llevado sus diferencias al terreno legislativo. Mediante las elecciones, declararían su deseo de que el país volviera a la normalidad. El Estado iraquí estaba creando instituciones fiables e independientes: un Consejo de ministros competente, un Parlamento fiable, una Comisión Electoral experimentada, y una fuerza de seguridad cada vez más capaz. El pueblo iraquí había mostrado una resistencia considerable y eran más capaces que nunca de determinar el curso de acontecimientos de su país.

Además, el Representante del Iraq confirmó que el pueblo iraquí, alentado por su misión de construir un país democrático, estaba basando sus acciones en la vía electoral en lugar de en la violencia. La reunión terminó con un comunicado en el que el Consejo elogió los importantes esfuerzos que había realizado el Gobierno, reafirmó su compromiso a lograr la independencia, la soberanía y la integridad territorial del Iraq y destacó la importancia de la estabilidad y la seguridad para el pueblo iraquí, la región y la comunidad internacional. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9684.)

«Tenemos razones para mostrarnos optimistas», había explicado el señor de Mistura al Consejo el 26 de febrero, justo después de las primeras elecciones provinciales plenamente llevadas a cabo por el Iraq. En ellas participaron 7,5 millones de personas, una cifra sin precedentes. Las elecciones del 31 de enero, que se celebraron en 14 de los 18 distritos iraquís, se caracterizaron por una «sorprendente» ausencia de violencia, un acontecimiento importante para un país que había sufrido tantos conflictos en los años anteriores. Se reconoció que las elecciones fueron fiables y transparentes y recibieron muestras de apoyo sin precedentes. De Mistura afirmó que deberían aumentar la confianza de los iraquís en las instituciones locales.

No obstante, se encontraban a tan solo un paso de la reconciliación nacional, según advirtió. Requería confianza en las instituciones, respeto por el estado de derecho y una Constitución unificada, que implicaría un gran deseo de aliviar las tensiones entre comunidades, especialmente los árabes y los kurdos, cuyas diferencias persistentes habían dañado el progreso en el desarrollo de la ley del petróleo, la distribución de los ingresos y la revisión constitucional. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9602.)

El 7 de agosto, el Consejo acordó de forma unánime prolongar 12 meses el mandato de la UNAMI mediante la adopción de la resolución 1883 (2009). Además, decidió que el Representante Especial debería continuar dedicándose al mandato, según lo que el Gobierno del Iraq había solicitado y según lo estipulado en las resoluciones 1770 (2007) y 1830 (2008). Mediante los mencionados documentos, el Consejo expandió la tarea política de la Organización en el Iraq. Con ello pretendía reconciliar a las facciones rivales del país, obtener más apoyo de los países vecinos y superar la crisis humanitaria. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9725.)

El 21 de diciembre, el Consejo celebró su última reunión sobre el Iraq. Prolongó hasta el 31 de diciembre de 2010 los planes de depositar los ingresos de las exportaciones de petróleo y gas en el Fondo de Desarrollo para el Iraq. También amplió el mandato de la Junta Internacional de Asesoramiento y Supervisión, un organismo supervisor del Fondo de Desarrollo. (Véase el Comunicado de Prensa SC/9827.)


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca.