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Cumbre sobre el Cambio Climático, Por un crecimiento verde,
protejamos el planeta, 22 de septiembre de 2009
Sede de las Naciones Unidas, Nueva York

RESUMEN DEL SECRETARIO GENERAL
22 de septiembre de 2009

El cambio climático es un reto que define nuestro tiempo. La cumbre que celebramos hoy es señal de la determinación de los líderes mundiales de hacer frente a este reto y alcanzar un acuerdo sustantivo en Copenhague.

Muchos líderes han expresado con vehemencia su grave preocupación por los devastadores efectos del cambio climático que ya se están dejando sentir en sus países. Todos ustedes respaldan la necesidad urgente de intensificar las medidas y recaudar los recursos financieros necesarios para hacer frente a este fenómeno.

El mensaje de esta Cumbre es claro: el acuerdo de Copenhague debe ser integral y debe garantizar:

1. Medidas más eficaces para ayudar a los más vulnerables y los más pobres a adaptarse a los efectos del cambio climático;
2. Objetivos ambiciosos de reducción de emisiones para los países industrializados; 3. Medidas de mitigación por parte de los países en desarrollo apropiadas a su situación y con el apoyo necesario;
4. Un aumento significativo de los recursos financieros y tecnológicos; y
5. Una estructura de gobernanza equitativa.

Un futuro de adaptación climática y emisiones reducidas

Muchos líderes han subrayado que la respuesta al cambio climático debe inscribirse en el contexto general del desarrollo sostenible. Han destacado la necesidad de cambiar el rumbo de sus economías reduciendo las emisiones y de construir sociedades capaces de adaptarse al cambio climático. Los he oído reconocer claramente que las medidas frente al cambio climático pueden ser compatibles con las prioridades de los países en desarrollo para la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible.

Hemos oído expresiones de apoyo al establecimiento de un objetivo a largo plazo para mantener el aumento de la temperatura del globo en un nivel seguro. Muchos se han referido a la necesidad de fijar el límite en 2 grados, mientras que para los más vulnerables un nivel seguro significa mantenerse por debajo de 1,5 grados centígrados. Los líderes mundiales han reconocido que para alcanzar ese objetivo se impone el imperativo científico de reducir para el año 2050 las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo al menos un 50% por debajo de los niveles correspondientes a 1990.

En el almuerzo del Foro de Liderazgo de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, líderes empresariales de todo el mundo se comprometieron a llevar a cabo las transformaciones radicales que se necesitan para hacer frente al cambio climático en un contexto de certeza regulatoria garantizada por un acuerdo internacional.

Medidas más eficaces para ayudar a los más vulnerables y los más pobres a adaptarse a los efectos del cambio climático

Los dirigentes han destacado que el cambio climático pone en peligro la viabilidad económica, el desarrollo social e incluso la integridad territorial de los países. Por tanto, están en peligro los progresos ya conseguidos y las esperanzas de futuro. Los que más sufren son los más pobres y vulnerables.

Ustedes reconocen que los esfuerzos de adaptación actuales son insuficientes. Debe otorgarse mayor prioridad a la adaptación. Las medidas de adaptación deben aplicarse en sinergia con las prioridades de desarrollo, especialmente la seguridad alimentaria, la seguridad del agua y la reducción del riesgo de desastres.

Muchos de ustedes han pedido un aumento significativo de la financiación internacional para iniciativas en materia de adaptación, especialmente en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo.

Medidas más ambiciosas de reducción de emisiones

Todos ustedes han expresado su disposición a hacer lo que justamente les corresponde para reducir las emisiones mundiales en base al principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y a la capacidad de cada país.

Los líderes de los países desarrollados han reconocido que deben tomar la iniciativa. Muchos líderes se han referido a la necesidad de que los países desarrollados reduzcan sus emisiones para el año 2020 entre un 25% y un 40% por debajo de los niveles correspondientes a 1990.

Las metas que proponen actualmente los países desarrollados para el año 2020 son insuficientes. Muchos han indicado que pueden hacer más en el contexto de un acuerdo internacional. Insto a los líderes de otros países desarrollados a marcarse metas más altas.

Muchos países en desarrollo ya tienen ambiciosos planes nacionales para aplicar sus propias políticas de eficiencia energética, energías renovables y de otro tipo.

Los líderes de los países en desarrollo han expresado su disposición a aplicar otras medidas de mitigación con la tecnología y el apoyo financiero necesarios a nivel internacional. Para alcanzar un acuerdo en Copenhague es preciso encontrar una manera eficiente y eficaz de aplicar esos arreglos.

Existe un claro consenso de que la protección de los bosques debe ser parte del acuerdo que se negocie en Copenhague.

Los dirigentes han señalado que las emisiones procedentes de la aviación y la navegación internacionales están creciendo rápidamente y que también deben ser objeto del acuerdo que se negocie en Copenhague.

Aumento significativo de los recursos financieros y tecnológicos

Los líderes reconocen que la financiación es un punto clave para alcanzar un acuerdo en Copenhague. Será necesario un volumen de financiación sustancial para apoyar las medidas de adaptación y mitigación de los países en desarrollo. Esos fondos deben ser nuevos, previsibles y adicionales a la financiación existente.

Muchos líderes han pedido que se cree un mecanismo para garantizar corrientes sostenidas de financiación pública en los niveles requeridos. Al mismo tiempo, los líderes han reconocido que también deben aprovecharse las fuentes privadas de financiación, incluso por medio de los mercados del carbono.

Los líderes han señalado que la tecnología y la creación de capacidad son esenciales para hacer frente al cambio climático. Sólo mediante avances tecnológicos significativos se puede hacer realidad la transformación hacia un futuro de adaptación climática y emisiones reducidas. He oído a los líderes pedir la creación de un mecanismo que garantice a los países en desarrollo la disponibilidad de tecnologías adecuadas en materia de mitigación y adaptación.

Los líderes de los países desarrollados han declarado que están listos para facilitar en Copenhague la provisión rápida de fondos sustanciales a los países en desarrollo que les permitan adoptar medidas de adaptación con carácter inmediato y planificar nuevas medidas de mitigación y adaptación.

Una estructura de gobernanza equitativa

El acuerdo de Copenhague debe incorporar arreglos institucionales eficaces. Los líderes han destacado que esos arreglos deben ser transparentes, inclusivos, eficientes y eficaces.

Los líderes también han reconocido la necesidad de una estructura de gobernanza equitativa basada en una representación equilibrada y en el respeto de las prioridades de los países en desarrollo.

Los líderes reconocen que la financiación internacional al nivel y al ritmo requeridos exige una reforma de los actuales arreglos institucionales para asegurar que el desembolso se realice en condiciones de transparencia, eficiencia y eficacia.

Los líderes desean que se apliquen procedimientos rigurosos de medición, notificación y verificación respecto de la financiación prestada y los resultados obtenidos.

Alcanzar un acuerdo en Copenhague

He notado que los líderes están muy deseosos de contribuir a la conclusión satisfactoria de las negociaciones en Copenhague. En nombre de sus naciones, también han expresado su disposición a comprometerse para llegar a un acuerdo efectivo que todos puedan suscribir y aplicar.

Atendiendo a su recomendación, tengo la intención de crear, después de la Conferencia de Copenhague, un grupo de alto nivel que preste asesoramiento sobre la mejor manera de integrar la adaptación al cambio climático y la mitigación en las actividades de desarrollo.

El sistema de las Naciones Unidas ayudará a los países en desarrollo a aplicar el acuerdo de Copenhague.

Me siento esperanzado al escuchar que son cada vez más los líderes que están dispuestos a trascender la perspectiva puramente nacional para asumir una función de liderazgo global. Ustedes se han comprometido a seguir negociando hasta que se selle un acuerdo en Copenhague. Y han aceptado dar pautas a sus negociadores para que se esfuercen por lograr un acuerdo ambicioso, eficaz y justo en Copenhague.

Sus palabras han sido escuchadas en todo el mundo. Que el mundo les vea ahora pasar a la acción. Queda poco tiempo. La oportunidad y la responsabilidad de evitar un cambio climático de proporciones catastróficas están en sus manos.

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