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Historia de las Naciones Unidas


Propósitos y principios

VERNOS LIBRES de la guerra y del miedo a la guerra: estas son necesidades fundamentales y urgentes. Por consiguiente, como el primer propósito de las Naciones Unidas se define el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

La organización debe prevenir o suprimir las amenazas a la paz. Debe suprimir los actos de agresión y otros quebrantamientos de la paz por medios pacíficos, y debe rectificar o arreglar, de acuerdo con la justicia y el derecho internacional, las controversias y situaciones que puedan precipitar un conflicto. Para obtener estos resultados, las Naciones Unidas deben tomar medidas colectivas eficaces.

Prevenir o suprimir conflictos es una necesidad inmediata, pero las contiendas entre las naciones son precedidas a veces de un debilitamiento progresivo de la moralidad internacional. Es esencial estimular la amistad entre las naciones: una amistad basada en el respeto al principio de derechos iguales y libre determinación de todos los pueblos. Esta labor, y otras medidas que puedan tomarse para fortalecer la paz universal, constituyen el segundo propósito de las Naciones Unidas.

La causa de la guerra radica a veces en las perturbaciones económicas y otras anormalidades. El tercer propósito de las Naciones Unidas, por consiguiente, consiste en lograr la colaboración entre los países, resolviendo problemas internacionales de carácter económico, social, cultural y humanitario. Con este fin se relaciona el de promover y favorecer los derechos humanos esenciales y las libertades para todo el mundo, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.

Por ultimo, las Naciones Unidas, en su condición de primera organización mundial, han de servir de centre para coordinar las medidas nacionales y lograr estos propósitos comunes: tal es el cuarto propósito.

Estos cuatro propósitos son, según las palabras del comité de la conferencia de San Francisco, «la causa y finalidad de la Carta a que se suscriben los estados miembros, por separado y colectivamente.»

Una vez enunciados los propósitos convenidos, la Carta define los principios esenciales en los cuales se basa la organización. Estos principios son las siete obligaciones generales que ligan a cada país y a la organización en conjunto.

Primero: la organización se basa en el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros.

Segundo: cada uno de los miembros cumplirá de buena fe sus obligaciones contraídas de conformidad con la Carta.

Tercero: cada uno de los miembros dirimirá sus controversias internacionales por medios pacíficos, de tal modo que no se pongan en peligro la paz, la seguridad ni la justicia internacionales.

Cuarto: los miembros se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado, o de obrar en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.

Quinto: los miembros se abstendrán de dar ayuda a estado alguno contra el cual la organización estuviere ejerciendo acción preventiva o coercitiva, y prestaran a esta toda clase de ayuda en cualquier acción que ejerza de conformidad con la Carta.

Sexto: la organización hará que los estados que no son miembros se conduzcan de acuerdo con estos principios en la medida que sea necesaria para mantener la paz y la seguridad internacionales.

Séptimo: las Naciones Unidas no intervendrán en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los estados, no obligaran a los miembros a someter dichos asuntos a procedimientos de arreglo conforme a la presente Carta; pero este principio no se opone a la aplicación de las medidas coercitivas prescritas en el capitulo VII.

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