Las Naciones Unidas trabajan para conseguir la paz y la seguridad internacionales
En busca de paz interior
«Todos tenemos dentro un centro de quietud rodeado de silencio. Esta casa, dedicada al trabajo y al debate al servicio de la paz, ha de contar con una sala dedicada al silencio exterior y la quietud interior. Lo que hemos pretendido ha sido crear en esta pequeña sala un lugar en el que las puertas puedan abrirse a territorios infinitos de reflexión y oración».
Dag Hammarskjöld, 1957
La «Sala de Meditación» - Sede de las Naciones Unidas, Nueva York
En el plano original de la nueva Sede se habilitó una minúscula habitación como lugar dedicado al silencio, que sirviera de lugar de recogimiento a las personas de cualquier fe, credo o religión. Sin embargo, Dag Hammarskjöld quería algo más solemne. En su empeño, contó con el apoyo de un grupo, integrado por cristianos, judíos y musulmanes, los «Amigos de la Sala de Meditación»
, que aunaron esfuerzos y aportaron el dinero para construir una sala digna de una organización mundial. Se iniciaron las obras y el Sr. Hammarskjöld planeó y supervisó personalmente todos los detalles de la «Sala de Meditación». El mural abstracto es obra de su amigo y artista Bo Bestkow.