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Historia de las Naciones Unidas


Miembros

EN EL CAPÍTULO de la Carta que trata sobre los miembros, se define como miembros originarios a aquellos estados que, habiendo participado en la conferencia de San Francisco, firmaron y ratificaron la Carta.

Cincuenta estados participaron en la conferencia de San Francisco desde el comienzo, o fueron admitidos más tarde por votación. Polonia, signataria de la declaración de las Naciones Unidas, no participo, porque en esa ocasión aun no había sido reconocido su gobierno por todas las grandes potencias. Pero se dejo un blanco en la Carta para su firma, sentada el 15 de octubre de 1945.

En esta forma, los 51 signatarios se convirtieron en miembros originarios.

Dos de los 51 miembros originarios, Egipto y Siria, se unieron el 21 de febrero de 1958 y formaron la Republica Árabe Unida.

El artículo 4 de la Carta declara que podrán ser miembros todos los estados amantes de la paz que acepten las obligaciones de la Carta y que, a juicio de la organización, estén capacitados para cumplir dichas obligaciones y se hallen dispuestos a hacerlo. La Asamblea General decide en cuestiones de admisión, por recomendación del Consejo de Seguridad.

De este modo, en 1946, el Consejo de Seguridad recomendó unánimemente la admisión de Afganistán, Islandia, Suecia y Tailandia, y al ser aprobada esta recomendación por la Asamblea General, estos estados ingresaron como miembros de las Naciones Unidas. En 1947 fueron admitidos Pakistán y Yemen; en 1948 Birmania; en 1949 Israel; en 1950 Indonesia; en 1955 fueron admitidos Albania, Austria, Bulgaria, Camboya, Ceilán, España, Finlandia, Hungría, Irlanda, Italia, Jordania, Laos, Libia, Nepal, Portugal y Rumania; en 1956, Sudan, Marruecos, Túnez y Japón; y en 1957, Ghana y la Federación Malaya, con lo cual el número de miembros subió a ochenta y uno. Estos miembros tienen exactamente los mismos privilegios, derechos y obligaciones que los originarios.

Si las Naciones Unidas adoptan alguna medida preventiva o coercitiva contra un miembro, este puede ser suspendido en el ejercicio de sus derechos y privilegios, y dicha suspensión puede imponerla la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. Mas tarde, el Consejo de Seguridad puede restablecer los derechos.

Un miembro que viole repetidamente los principios de la Carta podrá ser expulsado de la organización por la Asamblea General, a recomendación del Consejo de Seguridad.