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Frenar la pobreza, deteniendo el descontrol familiar

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Skopje, la capital de la antigua República Yugoslava de Macedonia… una ciudad europea moderna.

Pero a las afueras, a tan sólo una hora por carretera, se encuentra Suto Orizari – un gueto atroz, hogar de más de cien familias romaníes

Aquí vive Bajramsha (BAI-RAM-sha) Selmani. Con apenas 30 años, ya tiene siete hijos.

«He desperdiciado toda mi juventud cuidando a los niños. Mi vida se acabó.»

Son cerca de las diez de la mañana. Algunos de sus hijos siguen en la cama. No tienen prisa por levantarse. No les espera un desayuno, ni escuela a la que asistir. Para la familia, es sólo otro largo día. Aguardan a su padre, que de vez en cuando consigue trabajo en un basurero cercano, donde recolecta productos reciclables. Tienen la esperanza de que traiga suficiente dinero para alimentarlos.

«Los días que le pagan, compra embutidos, cuatro panes y algo de leche para el bebé. Un día comemos una sola vez y al día siguiente, nada.»

«… Mis hijos están sucios y llenos de piojos. No hay lugar donde lavarlos. No hay champú. No hay ropa… Mi vida está llena de dolor y sufrimiento…»

Conocidos en todo el mundo como gitanos, se cree que los romaníes emigraron a Europa desde la India hace más de seis siglos. Con frecuencia se les considera forasteros, y durante mucho tiempo han soportado una vida de exclusión y pobreza.

Pobres y analfabetas, muchas de sus mujeres no tienen el conocimiento o acceso al cuidado de la salud reproductiva.

«Las familias con muchos hijos son un problema en la comunidad romaní.»

Ljatifa es mediadora de salud. Con el apoyo del Gobierno, su labor es ayudar a las comunidades pobres a que accedan a los servicios de salud, incluyendo los de reproducción.

Considera que un paso crítico para romper el ciclo de pobreza es inculcar a las mujeres que tienen derecho a ser informadas para que así tomen decisiones sobre el tamaño de su familia.

«A través de talleres, intentamos explicarles cómo se pueden proteger y planificar sus familias.»

«Tratamos de trabajar con la comunidad para incrementar la sensibilización en particular.»

Tatjana Sikoska, ex coordinadora del Programas para el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

«La ignorancia de los servicios existentes y de sus derechos es una de las peores cosas. Pienso que uno de los aspectos clave del trabajo es informarles sobre esos servicios y esos derechos que pueden ejercer.»

Anteriormente resignada a su destino, Bajramsha abraza ahora sus derechos y asiste a los talleres conducidos por Ljatife y su grupo.

«Ya no quiero tener más hijos… Quiero enviarlos a la escuela para que aprendan a leer y escribir y no sean analfabetos como su madre.»

Por primera vez en su vida, Bajramsha se siente fortalecida para marcar una diferencia entre ella y sus hijos. Pero todavía hay un largo camino por delante.

La llave para construir un futuro mejor en la comunidad romaní es asegurar que tenga los mismos derechos y oportunidades que el resto de la población.

Este reportaje fue producido por Patricia Chan para las Naciones Unidas.

24 de mayo de 2012

El analfabetismo y la falta de una planificación familiar multiplican la miseria, por ejemplo, entre los gitanos de Macedonia, donde el Fondo de Población de la ONU intenta romper el círculo de la pobreza educando a los padres para que decidan el número de hijos que desean.

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