Los países buscan nuevas vías hacia un acuerdo para Río+20

Los países buscan nuevas vías hacia un acuerdo para Río+20

Representantes de los gobiernos que negocian el documento final de Río+20 han acordado prolongar cinco días las deliberaciones para salvar las diferencias que han venido dificultando el progreso hasta el momento. El movimiento se produjo cuando, al concluir la última ronda de negociaciones, se había producido algún avance pero seguía quedando mucho trabajo pendiente. Sha Zukang, Secretario General de Río+20, dijo: “el actual planteamiento de la negociación ha seguido su curso”, para después añadir que era necesario continuar con apremio.

El documento que se negocia, junto con los compromisos voluntarios de gobiernos, empresas y sociedad civil, determinarán el escenario para que la comunidad global renueve su compromiso con el desarrollo sostenible y acuerde las acciones concretas necesarias.

Los cinco días de prórroga de la negociación quedaron fijados entre el 29 de mayo y el 2 de junio. Las negociaciones adicionales tendrán lugar en Nueva York antes de trasladarse a Río de Janeiro el 13 de junio con ocasión de la tercera y última reunión preparativa para la Conferencia. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, Río+20, tendrá lugar del 20 al 22 de junio.

Kim Sook, Copresidente del Comité Preparatorio de Río+20 y Representante Permanente de la República de Corea, manifestó que se introducirán modificaciones en los métodos de trabajo cuando se retomen las negociaciones. Estos cambios implicarán trabajar a partir de un nuevo texto simplificado preparado por los Copresidentes, además de otros cambios en los procesos de negociación.

En la reunión final de la última ronda de conversaciones, el embajador Kim dijo a los participantes: “Los delegados han expresado su decepción y su frustración por la falta de progreso”.

Después añadió que “el espíritu de las negociaciones debe ser comparable a nuestra ambición”, en alusión a las declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, que se refirió a Río+20 como “una oportunidad única en una generación”. Advirtió de que esta oportunidad no estaría disponible el año que viene y añadió que los negociadores “debemos enviar un mensaje claro a nuestros Jefes de Estado y de Gobierno para que sepan que vamos por el buen camino” y que deben venir a Río.

Sha Zukang, Secretario General de Río+20, dijo que a pesar de una reducción de unas 100 páginas, el documento actual seguía teniendo demasiadas páginas y párrafos y contenía un exceso de repeticiones y duplicidades. “Seamos francos”, dijo. “En la actualidad, el texto de negociación está lejos de ser el “documento político centrado” que solicitó la Asamblea General”.

En un llamamiento a una mayor voluntad política y a un mayor acuerdo por parte de todos, añadió: “Podemos producir un documento final a partir de acuerdos alcanzados con anterioridad; un documento final orientado hacia la acción necesaria para trazar el futuro que queremos”.

Según el Sr. Sha, el objetivo debe ser llegar a Río con al menos un 90% del texto preparado, dejando solo el 10% más complejo para su negociación al más alto nivel político.

Necesidad de acuerdo en cuestiones clave

Los países aún tienen que alcanzar acuerdos sobre cuestiones clave, incluyendo uno de los temas de la Conferencia: la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza. Algunos países desarrollados han asumido la economía verde como nuevo mapa de ruta para el desarrollo sostenible, si bien muchos países en desarrollo son más cautos y afirman que cada país debe elegir su propia vía hacia un futuro sostenible y que un enfoque basado en la economía verde no debe traducirse en un proteccionismo verde ni limitar el crecimiento y la erradicación de la pobreza. Otros países y partes interesadas han mostrado su preocupación acerca de la implementación y la responsabilidad, señalando que algunos compromisos adoptados en reuniones mundiales previas, como la ayuda pública al desarrollo, no se han alcanzado plenamente todavía.

Sin embargo, parece que los distintos países están dispuestos a alcanzar un acuerdo sobre una serie de cuestiones, incluyendo la necesidad general de reconocer los acuciantes desafíos nacionales y mundiales, así como de actuar para hacerles frente. Se ha reconocido ampliamente que es necesario emprender acciones para atender a las necesidades de una población mundial creciente que sigue consumiendo y produciendo de forma no sostenible, lo que se traduce en mayores emisiones de gases de efecto invernadero, ecosistemas naturales degradados y una creciente desigualdad de ingresos. También se ha reconocido ampliamente la necesidad de encontrar un indicador del progreso mejor que el PIB.

Además, los países han examinado el concepto de nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, un conjunto de parámetros que sirvan de guía a los países para alcanzar dentro de un período de tiempo específico los objetivos marcados, tales como el acceso a energía sostenible y agua potable para todos. Los países tienen puntos de vista distintos sobre los objetivos que deben incluirse, así como sobre el proceso formal que establezca cómo y cuándo deben definirse, completarse y acordarse los objetivos. Algunos países querrían que los objetivos quedaran aprobados en Río, mientras que otros ven Río+20 como un punto de partida en su establecimiento. Algunos temen que los objetivos podrían vincularlos a unos compromisos que les parecen poco realistas, por ejemplo en materia de cambio climático, mientras que otros quieren asegurarse de que se puedan exigir responsabilidades a los países para que cumplan los objetivos que finalmente se establezcan.

Se prevé que Río+20 establezca el programa de trabajo para alcanzar un futuro más sostenible en los próximos años. Se espera que gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil pongan en marcha acciones que marcarán una diferencia apreciable que se traduzca en más prosperidad, salud y oportunidades así como en un medio ambiente que siga soportando el crecimiento de las generaciones futuras. Más de 120 Jefes de Estado y de Gobierno se han inscrito ya; además, se espera que unas 50.000 personas incluidos ejecutivos de empresas, alcaldes, representantes de ONG, jóvenes e indígenas, entre otros, participen en los eventos tanto oficiales como informales que tendrán lugar en Río durante la Conferencia.

Fuente: Nota de prensa de Río+20

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