- Desde la se segunda guerra mundial se ha reducido la
mortalidad de manera notable, de modo que la esperanza
de vida media en todo el mundo ronda los 62 años en los
hombres y los 67 años en las mujeres, nivel que caracterizaba a las regiones desarrolladas
del mundo a comienzos
del
decenio de 1950. La mortalidad ha disminuido realmente en
todo el mundo, aunque la esperanza de vida ha aumentado
más rápidamente en las regiones menos desarrolladas que en
las más desarrolladas, de modo que la diferencia entre ambas
se redujo de 25,6 años y a comienzos del decenio de 1950 a
12,1 años en 1990-1995 (gráfico I). En la actualidad, la
esperanza de vida en esas dos regiones es de 62,1 años y 74,2
años respectivamente.
Gráfico I
Esperanza de vida al nacer combinada correspondiente a ambos sexos en el mundo, las
regiones
más desarrolladas y las regiones menos desarrolladas, 1950-1995
Fuente:
World Population Prospects: The 1996 Revision (publicación de las
Naciones Unidas, de próxima aparición.)
- En casi todos los países desarrollados, la disminución de
la mortalidad de los adultos y, en particular, de las personas de edad avanzada ha aumentado
la esperanza de vida.
La mortalidad descendió más rápidamente en Europa
meridional, donde se redujo en 12,7 años a lo largo de
40 años. La mortalidad sigue disminuyendo aun cuando
la esperanza de vida alcanza niveles muy altos. Por
ejemplo, entre 1990 y 1995, la esperanza de vida en el
Japón, que es la más alta del mundo, pasó de 75,9 años
a 76,4 años en los varones y de 81,8 años a 82,9 años en
las mujeres.
- Las tendencias en materia de mortalidad son diferentes,
sin embargo, en los países con economías en transición.
Desde el período posterior a la segunda guerra mundial
hasta mediados del decenio de 1960, la esperanza de vida
en los países de la ex Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas (URSS) y de los de la mayor parte de Europa
oriental aumentó de forma sostenida, básicamente porque
la mortalidad infantil, que era muy alta, fue disminuyendo
rápidamente. A mediados del decenio de 1960, la esperanza de vida en Europa oriental
había alcanzado los mismos
niveles que en América del Norte y en Europa occidental.
Luego se estabilizó durante dos o tres decenios, aunque
se observaron avances y retrocesos de corta duración. La
estabilización obedeció a dos tendencias contrarias: el
mejoramiento lento de la supervivencia infantil y el
empeoramiento de la supervivencia de los adultos, en
particular entre los varones. Como consecuencia, la
esperanza de vida media combinada correspondiente a
ambos sexos en Europa oriental fluctuó en 1990-1995
entre 66,5 años en la Federación de Rusia y 72 años en
la República Checa, mientras que en la Unión Europea
osciló entre 74,4 años en Portugal y 78,1 años en Suecia.
La situación es más grave en el grupo de nuevos Estados
independientes que se formaron tras la disolución de la
Unión Soviética. En un período de cinco a ocho años,
descendió la esperanza de vida en cada uno de los países
de ese grupo y las disminuciones combinadas correspondiente a ambos sexos oscilaron entre 2,7
años en Estonia
y 5,9 años en la Federación de Rusia.
- El progreso registrado en las regiones menos desarrolladas ha sido desigual y los niveles
actuales de esperanza
de vida difieren considerablemente. El aumento más alto
en términos absolutos se produjo en Asia entre 1950 y
1955 y 1990 y 1995 (de 41,3 años a 64,5 años). En las
naciones más populosas se observaron aumentos superiores a 20 años: China,
Filipinas, la India, Indonesia, el
Pakistán, Tailandia y Turquía. Sin embargo, algunos de
los países de Asia, por ejemplo, el Afganistán, todavía
tienen una de las esperanzas de vida más bajas del mundo
(43,5 años entre 1990 y 1995). En América Latina y el
Caribe, la esperanza de vida aumentó más lentamente que
en Asia (17,1 años), alcanzando 68,5 años entre 1990 y
1995. En África los progresos han sido aún menores: se
pasó de 37,8 años entre 1950 y 1955 a 51,8 años entre
1990 y 1995, lo que representa un aumento de 14 años.
- Si bien en los países menos adelantados, la mayor parte
de los cuales se encuentra en el África al sur del Sáhara,
la esperanza de vida aumentó en 14,2 años, el cambio ha
sido mucho más lento que en los otros países en desarrollo. El hecho de que el
aumento medio anual de la esperanza vida en el período comprendido entre 1950-1955
y entre 1990 y 1995 fuera de cuatro meses en los países
menos adelantados en comparación con seis meses en las
regiones menos desarrolladas (excluidos los países menos
adelantados) significa que se ha acentuado el retroceso de
los primeros respecto del resto del mundo. Mientras que
en 1950-1955 la esperanza de vida media en el grupo de
los países menos adelantados (35,5 años) había sido 6,2
años inferior a la de las regiones menos desarrolladas con
exclusión de ese grupo, la diferencia se había ampliado
a 14,6 años para el período comprendido entre 1990 y
1995. Desde 1985, se incrementó considerablemente la
mortalidad en algunos países como consecuencia de
guerras y enfrentamientos civiles. Por ejemplo, se calcula
que en Rwanda la esperanza de vida descendió de 46,7
años entre 1985 y 1990 a 22,6 años entre 1990 y 1995.
- La propagación del virus de inmunodeficiencia humana
y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(VIH/SIDA) es una causa importante de muerte en
muchos países en desarrollo. La incidencia de la epidemia
es particularmente devastadora en el África al sur del
Sáhara, donde el virus comenzó a transmitirse de forma
generalizada a fines del decenio de 1970 y a comienzos
del decenio de 1980. Se prevé que la estabilización o
disminución de la esperanza de vida causada por el SIDA
se mantendrá hasta el año 2000. Sin el SIDA, la esperanza
de vida agregada en los 24 países de África al sur del
Sáhara más afectados por la epidemia habría sido 51,4
años entre 1985 y 1990 y habría aumentado a 52,6 años
entre 1990 y 1995. Como consecuencia del SIDA, la
esperanza de vida real fue 1,5 años más baja que entre
1985 y 1990 y descendió todavía a 48,3 años entre 1990
y 1995, lo que representa 4,3 años menos que si no
hubiera habido epidemia de SIDA. En los cinco países
africanos más afectados por el VIH, en los que un 10%
o más de la población adulta está infectada, se perdieron
9,1 años de esperanza de vida por la prevalencia del SIDA
entre 1990 y 1995; en esos países, la esperanza de vida
media disminuyó a 44 años y se calcula que la epidemia
causó unos 1,5 millones de muertes adicionales entre
1985 y 1995.
- En dos importantes conferencias internacionales recientes,
la Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo, de 1994, y la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social, de 1995, se fijaron metas para mejorar
la esperanza de vida. En el Programa de Acción de la
Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo1, se señala que los países deberían tratar de
que se llegue a una esperanza de vida al nacer que exceda
de los 70 años en el año 2005 y de los 75 años en el año
2015 (párr. 8.5). En el Programa de Acción de la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Social2 se propuso que la
esperanza de vida fuera de 60 años en el año 2000 (párr.
36 b)). Si se cumplen los supuestos implícitos en las
últimas proyecciones demográficas de las Naciones
Unidas, 71 países no habrán alcanzado la meta de una
esperanza de vida de 70 años en el año 2005 aprobada en
la Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo y 111 no habrán alcanzado la meta
correspondiente al años 2015 (75 años).
II. La supervivencia y salud infantiles
- Entre 1990 y 1995, unos 11 millones de niños murieron
anualmente antes de cumplir los 5 años y 8,2 millones de
ellos no alcanzaron a cumplir 1 año. La mayor parte de
esas muertes (98%) se registraron en los países en
desarrollo, y en los países menos adelantados se produjo
un tercio de las muertes de niños menores de 5 años. En
el mundo desarrollado, sólo 11 de 1.000 recién nacidos
murieron antes de cumplir el año entre 1990 y 1995; el
número de muertes fue de 68 por 1.000 recién nacidos en
el mundo en desarrollo. Los niños de los países menos
adelantados corrieron peor suerte ya que 109 de 1.000
recién nacidos murieron antes de cumplir el año. De forma
análoga, la mortalidad de niños menores de 5 años, un
indicador más sensible de los factores socioeconómicos,
ambientales y de conducta que la mortalidad infantil, fue
siete veces más alta en los países en desarrollo y 12 veces
más alta en los países menos adelantados que en los países
desarrollados. En el cuadro 1 se muestra la mortalidad
infantil y la mortalidad de los niños menores de 5 años en
el plano regional.
Cuadro 1
Mortalidad infantil entre 1970 y 1975 y entre 1990 y 1995, cambio porcentual de la
mortalidad infantil entre
esos períodos y mortalidad de los niños menores de 5 años entre 1990 y
1995 por principal región o zona
clasificadas según el nivel de mortalidad
|
| Mortalidad infantil
(por cada 1.000 nacidos
vivos)
| Cambio porcentual
de la
mortalidad(infantil
| Mortalidad de los
niños menores de
5 años por cada
1.000 nacidos vivos) |
| Región o zona principal
| 1970-1975
| 1990-1995
| 1970-1975 a
1990-1995
| 1990-1995 |
| Total mundial
| 93
| 62
| -33
| 82 |
| Regiones más desarrolladas
| 21
| 11
| -50
| 13 |
| Regiones menos desarrolladas
| 104
| 68
| -35
| 90 |
| Países menos adelantados
| 147
| 109
| -26
| 156 |
| América del Norte
| 18
| 9
| -52
| 10 |
| Europa
| 25
| 13
| -48
| 16 |
| Oceanía
| 41
| 26
| -36
| 33 |
| América Latina y el Caribe
| 80
| 40
| -50
| 46 |
| Asia
| 98
| 62
| -37
| 77 |
| África
| 130
| 94
| -28
| 145 |
|
|
|
World Population Prospects: The 1996 Revisión
(publicación de las Naciones Unidas, de próxima
aparición), anexo I.
- Reconociéndose la importancia de redoblar los esfuerzos
para disminuir la mortalidad en la niñez, en la Cumbre
Mundial en favor de la Infancia y en la Conferencia
Internacional sobre la Población y el Desarrollo se
propició la adopción de medidas para promover la
supervivencia y salud infantiles y se fijaron metas para
disminuir la mortalidad. En el Programa de Acción de la
Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo se establece que todos los países deben tratar
de que la mortalidad infantil sea inferior a 35 por cada
1.000 nacidos vivos y que la mortalidad de los niños
menores de 5 años se sitúe en 45 por cada 1.000 nacidos
vivos en el año 2015 (párr. 8.16).
- Si se examinan en primer término los países con una alta
tasa de mortalidad -aquellos en los que, según las últimas
estimaciones de mortalidad, infantil se registraron desde
1985 por lo menos 100 muertes por cada 1.000 nacidos
vivos o en los que se observa una tasa de mortalidad de
niños menores de 5 años de 150 muertes por cada 1.000
nacidos vivos-, queda claro que les será difícil alcanzar
las metas fijadas, aun cuando cada país mantenga a partir
de 1995 una tasa de reducción equivalente a la tasa más
alta que realmente se registre en uno de los miembros del
grupo (2,3% anual). Los países que integran ese grupo
pertenecen en su mayoría a la categoría de países menos
adelantados y están en gran parte en África, especialmente
en África occidental y en África oriental. En Asia, los
países que componen ese grupo están en el subcontinente
indio y, en América Latina y el Caribe, Haití es el único
país que integra este grupo.
- Si bien se calcula que la mortalidad infantil y en la niñez
se ha reducido sistemáticamente desde 1970 en todas las
regiones en desarrollo, hay indicios de que el ritmo puede
haber comenzado a moderarse en el decenio de 1980, en
particular en los países menos adelantados. En la mayor
parte de estos países, la menor reducción de la tasa de
mortalidad en la niñez se relaciona con la incidencia cada
vez mayor de la infección por el VIH. En los países en que
este fenómeno es importante, la tarea de disminuir la
mortalidad en la niñez resulta más onerosa y puede
depender no sólo de los programas encaminados a luchar
contra las enfermedades infantiles infecciosas típicas sino
también de las medidas que se tomen para prevenir
nuevos casos de transmisión del VIH.
- No obstante, cabe destacar que en numerosos países en
desarrollo la supervivencia infantil ha mejorado de
manera notable en los últimos 20 años. Entre ellos se
encuentran algunos de los países más populosos como
China, la India y México, en los que las tasas medias
anuales de reducción han sobrepasado el 4%. Cabe
señalar en particular los países o zonas en las que se han
registrado tasas de descenso superiores al 7% anual, entre
ellos, Chile, Jamaica y la República de Corea respecto de
la mortalidad infantil y esos tres países, además de Costa
Rica, Hong Kong, China y Sri Lanka, en relación con la
mortalidad de niños menores de 5 años. También hay
algunos países en desarrollo, incluidos Israel, la
República de Corea y Singapur, en los que los niveles de
mortalidad infantil pueden equipararse a los de los países
desarrollados (menos de 11 por cada 1.000 nacidos
vivos).
- Una tendencia descendente de la mortalidad infantil
también caracteriza a los países con economías en
transición. Si bien las estimaciones correspondientes a los
Estados sucesores de la ex URSS parecen demostrar que
la mortalidad infantil aumentó entre 1970 y 1975, este
incremento se vincula con el mejor registro de las muertes
de recién nacidos antes que con un cambio de las
tendencias principales. Aunque según las estimaciones,
desde 1990 se registran fluctuaciones anuales que a veces
suponen un aumento de un año al otro, la tendencia
general es descendente. Se observan tendencias análogas
en otros países con economías en transición. En efecto,
los datos parecen indicar que las transformaciones
sociales y económicas que experimentan estos países no
han repercutido demasiado negativamente en las
probabilidades de supervivencia de los niños.
- Los países desarrollados con economías de mercado bien
establecidas siguen experimentando niveles muy bajos de
mortalidad infantil; en los Estados Unidos de América,
Grecia, y Portugal se registra el límite más alto (8 muertes
por cada 1.000 nacidos vivos) y en Suecia el más bajo
(3 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 1996).
- La mortalidad infantil y en la niñez en los países
desarrollados es invariablemente más alta entre los
varones que entre las niñas. No siempre ocurre lo mismo
en los países
en desarrollo, en los que la ventaja que les llevan las niñas
a los varones en materia de supervivencia se ve disminuida a veces por otros
factores, incluidas las prácticas de puericultura que, al
discriminar en favor de los varones, conducen a un exceso de
mortalidad de niñas. Si bien sólo en un reducido número de
países en desarrollo se observa un claro exceso de mortalidad
de niñas, el tamaño de esos países entraña que el fenómeno
tiene una incidencia importante. Se estima, por ejemplo, que se
registran anualmente 250.000 muertes prevenibles de niñas
menores de 5 años.
- En los últimos 20 años, la comunidad internacional se ha
movilizado para disminuir las muertes de niños que se pueden
prevenir mediante la adopción de medidas estratégicas de bajo
costo y gran alcance. A mediados del decenio de 1980, la
inmunización de niños se transformó en un componente
importante de muchos programas de salud. La inmunización y
otras medidas en pro de la supervivencia de los niños
contribuyeron a que se prestara apoyo a la salud y al desarrollo
infantiles y a que se diera importancia al fomento de la
capacidad y al sostenimiento de los programas, en los ámbitos
comunitario y nacional.
- En el decenio de 1990 se intensificaron los esfuerzos
internacionales para mejorar la supervivencia y el desarrollo
infantiles, tarea en la que colaboraron estrechamente los
gobiernos nacionales, los organismos del sistema de las
Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales y las
organizaciones bilaterales y multilaterales. La Cumbre
Mundial en favor de la Infancia, celebrada en 1990, constituyó
un importante hito en cuanto al incremento de las medidas
encaminadas a fomentar la supervivencia y el desarrollo
infantiles. En el informe del Secretario General de 1996 sobre
los progresos hechos a mediados del decenio en la aplicación
de la resolución 45/217 de la Asamblea General sobre la
Cumbre Mundial en favor de la Infancia (A/51/256), se
señalaba que se avanzó considerablemente en la consecución
de las metas fijadas para el año 2000. No obstante, pese a los
adelantos, la mortalidad infantil sigue siendo inaceptablemente
alta en el mundo en desarrollo, en particular en el África al sur
del Sáhara y en Asia meridional.
III. Atención primaria de la salud
y el sector de la salud
- La atención primaria de la salud ha contribuido de forma
considerable al mejoramiento del estado de salud.de la
población. Sin embargo, tras la Declaración de Alma-Ata,3
transcurrió un largo período antes de que se comenzara a
reorientar los recursos humanos y financieros hacia la atención
primaria de la salud. Las decisiones que se adoptan en el sector
de la salud todavía favorecen la medicina clínica de carácter
curativo y no el fomento de la salud pública de carácter
preventivo. Los sistemas y servicios de salud pública cuentan
con menos recursos de los que necesitan y la atención de los
grupos vulnerables, los discapacitados y las personas de edad
recibe en general un apoyo insuficiente.
- Respecto de los recursos humanos, mientras los países
desarrollados con economías de mercado tienen un número
estimado de 750 enfermeras y parteras por cada 100.000
habitantes y los países con economías en transición cuentan
con un número estimado de 800 enfermeras, en los países
menos adelantados hay sólo 20 enfermeras por cada 100.000
habitantes. Cabe señalar como algo positivo que va en aumento
la demanda general de servicios de enfermería y partería y que
en todas las regiones en las que funciona la Organización
Mundial de la Salud (OMS) se informó del aumento de la
demanda de apoyo a la capacitación de enfermeras y al
desarrollo de recursos humanos.
- En la mayor parte de los países aún se registra una marcada
preferencia por confiar a los médicos la atención principal de
los pacientes, aun cuando la experiencia demuestre que las
enfermeras y otros trabajadores de la salud pueden prestar
muchos de los mismos servicios con igual idoneidad. Es
necesario intensificar la supervisión de la productividad de los
trabajadores del sector de la salud, la calidad de los servicios y
los costos.
- En 1996 la OMS emprendió una iniciativa encaminada a tratar
la amplia cuestión de la equidad en materia de salud y atención
de la salud. Con esta iniciativa se busca garantizar que las
necesidades de la población y no sus privilegios sociales
determinen las oportunidades de lograr el bienestar y que se
reduzcan las disparidades evitables que caracterizan el estado
de salud de hombres y mujeres y de los grupos con distintos
niveles de privilegio social o de los servicios de salud que se les
presta.
- Las intervenciones destinadas a solucionar los problemas de
las personas de edad, los discapacitados y las personas con
VIH/SIDA son más eficaces cuando se realizan en el ámbito
comunitario. Análogamente, la promoción de la lactancia
natural, el asesoramiento en salud genésica y la educación de
las madres en puericultura tienen una repercusión más directa
cuando provienen de personas que pertenecen a la comunidad
que cuando parecen impuestos por una burocracia central.
- El acceso a los medicamentos básicos ha aumentado
considerablemente en cifras absolutas en los últimos 20 años,
desde que la OMS adoptó el concepto de medicamentos
esenciales y publicó la primera lista de esos medicamentos.
Numerosos países han adoptado ese concepto como modo de
racionalizar el sistema de suministro de medicamentos. Más de
120 países revisan periódicamente sus listas de medicamentos
esenciales. La adquisición y distribución de medicamentos en
el sector público ha mejorado gracias a la creación de
depósitos centrales autónomos de suministros médicos y de
planes como la Iniciativa de Bamako, en la que se incluyen
métodos de financiación alternativos, como la participación en
la financiación de los gastos. El rápido desarrollo del sector
privado ha contribuido a que se disponga de medicamentos en
la mayoría de los países. No obstante, pese a este adelanto, se
calcula que más de un tercio de la población mundial todavía
carece de medicamentos esenciales y que en algunas regiones
del mundo, en particular en los países más pobres de África y
de Asia, más del 50% de la población no tiene acceso a ellos.
- Numerosos países han ampliado su capacidad de reglamentar
el uso de fármacos mediante normas y parámetros formulados
por la OMS. Sin embargo, sigue preocupando la calidad de los
medicamentos y es cada vez más corriente que existan
medicamentos falsificados y de mala calidad en el comercio
internacional. La escasez de recursos humanos y financieros,
exacerbada por los recortes presupuestarios, socavan la capacidad
de las autoridades que reglamentan los medicamentos para
garantizar que los que existen en el mercado sean seguros, eficaces
y de calidad aceptable.
- La falta de servicios de saneamiento básicos, y de
abastecimiento de agua potable y la insalubridad de los
alimentos contribuyen en gran medida a la prevalencia de las
enfermedades infecciosas. Si bien han aumentado esos
servicios no bastan para satisfacer las necesidades generadas
por el crecimiento demográfico en muchos países. Se calcula
que en 1994, un 75% de la población de los países en
desarrollo tenía acceso al agua potable y un 34% a los
servicios de saneamiento. La situación es más precaria en las
zonas rurales. En 1994, los servicios de saneamiento en las
zonas urbanas alcanzaban a un 63% de la población, mientras
que en las zonas rurales llegaban a sólo un 18%. De forma
análoga, el 70% de la población tenía acceso al agua potable
en el campo en comparación con un 82% en las ciudades.
- En todo el mundo se reconoce que es necesario reformar el
sector de la salud, aunque las opiniones difieren
considerablemente en cuanto a los métodos que habrán de
utilizarse. La mayor parte de los países han optado por
traspasar la responsabilidad al plano local, privatizar los
servicios de salud y potenciar la capacidad de elegir y la
responsabilidad de cada uno en materia de gastos de atención
de la salud. Si bien la descentralización puede adoptar diversas
formas, en todos los casos ha entrañado cambios considerables
en la financiación de la atención de la salud, la capacitación,
los suministros o los niveles de recursos. Como hasta ahora se
carece de datos, es sumamente difícil determinar la manera en
que ha evolucionado el sistema. Una mayor cantidad de
información permitiría efectuar un análisis más racional de las
tendencias que se registran en el estado de salud de la
población de cada país. La difusión de la tecnología de la
información debería facilitar esta tarea en el futuro.
IV. La salud de la mujer y la maternidad
sin riesgo
- Las complicaciones vinculadas con el embarazo y el parto
figuran entre las causas principales de mortalidad de la mujer
en edad de procreación en muchas partes del mundo en
desarrollo. Según estimaciones de la mortalidad derivada del
embarazo publicadas en 1996, alrededor de 585.000 mujeres
mueren anualmente de causas vinculadas con el embarazo y el
99% de ellas viven en los países en desarrollo (cuadro 2).
Existe una enorme diferencia entre las tasas de mortalidad
derivada del embarazo que se registran en las regiones más
desarrolladas y en las menos desarrolladas: en 1990 las cifras
oscilaron entre más de 480 muertes de madres por cada
100.000 nacidos vivos en las regiones menos desarrolladas y
alrededor de 27 por cada 100.000 nacidos vivos en las regiones
más desarrolladas. En algunas partes de África, las tasas
pueden alcanzar hasta 1.000 muertes por cada 100.000
nacidos vivos.
Cuadro 2
Estimaciones revisadas de 1990 de la mortalidad
materna por región
|
| Coeficiente
de mortalidad
materna (defun-
ciones maternas
por 100.000
nacidos vivos)
| Número de
defunciones
maternas
(en miles) |
| Total mundial
| 430
| 585 |
| Regiones más desarrolladas
| 27
| 4 |
| Regiones menos desarrolladas
| 480
| 582 |
| África
| 870
| 235 |
| Asiaa
| 390
| 323 |
| Europa
| 36
| 3 |
| América Latina y el Caribe
| 190
| 23 |
| América septentrional
| 11
| 0,5 |
| Oceaníab
| 680
| 1 |
Fuente:
Organización Mundial de la Salud/Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia, Estimaciones revisadas de 1990 de la
mortalidad materna (Ginebra, 1996).
a Menos el Japón, que se incluye en las regiones más
desarrolladas.
b Menos Australia y Nueva Zelandia, que se incluyen en las
regiones más desarrolladas.
- En todo el mundo las causas de las defunciones maternas son
similares. A nivel mundial, alrededor del 80% de esas muertes
tienen causas directas, es decir, complicaciones obstétricas en
torno al embarazo (embarazo, parto y puerperio),
intervenciones, omisiones, tratamiento incorrecto o una cadena
de acontecimientos como resultado de cualesquiera de las
razones mencionadas anteriormente. La causa directa de
muerte más común, que representa el 25% de todas las
defunciones maternas, es la hemorragia obstétrica, que suele
producirse después del parto. Las infecciones puerperales,
muchas veces provocadas por la falta de higiene durante el
parto o por infecciones en el aparato reproductivo que no
hayan atendido (incluidas las transmitidas sexualmente),
representan alrededor del 15% de la mortalidad materna. Los
trastornos hipertensivos del embarazo, en particular la
eclampsia (convulsiones), constituyen alrededor del 13% de
las defunciones maternas. Alrededor del 7% de las
defunciones maternas ocurren como resultado de partos
prolongados u obstruidos. Otras causas directas de
defunciones maternas son los embarazos ectópicos y molares,
las embolias y las consecuencias de intervenciones como la
anestesia. Cerca del 20% de las defunciones maternas ocurren
por causas indirectas, es decir, como resultado de alguna
enfermedad agravada por los efectos fisiológicos del embarazo.
De esas causas indirectas de muerte, la anemia es una de las
más significativas.
- Una gran proporción de las defunciones maternas,
aproximadamente el 13%, se debe a complicaciones asociadas
con abortos practicados en malas condiciones4. El Programa de
Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo reconoció que los abortos realizados en condiciones no
adecuadas era un importante problema de salud pública
y recomendó que se redujera el recurso al aborto
mediante la prestación de más amplios y mejores
servicios de planificación de la familia. El Programa de
Acción destaca además que en los casos en que el aborto
no sea contrario a la ley, deben realizarse en
condiciones adecuadas. En todos los casos, las mujeres
deberían tener acceso a servicios de calidad para tratar
las complicaciones derivadas de abortos. En la
actualidad, aproximadamente el 90% de los países del
mundo, que representan el 96% de la población
mundial, tiene políticas que permiten el aborto en
diversas situaciones jurídicas para salvar la vida de la
mujer. Sin embargo, una proporción significativa de los
abortos son inducidos por las propias mujeres o se
efectúan en malas condiciones, y son la causa de un
gran porcentaje de los fallecimientos de las madres o de
lesiones permanentes en las mujeres afectadas.
- La atención inadecuada de la madre durante el embarazo
y el parto es la causa inmediata de las complicaciones
relacionadas con el embarazo, la mala salud y la muerte.
Como factores más distantes cabe mencionar la
situación subordinada, la mala salud y la nutrición
inadecuada de la mujer. La edad a la que las mujeres
empiezan a tener hijos o dejan de tenerlos, el intervalo
entre los nacimientos, el número total de embarazos a
lo largo de la vida y las circunstancias socioculturales
y económicas en que viven las mujeres son factores que
influyen en la morbilidad y mortalidad maternas. Así
y todo, el factor determinante más importante y directo
de la salud y la supervivencia materna es el grado en
que las mujeres puedan recibir servicios de maternidad
de elevada calidad. Esta cuestión fue reconocida
explícitamente en el Programa de Acción de la
Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo (párr. 8.22), que dice: "Todos los países, con
apoyo de todos los sectores de la comunidad
internacional, deberían aumentar la prestación de
servicios de maternidad en el marco de la atención
primaria de la salud ... Todos los nacimientos deberían
contar con la asistencia de personas capacitadas, de
preferencia enfermeras y parteras, pero al menos,
comadronas capacitadas".
- Las estimaciones actuales a nivel mundial de la OMS
muestran que, en el mundo en desarrollo,
aproximadamente el 65% de las mujeres embarazadas
reciben al menos alguna atención médica durante el
embarazo; que el 40% de los partos se efectúan en
centros de salud; y que poco más de la mitad de todos
los partos son asistidos por personal calificado. Esto
contrasta notablemente con los países desarrollados,
donde prácticamente todas las mujeres reciben atención
médica sistemática durante el embarazo, el parto y el
período posterior al parto.
- El cuidado durante el puerperio ha sido un aspecto
relativamente descuidado en lo que respecta a la
atención materna. Las estimaciones basadas en los
limitados datos de que se dispone indican que menos del
30% de las mujeres recibe atención durante el puerperio
en el caso de los países en desarrollo, y el 35% a nivel
mundial. Este bajo nivel de atención es alarmante, ya
que las intervenciones oportunas durante el puerperio
pueden evitar la muerte de madres y recién nacidos, así
como reducir la morbilidad a largo plazo asociada al
embarazo.
- La distancia es el factor más evidente que impide el uso
de los servicios de atención materna. En las zonas
rurales, donde las mujeres tienen poco acceso a recursos
para pagar el transporte, y donde probablemente las
carreteras son malas y escasean los vehículos, este tipo
de obstáculos materiales complica incluso el uso de los
servicios habituales de atención prenatal y dificulta los
servicios en caso de complicaciones y urgencias.
- A medida que aumenta la experiencia en la aplicación
de los programas de maternidad sin riesgo, se hace cada
vez más evidente que el indicador del estado de la salud
materna empleado tradicionalmente, a saber, el
coeficiente de mortalidad materna, no es útil para
verificar los avances a corto plazo. La mayoría de los
programas de maternidad sin riesgo se basan
actualmente en indicadores de procesos para supervisar
los programas ordinarios. Esos indicadores pueden
incluir el número y la distribución de los servicios
esenciales de atención obstétrica, la proporción de
partos atendidos por personal capacitado de atención a
la salud o efectuados en instituciones, las tasas de
ejecución operativa y las tasas de letalidad institucional.
Además, se insta a los países a que aprovechen al
máximo las técnicas cualitativas para evaluar la calidad
de la atención prestada, como exámenes maternos
minuciosos y exámenes de casos.
V. Infección por el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH)
y el síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA)
- Se estimó que a finales de 1997 más de 30 millones de
personas en todo el mundo estaban infectadas con el
VIH o el SIDA, y que de ellas, alrededor de 1,1 millones
eran niños (cuadro 3). Más del 90% de los casos se
encuentran en los países en desarrollo.
Cuadro 3
Distribución estimada de personas con VIH/SIDA,
1997
| Región
| Número de
adultos y niños con
VIH/SIDA
(en miles)
| Tasa de
prevalencia de
VIH
(porcentaje)a |
|
|
| |
| Total mundial
| 30 612
| |
| África al sur del Sáhara
| 20 800
| 7,4 |
| Asia meridional y sudoriental
| 6 000
| 0,6 |
| Asia oriental y el Pacífico
| 440
| 0,05 |
| Caribe
| 310
| 1,9 |
| América Latina
| 1 300
| 0,5 |
| África septentrional y Asia occidental
| 210
| 0,13 |
| América septentrional
| 860
| 0,6 |
| Europa occidental
| 530
| 0,3 |
| Europa central y oriental/Asia central
| 150
| 0,07 |
| Australia y Nueva Zelandia
| 12
| 0,1 |
Fuente:
Organización Mundial de la Salud/Programa conjunto y de
copatrocinio de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA,
Informe sobre la epidemia mundial de VIH/SIDA (Ginebra,
diciembre de 1997).
a Proporción de adultos con VIH/SIDA en la población adulta
de entre 15 y 49 años de edad.
- Se estima que durante 1997 hubo unos 5,8 millones de
nuevos casos de infecciones de VIH, a razón de unos
16.000 casos diarios casi el 40% de esas nuevas
infecciones se produjo en mujeres, y cerca del 10% en
niños. El VIH afecta desproporcionadamente a los
jóvenes adultos: en 1997, más de la mitad de los adultos
recientemente infectados tenían menos de 25 años de
edad. Las afecciones asociadas al VIH ocasionaron la
muerte a unos 2,3 millones de personas en 1997, o sea,
alrededor del 20% de los que han muerto desde el
comienzo de la pandemia. De esos 2,3 millones de
personas que murieron, alrededor de 460.000 eran
niños.
- La infección con el VIH no tiene una distribución
geográfica uniforme. En algunas zonas el virus se
propagó desde principios del decenio de 1980, mientras
que en otra, el virus comenzó a propagarse sólo
alrededor de 1991 (véase el gráfico II). La pandemia
mundial abarca una serie de microepidemias
entrecruzadas, cada cual con su propia estructura y
dinámica. Si bien algunos países relativamente
prósperos han podido detener el crecimiento de la
epidemia dentro de sus fronteras, en otras partes del
mundo están surgiendo nuevas epidemias, algunas veces
muy virulentas. Prácticamente todos los rincones del
mundo ya están afectados por el VIH.
Gráfico II
Cifra anual de nuevas infecciones de VIH en regiones seleccionadas
______________________
Fuente:
Organización Mundial de la Salud/Programa conjunto y de copatrocinio
de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, Informe sobre la
epidemia mundial de VIH/SIDA (Ginebra, diciembre de 1997).
a "Europa occidental, América del Norte, Australia, Nueva Zelandia y el
Japón.
- Se estima que a finales de 1997 alrededor de
21 millones de personas estaban infectadas con el VIH
en el África al sur del Sáhara, aproximadamente las dos
terceras partes del total mundial. El VIH comenzó a
propagarse a principios del decenio de 1980 en países
de África oriental. Las epidemias cuyos orígenes son
más recientes, a saber, las de Botswana, Lesotho,
Namibia, Sudáfrica y Suazilandia, han seguido pautas
de propagación e intensidad similares a las de las de los
grupos más antiguos.
- La propagación significativa del VIH en partes de Asia
comenzó después que en África, o sea, a partir de
mediados del decenio de 1980. En 10 años o menos, las
tasas de prevalencia han aumentado muy rápidamente
en algunas zonas. Además de las grandes variaciones
entre los países, también hay considerables diferencias
en cada país en cuanto a la dinámica de transmisión del
VIH en Asia, en particular en China y la India.
- El país mejor documentado de la región es Tailandia,
donde la epidemia cobró fuerza en 1988 con una
propagación inicial entre los usuarios de drogas
inyectables. La prevalencia en ese grupo aumentó del
0% a 35% en los primeros nueve meses del año. En dos
años, aumentos similares ocurrieron entre los usuarios
de drogas inyectables en Myanmar y, posteriormente,
en el nordeste de la India. Con todo, la transmisión
sexual ha sido la forma predominante en los países de
Asia.
- La propagación del VIH en América Latina comenzó
temprano, alrededor de 1980, inicialmente entre varones
homosexuales y bisexuales, y usuarios de drogas
inyectables. Los países o zonas más afectados de la
región han sido el Caribe, Honduras y el Brasil.
- En América del Norte, si bien la tasa general de
aumento de la incidencia de SIDA ha disminuido en los
últimos años, ha habido considerables variaciones en
las poblaciones afectadas. El aumento de la incidencia
de SIDA en el decenio de 1990 ha sido mayor entre las
mujeres y las poblaciones desfavorecidas
económicamente, y en el caso de personas infectadas
mediante contactos heterosexuales en contraposición
con los modos homosexuales o no sexuales de
transmisión. Las tasas de muertes causadas por el SIDA
han descendido en los últimos años, básicamente como
resultado de los adelantos terapéuticos.
- En Europa occidental, si bien la incidencia de SIDA se
ha estabilizado en los últimos años, en diversos países
de la región noroccidental del continente, continúa
aumentando en los países de Europa sudoccidental. En
España y Portugal, en particular, el uso de drogas
inyectables ha contribuido a que siga propagándose el
VIH.
- En partes de Europa central y oriental hay epidemias
que se desarrollan rápidamente, alimentadas por
diversas fuerzas, como la transición política y
económica y sus efectos sobre los estilos de vida, las
expectativas y los servicios de salud. Se ha informado
de grandes brotes de infección de VIH relacionados con
el uso de drogas inyectables en diversos países, primero
en Polonia y en la ex Yugoslavia a finales del decenio
de 1980, y más recientemente en ciudades de Ucrania
en la costa del Mar Negro. El uso de drogas inyectables
desempeña ahora un papel significativo en la epidemia
en la Federación de Rusia.
- Según se informa en Australia y Nueva Zelandia, más
del 85% de las infecciones han sido adquiridas por
contacto sexual entre hombres. Hay pruebas de que las
tasas de infección de VIH han llegado a estabilizarse en
Australia y de que están disminuyendo en Nueva
Zelandia.
- El VIH se transmite exclusivamente mediante los
humores orgánicos. Se estima que la transmisión sexual
representa más del 85% de todas las infecciones de VIH
en el mundo. La transmisión por conducto de la sangre
y hemoderivados es el segundo medio principal de
contagio de VIH. El uso de drogas inyectables, cuando
las personas comparten agujas o jeringuillas no
esterilizadas, es un vector significativo en este sentido
en muchos lugares, tanto en países desarrollados como
en desarrollo.
- El tercer medio principal de transmisión de la infección
es de madre a hijo, tanto perinatal como durante el
puerperio. La transmisión de madre a hijo es la fuente
principal de infección de VIH en niños menores de 15
años de edad. Los niños también pueden ser infectados
con el VIH por transfusiones de sangre y mediante el
uso de instrumentos médicos contaminados.
- Si bien en la actualidad no hay cura contra la infección
de VIH, su avance puede detenerse significativamente
con una terapia de combinación antirretrovírica.
Además, se dispone de múltiples tratamientos para
prevenir y tratar las infecciones oportunistas y las
neoplasias malignas que afectan a las personas cuyo
sistema inmunológico ha sido debilitado por el virus.
También hay terapia antirretrovírica profiláctica,
encaminada a reducir la probabilidad de infección por
VIH tras una exposición al virus. Con todo, el principal
problema en muchos países es el acceso a esos
tratamientos, dada la avasalladora falta de
disponibilidad o posibilidades de sufragar la mayoría
de ellos, o ambas cosas.
- Las respuestas al VIH son la prevención y la atención,
y ambas fases se interrelacionan cada vez más
estrechamente a medida que avanza la pandemia. Casi
todos los países han adoptado algún tipo de medida ante
los problemas y las amenazas concomitantes a la
propagación del VIH a nivel mundial. Por lo general las
medidas son dictadas por el Ministerio de Salud, el
Programa Nacional del SIDA o, en algunos casos, los
dirigentes nacionales. En muchos casos, la respuesta ha
sido más enérgica en las comunidades más afectadas por
el virus --grupos comunitarios locales o asociaciones
de personas con VIH/SIDA.
- Puesto que la mayoría de las infecciones por VIH se
producen por contacto sexual o drogas inyectables, la
medida fundamental para tratar de prevenir la
transmisión es modificar la conducta. Uno de los
objetivos esenciales del programa de prevención es
detectar las poblaciones en riesgo, por su
comportamiento sexual o por compartir agujas, y
facilitarles una combinación de conocimientos,
capacidad, mecanismos y clima de apoyo para cambiar
esos comportamientos y, por ende, reducir los riesgos.
Los programas de prevención también tienen que
centrarse en las cuestiones más amplias que puedan
afectar la vulnerabilidad de diversas poblaciones ante
el VIH/SIDA. Entre esas medidas a más largo plazo
cabe mencionar el logro de cambios sociales y
culturales, en particular con respecto a la situación de
la mujer, ya que en muchas sociedades son
especialmente vulnerables al VIH/SIDA.
- Dada la vulnerabilidad de los jóvenes al VIH y a otras
enfermedades de transmisión sexual, la sociedad tiene
que hacer un mayor esfuerzo para ayudar a los niños a
protegerse, educándolos en las escuelas, en el hogar, y
por conducto de los medios de difusión, y brindándoles
oportunidades para que desarrollen la capacidad de
protegerse. Educar a los niños sobre el SIDA en la
escuela, aun cuando no corran riesgo alguno hoy, es una
inversión eficaz en su futuro.
- Las cuestiones relacionadas con el VIH y el SIDA se
han ido normalizando cada vez más pues algunas partes
del mundo llevan 20 años enfrentándose a los efectos
de la pandemia. En algunos países, esta normalización
se ha logrado tratando al VIH como a cualquier otra
enfermedad transmisible. En otros, se han ampliado y
redefinido los servicios de salud genésica y sexual. Por
consiguiente, hay que abordar abiertamente y en
consulta con los grupos afectados y las comunidades la
cuestión de la integración de los servicios relacionados
con el VIH en otras formas de prestación de servicios.
Si bien los que trabajen en ese cometido deben ser
conscientes de los beneficios que puede reportar algunas
veces esa integración, también deben conocer los
aspectos que distinguen a esa epidemia y sus efectos
sobre los grupos y comunidades más marginados.
VI. Transición epidemiológica
- En estos momentos en todas las regiones del mundo se
está efectuando la transición epidemiológica, o sea, el
cambio de la predominancia de enfermedades
infecciosas y parasitarias al de las enfermedades
crónicas y degenerativas de la edad adulta como
principales causas de muerte. Ya desde mediados de
siglo las enfermedades no transmisibles, muy en
particular las enfermedades circulatorias y el cáncer,
habían reemplazado a las enfermedades infecciosas
como las causas más prevalecientes de muerte en los
países desarrollados. Para principios del decenio de
1990, casi el 90% de todas las muertes de esas zonas se
debían a esas causas.
- Las muertes por enfermedades crónicas y degenerativas
también constituyen una proporción cada vez mayor de
todas las muertes en los países en desarrollo. En la
medida en que han tenido éxito las estrategias
mundiales de supervivencia del niño encaminadas a
reducir la mortalidad en la infancia y la niñez provocada
por enfermedades transmisibles, están cambiando los
perfiles de causas de defunción en los países en
desarrollo. A su vez, el descenso de la fecundidad ha
conducido a un cambio en la estructura por edad de la
población hacia poblaciones de edades más avanzadas,
lo que también ha contribuido a una mayor proporción
de muertes por enfermedades crónicas y degenerativas
en la adultez, aun cuando las tasas de defunción de
adultos han seguido disminuyendo. Más personas
mueren a edades más avanzadas en los lugares en que
las enfermedades no transmisibles dominan la estructura
de las causas de defunción.
- Una labor integral encaminada a proporcionar
estimaciones de la mortalidad por causas específicas por
regiones muestra que en 1990 cerca del 60% de todas
las muertes en el mundo se debieron a enfermedades no
transmisibles. Las enfermedades cardiovasculares y las
neoplasias malignas fueron los dos grupos de
enfermedades crónicas más importantes entre hombres
y mujeres. Las enfermedades cardiovasculares
ocasionaron aproximadamente 14,3 millones de muertes
en todo el mundo en 1990, y se estima que de esa suma
el 63% corresponde a los países en desarrollo. La
principal causa de mortalidad en todo el mundo por
enfermedades cardiovasculares fue la cardiopatía
isquémica, seguida por las enfermedades
cerebrovasculares. A su vez, en el decenio de 1990 se
produjeron aproximadamente 6 millones de muertes en
todo el mundo debido a neoplasias malignas, y se estima
que el 60% de esas muertes ocurrieron en los países en
desarrollo. El cáncer de mamas fue la forma más común
de cáncer, entre las mujeres, seguido por el cáncer de
estómago. En las regiones en desarrollo, el cáncer del
cuello uterino también constituyó una importante
amenaza a la salud de las mujeres. Entre los hombres,
la causa más importante de muerte por cáncer fue el
cáncer de pulmones, seguido por el cáncer de estómago.
- De los 17,2 millones de muertes por enfermedades
transmisibles estimadas en 1990, se calcula que el 96%
se produjo en los países en desarrollo. Entre las
enfermedades transmisibles, las enfermedades
infecciosas y parasitarias fueron con creces las causas
más importantes de muerte en todas las regiones para
ambos sexos, excepto en las economías de mercado
establecidas, las ex economías socialistas de Europa, y
China. En esas regiones, las infecciones respiratorias
desempeñaron un papel relativamente más importante.
Las condiciones en torno a la maternidad también
fueron un factor determinante de la mortalidad por
región entre las mujeres en edad reproductiva.
- Se estima que las defunciones por traumatismos
constituyeron el 10% de todas las muertes a nivel
mundial en 1990. La proporción de muertes por
traumatismos varió por región desde un 6% de todas las
muertes en las economías de mercado establecidas,
hasta un 12% a 13% en América Latina y el Caribe y el
África al sur del Sáhara. El 84% de las 5,1 millones de
muertes por traumatismos en todo el mundo
corresponde a los países en desarrollo.
- Si bien desde mediados de siglo las enfermedades no
transmisibles han sido las causas de defunción más
importantes en los países desarrollados, las
contribuciones relativas de las diversas causas a la
mortalidad general varían de un lugar a otro y reflejan
la distribución del comportamiento y otros factores de
riesgo para las enfermedades crónicas. Esos
diferenciales se evidencian en las diferencias regionales
en cuanto a la mortalidad por causa de defunción entre
las economías de mercado establecidas y las antiguas
economías socialistas de Europa. En este último caso,
la mortalidad tiende a ser mayor por causas que son
comunes a ambas regiones. Además, los traumatismos
no intencionales e intencionales contribuyen más a la
mortalidad general en las antiguas economías socialistas
de Europa que en las economías de mercado
establecidas. Esos diferenciales suelen atribuirse a
factores como el comportamiento, el estilo de vida y el
medio ambiente y a la atención médica, y más
recientemente se han añadido a la lista los factores
socio-psicológicos.
- El logro de una mayor esperanza de vida en los países
desarrollados, donde la gran mayoría de las muertes se
producen entre personas de 65 años o más, dependerá
en gran medida de las tendencias futuras en lo que
respecta a la mortalidad por enfermedades crónicas a
edades más avanzadas. Aunque el futuro no se puede
predecir con certeza, pruebas recientes indican que es
probable que continúe disminuyendo la mortalidad en
edades avanzadas. En la mayoría de los países
desarrollados, aparte de Europa oriental, la mortalidad
a edades más avanzadas ha descendido desde el decenio
de 1960. También parece probable que continúe
descendiendo la mortalidad gracias a cambios de
comportamiento y adelantos en la tecnología médica.
En Europa oriental, una mayor esperanza de vida
dependerá del rumbo futuro de la mortalidad por
enfermedades crónicas, no sólo a edades avanzadas,
sino a edad madura, y por accidentes y traumatismos
además de las enfermedades crónicas y degenerativas.
- En el caso de los países en desarrollo, el rumbo de la
transición epidemiológica ha variado considerablemente
de un lugar a otro. De las regiones y países examinados,
la transición ha progresado más en China, donde las
enfermedades transmisibles representan sólo el 16% de
todas las defunciones de 1990. Con todo, es interesante
observar que las contribuciones relativas de las
enfermedades crónicas específicas en China difiere de
las de Europa y América septentrional. Es un hecho muy
conocido que las pautas de las causas de defunción
varían entre los países de Asia de baja mortalidad,
incluido el Japón, y Occidente. La mortalidad por
enfermedades cerebrovasculares, en particular por
accidentes hemorrágicos es, por ejemplo, mucho más
común en los países de Asia que en Occidente, mientras
que las cardiopatías isquémicas desempeñan un papel
más importante en la mortalidad por enfermedades
cardiovasculares en Occidente que en los países de Asia.
En el caso de China, la obstrucción pulmonar crónica
y el cáncer de hígado también son causas importantes
de mortalidad por enfermedades crónicas. Esos
diferenciales ilustran que la mortalidad por
enfermedades no transmisibles puede variar
sustancialmente de un lugar a otro, lo que refleja
diferenciales en los perfiles de factores de riesgo entre
países y regiones.
- En otros países en desarrollo, la transición
epidemiológica no está tan avanzada como en China o
en los países desarrollados. Aunque actualmente en
América Latina y el Caribe, África septentrional, Asia
centromeridional y occidental y otras zonas de Asia y
las islas del Pacífico las enfermedades no contagiosas
causan mayor número de muertes que las enfermedades
contagiosas, una proporción igual o superior a una
tercera parte de todas las muertes de esas zonas todavía
se debe a enfermedades contagiosas. Éstas son
especialmente importantes en la India y el África al sur
del Sáhara, donde más de la mitad de todas las muertes
se puede atribuir a enfermedades contagiosas. Las
enfermedades de este tipo de mayor incidencia en los
países en desarrollo son las enfermedades diarreicas, las
infecciones de las vías respiratorias inferiores, los
trastornos perinatales y la tuberculosis. Además de
éstas, el sarampión y el tétanos se cuentan entre las 10
causas principales de muerte en la India, África
septentrional y Asia centromeridional y occidental,
mientras que el sarampión, el paludismo y el VIH
ocupan posiciones análogas en el África al sur del
Sáhara. Tal vez lo más inquietante de los datos que se
presentan aquí es que muchas de estas enfermedades se
pueden prevenir o curar gracias a la tecnología médica
moderna.
- El aumento de la mortalidad debida a enfermedades
crónicas, junto con la continuada incidencia de las
enfermedades contagiosas, ha hecho que muchos
gobiernos de países en desarrollo sean objeto de una
presión creciente para invertir los escasos recursos que
hasta ahora se destinaban a la prevención y el
tratamiento de las enfermedades infecciosas de la
infancia en el tratamiento de enfermedades crónicas y
degenerativas propias de la edad adulta. El modo en que
respondan los gobiernos a estas presiones habrá de tener
consecuencias importantes para la distribución de los
recursos dedicados a la salud. Al parecer, dentro de cada
país la transición epidemiológica se ha desarrollado
siguiendo pautas socioeconómicas: las enfermedades
crónicas y degenerativas de la edad adulta son cada vez
más frecuentes entre la población acomodada, mientras
que las enfermedades contagiosas siguen siendo
relativamente más frecuentes entre los pobres. Dejar de
prestar atención a la prevención y el tratamiento de las
enfermedades infecciosas de la infancia podría también
tener consecuencias a largo plazo para la incidencia de
las enfermedades crónicas en la edad adulta, ya que
muchas de esas enfermedades (por ejemplo, la
cardiopatía reumática, el cáncer de estómago y las
enfermedades respiratorias) tienen un origen infeccioso.
Dado que el ritmo de la transición epidemiológica varía
de una región a otra y de un país a otro dentro de cada
región, cada vez es más importante concebir políticas
de atención de la salud basadas en el conocimiento de
las circunstancias locales y estudiar las repercusiones
a corto y a largo plazo de la distribución de los recursos
de atención de la salud entre la prevención y el
tratamiento de las enfermedades contagiosas y no
contagiosas.
VII. Políticas de salud y mortalidad
- La salud es esencial para que tanto los individuos como
las familias, las comunidades y las sociedades puedan
alcanzar las metas sociales y económicas. El
planteamiento que favorece la atención primaria de la
salud sirve de modelo para la formulación de políticas
de salud tanto en el plano nacional como internacional.
Desde la Conferencia Internacional sobre la Atención Primaria de la Salud, celebrada
en
Alma-Ata en 1978, que dio impulso a este tipo de
actividades, prácticamente todos los países del mundo han
adoptado estrategias basadas en el lema "Salud para todos".
Ello ha sido determinante para que la salud pase a ocupar
un lugar prioritario entre los objetivos de las actividades de
desarrollo. De acuerdo con este enfoque, el Programa de
Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo reafirmó que el aumento del acceso a la
atención primaria de la salud y la promoción de la salud
constituyen métodos esenciales para reducir la mortalidad
y la morbilidad.
- Pese a que la esperanza de vida ha aumentado de forma
notable en todo el mundo, no existe ningún nivel de
mortalidad aceptable y ningún gobierno considera
plenamente satisfactorios los de su país. No obstante,
los gobiernos evalúan los niveles de mortalidad en
relación con el nivel de tecnología médica y de recursos
disponibles para reducir la mortalidad, de modo que,
con arreglo a ese sistema, en 1995, 73 países de todo el
mundo estimaban que su nivel de mortalidad era
aceptable y 107 lo consideraban inaceptable. Como cabe
suponer, el 86% de los países que consideraron
inaceptable su nivel de mortalidad eran países en
desarrollo (gráfico III).
Gráfico III
Aceptabilidad de los niveles de mortalidad según los gobiernos, 1995
_____________________
Fuente:
Banco de datos sobre políticas en materia de población de la
División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y
Sociales de la Secretaría de las Naciones Unidas.
- El nivel de mortalidad de un país no sólo influye en las
percepciones del gobierno sino también en los ámbitos
que merecen su atención en materia de salud. En los
países en desarrollo, la supervivencia infantil, tanto de
los niños menores de 1 año como de los que tienen
edades comprendidas entre 1 y 5 años, y la mortalidad
derivada de la maternidad constituyen las principales
preocupaciones de los gobiernos. Más de la mitad de los
países en desarrollo y unos dos tercios de los países
menos adelantados señalaron que la mortalidad de los
niños menores de 1 año era una de sus principales
preocupaciones (cuadro 4). Para aproximadamente una
quinta parte de los países en desarrollo y algo menos de
una tercera parte de los países menos adelantados, el
nivel de mortalidad de las madres y de las mujeres
embarazadas, así como el de las mujeres en edad
reproductiva, constituía motivo de inquietud. De los 53
países de África, 38 expresaron su preocupación por el
nivel de mortalidad de los niños de hasta 1 año de edad
y 30 por el nivel de mortalidad de los niños de 1 y 5
años de edad. Dieciocho países de África se mostraron profundamente
preocupados por el nivel de
mortalidad de las madres y de las mujeres embarazadas y
17 por el de las mujeres en edad reproductiva. De los
46 países de Asia, 18 expresaron preocupación por el nivel
de mortalidad de los niños menores de 1 año y siete países
por el de los niños de 1 y 5 años que se registraba en sus
países. De los 33 países de América Latina y el Caribe,
fueron 15 y 13 los países que expresaron preocupación por
una y otra cuestión. Sólo siete países de Asia manifestaron
inquietud por el nivel de mortalidad de las madres o de las
mujeres embarazadas y seis por el de las mujeres en edad
reproductiva. En América Latina y el Caribe, el nivel de
mortalidad de las madres y mujeres embarazadas se
consideraba preocupante en tres países y el de las mujeres
en edad reproductiva en seis países. Nueve países en
desarrollo expresaron una preocupación especial por el
nivel de mortalidad de su población rural.
Cuadro 4
Grupos de población cuyo nivel de mortalidad preocupa especialmente al
gobierno
| Zona y región
| Número total
de países
| Grupo de población
| Niños menores
de 1 año
| Niños entre
1 y 5 años
| Madres y mujeres
embarazadas
| Mujeres en edad
reproductiva
| Hombres
| Otros | | Total mundial
| 193
| 84
| 57
| 29
| 30
| 17
| 29 | | Regiones más adelantadas
| 56
| 14
| 7
| 0
| 2
| 14
| 12 | | Regiones menos adelantadas
| 137
| 70
| 50
| 29
| 28
| 3
| 17 | | Países menos adelantados
| 48
| 31
| 23
| 15
| 14
| 0
| 3 | | África
| 53
| 38
| 30
| 18
| 17
| 0
| 4 | | América del Norte
| 2
| 1
| 1
| 0
| 0
| 1
| 2 | | América Latina y el Caribe
| 33
| 15
| 13
| 3
| 6
| 2
| 7 | | Asia
| 46
| 18
| 7
| 7
| 6
| 2
| 6 | | Europa
| 43
| 9
| 5
| 0
| 1
| 12
| 8 | | Oceanía
| 16
| 3
| 1
| 1
| 0
| 0
| 2 | |
Fuente:
Banco de datos sobre políticas en materia de población de la
División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y
Sociales de la Secretaría de las Naciones Unidas.
- En las regiones más adelantadas del mundo, el nivel de
mortalidad de los hombres adultos en su conjunto, o de
los hombres adultos de grupos de edad determinados,
era una de las principales preocupaciones señaladas por
14 países, mientras que la elevada o creciente
mortalidad de los hombres adultos era motivo de
especial inquietud para cinco países de la Europa
oriental. Tras el empeoramiento de la situación en
materia de salud que se produjo en Europa oriental
durante la primera mitad del decenio de 1990, nueve
países expresaron también preocupación por el nivel de
mortalidad de los niños menores de 1 año y cinco países
por el de los niños de 1 a 5 años.
- Las reformas de la atención de la salud acaparan el
debate sobre las políticas en materia de salud tanto en
los países en desarrollo como en los desarrollados. Pese
a que en los países en desarrollo se ha avanzado
considerablemente en la práctica de la atención primaria
de la salud, y de manera particularmente notable en los
programas de inmunización, ha aumentado la
preocupación por el hecho de que un gran número o un
número creciente de personas pertenecientes a los
grupos socioeconómicos menos favorecidos o que viven
en zonas rurales apenas tiene acceso escaso o nulo a la
atención básica de la salud. Si bien el acceso universal
a los servicios básicos de salud es un principio esencial
del enfoque que da prioridad a la atención primaria de
la salud, son muy pocos los países que han adoptado
políticas y estrategias de salud basadas en la equidad.
En la gran mayoría de los países de bajos ingresos, la
red hospitalaria absorbe la mayor parte de los limitados
fondos públicos que recibe el sector de la salud, de
modo que son escasos los recursos que se destinan al
sistema de atención primaria de la salud, que ha de
atender las necesidades básicas y esenciales de toda la
población en materia de salud. En un contexto de
dificultades económicas y creciente liberalización, los
costos aumentan rápidamente al tiempo que el sistema
se vuelve cada vez más ineficiente e injusto.
- En los países desarrollados, el debate sobre la reforma
de la atención de la salud se ha visto dominado por
consideraciones de tipo económico. Una idea común a
las propuestas de reforma es que se pueden reducir
sustancialmente los costos aumentando la eficiencia y
eficacia de la prestación de servicios. Para ello es
esencial redefinir la función de los organismos de
financiación de la salud, ya sean autoridades públicas
o compañías privadas de seguros, de modo que dejen de
ser solamente fuentes de financiación para actuar
también como compradores activos de atención de la
salud. Fomentar la competencia entre los proveedores
del sector de la salud es otro de los principales
componentes de los nuevos enfoques propuestos para
la prestación de los servicios de salud. La marcada
insistencia de una gran parte de la reforma de la
atención de la salud en los aspectos económicos ha
originado diversas inquietudes respecto de las
repercusiones de la reforma. Hasta el momento, no se
ha detectado una relación clara entre las innovaciones
administrativas y el mejoramiento de la salud. También
se ha destacado que la formulación, adopción y
aplicación de todo conjunto de medidas de salud,
probablemente en mayor proporción que en ningún otro
ámbito, son resultado de un proceso social y político en
que es esencial que estén representados todos los
agentes. Además, se ha demostrado que la
responsabilidad de adoptar medidas que tengan una
influencia importante en la salud recae cada vez más en
las autoridades subnacionales como los gobiernos
municipales y las comunidades locales.
VIII. Actividades de las organizaciones
intergubernamentales y no
gubernamentales
- Las organizaciones no gubernamentales vienen contri-
buyendo de manera destacada desde hace largo tiempo
a mejorar la salud y el bienestar humanos. Han
demostrado que son complementos importantes de las
organizaciones gubernamentales e internacionales y con
frecuencia se ocupan de poblaciones y zonas a las que
es difícil acceder por los cauces oficiales. Las
organizaciones no gubernamentales contribuyen de
manera cada vez más activa al logro de los objetivos del
Programa de Acción de la Conferencia Internacional
sobre la Población y el Desarrollo. En el ámbito de la
salud y la mortalidad, las múltiples iniciativas
comprenden un amplio espectro de actividades
encaminadas a aumentar la duración y la calidad de la
vida: educación para el desarrollo, promoción de la
salud, prestación de servicios, capacitación permanente
de profesionales, investigación científica,
publicaciones, etc.
- El número de organizaciones no gubernamentales que
se ocupan de la salud y cuestiones conexas es elevado
y aumenta constantemente. Esas organizaciones trabajan
en los planos local, nacional e internacional. Según un
estudio de la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económicos (OCDE), a principios del decenio de 1990,
de las más de 1.000 organizaciones no gubernamentales
existentes en los Estados miembros, 752 trabajaban en
el ámbito de la población y el desarrollo. El 85% de
éstas se ocupaban de cuestiones de salud y llevaban a
cabo sus actividades en más de 50 países de África, 35
de Asia y el Pacífico y 29 de América Latina y el
Caribe. Entre los diversos tipos de actividades, las
relacionadas con la salud maternoinfantil eran las que
se realizaban en mayor número de países, mientras que
las de la atención primaria de la salud eran las que se
llevaban a cabo con mayor frecuencia (65%). Muchas
de las organizaciones no gubernamentales de los países
miembros de la OCDE brindaban apoyo a sus
homólogas meridionales y cooperaban estrechamente
con ellas. Su labor consistía en brindar apoyo no sólo
financiero sino también en los ámbitos técnico y de
información, cuyos beneficios son prolongados.
- Numerosas organizaciones no gubernamentales hacen
hincapié en mejorar la comprensión científica de ciertas
enfermedades asociadas a una elevada mortalidad. Su
labor científica es muestra de la importante y fructífera
función que han desempeñado en el mejoramiento de
la salud y la reducción de la mortalidad. La Unión
Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades
Respiratorias, por ejemplo, se sitúa a la cabeza de las
organizaciones no gubernamentales en la búsqueda de
tratamientos efectivos y eficientes contra la
tuberculosis, una de las enfermedades infecciosas más
frecuentes, especialmente en los países en desarrollo.
Actualmente un tercio de la población mundial está
infectada por el bacilo Mycobacterium tuberculosis,
agente causante de la tuberculosis. Los miembros de la
Unión Internacional reúnen y divulgan los
conocimientos relativos a todos los aspectos de la
tuberculosis y las enfermedades respiratorias, así como
a los problemas de la salud comunitaria, por medio de
conferencias, investigaciones y publicaciones, y
realizan actividades en el plano nacional. Un ejemplo
de la contribución de la Unión Internacional a la lucha
contra la tuberculosis es la labor de vanguardia que
realizó al elaborar la estrategia de tratamiento breve
bajo observación directa, cuya utilización ha
recomendado la Organización Mundial de la Salud
(OMS) a los dirigentes médicos y políticos para
controlar la epidemia mundial de tuberculosis; por lo
tanto, la Unión Internacional constituye un importante
ejemplo del modo en que las actividades de una
organización no gubernamental pueden conducir a la
elaboración de estrategias y tratamientos que habrán de
salvar muchas vidas.
- Dos organizaciones no gubernamentales, la Sociedad
y Federación Internacional de Cardiología y la World
Hypertension League, combinan el estudio científico de
las enfermedades circulatorias con importantes
actividades de promoción de la salud. Las enfermedades
circulatorias, como los ataques cardíacos y los
accidentes cerebrovasculares, causan un número mayor
de muertes que ninguna otra enfermedad. La Sociedad
y Federación Internacional de Cardiología se compone
de sociedades y fundaciones de cardiología de más de
80 países, así como de particulares. La World
Hypertension League está compuesta por asociaciones
nacionales de más de 60 países. Cabe ilustrar mediante
el ejemplo la importancia de estas organizaciones no
gubernamentales para el intercambio de información
sobre promoción de la salud entre naciones. Uno de los
principales mensajes que transmite la Irish Heart
Foundation es que la falta de ejercicio físico adecuado
es uno de los cuatro factores de riesgo principales de las
enfermedades cardíacas. En 1996, la Fundación, con el
apoyo de numerosas asociaciones y autoridades locales,
puso en marcha un plan que utilizaba un sistema de
vistosas señales colocadas en postes y senderos a
intervalos de un kilómetro para alentar a las personas
de todas las edades a hacer ejercicio como
entretenimiento y para mejorar su salud. La divulgación
de esta idea de promoción de la salud por medio de las
organizaciones no gubernamentales hizo que Finlandia,
Dinamarca, Suecia, Alemania e Irlanda del Norte
adoptaran también el programa en colaboración con las
fundaciones correspondientes. Éste es, pues, otro
ejemplo del modo en que las actividades de las
organizaciones no gubernamentales promueven estilos
de vida más saludables.
- Las organizaciones de base comunitaria contribuyen de
una manera cada vez más perceptible e importante a
proporcionar servicios de salud tanto en países en
desarrollo como en países desarrollados. Estas
organizaciones, al igual que organismos como los
grupos de mujeres o de agricultores, pueden
considerarse estructuras de desarrollo sanitario, es decir,
uno de los tres principales componentes
interrelacionados de todo sistema de salud de distrito.
Las estructuras de desarrollo sanitario llevan a cabo una
amplia gama de iniciativas. Por ejemplo, movilizan a
la población local para que participe en actividades de
atención de la salud y, cuando hay recursos disponibles,
contribuyen directamente a la prestación de servicios
sanitarios. En términos más generales, las estructuras
de desarrollo sanitario desempeñan una función
educativa para la población que representan.
- Casi la totalidad de los aproximadamente 4.000 distritos
sanitarios de la región de África de la OMS cuentan con
comités de salud. Si bien algunas de las estructuras de
desarrollo sanitario han sido creadas por los gobiernos,
otras son resultado de la evolución de una organización
basada en la comunidad, frecuentemente sin que se le
haya atribuido explícitamente ninguna función de
desarrollo sanitario. Por ejemplo, el director de una
escuela local creó una organización después de que un
huracán azotara a la población.
- Las organizaciones de base comunitaria están al margen
de las estructuras gubernamentales oficiales y, por lo
tanto, no son conocidas por el sector sanitario oficial.
Ello significa que, en gran medida, constituyen un
recurso insuficientemente utilizado. En muchos distritos
sanitarios, estas organizaciones pueden ser bastante
numerosas. Por ejemplo, tanto en Nigeria como en el
Senegal, se han documentado unas 500 en las zonas
sanitarias estudiadas por la OMS, y otros países han
informado también de la existencia de un número
significativo. En el estudio se hizo un importante
descubrimiento relacionado con la cuestión de la
equidad. En muchas zonas donde la intervención del
sector sanitario oficial era nula, las estructuras de
desarrollo sanitario constituían la fuente fundamental
de servicios de salud. Además, la función de vigilancia
del funcionamiento de los servicios sanitarios de distrito
que éstas desempeñaban y su labor en pro del aumento
de la eficacia hicieron que se incrementara la equidad
en la distribución de los servicios en países como
Nigeria y Jamaica.
76. Las organizaciones no gubernamentales, incluidas las
de base comunitaria, continúan desempeñando una función
esencial en la investigación científica, el tratamiento
sanitario y la promoción de la salud. Al mismo tiempo,
ofrecen servicios, educan a los profesionales de la salud,
las personas ajenas a la profesión médica y las familias,
emprenden investigaciones, así como técnicas de
tratamiento y prevención, y difunden sus resultados. Como
se subraya en el Programa de Acción de la Conferencia
Internacional sobre la Población y el Desarrollo, es esencial
que los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales
establezcan una amplia y eficaz asociación en el plano
local, nacional e internacional. Las iniciativas, cada vez
más frecuentes, para seguir fortaleciendo las organizaciones
no gubernamentales y ampliando los vínculos de estas
organizaciones entre sí y con los gobiernos a todos los
niveles no sólo son oportunas, sino que beneficiarán a los
países en desarrollo y a los países desarrollados.
IX. Salud y desarrollo
77. Las cuestiones relativas a la salud y el desarrollo
vuelven a ser objeto de examen debido a diversas amenazas
a la salud de alcance mundial, entre las que están el
paludismo, las enfermedades nuevas o que vuelven a brotar
(VIH/SIDA, tuberculosis, fiebre de Ebola), la mayor
incidencia del cáncer y otras enfermedades crónicas, los
casos recientes en que ha aumentado la mortalidad, el
mayor costo de la atención médica, la imposibilidad de
paliar la pobreza, los conflictos armados y la degradación
del medio ambiente. Desde el decenio de 1960, el concepto
de desarrollo ha evolucionado, pasando de ser una
perspectiva estrictamente económica a otra que subraya los
aspectos sociales y la sostenibilidad ecológica del
desarrollo. El anhelo de una mejor integración en el
desarrollo de los factores económicos y sociales ha
impulsado una estrategia que hace hincapié en la salud, la
planificación de la familia, la nutrición, la educación, el
agua potable, el saneamiento, la vivienda, la erradicación
de la pobreza y el crecimiento económico sostenible.
78. Los análisis estadísticos comparativos entre países
han revelado que la mejora en las tasas de supervivencia
entre 1930 y 1960 era atribuible sólo en una tercera parte
a factores socioeconómicos, es decir, renta, alfabetización
y nutrición. Las otras dos terceras partes se debían a otros
factores, tales como los programas antipalúdicos, las
campañas de vacunación y la promoción de la salud
personal. Durante el período comprendido entre 1965 y
1969 y 1975 y 1979, la renta, la alfabetización y la
nutrición fueron los factores dominantes que explicaban el
descenso de la mortalidad, por lo cual se sugirió que la
menor repercusión de otros factores podía atribuirse a que,
en el período más reciente, se había reducido la inversión
en programas de salud.
79. La renta es un importante factor determinante de la
salud, ya que facilita el acceso a los alimentos, la vivienda
y la atención de la salud. En los niveles de ingresos más
bajos, la esperanza de vida, que sigue asociándose a la renta
per cápita, aumenta vertiginosamente a medida que crecen
los ingresos, en especial cuando la renta per cápita se sitúa
entre los 2.000 y 3.999 dólares de los EE.UU. (a valores de
poder adquisitivo de 1994), mientras que disminuye cuando
se trata de niveles de ingresos mayores, lo que sugiere que
el aumento de la renta tiene mayor repercusión en la salud
cuando se trata de poblaciones muy pobres. No obstante,
no hay duda de que la salud no sólo depende de la renta.
Dado que la pobreza tiene una enorme influencia en la
salud, además de la renta media per cápita, hay otros
factores importantes, como el número de personas que
viven en una pobreza absoluta y la distribución de la renta
(pobreza relativa). Por pobreza se entiende la carencia de
alimentos, agua potable, saneamiento, atención de la salud,
vivienda, educación e información.
80. A pesar de las limitaciones que imponen los ingresos
bajos, algunos países en desarrollo han alcanzado una baja
tasa de mortalidad. En China, Cuba, Costa Rica, el Estado
de Kerala en la India, Jamaica y Sri Lanka, la esperanza de
vida se acerca a la de los países en desarrollo, lo que
demuestra que la salud es un objetivo posible siempre que
el compromiso político se traduzca en un amplio acceso a
los servicios de salud básicos, la educación y los alimentos.
En los países en desarrollo, la educación de las madres es
un factor determinante y de importancia crucial para la
supervivencia de los niños. La gran cantidad de canales de
transmisión existente se debe probablemente a la diversidad
de experiencias nacionales sobre el logro de una salud
mejor.
81. En los últimos años, el centro de la atención se ha
desplazado del examen de la repercusión a largo plazo de
los cambios económicos en la salud a la valoración de las
consecuencias de las fluctuaciones macroeconómicas a
corto plazo. El interés se ha centrado en la repercusión del
ajuste estructural en los países en desarrollo, la influencia
de la reforma económica en aquellos países cuyas
economías se encuentran en transición y en las
consecuencias del estancamiento económico en las
economías de mercado desarrolladas. En el decenio de
1980, la grave depresión económica en algunos países en
desarrollo condujo a la imposición de programas de ajuste
estructural, que, como se estima, contribuyeron a erosionar
las condiciones sanitarias, a medida que los países
recortaban el gasto estatal. Debido a que existen pocos
instrumentos para medir la repercusión del ajuste en la
salud, es difícil establecer una relación entre causas y
efectos. Sin embargo, quizá no sería realista esperar
repercusiones inmediatas en la mortalidad, aunque pueden
aparecer en las futuras tendencias de la mortalidad.
82. La reorganización de la URSS en varios Estados
sucesores y los trascendentes cambios políticos,
económicos y sociales en toda la Europa oriental han
venido acompañados de un deterioro de las condiciones
sanitarias. Muchos de estos países registran un
estancamiento o un aumento de las tasas de mortalidad.
Entre las explicaciones que se ofrecen están la ineficacia
e ineficiencia de los servicios de salud, el efecto de los
riesgos que conllevaba el modo de vida anterior, el
empobrecimiento económico, la creciente desigualdad
social, el desmoronamiento de las instituciones políticas y
el elevado consumo de alcohol combinado con el uso
desmesurado de la bebida.
83. En las economías de mercado desarrolladas, se ha
examinado la posible repercusión perjudicial que pueda
tener la depresión económica prolongada en la morbilidad
y la mortalidad. Dado que en Europa occidental sigue
habiendo una alta tasa de desempleo, las investigaciones
se han orientado hacia la repercusión del desempleo
prolongado en la mortalidad. Los datos obtenidos no
confirman que haya relación entre el desempleo y la muerte
prematura. Paradójicamente, en Finlandia las tasas de
mortalidad mejoraron con mayor rapidez durante la actual
depresión económica que antes de ésta. Además, no hay
pruebas concluyentes de que el desempleo propicie modos
de vida insalubres. No obstante, el desempleo tiene, al
parecer, un efecto perjudicial en la salud mental.
84. El medio ambiente es un punto de intersección clave
entre los problemas de la salud y del desarrollo. El agua
potable, el saneamiento, la contaminación, la deforestación,
la desertificación, el agotamiento de la capa de ozono y el
cambio climático son factores determinantes de gran
importancia para la salud. Los países menos adelantados
son más vulnerables a los riesgos que plantean los peligros
tradicionales a la salud, incluidos la carencia de agua
potable y de saneamiento, la vivienda y el cobijo
deficientes, los alimentos insalubres y la alta prevalencia
de los vectores transmisores de enfermedades. En los países
en desarrollo que experimentan una industrialización
rápida, los factores de riesgo tradicionales se combinan con
peligros modernos, tales como la contaminación, los
desechos peligrosos, los plaguicidas y otros productos
químicos insalubres, los peligros en el lugar de trabajo y
los accidentes de tránsito. Otra amenaza es la posible
repercusión perjudicial de los cambios climáticos
mundiales, incluidos los cambios en la distribución de las
enfermedades infecciosas y transmitidas por vectores a
consecuencia de los cambios climáticos. La falta de calidad
del medio ambiente está relacionada con las enfermedades
diarreicas, las infecciones respiratorias y una serie de
enfermedades parasitarias, así como las enfermedades
cardiovasculares y el cáncer.
85. Es difícil evaluar las consecuencias negativas de la
mala salud, ya que los hogares tienen la posibilidad de
reducir los costos que ésta acarrea adoptando estrategias de
supervivencia, como compensar la falta de ingresos
laborales de alguien que ha caído enfermo. Sin embargo,
en algunos casos se ha comprobado que la mala de salud
repercute negativamente en el consumo y la inversión de
los hogares. En África occidental, los hogares afectados por
la oncocercosis (ceguera de los ríos) dispusieron de sus
bienes para financiar la atención médica, mientras que en
Tailandia, el 60% de las ventas forzosas de tierras se
debieron a enfermedades. Los intentos de establecer una
relación entre la salud y la productividad en el plano
individual han sido más fructíferos. En Kenya y la India,
se ha podido demostrar la relación entre nutrición, salud y
productividad agrícola. El estado de la alimentación de los
niños es otro factor importante, concretamente en el
rendimiento escolar. En el Brasil, se ha observado que la
salud influye en los salarios.
86. Las enfermedades y las epidemias que se extienden
por grandes territorios pueden repercutir significativamente
en el desarrollo. En África, el control de la oncocercosis ha
abierto amplias extensiones para el cultivo agrícola. El
control del paludismo y de otras enfermedades endémicas
ha contribuido a que se produzcan alimentos y cosechas en
zonas anteriormente plagadas por los mosquitos. Se estima
que el Perú perdió 500 millones de dólares de los EE.UU.
tras la epidemia de cólera que se declaró en todo el país en
1991. El VIH/SIDA amenaza el crecimiento económico con
sus efectos en el ahorro y la productividad nacionales. Su
repercusión es importante, porque, en primer lugar, las
víctimas son a menudo adultos con educación y
capacitación que se encuentran en plena vida laboral y, en
segundo lugar, por el alto costo del tratamiento de esta
enfermedad, de 1.000 a 1.500 dólares por mes y paciente,
recursos que podrían destinarse a otras actividades.
87. En los últimos decenios se han producido cambios
trascendentales en la salud y el desarrollo que han hecho
surgir un nuevo punto de vista según el cual la salud es el
núcleo del desarrollo. La salud y las bajas tasas de
mortalidad no son meros objetivos intermedios ni hitos en
el camino hacia el desarrollo socioeconómico. De hecho,
cada vez con mayor frecuencia se considera que la buena
salud y la longevidad son objetivos en sí mismos, así como
parte de los pilares fundamentales del desarrollo.
Notas
1 Informe de la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo, El Cairo, 5 a 13 de septiembre de 1994
(publicación de las Naciones Unidas, número de venta:
S.95.XIII.18), cap. I, resolución 1, anexo.
2 Informe de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social,
Copenhague, 6 a 12 de marzo de 1995 (publicación de las
Naciones Unidas, número de venta: S.96.IV.8), cap. I,
resolución 1, anexo II.
3 Alma-Ata 1978: Atención primaria de salud. Informe de la
Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de
Salud, Alma-Ata, Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas, 6 a 12 de septiembre de 1978 (Ginebra,
Organización Mundial de la Salud, 1978), serie "Salud para
todos", No. 1, reimpreso en 1983.
4 El aborto practicado en condiciones de riesgo se define
como una intervención para interrumpir un embarazo no
deseado realizada por personas que carecen de las aptitudes
necesarias o en un medio sin los mínimos requisitos médicos
(basado en la Organización Mundial de la Salud,
"Prevención y gestión del aborto practicado en condiciones
de riesgo", informe de un Grupo Técnico de Trabajo,
Ginebra, abril de 1992 (WHO/MSM/92.5)).