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Las difíciles relaciones entre agricultores y elefantes

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Assam, en el norte de la India, es un estado rico en innumerables campos de arroz y exuberantes huertas de té, pero también alberga la fauna y la flora silvestres, y en especial elefantes, animales venerados durante siglos por la sociedad india.

Pero recientemente, a los recolectores de té les inquieta que éstos abandonen su hábitat y ronden por sus plantaciones.

También los cultivadores de arroz se han quejado de que estos animales están arruinando sus cultivos.

«Una manada de elefantes vino anoche.»

Omilo Vada, de 29 años, es dueño de casi seis hectáreas de terreno.

«Causaron muchos daños. Perdí entre 8.000 y 9.000 rupia.»

Eso es casi 200 dólares, el equivalente a nueve meses de ingresos para un pequeño agricultor. Omilo dice que esto ocurre cada año y es devastador, ya que él y su familia dependen del arroz para subsistir.

Por temor a que los elefantes regresen esta noche, Omilo está segando la cosecha con rapidez para almacenarla antes de que anochezca.

Tanto al Fondo Mundial para la Naturaleza, (WWF) como a los oficiales forestales les preocupaba que el conflicto entre los seres humanos y los elefantes se agudizara, por lo que decidieron investigar por qué tantos paquidermos estaban abandonando su hábitat y merodeando por las aldeas, descubriendo con sorpresa, que la parte norte del bosque ha perdido el 65% de la cubierta de copas de sus árboles.

Soumen Dey del Fondo Mundial para la Naturaleza especialista en la conservación de elefantes.

«Naturalmente, la pérdida de su hábitat ha provocado que los elefantes tengan mayor visibilidad. Como no encuentran suficientes alimentos en el bosque, tienden a venir y arrasar los cultivos en las periferias de la reserva forestal.»

Para proteger sus cultivos, los aldeanos utilizaron cohetes suministrados por el Fondo Mundial para espantar a los elefantes, pero esto sólo funcionó por poco tiempo ya que los paquidermos se acostumbraron muy pronto al ruido.

Los aldeanos tuvieron que idear nuevas estrategias, como utilizar elefantes domesticados para ahuyentar a los salvajes de los campos de cultivo.

«La gente no tolera que los elefantes asiáticos puedan venir y comerse sus cultivos, destruir casas y en general, amenazar sus medios de subsistencia.»

Tom De Meulenaer trabaja como coordinador para la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, que recibe el apoyo de las Naciones Unidas.

«Así es que en Asia tenemos un conflicto muy airado y muy grave entre el ser humano y el elefante.»

Con el objetivo de minimizar el conflicto entre el hombre y los elefantes, el Gobierno construyó corredores en 13 estados, incluido Assam. Esta iniciativa permitirá que los elefantes transiten de un territorio a otro, por medio de un sistema de cercas y pasos elevados que les lleva lejos de los campos de cultivo.

Este es el primer paso de un largo proceso para proteger a los cultivos y a los elefantes.

Pero restaurar el hábitat de estos animales es clave para su supervivencia a largo plazo y, al mismo tiempo, para preservar la armonía entre la vida salvaje y los seres humanos.

Este reportaje fue producido por Mary Ferreira para las Naciones Unidas.

30 de julio de 2012

La convivencia entre animales y personas, incluso cuando es pacífica, tiene sus roces. Los elefantes asiáticos, por ejemplo, han perdido muchos de sus comederos naturales y en busca de alimento arrasan, sin darse cuenta, los cultivos de té y arroz. La ONU ayuda a limar las asperezas para que todos vivan en paz.

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