c) Establecimiento de un sistema de apoyo social,
tanto estructurado como no estructurado, que aumente la
capacidad de las familias para cuidar de sus ancianos.
En 1996, la Organización Internacional del Trabajo
publicó un estudio titulado Combining Work and Elder
Care: A Challenge for Now and the Future, en que se
examinan los instrumentos y las políticas internacionales
pertinentes en relación con la atención de los ancianos y
se comparan los métodos para apoyar a los trabajadores
que tienen responsabilidades con ancianos en seis países
industrializados. La Comisión Económica y Social para
Asia y el Pacífico está promoviendo en estos momentos
estudios en pequeña escala sobre la estructura de los
hogares y sobre los ancianos en Bangladesh, China,
Indonesia, el Pakistán, Sri Lanka, Tailandia y Uzbekistán.
Los resultados se publicarán en 1998. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para
los Refugiados, con
ocasión del Día Internacional de las Personas de Edad,
señaló la invisibilidad de estas personas pese a que, como
ocurre en la región de los Grandes Lagos del África
central, constituyen cerca del 10% de la población de los
campamentos de refugiados. Particularmente vulnerables
son los ancianos que están solos o tienen niños pequeños
a su cargo. La ACNUR ha destacado la necesidad de
incluir a los ancianos y respetar sus capacidades y conocimientos; y alienta a los organismos a
establecer sistemas
de visitas a domicilio y de apoyo de vecinos de manera
que las personas de edad puedan recibir ayuda para cubrir
las necesidades básicas de la vida y se les facilite el
acceso a los servicios de salud.
La valiosa contribución que aportan los ancianos a las
familias y a la sociedad, sobre todo en calidad de voluntarios o encargados de cuidar de alguien,
debe recibir el
debido reconocimiento y apoyo. Como se subraya en el
Programa de Acción, los gobiernos, en colaboración con
las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, tienen que fortalecer los sistemas de
apoyo y las redes
de seguridad estructuradas y no estructuradas para los
ancianos y eliminar toda forma de violencia y discriminación contra éstos,
prestando especial atención a las
necesidades de la mujer. El sistema de las Naciones
Unidas podría prestar asistencia en este empeño.
Pese a los adelantos sociales, científicos y tecnológicos
alcanzados, sigue siendo apremiante la necesidad de
proseguir los esfuerzos para promover medidas eficaces
con miras a la prevención de la discapacidad, la rehabilitación y la
realización de los objetivos de plena participación e igualdad de las personas con
discapacidad. En el
Programa de Acción se exhorta a los gobiernos a todos
los niveles a que tomen en consideración las necesidades
de las personas con discapacidad en lo que respecta a sus
derechos éticos y humanos y a que establezcan la infraestructura que aborda esas
necesidades, en particular
respecto de la educación, la capacitación y la rehabilitación. En 1996,
la OMS y la ACNUR celebraron en
Uganda una reunión práctica conjuntamente con la
Asociación Noruega para los Discapacitados. Esta
reunión contó con representantes de refugiados, organizaciones no
gubernamentales, la ACNUR y funcionarios de
gobiernos de diversos países de la región que elaboraron
planes de acción sobre rehabilitación basada en la comunidad. Las ideas
emanadas de esta reunión se han transmitido a Rwanda, Etiopía, Kenya y la
República Unida de
Tanzanía, donde se está aplicando el inspirador modelo
de Uganda (país que cuenta hasta con una cuota de
discapacitados en el Parlamento). En la reunión se destacó
el hecho de que, pese a las diversas intervenciones en
materia de salud requeridas para abordar la discapacidad,
uno de los principales problemas es la aceptación por las
comunidades de las personas con discapacidad.
IV. Supervivencia del niño y salud
infantil
A nivel mundial, sólo en los últimos 30 años, las tasas
medias de mortalidad infantil y de menores de 5 años se
han reducido a la mitad o más, en gran parte gracias a la
lucha contra enfermedades infantiles transmisibles y a
reducciones logradas en las muertes perinatales (véase el
gráfico). Estas extraordinarias reducciones de la mortalidad no tienen precedente en la
historia. En estos momentos la tasa media mundial de mortalidad infantil, es decir,
la proporción de muertes de menores de 1 año respecto
del total de nacidos vivos, es de 61, inferior a 123, registrada a mediados del decenio de 1960.
De igual modo, la
tasa de mortalidad de menores de 5 años disminuyó de
191 a mediados del decenio de 1960 a 90.
Ahora bien, pese a estos logros significativos registrados
en los últimos decenios, los riesgos de mortalidad infantil
siguen siendo elevados en todo el mundo en desarrollo,
en particular en África al sur del Sáhara y el Asia meridional. La
mayoría de estas muertes se pueden impedir. La
diarrea y las infecciones agudas de las vías respiratorias
representan en conjunto 38%, las enfermedades evitables
mediante vacunación, el 13%, y las crisis neonatales y
perinatales aproximadamente 18%, exacerbadas en más
de la mitad de los casos debido a la malnutrición. El
VIH/SIDA ha opacado muchos logros alcanzados con
gran esfuerzo en el África al sur del Sáhara e incluso ha
dado al traste con ellos, y amenaza ahora con hacer lo
mismo en Asia meridional y sudoriental. La experiencia
ha demostrado que la participación de la comunidad y los
hogares es decisiva en las actividades relacionadas con
la supervivencia del niño. Es menester que mejore la
calidad de los servicios. Los sistemas de salud a nivel de
distrito deben descentralizarse y fortalecerse. Los servicios y programas de salud deben
favorecer a grupos
inaccesibles y vulnerables, y se deben eliminar los prejuicios basados en el género en
los servicios de salud.
El UNICEF calcula que cada año se pueden salvar
7 millones de vidas jóvenes gracias al efecto acumulativo
de diversas intervenciones que comenzaron a raíz de la
Cumbre Mundial para la Infancia celebrada en 1990 y que
se vieron reforzadas en la Conferencia Internacional sobre
la Población y el Desarrollo. Este extraordinario descenso
de las tasas de mortalidad infantil y de menores de 5 años
es el resultado de algunos esfuerzos colectivos de apoyo
mutuo. Los gobiernos han optado por atribuir máxima
prioridad a la supervivencia y la salud del niño; la labor
de las organizaciones no gubernamentales y el sector
privado se ha ampliado; ha aumentado la participación de
las comunidades y se han creado oportunidades para que
las familias adquieran más conocimientos y capacidad
respecto de la utilización de tecnologías de bajo costo
fácilmente adquiribles para salvar la vida de sus hijos; los
organismos bilaterales y multilaterales han movilizado
más recursos en favor de intervenciones en materia de
supervivencia y salud del niño; y se han ampliado los
programas de inmunización, nutrición y salud reproductiva. Muchos de estos
esfuerzos han sido promovidos por
organismos de las Naciones Unidas en cooperación con
los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, las
organizaciones que prestan esos servicios y los donantes
bilaterales y multilaterales.
El mejoramiento de la salud de los niños del mundo es la
misión central del UNICEF, mientras que la reducción de
la mortalidad infantil, la mortalidad de menores y la
derivada de la maternidad es la meta general de sus
programas de salud y nutrición. El UNICEF trata de
abordar las causas socioeconómicas básicas de la mala
salud y las muertes infantiles de manera multisectorial.
Con sus intervenciones directas por medio de programas,
el UNICEF presta apoyo a los esfuerzos encaminados a
ampliar la enseñanza primaria universal y la disponibilidad de agua potable y a mejorar
los cuidados primarios
del medio ambiente, la seguridad alimentaria en los
hogares y el acceso a otros recursos. Gracias a su labor
de promoción, aumentan los conocimientos acerca de la
situación de la infancia, se refuerza la voluntad política
para adoptar medidas, se ejerce influencia en las políticas
y se presta ayuda al surgimiento de una actitud moral que
sitúe el bienestar de la infancia en los primeros planos del
programa político. Los derechos a la supervivencia y al
nivel de salud más alto alcanzable, formulados en detalle
en la Convención sobre los Derechos del Niño aprobada
por la Asamblea General en 19899 y ratificada por casi
todo el mundo desde entonces, constituyen el marco para
la labor del UNICEF en materia de reducción de la
mortalidad. Con arreglo al criterio del UNICEF en materia
de salud, la familia y el hogar figuran en el centro de las
actividades de salud, mientras que el niño es el centro de
la familia. Se trata de ayudar a fortalecer la capacidad de
los países en materia de vigilancia y promoción de la
salud y de prestación de servicios esenciales basados en
el criterio de atención primaria de la salud, de manera que
los niños puedan disfrutar de los niveles de salud y
nutrición más altos posibles.
La vacunación de los niños ha sido una de las principales
tareas apoyadas por el UNICEF en materia de salud
pública en los últimos 15 años. Más del 80% de la
población infantil mundial está protegida actualmente por
servicios de inmunización frente a un 15% o menos en
muchas partes del mundo hace apenas un decenio. A los
niveles actuales de inmunización, casi 3 millones de niños
se salvan anualmente. Pero sigue habiendo 2 millones de
menores que mueren debido a que no están vacunados. En
el África al sur del Sáhara se registró un elevado porcentaje de
enfermedades que se pueden evitar por medio de
la vacunación, debido a los bajos porcentajes de vacunados y a la mala calidad de la
infraestructura de salud. Pese
a los importantes incrementos logrados en la protección
de los niños mediante la vacunación en el decenio pasado,
el sarampión sigue siendo la causa principal de muertes
infantiles y de mala salud en muchos países en desarrollo.
La OMS calcula que sólo el sarampión representa un
número mayor de muertes infantiles que cualquier otra
enfermedad que se puede evitar por medio de la vacunación. Las infecciones agudas de
las vías respiratorias,
sobre todo la neumonía, figuran entre las principales
causas de enfermedad y mortalidad infantil, y representan
aproximadamente 2 millones de muertes de menores de
5 años y entre 30% y 40% de las visitas al pediatra en los
centros de salud.
La terapia de rehidratación oral se está utilizando en la
mayoría de los países del mundo en desarrollo para
prevenir la deshidratación y la muerte a causa de enfermedades diarreicas. La
poliomielitis y la dracunculosis están
a punto de ser erradicadas. Otros 1.500 millones de
personas han comenzado a consumir sales yodadas que
protegen a unos 12 millones de bebés cada año contra el
retraso mental. Gracias a los esfuerzos realizados para
promover la lactancia materna, actualmente existen más
de 12.000 hospitales encargados de esta labor, que es
fundamental para la supervivencia, la salud, la nutrición
y el desarrollo del niño y que se reconoce concretamente
en el artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del
Niño como el factor principal para garantizar el derecho
del niño al nivel de salud más alto posible. La comunicación y la labor
de promoción pública acerca de la lactancia materna se lleva a cabo en
colaboración con muchos
gobiernos y organizaciones no gubernamentales.
Gráfico
Tasas de mortalidad de menores de 5 años, 1960 y 1995
Fuente:
Estado Mundial de la Infancia, 1997 (Nueva York, Oxford University Press,
1997), cuadro 10.
a Probabilidad de morir entre el nacimiento y los 5 años de edad,
expresada por 1.000 nacidos vivos.
Aproximadamente 174 millones de menores de 5 años en
los países en desarrollo presentan malnutrición, indicador
que se mide por la proporción entre el peso y la edad. Se
calcula que unos 247 millones de niños son distróficos.
En un estudio financiado por el UNICEF cuyos resultados
fueron avalados por la OMS se llegó a la conclusión de
que, a nivel mundial, la malnutrición contribuye al 56%
de la mortalidad de menores de 5 años de manera directa
e indirecta debido a que reduce su resistencia a las enfermedades infecciosas. La
malnutrición también interrumpe
el desarrollo físico y cognoscitivo. Hay cada vez más
pruebas de que la malnutrición en los primeros años de
vida aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades
crónicas en la adultez.
La característica funcional fundamental de la labor del
Programa Mundial de Alimentos (PMA) es la promoción
del mejoramiento del nivel de salud y nutrición de los
lactantes y los niños pequeños, así como de las embarazadas y las madres
lactantes. La principal forma de participación del PMA es la ejecución de
programas relacionados con la alimentación complementaria y los incentivos
que proporciona para que aumente la utilización de
servicios de salud maternoinfantil. Para remediar la
carencia de micronutrientes, el PMA proporciona alimentos mezclados de bajo costo fortificados
con micronutrientes esenciales. Hay razones para pensar que los proyectos
de alimentación complementaria han aportado una evidente contribución al
incremento del número de participantes
en los programas de salud maternoinfantil y al seguimiento periódico del desarrollo del
embarazo, y posteriormente
del niño. El objetivo de la mayoría de estos proyectos es
prestar servicios a entre 20.000 y 100.000 beneficiarios
anualmente; siete de los proyectos benefician a más de
200.000 personas cada año. El costo de los 27 programas
de alimentación complementaria que se llevan a cabo
actualmente es de más de 300 millones de dólares.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) proporciona orientación
técnica para promover actividades encaminadas a mejorar
la gestión dietética y el bienestar nutricional a nivel de
hogares y comunidades. La FAO apoya métodos de
participación de las comunidades para lograr y mantener
mejoras en materia de nutrición, sobre todo entre los
grupos de población vulnerables; aumentar la utilización
de los cultivos de alimentos de que se dispone a nivel
local y mejorar los efectos de los programas de rehabilitación agrícola o los que
se aplican después de casos de
emergencia y los proyectos de ayuda alimentaria en
materia de nutrición. También presta apoyo a los cursos
prácticos de capacitación para ayudar a fomentar la
capacidad nacional de ejecución de esas actividades a
nivel de comunidades en los países miembros.
El PNUFID coopera con la OMS, el UNICEF y el Programa Conjunto de las Naciones
Unidas sobre el VIH/SIDA
en la ejecución de programas amplios de prevención del
uso indebido de drogas que abordan las necesidades de
la juventud en riesgo en materia de salud y educación. Los
grupos a los que van dirigidas esas intervenciones, es
decir los jóvenes estudiantes o desertores escolares, los
niños de la calle y los jóvenes adultos que trabajan, son
personas que nunca han consumido drogas; los que las
han utilizado ocasionalmente o con cierta frecuencia y los
que las utilizan periódicamente. Las actividades de
prevención temprana tienen por objetivo abordar las
causas fundamentales del uso indebido de drogas mediante el fortalecimiento de las familias y
de las comunidades
y la prestación de servicios sociales básicos.
Hasta la fecha, los servicios de salud reproductiva existentes han descuidado en gran
parte este tipo de necesidades
de los adolescentes como grupo. En el Programa de
Acción se subraya que debería facilitarse a los adolescentes información
y servicios que les ayudaran a comprender
su sexualidad y a protegerse contra los embarazos no
deseados, las enfermedades venéreas y el riesgo subsiguiente de infecundidad. Ello
debería combinarse con la
educación de los hombres jóvenes para que respeten la
libre determinación de la mujer y compartan con ella la
responsabilidad en lo tocante a la sexualidad y la procreación. Desde la
celebración de la Conferencia Internacional
sobre la Población y el Desarrollo, el FNUAP ha centrado
su atención cada vez más en la esfera fundamental de la
salud reproductiva de los adolescentes mediante su
colaboración con organizaciones no gubernamentales,
como la Federación Internacional de Planificación de la
Familia. En fecha reciente, en colaboración con otras
organizaciones no gubernamentales, el Centro de Actividades de Desarrollo y Población
y el FNUAP organizaron
el Foro Africano de la Juventud sobre salud reproductiva
de los adolescentes, que se celebró en Addis Abeba
(Etiopía). El FNUAP patrocinó también un concurso
internacional de ensayos entre los jóvenes sobre la
promoción de una conducta responsable en materia de
salud reproductiva.
V. La salud de la mujer y la maternidad
sin riesgo
En el Programa de Acción se hace un llamamiento a todos
los países para que traten de lograr reducciones significativas de la mortalidad materna
para el año 2015 -una
reducción de la mortalidad materna a la mitad de los
niveles de 1990 para el año 2000 y una nueva reducción
a la mitad para el año 2015. En el plano mundial, se ha
estimado que más de medio millón de mujeres mueren
cada año por causas vinculadas con el embarazo, el 99%
de ellas en los países en desarrollo. La diferencia entre los
países desarrollados y los países en desarrollo es abismal
y debería reducirse. Los programas de reducción de la
morbilidad y la mortalidad maternas deberían incluir
información, servicios sobre salud reproductiva y servicios de planificación de
la familia. Se debería dar prioridad al mejoramiento de la situación nutricional
y de salud
de las mujeres jóvenes mediante la educación y la capacitación como
parte de los programas de salud de la mujer
y de maternidad sin riesgo. Se deberían elaborar programas y actividades educativas
destinados a comprometer
el apoyo de los hombres en pro de la salud materna y la
maternidad sin riesgo. Las mujeres deberían disponer de
servicios de calidad para las complicaciones derivadas del
aborto. Se deberían ofrecer cuanto antes servicios de
asesoramiento postaborto, de educación y de planificación
de la familia. Se debería proporcionar información,
educación y asesoramiento a las mujeres y las adolescentes para ayudarles a aplazar la
formación temprana de una
familia, una actividad sexual prematura y un embarazo
precoz. Se deberían elaborar estrategias para asegurar que
los hombres compartan responsabilidades en materia de
salud sexual y reproductiva, incluida la planificación de
la familia, y para prevenir enfermedades de transmisión
sexual, la infección por el VIH y el SIDA, y luchar contra
ellas.
En cuanto a problemas de salud reproductiva las mujeres
llevan la carga más pesada, aunque los factores biológicos
de por sí no bastan para explicar esa disparidad. Las
desventajas sociales, económicas y políticas que sufren
y la denegación de sus derechos en materia de procreación
surten efectos negativos en la salud reproductiva. La
potenciación del papel de la mujer es un requisito fundamental para lograr la salud
reproductiva, que no podrá ser
mejorada significativamente si no se logra la equidad y la
igualdad de género. Dado que el comportamiento social
y sexual del hombre afecta directamente la salud reproductiva de la mujer, los programas de
salud reproductiva,
además de atender las necesidades concretas de la mujer,
deberán prestar asimismo atención especial a las funciones y responsabilidades
de los hombres y a la necesidad
de que éstos asuman una mayor responsabilidad por su
comportamiento sexual y reproductivo y sus funciones
sociales y familiares.
En las directrices sobre atención primaria de la salud,
salud reproductiva y potenciación del papel de la mujer
aprobadas por el Equipo de Tareas se subraya la necesidad de aplicar un criterio de
género al adoptar los problemas de salud de la mujer y la maternidad sin riesgo. Al
aplicar un criterio respecto de la salud que tenga en cuenta
el género (investigación, políticas y programas) se
examina la manera en que las diferencias de género
determinan la distinta exposición al riesgo, el acceso a la
información, los servicios y los beneficios de la tecnología
y se llega a conclusiones significativas para la elaboración
de programas y la realización de intervenciones en
materia de lucha contra las enfermedades. Es preciso
aplicar una "óptica de género" al considerar todos los
aspectos de la atención primaria de la salud, teniendo
presentes las múltiples funciones y la posición de la mujer
y el hombre y la manera en que esas circunstancias afectan
al problema en cuestión. Es fundamental reunir datos
desglosados por sexo y edad para este tipo de análisis, por
ejemplo, para determinar si existen diferencias en las
tasas de malnutrición o inmunización entre niñas y
varones y determinar los problemas vinculados con la
posibilidad de acceder a servicios sociales básicos, de
alimentación y de abastecimiento de agua.
El Programa pro maternidad sin riesgo patrocinado por
la OMS, el UNICEF, el FNUAP, el Banco Mundial y dos
organizaciones no gubernamentales, la Federación
Internacional de Planificación de la Familia y el Consejo
de Población, se centra en cinco esferas de acción fundamentales: la
promoción; la investigación epidemiológica,
social y operacional; la difusión de información; el
desarrollo de los recursos humanos y las medidas para el
mejoramiento de los servicios de salud. En octubre de
1997 se celebró enSri Lanka una consulta técnica sobre
la maternidad sin riesgo en que se examinaron los progresos realizados hasta ese momento en
este importante
aspecto de la salud reproductiva.
El UNICEF se ha centrado cada vez más en la salud
materna y ha realizado intervenciones importantes dirigidas a la reducción de la
mortalidad materna y neonatal,
incluido el mejoramiento de la atención perinatal, la
nutrición materna y el acceso a servicios ampliados de
atención de la salud reproductiva. Se están elaborando
indicadores de la reducción de la mortalidad materna en
colaboración con la OMS, donantes bilaterales y expertos
de los países en desarrollo. La OMS y el FNUAP han
colaborado en la labor del UNICEF vinculada con la salud
materna y la supervivencia. La OMS, dado que es un
organismo técnico, proporciona los instrumentos uniformes (evaluación de las
necesidades, módulos de capacitación). El FNUAP es el organismo coordinador
de la
integración de la atención de la salud reproductiva, que
abarca la salud sexual y la planificación de la familia, la
atención materna y neonatal, la prevención y el tratamiento de las infecciones
genitales, las enfermedades de
transmisión sexual, incluido el virus de inmunodeficiencia
humana (VIH)/síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(SIDA) y la eliminación de las prácticas perjudiciales,
incluida la mutilación genital de la mujer y la violencia
contra la mujer.
En el Programa de Acción se subrayó que en diversos
países las prácticas perjudiciales destinadas a controlar
la sexualidad de la mujer han provocado grandes sufrimientos. Entre estas prácticas
figura la mutilación genital
femenina, que constituye una violación de los derechos
básicos y un riesgo importante y permanente para la salud
de la mujer. Se estima que entre 85 y 115 millones de
niñas han sufrido alguna forma de mutilación genital y que
al menos dos millones de niñas por año corren ese riesgo.
El FNUAP está tratando ese problema. En 1996 patrocinó
una consulta técnica en Etiopía, con representantes de 25
países, para analizar, entre otras cosas, los tipos de
capacitación, investigación y servicios necesarios para
erradicar la mutilación genital femenina. El éxito espectacular que ha tenido
recientemente el programa que el
FNUAP ha apoyado en el distrito de Kapchorwa (Uganda)
pone de manifiesto la eficacia que pueden tener esas
actividades de promoción. El Programa de Salud Reproductiva, Educativa y Comunitaria
del distrito de Kapchorwa utiliza un método innovador que respeta la cultura
local, según el cual los agentes comunitarios invitan a los
dirigentes de la comunidad y a personas de todos los
sectores de la sociedad a participar en seminarios y cursos
prácticos de sensibilización para que sean conscientes de
los efectos perjudiciales de esa práctica. El Programa ha
logrado una disminución del 36% en la circuncisión
femenina en menos de un año.10
La idea de que la violencia contra la mujer es un obstáculo
universal al desarrollo y a la potenciación del papel de la
mujer subraya la importancia de la labor del Fondo de
Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM). En apoyo de las medidas
destinadas a eliminar la
violencia contra la mujer, el Administrador del PNUD ha
creado un fondo fiduciario dentro del mandato actual del
Fondo. Los Gobiernos de Australia, Dinamarca, Italia, el
Japón, Malta, Mauricio y la República de Corea ya han
realizado aportes al fondo fiduciario. Se han financiado
25 iniciativas en África, Asia y el Pacífico y América
Latina, con un desembolso de más de 850.000 dólares. El
FNUAP ha mancomunado los servicios de sus asesores
con el UNIFEM, y el PNUD está planificando la realización de actividades
análogas. El UNICEF, el FNUAP y
la OMS, en colaboración con otros organismos de las
Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales,
están elaborando estrategias para tratar los problemas de
salud de la mujer, entre ellos los vinculados con la violencia familiar, la vulnerabilidad de la
mujer al VIH/SIDA
y las prácticas perjudiciales que afectan a las mujeres y
a las niñas, entre ellas la mutilación genital.
Es preciso realizar esfuerzos especiales para proteger y
promover los derechos humanos de las migrantes y
refugiadas, que son particularmente vulnerables a la
violencia y a la explotación por motivo de su género. En
1996, el FNUAP financió una iniciativa de emergencia
para la atención de la salud reproductiva destinada a los
refugiados de la zona de los Grandes Lagos del África
central en pro de unas 200.000 mujeres. El proyecto fue
ejecutado y coordinado por la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja,
en estrecha cooperación con el ACNUR y organizaciones
no gubernamentales. Esa labor de colaboración fue la
primera vez en que se planificaron servicios de atención
de la salud reproductiva para refugiados al comienzo de
una operación de emergencia.
El Departamento de Asuntos Humanitarios de la Secretaría de las Naciones
Unidas informa de que la exclusión
de las niñas y las mujeres de los servicios educativos y de
salud se puso de manifiesto poco después de la llegada de
los talibanes en 1994 a la región de Kandahar en el
Afganistán. En respuesta a esas violaciones de los derechos humanos, el Representante
Residente y Coordinador
de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas para el
Afganistán hizo de este problema el tema central de la
nota sobre la estrategia del país. El Coordinador Residente proporcionó asimismo
financiación para la creación de
un grupo consultivo sobre cuestiones relacionadas con el
género, en el que participan organizaciones no gubernamentales. En la reunión
del Grupo de Apoyo para el
Afganistán, celebrada en Ashgabat (Turkmenistán) el 21
y 22 de enero de 1997 se consideró que las cuestiones
relacionadas con el género constituían el problema
dominante que afectaba a todos los aspectos del programa
de asistencia humanitaria. Desde entonces, los donantes,
los organismos de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales han redoblado
sus esfuerzos para
adoptar una posición común en contra de la violación de
los derechos de las niñas y las mujeres a la educación y
la atención de la salud.
En 1999, cuando se reúna la Conferencia Internacional
del Trabajo, los delegados estudiarán la posibilidad de
revisar el Convenio relativo a la protección de la maternidad (No. 103), 1952. Entre las
normas mínimas establecidas por el Convenio se encuentran el derecho a 12 semanas de
licencia por maternidad con beneficios monetarios
y médicos, el derecho a períodos de lactancia y la protección contra el
despido durante la licencia por maternidad.
La OIT ha preparado un informe sobre la práctica jurídica
en que se estudian los principales aspectos de las disposiciones sobre protección de la
maternidad en diversos
países del mundo. Los derechos a la licencia por maternidad, a la sustitución de
ingresos durante la licencia y a la
atención prenatal, durante el alumbramiento y el período
posnatal son fundamentales para promover la salud, la
maternidad sin riesgo y el bienestar económico de las
trabajadoras embarazadas y lactantes. El hecho de garantizar que no se someta a las trabajadoras
a un trato discriminatorio en el empleo les permite el disfrute de esos
derechos.
En el Programa de Acción se destaca que es preciso
reconocer y fomentar el papel de la mujer como protectora
principal de la salud de la familia. Debería facilitarse el
acceso a la atención primaria de la salud, una educación
más amplia en materia de salud, la disponibilidad de
remedios sencillos y económicos y el replanteamiento de
los servicios de atención primaria de la salud, incluidos
los servicios de atención de la salud reproductiva, para
que la mujer pueda aprovechar mejor su tiempo. Es
fundamental que en los programas de salud reproductiva
se haga hincapié en la potenciación del papel de la mujer
y se atiendan concretamente las necesidades especiales
de las niñas y las mujeres, así como las de otros grupos
insuficientemente atendidos, entre ellos los jóvenes y los
adolescentes, los pobres de las zonas urbanas y rurales,
las personas que habitan zonas remotas o abandonadas y
los migrantes, los refugiados y las personas desplazadas.
La mayor participación y responsabilidad del hombre en
la salud reproductiva, la paternidad y la prevención de las
enfermedades de transmisión sexual y del SIDA redundarían también de
manera positiva en la salud de la mujer.
Asimismo se debe seguir centrando la atención en la
erradicación de la violencia por motivos de género y otras
prácticas perjudiciales para la salud y el bienestar de las
niñas y las mujeres. Además, se debe ofrecer a la mujer
la oportunidad de participar en la elaboración, el desarrollo, la puesta en práctica
y la evaluación de programas de
salud reproductiva. El sistema de coordinadores residentes de las Naciones Unidas puede
desempeñar una función
primordial asegurando que en los programas de desarrollo
se haga hincapié en la potenciación del papel de la mujer
y se centre la atención en la promoción de la salud reproductiva. Las directrices
elaboradas por el Equipo de
Tareas sobre servicios sociales básicos para todos constituyen un instrumento
práctico para esos programas y para
las actividades de promoción.
VI. Infección por el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH)
y síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA)
Como se ha subrayado en el Programa de Acción de la
Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la pandemia del VIH/SIDA
constituye un problema
importante tanto para los países desarrollados como para
los países en desarrollo. Se estima que en todo el mundo
hay 30,6 millones de personas infectadas por el
VIH/SIDA, de las cuales 29,5 millones son adultos y 1,1
millón son niños. De acuerdo con las estimaciones
realizadas recientemente por el Programa conjunto de las
Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA y la OMS, la
epidemia siguió extendiéndose en 1997 y se estima que
hubo otros 5,8 millones de casos de infección por VIH,
aproximadamente 16.000 por día. Más del 40% de las
nuevos casos de infección entre adultos se produjeron en
mujeres. La mayoría de los adultos que han resultado
infectados son menores de 25 años. Durante 1997 las
enfermedades vinculadas con el VIH/SIDA provocaron
la muerte de unos 2,3 millones de personas, incluidos
460.000 niños. Esa cifra representa aproximadamente un
quinto del total de las 11,7 millones de personas fallecidas
a causa del SIDA desde el comienzo de la epidemia a fines
del decenio de 1970.11
La pandemia del VIH/SIDA no es sólo un grave problema
de salud sino un problema fundamental para el desarrollo
humano, que tiene complejas consecuencias
socioeconómicas y en materia de costos. La pérdida de
personal experimentado y mano de obra calificada, la
disminución de la productividad, la necesidad de mayores
recursos para contratar y readiestrar al personal de
reemplazo, el aumento del ausentismo y la rotación del
personal, el incremento de los costos de atención de la
salud, junto con el costo humano y social que soportan las
personas y las comunidades afectadas por la pandemia,
imponen una pesada carga, en particular en los países en
desarrollo que cuentan con recursos reducidos.
A falta de una vacuna, las estrategias de educación y
comunicación, el suministro de preservativos, las
actividades de información y asesoramiento, la promoción
de una conducta segura y responsable y la adopción de
precauciones en la atención de la salud son componentes
fundamentales de las estrategias de prevención y control
del VIH/SIDA. En particular, se debe prestar especial
atención a quienes corren el riesgo de adquirir la
infección por VIH, incluidos los adolescentes y las
mujeres, cuya vulnerabilidad suele ser la más elevada.
El Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el
VIH/SIDA, creado en enero de 1996, es el principal
promotor de las medidas mundiales sobre el VIH/SIDA,
dado que aúna las experiencias, los esfuerzos y los
recursos de sus seis patrocinadores: el UNICEF, el
PNUD, el FNUAP, la UNESCO, la OMS y el Banco
Mundial. La estrategia del Programa se centra en el
fortalecimiento de la capacidad del sistema de las
Naciones Unidas para prestar asistencia a los gobiernos
y a la sociedad civil a encarar el problema del VIH/SIDA,
el fortalecimiento del compromiso político y el apoyo en
todo el mundo a la lucha contra el VIH/SIDA y el aumento
de los conocimientos necesarios para intensificar esa
lucha en todo el mundo. Los seis patrocinadores del
Programa son asimismo miembros del Equipo de Tareas
sobre servicios sociales básicos para todos. Además de
las actividades de colaboración realizadas con arreglo al
Programa, los seis patrocinadores realizan actividades con
arreglo a sus propios mandatos.
El FNUAP, por medio de sus programas de salud
reproductiva y planificación de la familia, presta
asistencia a las actividades de prevención del VIH/SIDA
en 124 países. Ese apoyo se centra en cuatro esferas
principales: suministro y distribución de preservativos;
programas de capacitación para proveedores de servicios
e información sobre salud reproductiva y planificación de
la familia; programas de educación sobre el VIH/SIDA
dentro y fuera de las escuelas e información sobre el
VIH/SIDA como parte de programas más amplios de
información, educación y comunicación sobre población
y salud reproductiva. En 1996, en sus actividades de
apoyo a los programas nacionales de prevención y control
del SIDA, el FNUAP colaboró con 115 organizaciones
no gubernamentales, además apoyó actividades destinadas
a los jóvenes y adolescentes de 95 países. El FNUAP
estimó que el total del apoyo que prestó a las actividades
de prevención del VIH/SIDA en 1996 ascendió a 20,5
millones de dólares y que el 95% de esa suma, o sea, 19,5
millones de dólares, se utilizó en el plano nacional. El
FNUAP sigue siendo un patrocinador activo del programa
UNAIDS y trabaja en estrecha colaboración con la Junta
de Coordinación del Programa, el Comité de
organizaciones copatrocinadoras y diversos grupos
técnicos y temáticos creados a tal fin. En el plano
nacional, los representantes del FNUAP han presidido
diversos grupos temáticos de las Naciones Unidas.
En su carácter de copatrocinador del programa UNAIDS,
el Banco Mundial se encuentra entre las principales
instituciones de financiación de los programas sobre el
VIH/SIDA y aúna sus esfuerzos con iniciativas más
amplias en materia de salud reproductiva y lucha contra
las enfermedades transmisibles, en particular las
infecciones de los órganos genitales y las enfermedades
de transmisión sexual. La Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) es también un copatrocinador del programa
UNAIDS y sus iniciativas en materia de prevención del
VIH/SIDA se centran principalmente en la enseñanza,
tanto la institucionalizada como la no escolar. Esas
actividades abarcan la preparación de nuevos materiales
de instrucción y el aprendizaje de la prevención del
VIH/SIDA, la revisión de los programas de estudio, la
formación de maestros, la capacitación de los
representantes de las organizaciones populares de mujeres
y seminarios regionales para quienes deben adoptar
decisiones en los niveles superiores de la administración.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) es también uno de los patrocinadores del
programa UNAIDS y se ocupa principalmente de integrar
las actividades de prevención del VIH/SIDA en las
principales esferas programáticas, incluida la
administración, el género y la pobreza. En las oficinas
exteriores se han organizado cursos prácticos de
capacitación para fortalecer la capacidad de programación
de los centros nacionales de coordinación. Por su parte,
el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la
Mujer (UNIFEM) está trabajando sobre el terreno con
otros organismos de las Naciones Unidas y organizaciones
no gubernamentales en los aspectos relacionados con la
potenciación del papel de la mujer en los proyectos sobre
el VIH/SIDA.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF) es también un copatrocinador del Programa
UNAIDS. Aplica un criterio basado en los derechos y se
centra en el fortalecimiento de la capacidad para medir la
salud y el desarrollo de los jóvenes; en la protección de
su derecho a recibir información y servicios, incluidos
servicios de salud sexual y reproductiva; en la
determinación y el desarrollo de los recursos necesarios
para apoyar los programas de los países y en el
mejoramiento de la circulación de la información en el
UNICEF y entre éste y sus asociados. El principal
objetivo de los esfuerzos mundiales del UNICEF es
extraer y promover las prácticas más idóneas aplicadas
en el plano nacional y regional en la utilización de las
comunicaciones con el objeto de lograr un cambio de
conducta en materia de prevención y atención médica del
VIH/SIDA y de derechos de esos pacientes y movilizar
a sus colaboradores para que amplíen sus prioridades
respecto de los problemas del VIH/SIDA. El UNICEF
también participa activamente en los grupos temáticos
nacionales.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Fiscalización del
Uso Indebido de Drogas (PNUFID), en colaboración con
la CESPAP, el programa UNAIDS, gobiernos locales y
diversas organizaciones no gubernamentales, participa en
las actividades de prevención de la infección por VIH y
en la atención de los consumidores de drogas inyectables,
incluidos los del "triángulo dorado" del Asia sudoriental.
La Organización de las Naciones Unidas para el
Desarrollo Industrial (ONUDI) ha realizado proyectos de
prevención del VIH/SIDA en el África al sur del Sáhara
con miras a lograr los objetivos combinados del desarrollo
industrial y la prevención de la propagación del
VIH/SIDA. La ONUDI está proporcionando apoyo para
lograr una mayor difusión y accesibilidad de los productos
utilizados en los programas de prevención -preservativos,
guantes de látex, jeringas, estuches de prueba para el
VIH/SIDA- mediante el fomento de la capacidad de
producción local. Asimismo se recomienda a los
fabricantes locales que incluyan en las etiquetas de sus
productos mensajes sobre la prevención del VIH/SIDA.
Además, se está impartiendo educación sobre la
prevención del VIH/SIDA a los niños de las escuelas
palestinas, a los pasantes de los centros de formación
profesional y a las refugiadas mediante un programa
emprendido por el Organismo de Obras Públicas y
Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de
Palestina en el Cercano Oriente (OOPS).
En la lucha contra el VIH/SIDA, dos esferas
fundamentales exigen una atención particular: la
prevención entre las mujeres y los niños: dos de los
grupos más vulnerables; y el mayor acceso a las drogas
y tratamientos vinculados con el VIH/SIDA en los países
en desarrollo. Es preciso atender urgentemente los efectos
desastrosos del VIH/SIDA en los niños. Si no se contiene
rápidamente la propagación del VIH, se perderán los
logros obtenidos en la reducción de las tasas de
mortalidad de niños y lactantes en muchos países. Las
estimaciones que figuran en un informe publicado por el
programa UNAIDS en junio de 199712 titulado Children
Living in a World with AIDS, indican que tal vez antes del
año 2010 el SIDA provoque un aumento de la mortalidad
infantil de hasta un 75% y de más del 100% en la
mortalidad de niños menores de 5 años en los países más
afectados del mundo. Según ese informe, el número de
niños que contraen el VIH es mayor que nunca y no hay
indicios de que la tasa de infección esté disminuyendo.
Las mujeres en edad de procrear constituyen una
proporción cada vez mayor de la población mundial con
VIH; por ejemplo, el SIDA provoca la muerte de más
mujeres que hombres en el África al sur del Sáhara.
La reducción de la vulnerabilidad de los lactantes a la
infección por VIH también obliga a que las mujeres
ejerzan un mayor control de sus vidas y mejoren su
capacidad para llegar a un acuerdo con sus parejas
respecto de su propia salud reproductiva y sexual, que
tengan más posibilidades de acceder a servicios de salud
y que se incrementen los conocimientos y el sentido de
responsabilidad de los hombres y las mujeres respecto de
la prevención del VIH. Además, es imprescindible que
aumente el acceso de la mujer a los regímenes de
medicamentos antivirales que puedan reducir el riesgo de
la transmisión de madre a hijo. En noviembre de 1997, el
programa UNAIDS inició la etapa experimental de su
iniciativa de acceso a medicamentos contra el VIH/SIDA,
programa de colaboración entre los sectores público y
privado para determinar estrategias que aumenten el
acceso a los medicamentos contra el VIH/SIDA en los
países en desarrollo. Los cuatro países en desarrollo que
participan en la etapa experimental -Chile, Côte d'Ivoire,
Uganda y Viet Nam- trabajarán para adaptar sus
infraestructuras de salud a fin de velar por la distribución
y utilización eficaces de los medicamentos, mientras que
las empresas farmacéuticas y de diagnóstico que
participan subsidiarán la adquisición de esos
medicamentos. El objetivo general de la iniciativa es
proporcionar una mejor atención y propiciar un mayor
acceso a medicamentos más eficaces.
Cuando se diagnostica la infección por VIH, toda la
familia sufre el estigma, el aislamiento, la pérdida de
trabajo y el empobrecimiento provocados por la
discriminación, con frecuencia a causa del temor y la
desinformación o las creencias erróneas que circulan
respecto de la transmisión del VIH/SIDA. Es menester
luchar contra esos prejuicios y sus crueles consecuencias
y para ello los organismos y organizaciones de las
Naciones Unidas gozan de una posición privilegiada para
realizar campañas de educación y concienciación que
contrarresten ese tipo de discriminación. En el Programa
de Acción se pide a los gobiernos que elaboren políticas
y directrices para proteger los derechos de las personas
infectadas con el VIH y los de sus familias y eliminar la
discriminación contra ellas. Se deberían formular
programas especiales para atender y prestar el apoyo
emocional necesario a las personas afectadas y para
aconsejar a sus familias y a las personas de su círculo
íntimo.
VII. Tecnología, investigación y desarrollo
De conformidad con el llamamiento efectuado en el
Programa de Acción y con sus propios mandatos, las
organizaciones miembros del Equipo de Tareas sobre
servicios sociales básicos para todos siguen realizando
actividades relacionadas con la reunión, el análisis y la
difusión de datos básicos e investigaciones sobre salud
reproductiva y desarrollo socioeconómico. El Fondo
Monetario Internacional ha reconocido la necesidad de
mejorar las actividades de recolección de datos sobre
gastos oficiales en el sector social, en particular en
materia de salud y educación, por lo que ha intensificado
su colaboración con el Banco Mundial en la supervisión
del gasto público de los países miembros. Esto pone de
manifiesto un reconocimiento del vínculo fundamental que
existe entre el nivel y la eficiencia de los gastos en materia
de salud y educación y el crecimiento económico. El
hecho de que se hiciera hincapié en estas actividades fue
motivado asimismo por el pedido de la Junta Ejecutiva del
FMI de que el personal prestara particular atención a los
indicadores sociales en el contexto de los programas de
ajuste apoyados por el servicio reforzado de ajuste
estructural del FMI y de la iniciativa destinada a prestar
asistencia a los países pobres sumamente endeudados para
que logren una posición sostenible en lo que respecta a
su deuda externa. El FMI ha subrayado que la
combinación adecuada de políticas monetarias y fiscales
y las reformas estructurales necesarias para sustentarlas
deberían tener en cuenta asimismo a los pobres y a las
personas más vulnerables de la sociedad. El objetivo de
la segunda generación de reformas promovidas por el FMI
es fomentar el crecimiento, acelerar el desarrollo humano
y velar por la amplia distribución de los beneficios del
crecimiento. Por ello se recomienda a los países que
proporcionen fondos adecuados para la educación y la
salud de manera que propicie la participación activa de
la población en una economía de mercado y se ofrezca
protección social a quienes sufren las consecuencias de
la evolución de una economía dinámica.
La División de Población del Departamento de Asuntos
Económicos y Sociales de la Secretaría de las Naciones
Unidas emprende constantemente investigaciones y otras
actividades vinculados con la salud y la mortalidad, y
registra los niveles y las tendencias de la mortalidad en
todo el mundo para estudiar sus causas y consecuencias;
supervisa las políticas y programas nacionales vinculadas
con los diversos aspectos de la salud y la mortalidad, y
como parte de la revisión bienal de las estimaciones y
proyecciones demográficas mundiales que realizan las
Naciones Unidas, mantiene y actualiza las estimaciones
oficiales de las Naciones Unidas sobre esperanza de vida
al nacer y mortalidad infantil y en la niñez de todos los
países del mundo. Para el 31 período de sesiones de la
Comisión de Población y Desarrollo, la División de
Población ha preparado la edición 1998 de World
Population Monitoring, que trata de la salud y la
mortalidad y en donde se hace hincapié especial en las
vinculaciones entre la salud y el desarrollo y en el género
y la edad. Como parte de las revisiones bienales de la
publicación World Population Prospects, se dispone de
estimaciones del efecto del VIH/SIDA en las tasas de
mortalidad, la esperanza de vida al nacer, la mortalidad
infantil y el crecimiento demográfico. Para la revisión de
1996 se midieron los efectos de la pandemia de
VIH/SIDA en 24 países de África, 2 países de Asia y 2
países de América Latina. La Comisión Económica para
América Latina y el Caribe colaboró con el UNICEF y la
División de Población en la vigilancia de las tasas de
mortalidad infantil y en la niñez en países de América
Latina. Se han proporcionado estimaciones de mortalidad
para las zonas urbanas y rurales, desglosadas por nivel de
educación de la madre.
La Comisión Económica para Europa (CEPE) está
realizando un estudio del cambio demográfico en países
de Europa con economías en transición, que forma parte
del programa de reunión, análisis e investigación de datos
apoyado por el FNUAP, centrado en determinados
aspectos de la ejecución del Programa de Acción en la
región de la CEPE, en particular en Europa central y
oriental. El estudio se refiere, entre otras cosas, a las
tendencias y modalidades de la mortalidad general, los
cambios en la mortalidad por edades y género y las causas
de los diferenciales en la mortalidad. Los primeros
resultados indican que durante la transición a la
democracia y a una economía de mercado, los Estados
europeos sucesores de la Unión Soviética experimentaron
una reducción en la esperanza de vida al nacer de hombres
y mujeres, mientras que los países balcánicos y de Europa
central experimentaron, en general, un aumento. La
disminución de la supervivencia masculina en la ex Unión
Soviética ha sido mucho mayor que la de la supervivencia
femenina, lo cual ha provocado diferenciales sin
precedentes en la mortalidad de hombres y mujeres, en
particular en la Federación de Rusia y los países bálticos.
Los niños y los adolescentes, tanto varones como mujeres,
experimentaron en general un aumento en la
supervivencia durante los años de transición. Los adultos
en edad de trabajar y las personas de edad tuvieron menos
suerte. Su mortalidad disminuyó en Europa central pero,
en general, aumentó en otras partes, en particular en la ex
Unión Soviética. Los aumentos de la mortalidad entre los
varones adultos han sido mucho mayores que entre las
mujeres adultas, mientras que el mayor aumento de la
mortalidad se ha producido entre mujeres y hombres de
edad.
En el Programa de Acción se reclama la eliminación de
la mortalidad excesiva de las niñas donde quiera que
exista esa pauta y que se realicen actividades de educación
especial y de información pública encaminadas a
promover la igualdad de trato de niñas y niños en lo que
respecta a la nutrición y la atención de la salud. En
respuesta a esas preocupaciones y a la necesidad de
elaborar medidas destinadas a eliminar la mortalidad
excesiva y evitable entre las niñas jóvenes, la División de
Población realizó un estudio sobre los diferenciales en la
mortalidad infantil, en la niñez y de niños menores de 5
años por sexo y los mecanismos concretos que puedan
provocar una mortalidad femenina excesiva en la niñez.
El estudio, titulado Too Young to Die: Genes or Gender,
analiza la medición y el análisis de los niveles y las
tendencias de la mortalidad infantil de varones y niñas y
explora la amplia variedad de mecanismos que influyen
en los diferenciales de sexo de la mortalidad infantil.
El FNUAP, con arreglo a su Iniciativa Mundial relativa
a las necesidades de anticonceptivos y la gestión de la
logística, realizó diversos estudios a fondo en los países
en desarrollo, en colaboración con otros organismos de
las Naciones Unidas, organismos bilaterales y
determinadas organizaciones no gubernamentales
internacionales. Los estudios se realizaron con la plena
colaboración de los gobiernos en Bangladesh, el Brasil,
Egipto, Filipinas, la India, México, Nepal, el Pakistán,
Turquía, Viet Nam y Zimbabwe. Posteriormente se
realizaron asimismo estudios en Burkina Faso, Etiopía,
Haití, Marruecos y la República Dominicana. Además de
realizar una proyección de las necesidades de
anticonceptivos hasta el año 2005, los estudios
permitieron determinar las necesidades de los programas
de gestión de la logística, evaluar la función de las
organizaciones no gubernamentales y el sector privado en
las actividades de planificación de la familia y suministro
de anticonceptivos, examinar la viabilidad de la
producción local de anticonceptivos, analizar las
tendencias de las fuentes y la utilización de fondos
destinados a la producción de anticonceptivos y la gestión
de la logística y estimar las necesidades de preservativos
para la prevención de las enfermedades de transmisión
sexual y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida y la
lucha contra éstos. En el FNUAP se creó un servicio para
prestar asistencia a los países con miras a satisfacer sus
necesidades de anticonceptivos en casos de emergencia.
Se ha dispuesto una reserva provisional de elementos
anticonceptivos básicos para poder atender la demanda
en caso de emergencia.
El Programa Especial de la OMS de Investigaciones,
Desarrollo y Formación de Investigadores sobre
Reproducción Humana ha elaborado y ensayado una
nueva estrategia para que los países puedan disponer de
una mayor variedad de anticonceptivos. El Programa
desempeñó un papel fundamental en la determinación del
levonor gestrel como nuevo método anticonceptivo en
casos de emergencia, que se está utilizando en programas
modelo en diversos países. Entre las actividades en
marcha figuran el mejoramiento de la distribución de
anticonceptivos inyectables de utilización mensual y la
evaluación de la calidad de los anticonceptivos.
VIII. Conclusión
El Equipo de Tareas del Comité Administrativo de
Coordinación sobre servicios sociales básicos para todos
fue creado para impulsar al sistema de las Naciones
Unidas en pos de los objetivos prioritarios emanados de
las conferencias mundiales celebradas en los últimos años
y fortalecer los mecanismos de seguimiento del sistema
para la prestación de una asistencia coordinada en los
planos nacional y regional. Diversos factores
contribuyeron a la colaboración y coordinación sinérgicas
logradas por el Equipo de Tareas: a) todas las
organizaciones y organismos miembros del Equipo de
Tareas se comprometieron a prestar su colaboración en
cuestiones fundamentales y de contenido y a no limitarse
a representar solamente sus intereses particulares; b) ese
compromiso se manifestó asimismo en el tiempo y los
recursos (tanto humanos como financieros) aportados por
los miembros del Equipo de Tareas para organizar
reuniones, realizar actividades de seguimiento y preparar
las conclusiones; c) la elección de los organismos
coordinadores de los grupos de trabajo se basó no sólo en
sus mandatos sino también en su capacidad de contribuir
a la realización y conclusión de las actividades; d) la
formación de redes de cooperación espontáneas entre los
integrantes del Equipo de Tareas que pudieron vincularse
entre sí de manera rápida y sin complicaciones
burocráticas, mediante la utilización de comunicaciones
electrónicas y a veces durante viajes en comisión de
servicio, crearon sinergia e impulsaron al proceso hacia
la obtención de resultados; e) los objetivos del Equipo de
Tarea eran claros y definidos y se fijó un plazo para
lograrlos; f) prevaleció el espíritu de cooperación (por
ejemplo, algunas reuniones se celebraron en Ginebra y no
en Nueva York, para facilitar la participación de los
miembros que radican en Europa; además, se celebraron
algunas reuniones en forma consecutiva para ahorrar
tiempo y dinero; por añadidura, a pedido del Organismo
Canadiense de Desarrollo Internacional, el Equipo de
Tareas realizó un análisis y posteriormente le proporcionó
información sobre su proyecto de documento de política
en materia de satisfacción de las necesidades humanas
básicas; y g) la secretaría organizó reuniones, preparó y
distribuyó informes, vigiló el cumplimiento de los plazos
y facilitó la coordinación y el seguimiento entre los
miembros del Equipo de Tareas.
Entre los factores que impusieron limitaciones se
encontraban el tiempo y los recursos, que también
causaron algunas demoras. Además, el mandato del
Equipo de Tareas era relativamente amplio y no fue
posible realizar un análisis a fondo de todas las esferas en
el escaso tiempo disponible. El Equipo de Tareas abordó
esta limitación centrándose en aspectos de ventaja relativa
y logró resultados concretos que contribuirían a realizar
la programación a nivel de país. Pords ejemplo, en el
gráfico general figuran indicadores y datos que permitirán
a los países vigilar y medir los progresos realizados hacia
el logro de los objetivos de la Conferencia en diversas
esferas esenciales, entre ellas las de población, atención
primaria de la salud, nutrición, educación básica,
abastecimiento de agua y saneamiento y vivienda. Cabe
señalar asimismo que la modalidad del Equipo de Tareas
es, en general, eficaz para lapsos de tiempo limitados y
tal vez resulte difícil mantener el impulso después de
cierto período.
Entre las experiencias adquiridas por el Equipo de Tareas
sobre servicios sociales básicos se pueden contar las
siguientes: la modalidad de ejecución utilizada por el
Equipo de Tareas, a saber, el trabajo concentrado en una
actividad, casi siempre por medio de redes espontáneas
y de mecanismos interinstitucionales más estructurados,
resultó ser sinérgica, más rápida y más eficaz para
producir resultados; la claridad y definición de los
objetivos y resultados permitieron al Equipo de Tareas
mantener una concentración estratégica y un calendario
concreto; los grupos de trabajo y las organizaciones
miembros del Equipo de Tareas demostraron que podían
trabajar en colaboración para producir los resultados
convenidos de manera oportuna y que no tenían interés
en constituirse en estructuras permanentes; la experiencia
del Equipo de Tareas, así como la del anterior Equipo de
Tareas Interinstitucional encargado de la ejecución del
Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre
la Población y el Desarrollo, demuestra que dentro del
CAC puede utilizarse de manera eficaz cuando convenga
el método del "director de tareas" para determinadas
actividades. Si bien este criterio no puede reemplazar a
los mecanismos establecidos y permanentes que siguen
desempeñando un papel fundamental, es importante
reconocer el valor del método del equipo de
tareas/director de tareas, que puede contribuir a potenciar
el papel de un grupo más amplio de agentes y generar la
participación mediante una mayor distribución de
responsabilidades y una colaboración más estrecha.
Naturalmente, la competencia y la capacidad para
producir resultados determinarán la selección de los
directores de los equipos de tareas y los centros de
coordinación y conformarán el resultado final.
Tan pronto se haga llegar el producto final a las oficinas
exteriores habrá concluido el programa de trabajo del
Equipo de Tareas. Se hará hincapié en el plano nacional,
en donde el sistema de coordinadores residentes de las
Naciones Unidas utilizará los resultados para prestar
asistencia a los países en la ejecución de programas
centrados en el logro de los objetivos de la Conferencia,
incluida la prestación de servicios sociales básicos para
todos. Se ha previsto que el Centro de Capacitación de
Turín (Italia) elabore módulos de capacitación destinados
al personal sobre el terreno para facilitar y aprovechar al
máximo los resultados logrados por el Equipo de Tareas.
Los grupos temáticos y los equipos de tareas especiales
dentro del ámbito de acción del sistema de coordinadores
residentes de las Naciones Unidas constituirían una
modalidad útil para promover la coordinación y
colaboración interinstitucional en el plano nacional.
Muchos países ya han organizado grupos de esa índole,
según el modelo de los equipos de tareas del CAC. Las
organizaciones no gubernamentales y los grupos de la
sociedad civil y del sector privado deberían participar en
los grupos temáticos y los equipos de tareas nacionales,
a los cuales deberán comunicarse los resultados del
Equipo de Tareas. El sistema de coordinadores residentes
de las Naciones Unidas puede utilizar esta modalidad para
fortalecer y ampliar los vínculos con los organismos
bilaterales, las organizaciones no gubernamentales, el
sector privado y la sociedad civil y aprovechar sus
ventajas relativas. Los resultados del Equipo de Tareas
deberían vincularse con el sistema de evaluación común
para los países, las notas sobre la estrategia del país y el
Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el
Desarrollo. Las comisiones regionales también deben
desempeñar un papel fundamental en la promoción de la
utilización de los resultados del Equipo de Tareas. La
difusión y el intercambio regulares de información, por
conducto de la Internet y otros medios análogos, facilitará
la mejor coordinación y colaboración entre los principales
agentes y todos los asociados para el desarrollo en el
plano nacional y contribuirá asimismo a generar un
sentido de responsabilidad común.
Notas
1/Los miembros del Equipo de Tareas son
los siguientes:
Naciones Unidas (Departamento de Asuntos Económicos y
Sociales, Departamento de Asuntos Humanitarios, Comisión
Económica para África, Comisión Económica para Europa,
Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico,
Comisión Económica para América Latina y el Caribe,
Comisión Económica y Social para Asia Occidental), la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación, la Organización Internacional del Trabajo,
el Fondo Monetario Internacional, la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el
Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos
Humanos, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia,
el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la
Mujer, el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura, el Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización
de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, el
Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización
Internacional de Drogas, el Fondo de Población de las
Naciones Unidas, el Organismo de Obras Públicas y Socorro
de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en
el Cercano Oriente, el Banco Mundial, el Programa Mundial
de Alimentos y la Organización Mundial de la Salud.
2/Documentos Oficiales del Consejo Económico y Social,
1997, Suplemento No. 4 (E/1997/24).
3/Véase también "FNUAP: Método revisado de
asignación de
recursos del FNUAP" (DP/FPA/1996/15).
4/Véase Indicators for Assessing the
Performance of
Reproductive Health Programmes: A Discussion Paper
(Nueva York, FNUAP, abril de 1997).
5Indicators for Population and Reproductive
Health
Programmes (Nueva York, FNUAP, noviembre de 1997).
6/Véase el documento de la OMS
ICPHC/ALA/78.10.
7/Véase A/CONF.165/14, cap. I.
8/Véase E/ICEF/1992/22.
9/Resolución 44/25, anexo.
10/Véase Fondo de Población de las Naciones
Unidas, Annual
Report 1996 (Nueva York, FNUAP, 1997).
11/Véase la ficha descriptiva del programa UNAIDS
HIV/AIDS: The Global Pandemic (Ginebra, diciembre de
1997).
12/Ginebra, 1997.