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Las Naciones Unidas trabajan para conseguir la paz y la seguridad internacionales

Desarme

En 1945, más de 120.000 personas murieron en Hiroshima y Nagasaki (Japón) por las bombas atómicas.
En 1945, más de 120.000 personas murieron en Hiroshima y Nagasaki (Japón) por las bombas atómicas.

Mayor seguridad mundial con menos armas nucleares

La humanidad ha logrado evitar, hasta ahora, una segunda guerra nuclear gracias, en gran medida, a las actividades que llevan a cabo las Naciones Unidas en favor del desarme, en particular, de la eliminación de las armas de destrucción en masa. Sin embargo, el mundo sigue siendo un lugar peligroso: los armamentos siguen creciendo, cada vez son más las personas que se entrenan diariamente para la guerra y el costo de la carrera de armamentos sigue aumentando.

Piensa que, en 1945, el lanzamiento de dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki (Japón) puso fin a la segunda guerra mundial (1939-1945). Desde entonces, el mundo ha sido testigo de unas 150 guerras. Esos conflictos se han cobrado la vida de más de 20 millones de personas, de las cuales más del 80% eran civiles. Aunque nadie ha vuelto a utilizar armas nucleares, existen ya al menos siete "potencias nucleares". Las existencias totales de armas nucleares en el mundo ascienden ya a unos 15.000 megatones, lo que equivale aproximadamente a más de 1 millón de bombas como la de Hiroshima. Ahora piensa lo siguiente: tómate un minuto y cuenta hasta 60. Para cuando termine de contar desde 1 hasta 60, el mundo habrá perdido de 25 a 30 niños. Durante el mismo tiempo, el mundo ha gastado alrededor de 2,55 millones de dólares para fines militares, es decir, aproximadamente 1.339.000 millones de dólares anualmente.. Según las estimaciones, las transferencias de armas a países en desarrollo ascienden a unos 30.000 millones de dólares al año.

La acumulación de armas y el desarrollo económico requieren recursos materiales y humanos a gran escala, pero dado que los recursos son limitados, cuando se persigue uno de esos fines suele ser a expensas del otro. Existe la opinión cada vez más generalizada de que, a largo plazo, el mundo puede seguir con la carrera de armamentos o lograr un desarrollo social y económico sostenible en beneficio de todos, pero no ambas cosas a la vez.

El Museo de la Paz de Hiroshima (la cúpula de Genbaku) fue la única estructura que quedó en pie en la zona donde la primera bomba atómica explotó. En 1996 se convirtió en Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El Museo de la Paz de Hiroshima (la cúpula de Genbaku) fue la única estructura que quedó en pie en la zona donde la primera bomba atómica explotó. En 1996 se convirtió en Patrimonio Mundial de la UNESCO.

El desarme general y completo, o la eliminación progresiva de las armas de destrucción en masa, es una de las metas que se han fijado las Naciones Unidas. Sus objetivos inmediatos son ahuyentar la amenaza de una guerra, en especial de una guerra nuclear, y poner en práctica medidas para detener e invertir la carrera de armamentos.

En detalle

La historia de un niño soldado

«No sé cuántos años tengo», dice Abu Bakar Bangura, un niño menudo y serio de Sierra Leona, un país de África occidental. «Era muy pequeño cuando me separaron de mi familia», explica. Abu, como le llama todo el mundo, es uno de los 10.000 niños que, durante los 11 años de guerra civil que desgarraron a su país, fueron raptados de sus hogares por las fuerzas leales al Gobierno o por los rebeldes y obligados a convertirse en soldados.

Después de ser secuestrado por los rebeldes, Abu fue drogado, golpeado y forzado a cometer atrocidades; en lugar de una infancia de inocencia y cariño, vivió una vida de violencia y miedo. Sólo en 2001, cuando cesaron los combates en Sierra Leona, tuvieron esos niños la oportunidad de abandonar las armas y regresar a sus hogares y su infancia. Sin embargo, muchos habían olvidado cómo ser niños y vivir en familia. Lo único que recordaban era cómo combatir y arreglárselas por sí solos.

El actor estadounidense Michael Douglas, que es Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas, conoció a Abu durante su visita al Centro de Atención y Protección Infantiles de Kono, en el distrito oriental de Sierra Leona. Entonces, a Abu se le estaba acabando el tiempo y, si no se encontraba pronto a su familia, sería colocado con una familia de acogida, posibilidad que no lo entusiasmaba. Aunque Samuel T. Kamanda, director adjunto del programa del Comité Internacional de Rescate del Centro de Atención y Protección Infantiles, ya había visitado varias aldeas intentando encontrar a la familia de Abu y no había tenido éxito, decidió seguir una de las últimas pistas que le ofreció el niño: una aldea en otra región de Sierra Leona. Michael Douglas acompañó al Sr. Kamanda y a Abu en el viaje. Después de hacer parte del recorrido en un helicóptero de las Naciones Unidas, tuvieron que andar muchos kilómetros bajo un sol abrasador en una agotadora búsqueda de la aldea y la familia de Abu. Finalmente, llegaron a una aldea y, de pronto, mientras esperaban al jefe local, Abu oyó un grito de sorpresa y alegría: era su madre. Abu la reconoció inmediatamente y corrió hacia ella llorando de alivio y emoción.

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