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Kirguistán: encontrando un lugar para pastar

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«Me llamo Anarkul Bakirdynova. Tengo 37 años. Tengo tres hijas y dos hijos. Esta es mi hija Aidana. Tiene cinco años y mi hijo mayor, 17. El nombre de mi esposo es Dootkasy. Juntos pastoreamos ganado».

Durante siglos, los pastores kirguíes han deambulado por las montañas del Interior de Tian Shan. Han sobrevivido el clima severo siguiendo el pasto y las lluvias, transportando sus hogares portátiles o yurts durante todas las estaciones.

Pero ahora, con el deterioro de los pastizales a un ritmo alarmante en Kirguistán, se enfrentan a un futuro incierto.
Anarkul y su familia han estado observando cambios anormales en sus pastizales de altura.
«Los abetos son cada vez más escasos y el agua está disminuyendo. El clima ha cambiado. Nunca se habían derretido los glaciales aledaños. Ahora se han secado... Todos esos glaciares han desaparecido por completo».

«El año pasado, el tiempo estuvo seco. No llovió y el pasto se secó. Por eso, el ganado sufrió y produjo menos leche... algún ganado murió y las yeguas tuvieron menos potros, así es que tenemos una manada menor».
La vida de las familias de los pastores nunca ha sido fácil. Y los cambios del clima dificultan más las cosas.
Según el informe de 2009 de la República de Kirguistán a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, se prevé que las zonas áridas y semiáridas del país se duplicarán en los próximos 100 años, lo que posiblemente secará los pastizales de altura.

Su deterioro data de la época de los soviéticos cuando pastaba demasiado ganado en las montañas, y cuando se apartó a los pastores de sus prácticas tradicionales.

«Antiguamente, manteníamos un calendario estricto de pastoreo. Ahora también queremos hacerlo, pero mucha gente no lo respeta al pié de la letra porque no tiene los medios técnicos ni recursos económicos.»

Conforme aumenta la vulnerabilidad de los pastizales debido a los cambios climáticos, dice Dootkasy, se necesita más que nunca un esfuerzo más coordinado para pastorear la tierra de forma sostenible.

«Tenemos pastizales de invierno, verano y primavera. Tenemos que escoger la ubicación adecuada para la cría, como cuáles pastizales usar cuando llueve, y cuáles cuando hace calor».

La rotación permite que los pastos tengan tiempo para recuperarse. Los pastores también están cambiando las horas de pastoreo para adaptarse al tiempo cada vez más caluroso.

La familia de Dootkasy aprovecha sus conocimientos tradicionales para hacer todo lo que puede para adaptarse al cambio climático.

Se trasladan más lejos y cambian de pastizales con mayor frecuencia. Al apegarse a las prácticas y reglas tradicionales de sus ancestros que los ayudaron a alimentar su ganado y a comer a lo largo del tiempo, Dootkasy Anarku espera que, con incentivos, los pastizales sobrevivan para sostener el estilo de vida que data de hace siglos.

«Estamos unidos con el bosque y la naturaleza. Y la naturaleza está unida a los humanos».

Este reportaje fue producido por Ivan Golovnev y Citt Williams para las Naciones Unidas.

 

15 de abril de 2011

La vida tradicional de los pastores nómadas en Kirguistán está amenazada por el cambio climático. Los pastores confian en que restableciendo antiguas prácticas sus praderas sobrevivan para sostener su forma de vida.

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