Llegan nuevos bancos: financiamiento chino en América Latina

Llegan nuevos bancos: financiamiento chino en América Latina

“Antes de 2005 no había banco chino alguno que otorgara préstamos a países latinoamericanos.  De 2005 a 2011, el Banco de Desarrollo de China (CDB, por sus siglas en inglés), el Banco de Exportaciones e Importaciones de China (EIBC) y algunos otros otorgaron alrededor de 75 mil millones de dólares a países de América Latina.  Y en 2010, los chinos concedieron créditos por 37 mil millones de dólares en la región, suma que excede el monto combinado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) para ese año,” dijo Kevin P. Gallagher, profesor asociado de la cátedra de relaciones internacionales en la Universidad de Boston durante un seminario del DAES de la ONU que tuvo lugar el 13 de abril.

Los resultados del nuevo estudio del Prof. Gallagher se presentaron en el seminario “Llegan nuevos bancos: financiamiento chino en América Latina.”  Este estudio calcula el tamaño, composición y características del financiamiento chino en América Latina.

El Prof. Gallagher coordina el Programa Mundial de Políticas para el Desarrollo.  Comenzó su presentación hablando sobre la metodología de su investigación.  “Soy economista, pero siento que este proyecto es más un trabajo periodístico que un análisis económico, ya que hicimos muchas entrevistas en Beijing. Ahora mi equipo tiene que salir a buscar recursos.”

Los principales bancos que analizamos son el Banco de Desarrollo de China, el Banco de Exportaciones e Importaciones de China (EIBC) y el Banco de Industria y Comercio de China (ICBC)”, dijo el Prof. Gallagher. “Calculamos que desde 2005, China ha otorgado a América Latina créditos por 75 mil millones de dólares.  El CDB otorgó el 82% de ellos en tanto que el EIBC y el ICBC aportaron 12 y 6 por ciento, respectivamente.”

En comparación con los préstamos otorgados por instituciones del hemisferio occidental, los créditos chinos tienden a concentrarse en infraestructura y en la industria pesada, en sectores tales como energía, minería, infraestructura, transporte y vivienda.  Además, por lo general, los montos son superiores a los de los créditos occidentales—la apabullante mayoría de los paquetes de financiamiento de China para América Latina fueron por sumas de mil millones de dólares o más.

A diferencia de las instituciones financieras internacionales (IFI) y la mayoría de los bancos occidentales que requieren una reforma estructural y/o de las políticas a cambio del financiamiento, los acreditantes chinos no imponen condiciones de políticas a los gobiernos beneficiarios, sino que requieren la compra de equipo y algunas veces contratos de venta de petróleo.

“Existen algunos conceptos equivocados sobre la estructura de los créditos chinos a cambio de petróleo en América Latina”, Kevin P. Gallagher. “Y esa idea equivocada es que cuando se firma un contrato se envía una cantidad fija de barriles de petróleo a China, pero eso no es verdad.  China compra el petróleo a precios de referencia de mercado y deposita una cantidad de los ingresos en la cuenta del acreditado con el CDB.  Entonces el CDB retira el dinero de la cuenta como pago del crédito.”

Kevin P. Gallagher llama a este comportamiento la “cobertura china”.  Señala que las tasas de interés podrían ser aún más altas si no hubiera tantos préstamos “garantizados con productos básicos”.

Existe una gran diferencia entre los bancos occidentales y los chinos en lo que respecta a las directrices ambientales, señaló Kevin P. Gallagher. “China tiene directrices ambientales, pero no están a la par de sus contrapartes occidentales y de las instituciones financieras internacionales.   Por ejemplo , China no permite un monitoreo independiente de sus actividades ambientales ni tiene previsto un mecanismo de agravios a terceros—que son concesiones por las que las IFI pelearon intensamente durante varios años.”

“El financiamiento chino es un actor nuevo y enorme en América Latina, al menos en el caso de algunas naciones.  No compite sino que complementa a las IFI y al financiamiento estadounidense en la región.  Si los países latinoamericanos saben capitalizar esta nueva fuente de recursos para brindar apoyo paralelo para fondos de estabilización, innovación, industrialización y protección ambiental, el financiamiento chino podría traer resultados muy favorables.” concluyó Kevin P. Gallagher.

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