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En Rwanda, el agua trae electricidad; la electricidad desarrollo

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En las colinas del norte de Rwanda, una comunidad está de fiesta.

Es el segundo aniversario de la planta hidroeléctrica de Mutobu que trajo la electricidad a esta remota aldea.  Ahora se hace entrega oficial de la planta a su pueblo.

En la escuela de la aldea de Kitabura.

"Bien.  Abran sus computadoras..." 

Los alumnos de aquí han sido seleccionados para participar en el ambicioso programa del gobierno: "Una computadora portátil por niño".

 El objetivo es enseñarles los conocimientos  que les permitan desempeñar un papel activo en la vida del siglo XXI.

Hace sólo dos años, estudiar y conectarse a internet era un sueño lejano ya que no había electricidad aquí, dice la directora Christine Musakine.

"Desde que tenemos electricidad, la calidad de la educación ha mejorado.  Ahora los niños tienen acceso a internet".

La planta, impulsada por agua del río Mutobo (aparece escrito de forma diferente en el segundo párrafo), suministra energía a unas 5.000 personas en las áreas a su alrededor.  En un país donde sólo una fracción de sus 13 millones de personas tiene acceso a electricidad, es un gran avance.

Cuando el gobierno considera que sería demasiado caro conectar determinadas áreas rurales a la red nacional, las plantas de pequeña escala como ésta, una de las cuatro construidas en asociación con la Organización de la ONU para el Desarrollo Industria, son una solución económica para llevar energía a la gente.

Jemarie Modesta, una panadera en una aldea aledaña de Kabere, figura entre los miles de beneficiarios. (7)

"Decidimos venir y trabajar aquí porque la maquinaria usa electricidad.  Sin ella no funciona.  Usamos harina de alta calidad y es muy caro hacer pan a mano.  La electricidad nos ayuda a trabajar muy rápido y hornear un producto de mayor calidad". 

Pero Jemarie no es la única que se beneficia.  El dinero de su panadería también costea los estudios de su cuñado Pascal, que tiene 20 años. 

"De aquí recibo dinero para la matrícula y consigo dinero para comprar cuadernos, lápices, jabones, zapatos".

 La meta del gobierno es transformar a Rwanda para que se convierta en un imán que atraiga a los inversores, tras haber sido una nación devastada por la guerra, dice la ministra para Agua y Energía, Coletha

 "Donde hemos logrado conectar la electricidad e instalar esas mini plantas, las vidas de las personas han cambiado.

Ahora, la ciudad de Kigali, la capital, se enorgullece de tener una nueva red de calles con alumbrado, un tráfico fluido, las cuales son señales de progreso.  La economía del país es una de las que más está creciendo en África.

"Tú... de pié"

 Pero las mayores esperanzas para el futuro del país se cifran en alumnos como éstos -conocedores de las computadoras, idealistas y deseosos de aprender.  La primera generación que nació después del genocidio de 1994, está aprendiendo nuevas habilidades para ayudar a construir una Rwanda de la que todos se puedan sentir orgullosos. 

Este reportaje fue producido por Faridoun Hemani y Scott Corben para las Naciones Unidas.

27 de abril de 2012

Gracias al milagro de una pequeña planta hidroeléctrica, construida con ayuda de la ONU, decenas de niños de una aldea ruandesa pueden estudiar en en sus ordenadores portátiles mientras una panadera de un pueblo aledaño puede amasar pan automáticamente. Un ejemplo del agua como fuente de desarrollo.

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