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Historia de las Naciones Unidas


Territorios bajo administración fiduciaria y regiones no autónomas

HAY AÚN REGIONES CONSIDERABLES del mundo que no son autónomas y están administradas por potencias extranjeras. Debido a su situación estratégica, algunos de esos territorios son de importancia especial para diversas potencias, y en algunos casos para todo el mundo; unos poseen considerables recursos económicos, de valor para el comercio mundial, y todos están poblados de seres humanos de diferentes niveles culturales y económicos, animados, empero, de tan grandes anhelos y aspiraciones como el resto de los pueblos.

La Carta de las Naciones Unidas llena dos propósitos importantes en lo que a esta cuestión se refiere. Impone a los miembros de la organización que administran tales territorios dependientes la obligación de atenerse a ciertos principios, y, en su caso, crea un sistema para la administración y vigilancia de los territorios colocados por las potencias administradoras bajo la tutela de las Naciones Unidas. Establece con este último fin un órgano principal llamado Consejo de administración Fiduciaria.

Jamás un convenio internacional había expresado tan concluyentemente las normas que deben guiar a los países gobernantes de zonas dependientes, como lo hace la Carta en el capitulo referente a los territorios no autónomos. Esta declaración de principios, aceptada por todos y cada uno de los miembros de las Naciones Unidas que dominan zonas dependientes, proclama que los intereses de los habitantes de esos territorios son primordiales y que las potencias administradoras aceptan como misión sagrada la obligación de estimular lo mas posible, dentro del sistema de paz y seguridad establecido por la Carta, el bienestar de esos habitantes.

Para lograr esos fines, la declaración determina que, con el debido respeto a sus culturas respectivas, se asegurara el adelanto político, económico, social y educativo de los habitantes de esas zonas, así como un tratamiento justo y la protección de los mismos contra todo abuso. Se fomentara el gobierno propio de acuerdo con las aspiraciones políticas de los pueblos, a los que se ayudara en el desenvolvimiento progresivo de sus instituciones políticas libres, teniendo en cuenta las circunstancias especiales de cada territorio y sus distintos grades de adelanto. Se promoverán la paz y la seguridad internacionales y se fomentara el desarrollo constructivo, estimulando la investigación y la cooperación reciprocas y con los organismos especializados internacionales, para alcanzar el progreso social, económico y científico. Por ultimo, la declaración invita a los miembros administradores de zonas dependientes, no incluidas en el sistema de administración fiduciaria, la obligación de transmitir regularmente al Secretario General, a titulo informativo, una relación sobre las condiciones económicas, sociales y educativas en los territorios dentro de los límites requeridos por consideraciones de seguridad y de orden constitucional.

Los miembros convienen igualmente, por el artículo 74, en que en la administración de las zonas dependientes, y asimismo de los territorios metropolitanos, tomaran debidamente en cuenta los intereses y el bienestar del resto del mundo en cuestiones de orden social, económico y comercial.

Por esta declaración se establecen tres principios importantes en la administración de los territorios sin gobierno propio: Primero, los países con regiones dependientes han de rendir cuentas a la comunidad mundial; segundo, el adelanto de los habitantes debe prevalecer como la consideración suprema, y, tercero, deben administrarse los territorios dependientes con miras a contribuir a la paz y seguridad del mundo.

La información de los territorios sin gobierno propio se envía al Secretario General, quien se encarga de someterla a la Asamblea General y a otros órganos y organismos especializados. De este modo, se crean oportunidades para discutir la posición de esas regiones y se mantiene al mundo informado sobre su progreso social, económico y político.

Además de estas disposiciones para los territorios sin gobierno propio, la Carta establece un sistema de administración fiduciaria para substituir y ampliar el sistema de mandato de la Sociedad de las Naciones.

El sistema tiene cuatro objetivos: Fomentar la paz y la seguridad internacionales; promover el adelanto de los pueblos y su desarrollo progresivo hacia el gobierno propio o la independencia, de acuerdo con las circunstancias especiales en cada territorio y a tenor del deseo libremente expresado del pueblo y de los términos de cada acuerdo de administración fiduciaria; promover el respeto de los derechos humanos fundamentales y el reconocimiento de la interdependencia de los pueblos del mundo; asegurar un trato igual para todos los miembros de las Naciones Unidas, y trato y justicia iguales para sus nacionales en los asuntos sociales, económicos y comerciales, siempre que esto no lesione los intereses de los habitantes.

El sistema de administración fiduciaria se aplica a los territorios colocados bajo ese régimen por medio de acuerdos de fideicomiso sometidos por las potencias administradoras y aprobados por las Naciones Unidas. Los territorios bajo mandato de la Sociedad de las Naciones, los segregados de estados enemigos como resultado de la segunda guerra mundial, y todos los demás colocados voluntariamente bajo este régimen por los estados a cargo de su administración, caben dentro de la orbita del sistema, y no rige, por supuesto, para ningún territorio que haya adquirido la calidad de miembro de las Naciones Unidas, porque las relaciones entre los miembros se basan en el principio de la igualdad soberana.

Todo país que quiera colocar un territorio bajo el régimen de administración fiduciaria presenta, en primer lugar, un proyecto de acuerdo de fideicomiso. Este acuerdo define las condiciones en que será administrado el territorio y designa la autoridad que ha de ejercer la administración, que pueden ser uno o más estados o la propia organización. El acuerdo debe concertarse por los «estados directamente interesados» y ser aprobado por las Naciones Unidas.

El acuerdo de fideicomiso puede designar una o varias zonas estratégicas en que se comprenda una parte o la totalidad del territorio en cuestión. En este caso, el convenio tiene que ser aprobado por el Consejo de Seguridad. En todos los demás casos, el acuerdo deberá ser aprobado por la Asamblea General.

Todas las funciones de la organización, referentes a la administración de zonas no designadas como estratégicas, serán ejercidas por la Asamblea General. El Consejo de Seguridad corre a cargo de las zonas estratégicas.

Para la aplicación del sistema, la Carta crea el Consejo de administración Fiduciaria, que funciona bajo la autoridad de la Asamblea General.

El Consejo esta integrado por un número igual de miembros administradores de territorios en fideicomiso y de miembros que no tienen esta administración. Comprende a todos los estados miembros que administran dichos territorios, a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad sin esa administración y, por ultimo, a varios estados elegidos por la Asamblea General para igualar el número entre los miembros administradores y los no administradores.

Cada miembro del Consejo de administración Fiduciaria tiene un voto, y todas las decisiones se toman por la mayoría simple de los miembros presentes y votantes.

Siempre que lo estime conveniente, el Consejo de administración Fiduciaria puede recurrir a la ayuda del Consejo Económico y Social y de los organismos especializados.

El Consejo de administración Fiduciaria considera los informes presentados por la autoridad administradora; acoge peticiones y las examina en consulta con dicha autoridad, y, de acuerdo con esta, puede ordenar visitas periódicas para fechas convenidas y adoptar cualquier otra medida de conformidad con los términos de los acuerdos de administración fiduciaria.

El Consejo de administración Fiduciaria prepara también un cuestionario sobre el adelanto político, económico, social y educativo de los habitantes, y la autoridad administradora presenta un informe anual fundamentado en dicho cuestionario.

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