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Oportunidades para no emigrar de Malí

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Hace un año, este joven malí, Diallo Haroun, regresó a su hogar de Côte d’Ivoire. Él vive en la aldea de Gurma Rharus en el desierto justo al sur del río Níger.

Aquí la gente es campesina, pero en años recientes, la sequía y el conflicto han disminuido las cosechas y provocado un éxodo masivo, y no sólo en Gurma Rarus. Hasta recientemente, la mayoría de los jóvenes de Malí estaba migrando a las ciudades y a los países vecinos como Côte d’Ivoire, Níger, y Ghana, lo que ha tenido un impacto devastador en las comunidades de aquí, dejando a las aldeas y los pueblos, como el de Diallo, poblados por niños y ancianos en su mayoría.

Pero ahora, Diallo ha regresado porque aquí tiene esperanza para el futuro, algo que el país necesita desesperadamente, dice un representante local del Ministerio de Agricultura.

«Todos sabemos que la juventud es el futuro del país. Si están desempleados, siempre corren el riesgo de convertirse en vagos y crear problemas. Así es que intentar ocupar a estos jóvenes y de encontrarles trabajo, es una de las cosas más importantes para un país.»

Poco después de regresar a Malí, Diallo se enteró de un proyecto del gobierno creado justamente con tal fin. Apoyado por el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, la iniciativa ofrece entrenamiento y oportunidades laborales para la juventud local.

Diallo compró una bomba motorizada, y recibió ayuda para establecer una pequeña empresa para cultivar forraje, que almacena y vende a sus vecinos.

«He logrado alimentar nuestros animales, y podemos guardar una parte en una bodega. Y en determinado momento, lo vendo para que ese dinero cubra todas nuestras necesidades.»

Para numerosos jóvenes de aquí, la oportunidad de ganarse la vida es razón suficiente para regresar a casa y quedarse. Hace cinco años, casi todos estos jóvenes se hubieran ido.

Este joven, Hamma Aghissa, es otra persona que ha regresado. Como parte del proyecto, fue capacitado como albañil durante la construcción de un sistema de irrigación que vincula el río Níger a su aldea.

«Para mí, como jefe de familia con hijos, el efecto es que ahora tenemos animales, una casa de instrumentos de trabajo. Así es que en cuanto a mí, debo decir que las cosas van bien.»

Y conforme más jóvenes encuentran trabajo, la economía local también se beneficia. Pero a la larga, es su presencia la que llevará esperanza para el futuro de Malí, un futuro que podría peligrar debido al persistente conflicto.

Este reportaje fue producido por Joanne Levitan para las Naciones Unidas.

10 de octubre de 2012

Hace cinco años la falta de trabajo provocó un éxodo de los jóvenes del norte de Malí hacia las ciudades y los países vecinos. Ahora, el Gobierno, apoyado por el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, está dando oportunidades a los jóvenes para que no se vayan e, incluso, regresen a sus lugares de origen.

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