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Los campesinos bengalíes padecen ya los efectos del cambio climático

Narración

Nurul Islam cultiva arroz en tierra que podría estar bajo agua muy pronto.

Aquí, en el sudeste de la costa de Bangladesh, el aumento del nivel del mar debido al cambio climático amenaza con sumergir un millón de hectáreas de tierra agrícola, desplazando a 40 millones de personas, muchas de ellas campesinos como Nurul.

«Hay más tormentas y ya no son predecibles. A veces lo que hacemos, si tenemos cosechas, es segarlas y atarlas a recipientes flotantes. En dos o tres horas el agua retrocede. Después luchamos para volver a empezar.»

Nurul y su familia ya fueron desplazados en una ocasión.

Cuando el agua se llevó su granja hace 12 años, se mudaron a este Char o “tierra nueva”, creado de forma natural por las capas de cieno que arrastran los ríos en su transcurrir hacia la Bahía de Bengala.

Pero tras más de una década en Noler Char, Nurul y su familia siguen sin electricidad ni agua corriente.

Y la invasión del agua salada, se ha convertido en una amenaza creciente a sus cosechas.

«No hay una represa. La marea alta inunda nuestra tierra y se lleva los retoños. Volvemos a plantar pero para entonces, termina la estación, los cultivos no crecen como debieran y el rendimiento es más bajo.»

En algunos casos, los rendimientos son la mitad de lo que deberían ser y, como resultado, la pobreza y la desnutrición están aumentando en las comunidades costeras.

Para evitar una crisis mayor, los agricultores se están adaptando al cambio climático, dice Thomas Rath, del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, IFAD.

«La gente tiene que adaptar sus medios de subsistencia y sus patrones de producción. Desde el punto de vista de la agrícultura, ésta,tiene que desarrollarse y suministrar nuevas tecnologías que respondan a los efectos del cambio climático.»

Algo de lo que dice Rath ya está ocurriendo aquí, en otra parcela de cieno acumulado, conocido como Boyer Char.

Recientemente se han construido compuertas en la costa que evitan que el agua salada contamine los canales de agua dulce, así como muros lo suficientemente altos para contener un aumento del nivel de mar de seis metros.

Los agricultores también están armados con una mejor formación y nuevas tecnologías.

Anjana Bala Das cosecha una variedad de arroz de alto rendimiento que crece en agua salinizada.

«Con esta variedad, ganamos más y podemos pagar la colegiatura de nuestros hijos. También podemos ahorrar un poco.»

Mejorar los ingresos de los agricultores y protegerlos al mismo tiempo de las amenazas del cambio climático es el objetivo de un ambicioso proyecto de desarrollo que involucra a seis dependencias del gobierno y donantes internacionales como el IFAD.

Zainal Abedin es el líder adjunto del equipo.

«Muchas personas han perdido su tierra dos o tres veces. Ahora, les damos mucha más protección y por lo menos están seguros.»

Hasta ahora alrededor de un millón de personas de las costas se han beneficiado del proyecto. Noler Char, Nurul y sus vecinos figurarán entre ellas.

El desarrollo sostenible es uno de los temas que se discutirán en la próxima Cumbre de Río+20. Ayudar a los agricultores a adaptarse al cambio climático es crucial para proteger su manera de ganarse la vida.

Este reportaje fue producido por James Heer para las Naciones Unidas.

18 de mayo de 2012

El cambio climático es una realidad y sus efectos se dejan sentir. Por ejemplo, en Bangladesh las tormentas se llevan las cosechas de los campesinos y las embestidas del mar en Bangladesh saliniza los campos de arroz, amenazando con sumergirlos bajo las aguas. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de la ONU ayuda a los agricultores a adaptarse al nuevo clima.

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