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Oyama, víctima de una violación por ser lesbiana

Narración

«Es como si estuvieras pidiendo ayuda pero nadie viene a rescatarte, nadie puede escuchar tus gritos.»

Cuando Oyama Mbopa fue atacada brutalmente // sus gritos no encontraron respuesta.

Ciudad del Cabo en Sudáfrica es la principal atracción turística en Sudáfrica, pero en el municipio cercano donde vive Oyama los niveles de violencia son apabullantes. Interpol estima que una de cada dos mujeres son violadas una vez en la vida. Y las mujeres gay como Oyama son aún más vulnerables.

«No es fácil ser lesbiana en el municipio. Siempre somos acosadas y los hombres siempre están tratando de demostrarnos que después de todo, nosotras somos mujeres.»

Oyama fue arrastrada hasta un pasadizo entre varias chozas y violada brutalmente. Era una alumna abiertamente gay y tenía alrededor de 15 años. No tiene duda alguna de que precisamente por eso fue atacada.

«Debido a mi sexualidad, para que todas nos curemos y podamos salir con hombres y seamos heterosexuales.. Eso es lo que llaman violación «curativa.»

La violación «curativa» o «correctiva», como se la conoce ahora, es un miedo cotidiano para la mayoría de las mujeres gay en Sudáfrica. // Los grupos de activistas gay estiman que diez lesbianas son violadas cadasemana sólo en Ciudad del Cabo. // Y desde 1998, más de 30 de estos crímenes de odio han causado la muerte de la víctima.

Las actitudes discriminatorias contra los homosexuales están muy arraigadas aquí, algunas veces en sus propias familias. Oyama le dijo a su madre que era lesbiana cuando tenía 13 años.

«Era algo muy, muy nuevo para mí. Fue un shock... Dije a mi hija que era brujería. Yo solía pegarla, solía pegarla mucho, mucho.»

La madre de Oyama tardó ocho largos años para aceptar la orientación sexual de su hija.

«Sólo oírle decir cuánto me quiere y que ha aceptado mi sexualidad me ha cambiado la vida.»

«Sí, acepté a mi hija tal como es y la quiero. La quiero.»

Pero para defender los derechos de todas las personas gay, las leyes sudafricanas que las protegen deben ser implementadas, dice Edwin Cameron, Juez de la Corte Constitucional Sudafricana.

«Tenemos que cambiar las actitudes del público, // de los policías,// de la gente como yo – jueces, abogados, magistrados...// Hay mucho por hacer para lograr que sea más fácil que las lesbianas reporten las violaciones.»

Y Nomcebo Manzini, Jefe de la Oficina de ONU Mujer en Sudáfrica, está de acuerdo.

«Creo que el gobierno sudafricano ha actuado bien en cuanto a la legislación; también necesitan asegurarse que // cuando los gay y las lesbianas son violados o asesinados, // puedan dar seguimiento de inmediato, antes de que las pruebas desaparezcan.»

Aunque Oyama vio como su atacante fue detenido y sentenciado a 5 años de cárcel, el recuerdo del ataque no se puede borrar. // Pero quiere seguir siendo quien es, hasta que todas las mujeres como ella sean aceptadas y puedan vivir sin temor.

«Sólo porque fui víctima de una violación no voy a dejar que eso se convierta en obsesión. Voy a estudiar, voy a ser alguien y quiero que mañana él me vea como una mujer con éxito.»

Este reportaje ha sido producido por Gill Fickling para las Naciones Unidas.

8 de febrero de 2013

La elección de nuestra orientación sexual es algo íntimo y personal, en lo que nadie puede ni debe interferir. Los intolerantes, en cambio, se creen con el derecho de imponernos su voluntad, incluso mediante actos criminales, como la violación. Oyama fue víctima de una solamente por ser lesbiana.

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