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Bombillas de sol y agua iluminan los oscuros días de la pobreza

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EL relleno sanitario de Payatas, a las afueras de Manila, la capital de Filipinas, es uno de los más grandes de todo el planeta. En él residen grupos de cartoneros en busca de cualquier cosa que puedan usar o vender. Pero Illac Díaz y su equipo andan a la zaga de algo muy específico.

«...algo que se bebe en cinco minutos, pero que dura mil años.»

Lo que buscan son botellas de plástico de litro, algo que no es difícil de encontrar.

«Estuvimos pensando en qué podíamos hacer con ese enorme problema y cómo convertirlo en la mayor solución del mundo.»

Una solución que, según la imaginaba Illac, no solo aliviaría los problemas medioambientales de su país // sino que también traería un rayo de esperanza a los millones de habitantes de barrios pobres, que viven sumidos en la oscuridad.

«Es muy difícil salir de la pobreza si no se tiene acceso a la energía.»

Olav Kjorven, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

«A quienes trabajamos en cuestiones de desarrollo nos llevó un tiempo entender que todos esos objetivos que hemos establecido // (hacer que los niños asistan a la escuela, garantizar que la gente pueda acceder a servicios básicos de salud...) ... es difícil conseguir un progreso sostenido hacia esos objetivos si la comunidad carece de acceso a la energía.»

Así que a Illac se le ocurrió usar de algún modo las botellas vacías de plástico, con agua y con una cantidad ilimitada de luz solar, para dar luz a quienes más la necesitan.

Pero no sabía cómo hacerlo exactamente, por lo que llevó su idea al Instituto de Tecnología de Massachussets, en los Estados Unidos, donde se encontraba estudiando su maestría. Trabajó incansablemente con otros estudiantes para perfeccionar su idea.

Tras meses de trabajo, regresó a Filipinas y creó el movimiento Litro de Luz, convirtiendo la basura (las botellas vacías) en bombillas que funcionan sin electricidad.

Y ahora, jóvenes voluntarios están aprendiendo de él y llevando esta técnica a sus propios países.

«Lo curioso del agua es que desvía la luz, así que cuando la luz pase dentro desviará la luz para que pueda dispersarse por toda la casa.»

La bombilla solar produce la misma cantidad de luz que una bombilla eléctrica de 55 watios por simplemente al captar la luz solar y refractar su energía. Las botellas de plástico no biodegradable, con agua con lejía y luz solar, constituyen lo que probablemente sea el artefacto de iluminación más barato de la historia.

En la actualidad, decenas de miles de las bombillas solares de Illac iluminan hogares y negocios de Manila y otras partes del mundo.

Informe preparado por Patrick Fries para las Naciones Unidas.

13 de junio de 2014

En las zonas más pobres del planeta, las casas están oscuras hasta en pleno día, pues no tienen electricidad. Ahora, gracias a una solución imaginativa, barata y altruista, unas bombillas de sol y agua iluminan esos días oscuros.

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