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Rwanda intenta resucitar la industria del té

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 Bernadette Mukumazimpaka es una agricultura de té que vive en Nshili, Rwanda. Un país que aún se recupera del genocidio de 1994 durante el cual murieron aproximadamente un millón de personas.  Es la única sobreviviente de su familia. 

 "Esta parcela es mía.  Planté té el año pasado.  Todavía está tierno, pero el año próximo comenzaré a cosechar".

 Es un área poco apta para plantar muchos cultivos debido a la acidez de la tierra.  Pero afortunadamente para Bernadette, el té sí crece en abundancia. Hasta tal punto que en 2008 se instaló aquí la planta de té Nshili.

 "Desde la llegada de la fábrica cada aldeano ha podido cultivar té.  Ypor eso yo también tengo ahora una hectárea de té". 

 La fábrica es una empresa conjunta del sector público y privado, formada por el Fondo Internacional de Naciones Unidas para el Desarrollo Agrícola (FIDA) e inversores particulares.  La financiación del FIDA fue la que permitió que Bernadette y una cooperativa de productores locales de té controlasen el 15 por ciento de la compañía, lo que ha fomentado la confianza entre los inversores y la población local.

 Michael Kanyongo, el gerente de la fábrica:

 "Cuando se establece una factoría como ésta y uno debe de relacionarse tanto con agricultores a pequeña escala como con la comunidad entera, puede haber mucho recelo...

 Como la cooperativa es miembro de la junta, a la que nosotros rendimos cuentas como gerentes, no han surgido los conflictos, que suelen ocurrir entre agricultores y empresas en otros lugares". 

  Y la cooperativa además tiene un fin social aún mayor.

 "La cooperativa está ayudando a la gente a  unirse y reconciliarse.  Todos fueron afectados por lo que pasó en el país.  Saben que las divisiones destruyeron las vidas de los rwandeses.  Así que unirnos ahora nos ayuda a reconstruir nuestras vidas".

 Una opinión compartida por Faustin Mazimzaka, presidente de la cooperativa de productores de té. 

 "El cultivo de té desempeña un papel en la unidad y la reconciliación.  Los burundeses tienen un dicho, "ve a dormir con hambre y despiertas con odio".  Así que la gente no se preocupa por lo que va a comer mientras se cultive el té.  El odio entre la gente desaparece cuando todos viven bien".

  Y dado que la cooperativa tiene planes de duplicar su producción, es muy probable que crezca mucho más té en el futuro. 

  Este reportaje fue producido por Declan McCormack para las Naciones Unidas.

3 de abril de 2012

La unión hace la fuerza y también puede restañar heridas de un genocidio. Eso es lo que está consiguiendo una cooperativa en Rwanda , donde agricultores e inversores comparten los beneficios de la industria del té, ayudados por las Naciones Unidas.

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