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De un desierto de carbón a un oasis de hortalizas

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Brasil es uno de los principales productores de carbón vegetal del mundo. Pero su impacto en el medio ambiente es devastador.

Por ello, en el nordeste del país, mucha de la tala que se usa para producirlo es ilegal. Aún así, ésta zona presenta una elevada tasa de deforestación. Muchas personas, como Nelson Da Silva Medeiros, explican que no había otra alternativa.

«Lo único que nos preocupaba era cómo íbamos a sobrevivir si el carbón se acababa. No había esperanza.»

En la región viven 22 millones de personas, que cuentan sólo con el cinco por ciento de los recursos hídricos del país.

La escasa precipitación y las sequías cíclicas hacen difícil ganarse la vida, lo que obliga a la gente a dedicarse a la producción de carbón. Sin embargo, los ingresos que genera esa actividad son insuficientes, dice la esposa de Nelson, Antonia.

«En la mañana, mis niños me pedían algo de comer, y no había nada. No lo niego, porque eso es por lo que hemos pasado.»

Anteriormente un lugar estéril, éste área donde viven Nelson y Antonia se ha convertido en un oasis verde donde incluso pueden cultivarse hortalizas. El milagro se ha conseguido gracias a un proyecto local apoyado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de la ONU. El plan promueve la agroecología, una práctica que ayuda a gente como Nelson y Antonia a aumentar sus ingresos al mismo tiempo que conserva el medio ambiente. La supervisora del Proyecto, Rosane Gurgel, explica:

«Cuando trabajamos con la agroecología, comprendemos que podemos usar los recursos que están disponibles, legando lo más que se pueda a las generaciones futuras.»

El acceso al agua fue clave. El equipo descubrió aguas subterráneas al excavar a 120 metros de profundidad. Esos pozos proporcionan ahora 12.000 litros de agua por hora.

«No sabíamos que había tanta agua debajo de nuestros pies».

Con esta tierra irrigada, las 27 familias que viven aquí ,trabajan ahora juntas y se ganana la vida con la venta de las frutas y verduras que cultivan siguiendo los principios de la agroecología, una forma de cultivar que evita el uso de fertilizantes químicos y pesticidas. Ya nadie se dedica a la producción de carbón.

«Me siento muy feliz. He cumplido muchos de mis sueños aquí, en el mismo lugar donde sufrí mucho.»

Con el éxito de su negocio, Antonia y Nelson ahora ganan lo suficiente para alimentar a su familia. Además, no sólo han mejorado sus ingresos, sino también su salud pues, por primera vez en su vida, tienen acceso, a frutas y verduras frescas.

Este reportaje fue producido por Joanne Levitan para las Naciones Unidas.

28 de agosto de 2012

De la tala y la deforestación para obtener carbón vegetal, una comunidad del nordeste de Brasil ha pasado a producir hortalizas, gracias a la asistencia de la ONU y al uso de la agro-ecología, que conserva el medioambiente y evita los fertilizantes químicos y los pesticidas.

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